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4 de septiembre de 2011

Utrecht, al más puro estilo holandés



Utrecht era de las ciudades holandesas que queríamos visitar desde hace tiempo (la cuarta en importancia del país) y un sábado 3 de septiembre (día de mi 26 cumpleaños) fue el elegido, más que nada porque el pronóstico del tiempo era excelente. Esta ciudad se encuentra en el centro del país geográficamente hablando.

Sin mucha información recaudada nos fuimos en coche desde Amberes a eso de las 10 y media de la mañana con un recorrido de aproximadamente de 1 hora y media. 

Una vez que llegamos a Utrecht empezamos a pagar nuestro fallo de no haber buscado suficiente información antes de ir a la ciudad, sobre todo sobre el tema de aparcamiento. En el centro no hay prácticamente coches y los pocos aparcamientos que hay se paga mínimo a 4 euros la hora, no era plan dejarse todo ese dinero en aparcamiento. Después de dar varias vueltas sin éxito con el internet de mi móvil, buscamos alternativas y vimos que existen park&ride a las afueras. Nos dirigimos directamente hacia allí y aparcamos sin problemas, el precio es de 4 € y puedes estar todo el día, además de recibes un ticket de trasporte público (bus y tranvía) gratuito durante todo el día, pudiendo utilizar ese ticket un máximo de 5 personas, esta muy bien y te ahorras así en transporte.

Cogimos el bus 77 que te lleva al centro de Utrecht, unos 10 minutos que tardó. Una vez llegados allí nos dirigimos directamente hacia la oficina de turismo. Se llaman VVV y están por todos los Países Bajos, esta en particular está situado en la plaza donde se encuentra el impresionante Domtoren. Allí nos explicaron el qué podíamos ver y hacer por la ciudad y nos dieron un mapa gratis muy pequeñito pero útil de la ciudad.

Lo primero que hicimos fue ir al conjunto de Domtoren que está justo al salir de la oficina de turismo donde al parecer en su interior se daban conciertos.






El centro de Utrecht está rodeado de un gran canal que rodea todo el centro y que siguiendo el curso del canal ves prácticamente todo, aquí el plano del centro de la ciudad para que os hagáis una idea.



La vuelta a la ciudad se suele hacer de muchas maneras diferentes. Una de ellas es ir con un barco grandecito donde caben unas 50 personas, cubierto y con calefacción. Ideal para el invierno cuando hace un frío que pela. Si habéis estado en Ámsterdam os diré que es del mismo tipo y cuesta unos 8 € y pico por persona. También se puede alquilar un hidropedal para 4 personas, un kayak o canoa individual o compartida (4€ por hora vi en un cartel). Está la posibilidad del barquito, que está muy bien equipado pero que costará supongo un dineral y otro también grandecito donde en el precio (que no sé) está incluido  la comida. A pesar de todas las posibilidades nosotros elegimos la manera más económica y sana, ir andando para así verlo todo más detalladamente.

Una de las cosas que no deja de sorprenderme cada vez que voy a los Paises Bajos es la cantidad de bicis que hay por las calles, todo un peligro para el peatón el cual tiene que tener mil ojos para no comerse una, sobre todo si no estás acostumbrado a ello. También hay que estar muy atento de no ir andando por uno de sus carriles bicis, no te das cuentas porque no esta muy claro. Aquí en Amberes hay muchos de esos carriles pero no en comparación con Utrecht, por ejemplo.

Andando por las calles y siguiendo el curso del canal pasamos por la calles de las tiendas, la típica que existe en cada ciudad; muy acogedor y MUCHA gente. También un mercadillo donde vendían todo tipo de cosas entre las que no podían faltar, como no, el queso.





Vimos cosas curiosas como un cable lleno de zapatos colgando que le daba un toque original a la calle. Aunque esto es algo que ves en muchas ciudades.




Tocaba la hora de comer y decidimos hacerlo en una plaza con mucho sitio donde sentarse para poder comer a nuestras anchas en nuestros tupperware’s llenos de comida hecha por nosotros (otra manera de ahorrar viajando). Todo iba bien hasta que vinieron dos policías y nos contaron de que no se podía beber alcohol en la calle. Solo teníamos una lata de kriek (cerveza de cereza) para los dos (3% de qlcohol). Ridículo pero la tuvimos que tirar a la basura más cercana, una pena porque estaba recién abierta y con el calor que hacía entraba muy bien.  Así que cuidado con los policías de por aquí, te dejan pasar ni una.

De postre fuimos a un McDonalds, nos compramos un Mcflurry y seguimos con nuestro itinerario. Lo sé, no tenemos remedio.


Vimos varias iglesias típicas de los Países Bajos bastante llamativas y mucho parque y verde por el camino, todo muy bien cuidado y agradable para pasear sobre todo por el buen tiempo que estaba haciendo. La gente abarrotaba los parques cual playa de Benidorm un 10 de agosto.




Pasamos por varios museos y decidimos entrar a uno que nos llamó la atención porque era atractivo arquitectónicamente hablando, se trata de un museo de ferrocarriles (Spoorweg-museum). Fue entrar, decir hola, ver que costaba 13 € la entrada, decir adiós y volvernos. Demasiado caro para un museo a nuestro parecer y presupuesto. Seguimos el curso del río y nos encontramos con mas iglesias y museos, los museos cerraban a las 5 así que no pudimos entrar a ellos. Existen varios, los nombro para que os hagáis una idea: Está el ya nombrado museo del ferrocarril, el museo universitario, museo de aborígenes, museo central y museo casa Dick Bruna que es el escritor de la famosa serie de dibujos animados del conejito Nijntje. Creo que en España se emite y se llama Miffy. El caso es que es una serie muy famosa por esta parte de Europa pero no se si tanto en España. Utrecht tiene museos donde elegir, eso queda claro.


Por fin dimos toda la vuelta al canal y llegamos al mismo punto de salida, el Domtoren donde nos sentamos en un bar a bebernos unos refrescos después de estar todo el día caminando. Aquí el refresco salía a unos 2 € y pico. Era la hora de la cena así que todos los bares y restaurante estaban llenísimos, aquí una foto que lo demuestra. Utrecht es una ciudad con mucha vida.





A eso de las 8 decidimos picar billete, volver al coche y partir hacia Amberes. Utrecht nos había dejado una buena impresión, aunque quizás me había esperado algo más. Lo más llamativo fue el Domtoren, por lo demás es bonito pero no se puede comparar a otras grandes ciudades de Holanda.


* Relato de otros viajeros #Postamigo 


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