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27 de septiembre de 2011

Durbuy, J'aime j'aime Durbuy




Así dice la famosa versión de "J'aime j'aime Durbuy", versión sacada de la canción con la que ganó Bélgica en el año 1986 el certamen de eurovisión y que tenia como titulo "J'aime la vie". El caso es que en Bélgica es más conocida la versión de Durbuy que la que ganó eurovisión. Aquí os la dejo, es en plan coña pero es súper famosa por estos lares:






Música aparte, el sábado 24 de septiembre decidimos ir a Durbuy, que además de ser famosa en Bélgica por la canción, también es famosa por ser catalogada como 'La ciudad mas pequeña del mundo'.

Magnífico día el que hacía y eso no lo podíamos desaprovechar después de haber tenido un verano de pena con lluvia casi a diario. Cogimos el coche rumbo a Durbuy, ciudad que está situada en el corazón de las Ardenas, en la región de Valonia, la parte francófona de Bélgica. 

Dos horas en coche en las que la primera hora se hace un poco pesada por el monótono paisaje pero la segunda, una vez que entras a Valonia, el paisaje se pone mas interesante con mucho verde y mas curvas.

Abundante vegetación la que rodea a la ciudad, el enclave es muy bello. 

Aparcamos en las cercanías de la "ciudad", cosa que nos costó la friolera suma de 7 € para dejarlo durante todo el día (a la vuelta nos dimos cuenta que un poco mas lejos a 500 metros más o menos había un parking ¡gratis!).

Mucho holandés y flamenco también estaba presente de visita, se hacía notar de que Durbuy es uno de los lugares mas turísticos de Valonia. 

Entramos de pleno en la ciudad y ya nos dimos cuenta de que era un lugar muy pintoresco, con calles estrechas llena de casitas típicas cubiertas por plantas. La sensación que teníamos era la de estar en un sitio muy especial, como si estuviera sacado de un cuento, con ese paisaje y esa arquitectura tan peculiares.



En la plaza principal de Durbuy se encuentra la oficina de turismo de donde obtuvimos el mapa para empezar nuestra exploración por esta pequeña ciudad. Nos recomendaron alquilar una bicicleta o hacer kayak, esto último ya lo hicimos el año pasado aunque lo hicimos sin visitar la ciudad, pasamos de largo con el kayak pasando de largo por el rio Ourthe.



Pasamos por el Museo del Diamante, gratuito, pero quedamos sorprendidos por lo pequeño que es, trataba de un cuartito con alguna información y lo demás era para vender.
Por las calles habían varias estatuas y algunas originales como la de un niño sentado en el suelo leyendo un libro. Entramos a una pequeña iglesia bastante normalita y al lado se encontraba el gran castillo de Durbuy al cual no se podía entrar, sin duda una de las joyas de esta pequeña ciudad.





El día acompañaba y con sol todo se vuelve mas bonito. Cerca del castillo vimos que había una fuente que llega a una altura considerable y junto a la fuente existe una formación rocosa especial que bien merece su atención.



Siguiendo el mapa, cosa que era fácil en un sitio tan reducido, nos fuimos directos cruzando un bonito puente sobre el rio Ourthe para llegar al curioso Parc des Topiaires . Se trata de la mayor colección de figuras hechas con plantas del mundo, hay desde una mujer de generosos pechos metida en una bañera hasta dos personas haciendo kayak, una visita que merece mucho la pena hacer si vienes por aquí. El precio de la entrada es de 4€ (2011) Un paseo muy tranquilo, con bonitas vistas al rio y al castillo que predomina en el paisaje.




Volvimos a cruzar el rio pero esta vez por otro puente que nos llevaba de vuelta al centro.



Antes de llegar nos topamos por casualidad con la Micro Brasserie, un restaurante donde hace cerveza artesanal y que a través de un video de 5 minutos te explican el proceso de elaboración de esta cerveza llamada Markloff la cual SÓLO se puede beber en Durbuy, no perdímos la oportunidad y aprovechamos también para comer algo de la tierra acompañando a la cerveza, que aparte comida belga típica también tienen platos típicos de la misma Durbuy, los cuales tienen la rareza de llevar ingredientes que se utilizan para la misma cerveza. La cerveza artesanal que pedí cerveza fue realmente buena comparada con otras marcas famosas. Para comer pedí algo que no tenia ni idea de que era, pero era algo típico de esta tierra que teníamos que probar. Me arriesgue y acerté, era un plato de huevo mezclado con bacon y harina, resultó ser una combinación muy rica.



Perrine se pidió otro plato con paté, queso y otras cosas para el pan que también llevaban ingredientes de la misma cerveza. Si venís por aquí recomiendo que comáis en este lugar, ya que comeréis cosas de la tierra y nos gastareis tanto como en otros restaurantes donde te dejas medio presupuesto. 

Recién comidos queríamos relajarnos un poco y por casualidad nos encontramos con el trenecito que hace un paseo turístico, la mejor manera de ver cosas sin mover un pelo. El precio era de 4€ e incluía el precio de 1€ que costaba entrar en la torre mirador que está situado en la parte alta de la ciudad. El tren salió y después de dar una vuelta por la ciudad y ver lo que ya habíamos visto a pie? se dirigió cuesta arriba donde todavía no habíamos estado hasta llegar al mirador donde hizo una parada de 15 minutos mas o menos. Vistas maravillosas de la ciudad y de los bosques frondosos de los alrededores por donde se perdía la silueta del río Ourthe.




Después de disfrutar de las vistas, volvimos abajo donde se terminó el recorrido del trenecito.

Una vez visto prácticamente todo lo que esta pequeña ciudad tenía que ofrecernos, nos fuimos de paseo por el bosque y nos dimos una agradable vuelta entre arboles. También nos encontramos con un gran campo de cultivo de maíz, me recordó a las películas que se meten y se pierden entre ellos. La tentación era grande.

Siguiendo la ruta que iba todo cuesta arriba resultó que llegamos a un punto por donde pasó el trenecito momentos antes así que aprovechamos para visitar un museo que no pudimos por no ser parada del trenecito. Una especie de casa-museo donde hacen mermelada artesanal para la región. Como con la cerveza, ponen un video donde explican el proceso de elaboración de la mermelada. También pudimos entrar a la cocina donde lo hacen, y como no, tenían una pequeña tienda donde vendían sus productos. Tienen muchos tipos de mermeladas y confituras entre otras productos. Nosotros compramos un pequeño bote de confitura de manzana por 2€, la verdad es está buenísimo, lo recomiendo si pasáis por este museo.

Ya eran las 6 de la tarde y ya estábamos un poco derrotados después de tanto andar. Nos fuimos directos a un parque que había junto al río y nos echamos una buena siesta que disfrutamos como nada.

Aquí termino nuestro día, cogimos el coche y otras dos horitas de vuelta a Amberes.

Una visita a Valonia no está completa si no se viene a Durbuy, todo un clásico de la región.

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