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11 de septiembre de 2011

Oostende, la grande de la costa belga




Tenía la espina clavada de no haber estado todavía en Oostende habiendo estado ya dos años viviendo en Bélgica. Oostende es una ciudad muy famosa en este país por ser el mayor destino turístico de la costa cuando hace buen tiempo, cerca de la pequeña Blankenberge donde estuve trabajando 5 meses el pasado invierno. 



Fuimos un día 10 de septiembre, cuando por la mañana todavía en la cama, Perrine me lo propone: -¿Y por que no vamos hoy a Oostende que han pronosticado buen tiempo?, yo accedí de inmediato. Tenía ganas de ir a ese lugar y aprovechar los pocos días de buen tiempo que nos da este país tan lluvioso. Nos levantamos a eso de las 9, nos duchamos y nos fuimos al coche con unos bocadillos para comérnoslos parando por mitad del camino que dura alrededor de una hora y cuarto desde Amberes. Oostende esta muy cerca de ciudades como Brujas, a tan solo unos 20 minutos.

Esta vez sí y no como nos ocurrió en Utrecht, miramos bien por internet donde aparcar gratis o barato. Existen unos aparcamientos gratuitos no lejos del centro de la ciudad así que y hacia allí que nos dirigimos. El parking estaba llenísimo, así que aparcamos en un sitio cercano donde estaban aparcando todos aunque fuera una zona en la que normalmente no se puede, nos miramos y nos dijimos: bueno, no creo que nos multen a todos ¿no? Allí dejamos el coche con ese riesgo y nos fuimos a la oficina de turismo pasando antes por un bonito y pequeño parque llamado "Leopoldpark", un lugar muy bien cuidado donde hay un lago y un reloj hecho con flores y plantas con la fecha del día, sí, al parecer cada día ponen la fecha con flores, aquí la foto que lo demuestra .


Ya en la oficina de turismo nos dieron un librito con toda la información sobre la ciudad. La oficina se encuentra al lado del famoso gran casino Kursaal de Oostende, un gran edificio muy famoso en Bélgica. Nos dirigimos directamente a ver el mar, que ya había ganas. Solo había visto la playa una semana en Málaga en todo este verano. Como era de esperar , estaba todo lleno de gente. La costa belga suele ser parecida en toda su extensión, playas con una extensa área de arena y muchos hoteles altos en primera línea de playa, lleno de restaurantes y tiendas de souvenirs.
Como veis en la foto siguiente el tiempo, que normalmente iba a ser soleado, era nublado pero con unos agradables 25ºC.


Anduvimos por lo largo del paseo marítimo donde había mucha gente paseando a pie o en bicicleta, también alquilaban como unos cochecitos a pedales donde podían haber como 5 personas pedaleando a la vez, parecía divertido.
Andando un buen rato por el paseo, llegamos a una zona donde era mas tranquilo y no había tanta gente, donde vimos estatuas de Leopoldo, el que una vez fue rey de este país, entre otras estatuas. En cuanto más nos alejabamos del centro, más solitarias se volvían las extensas playas. Estas playas son tan extensas por estar en el océano ya que la marea sube y baja muchísimo en comparación con el Mar Mediterráneo.


Nos dimos la vuelta, compramos unos helados y nos fuimos al otro lado del paseo marítimo donde había mas cosas que ver, allí anclaban unos barcos que daban paseos o incluso en los que se podía ir hasta Dover, en el Reino Unido (típica excursión de los colegios de por aquí), eso será para otro día.

Nos acercamos a un mercado de pescado donde vendían el pescado a buen precio comparado en las tiendas de Amberes. Vimos mucho barco pesquero y mucha gaviota en la digamos zona del puerto pesquero donde había naturalmente, había pestazo a pescado. La zona es muy acogedora y con mucho ambiente, con plazas y casas muy bonitas típicas de la zona.


Nos adentramos mas al centro de la ciudad donde después de ver algunas iglesias nos metimos de lleno en la larga calle de las tiendas. Si ya de por sí suele ser una calle transitada, ese día lo era más por ser sábado. El horario de las tiendas en Bélgica suele ser hasta las 18h así la gente que trabaja solo tiene tiempo para ir a comprar en fin de semana y por ende, el sábado. Se juntan los turistas con los locales provocando que la calle se masifique algo más de la cuenta.


