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28 de mayo de 2012

Día 8: Tok1o 4/4: Zoo de Ueno, Harajuku y Shinjuku


Nos despertamos y en lo primero que hicimos fue hacer check-out de nuestra última noche en el hotel cápsula de Kiba, nuestra última noche dormiríamos en otro hotel que teníamos reservado en el barrio de Taito, cerca de Asakusa

Salimos temprano de Kiba para ir a nuestro nuevo hotel y dejar nuestras mochilas allí, lo hicimos temprano para aprovechar nuestro último día por tierras japonesas.

Llegamos no sin antes preguntar varias veces por el camino (casi siempre lo tenemos que hacer). Pillamos a un cartero que lo tenía que saber seguro y este se dio un paseillo con nosotros hasta la puerta del hotel, una vez más nos encontramos con la amabilidad japonesa que nunca falla. A veces son capaces de dejar el trabajo que están haciendo para ayudar, no importa el tiempo que sea, como nos pasó en Kioto con la chica de Toyota. La verdad es que el hotel no estaba muy bien señalizado.
 
Este día fue el que peor tiempo nos hizo con diferencia, rachas de vientos muy fuertes y lluvia, que aunque no persistente, bastante molesta. Por suerte en el hotel tenían un paraguas para prestarnos.


Nuestro último día lo dedicamos a ver todo aquello que nos quedó pendiente de nuestros días por Tokyo.


Zoo de Ueno


La primera parada iba a ser Ueno, donde nos dejamos algo pendiente. Perrine estaba como loca por ver al oso panda del zoo de Ueno, la verdad es que era una buena oportunidad para ver a un panda en vivo. La entrada al zoo son unos 600 yenes y tiene muchos animales, lo que más me gustó fue evidentemente el oso panda que me sigue pareciendo un peluche, no hacía nada mas que comer bambú sentado.


También me gustó mucho ver orangutanes, me quedé flipado con uno de ellos cuando se tapaba de la lluvia con una manta que se ponía bien por la cabeza, parecía una persona por como lo hacía.


En el zoo también puedes ver una pagoda muy bonita, una visita recomendable. No es caro y está muy bien, además de que esta cerca en pleno parque de Ueno. El parque estaba cubierto de pétalos de cerezo, parecía que había nevado, es algo que también es especial y que tuve la suerte de ver.




Harajuku

Lo próximo que fuimos a visitar fue el barrio de Harajuku cogiendo el metro (Nuestro JRP había expirado ya) desde la estación de Ueno hasta la parada de Meiji-Jingumae.




Lo primero que vemos al salir, es un gran edificio enterito de fútbol con una gran televisión que da partidos de fútbol y con imágenes de jugadores de la liga española, todavía no me explico el porqué no entré, supongo que por falta de tiempo y la presión de Perrine.

Harajuku es el barrio de la moda donde puedes encontrar desde ropa y accesorios de lo mas raro hasta ropa de los mejores diseñadores. Este es el punto de encuentro de los jóvenes que visten con estilo propio para exhibirse, puedes encontrar varios estilos especiales como las lolitas, cosplay, kodona, decora entre otros. Se suelen ver por los alrededores de la estación o el parque Yoyogi, se reúnen cada domingo. Nosotros vimos a algunos jóvenes pero no muchos, lo suyo es venirse un domingo.

Su calle mas famosa es la conocida es Takeshita-dori donde te puedes encontrar de todo tipo de ropa, especialmente para freaks con ropa de todo tipo de colores, incluso tiendas de ropa especialmente para perros. Se puede comer bien y barato, nosotros comimos un buffet libre de pasta, arroz, pizza entre otras cosas y varios tipos de postres muy buenos todo por 1000 yen que son alrededor de 10 €, para ser Japón está muy bien.





Después de comer seguimos explorando el barrio y nos dirigimos a la calle Omote-sando-dori, una calle donde te puedes encontrar con edificios especiales y extraños, muchos de ellos de diseñadores de ropa famosos como Dior, Gucci, Louis Vuitton o Prada. A nosotros no nos llamó mucho la atención esta parte de Harajuku, nos la pateamos un rato y nos fuimos dirección Shinjuku donde gastaríamos nuestros últimos momentos en Japón.





Shinjuku


Ya estaba anocheciendo tal y como lo queríamos en nuestra visita al Tokio Metropolitan Government Offices que está a un paseo desde la estación de Shinjuku, rodeado de otros grandes rascacielos. La idea era la de subir al top de una de las dos torres de las oficinas. La entrada es gratuita y una vez arriba disfrutamos de unas maravillosas vistas de Tokio por la noche, todo lleno de edificios iluminados por miles de luces, algo realmente impresionante de presenciar. Si andas por Shinjuku es algo que tienes que hacer, nosotros nos quedamos con las ganas de hacerlo de día.






Bajo la lluvia salimos a las calles de Shinjuku que no nos dejaba de sorprender, tanto rascacielos y edificios lleno de luces, con sus calles llena de gente. Por aquí también puedes encontrar varios restaurantes temáticos como el Lock out que es de comer como en una cárcel. Nosotros nos metimos en un lugar y nos jugamos unos dardos mientras comíamos algo, todavía estábamos picados desde que jugamos en Kioto. A nuestro lado había un japones en traje jugando solo lo cual nos parecía un poco raro, luego nos daríamos cuenta de que estaba jugando online con otra persona. En un monitor en la maquina de los dardos salía la imagen de la otra persona con la que estaba jugando, son cosas made in Japón.

Volvimos a nuestro hotel donde dormiríamos nuestra última noche en Japón. La habitación era lo justo para vivir, el espacio justo para dos camas y dos mochilas, ademas tenía tele y hasta una neverita, con poco estamos contentos.  Al día siguiente por la mañana saldría nuestro vuelo hacia Budapest con escala en Milán con el cual tendríamos algunos problemas, eso lo explicaré en el siguiente post.

Solo me queda decir ¡¡Hasta pronto Japón!!


Puedes leer el el día anterior pinchando aquí : Día 7: Nara: Ciervos, templos y fantasía

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