Pasamos por varios museos pero decidimos no entrar a ninguno ya que no nos parecían muy interesantes, ninguno nos llamó especialmente la atención.

Al final de la calle nos encontramos con la catedral de Oostende, una de las más bonitas que he visto en Bélgica hasta ahora, me impresionó. Me la esperaba mas pequeña, fue una grata sorpresa. Muy alta y detallada que está junto a otra iglesia mas pequeña. Dentro de la catedral también es muy detallada pero con la música demasiado alta, tanto órgano daba hasta un poco de yuyu. Alrededor había un concierto de alguien, pero el público era mayoría de la tercera edad, sería alguna vieja gloria, supongo.




Seguimos nuestro camino y vimos un barco museo que si nos interesó, se trataba de un buque pesquero llamado Amandine que iba a Islandia a pescar en los años 60. Era como un museo de la historia del barco con video y sonidos que te hacían sentir como si estuvieras navegando en él. Explicaban todo sobre como trabajaban, comían, dormían, vivían o la ropa que llevaban. Dentro del barco podías ver todo, desde los camarotes, la sala de maquinaria, la cocina, todo el material que utilizaban, hasta el congelador donde hacían el hielo y guardaban el pescado. Fue muy interesante y lo recomiendo si vais por allí, la entrada son 4 € pero merece la pena (2011). Había otro barco museo mercantil más grande pero decidimos dejarlo porque no había mucho tiempo ya que casi todo cierra a las 18 y teníamos otros planes. Queríamos ir al fuerte de Napoleón que estaba un poco más alejado de la ciudad y había que coger el coche. Por el camino vimos otro parque llamado "Maria Hendrickapark" bastante más grande que el primero, muy verde y hermoso.



Al llegar al parking, sorpresa sorpresa, vimos ya algunos coches con papelitos rosas en el parabrisas y como no iba a ser de otra forma, nosotros también. Multita que te crió, no ponía cuanto era así que supongo que ya nos llegará una carta con el regalo, nos amargó un poco el día aunque supiéramos que corríamos el riesgo. Aún así seguimos y nos fuimos a ver el fuerte de Napoleón. Esta vez si había sitio en el parking de allí y no había problema, nos llevamos otra sorpresita, el fuerte estaba excepcionalmente cerrado ese sábado a partir de las 13:00, nos quedamos sin poder verlo, una pena aunque ya conociéramos de sobra la historia de Napoleón de nuestra reciente visita que hicimos Waterloo. Cerca del fuerte hay otras playas a las que fuimos y en las que estuvimos un buen rato por ahí, son playas más salvajes sin edificios, extensas playas de arena blanca.



Después estar un rato relajados en la playa decidimos volver a casa eso de las 19. Buen día el que echamos en la costa belga aunque con multa, veremos cuanto es. Recomiendo esta ciudad si queréis conocer como es la costa por este país, si pasáis por Brujas es una buena opción ya que te pilla al lado.





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Postamigo



Oostende de En el mundo perdido

4 comentarios :

  1. Hola Álvaro,

    Felicidades por el blog !!
    Vaya ruta más completa que hicisteis por Oostende. La catedral tiene muy buena pinta. Lástima por la multa, es lo malo de llevar el coche que muchas veces es difícil poder aparcarlo.
    Saludos y te segiré leyendo.

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  2. Hola Victor!

    Gracias por el comentario, yo tambien sigo tu blog, muy bueno por cierto jeje.
    Mi proximo destino es Marruecos 8 dias!
    Un saludo, nos leemos.

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  3. Gracias por tus experiencias turisticas!! y muy bonitas tus fotos.
    Esperamos que tengas un agradable viaje a Marruecos.
    Aunque viajas por libre, para quien pueda interesarle alguna contratacion de circuitos o puntual:
    www.moroccoexperience.es

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  4. Muy interesante lo del circuito, esta vez no voy por ahi pero quizas para una proxima vez cuando vaya a Marrakech y toda esa zona. :)

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