24 de junio de 2012

¿Qué hicimos 3 meses por la India y Nepal?




Atardecer en una playa de Kerala
Hace ya justo 2 años que fuimos a la India y los recuerdos de este país me vienen a la cabeza una y otra vez, sobre todo cuando estoy trabajando, no lo puedo remediar, me vienen todos los buenos recuerdos y sonrío, me sale esa sonrisa de estar orgulloso por lo que uno ha hecho, una sensación difícil de explicar.

Fue mi primer viaje a Asia y lo recuerdo con un cariño especial, también fue mi primer viaje largo, este duró 3 meses enteros (lo que nos permitió el visado) que pasamos en la India y algo en Nepal. En realidad no fue un viaje para hacer turismo, fuimos con la idea de trabajar, bueno en realidad la que tenía el trabajo fue Perrine, yo solo la acompañaba. Fue para dar clases de español y francés en una empresa india, trabajo que consiguió por una compatriota suya belga que buscaba a alguien y que contactó con Perrine. Fue un regalo caído del cielo porque queríamos pasar una temporada fuera, habíamos pensado Irlanda o algo así pero nunca pensamos en un país como la India, nos vino como anillo al dedo y esta oportunidad no la dejamos escapar, era un país que nos llamaba mucho la atención y que nos hacia mucha ilusión.


Elefantes en Jaipur
Realmente íbamos sin ninguna experiencia mochilera y con la intención de vivir los tres meses en Delhi haciendo algunos viajes por el país cuando pudiéramos, la cosa no fue para nada como planeamos, fue muchísimo mejor. Lo cuento a continuación.

Todavía recuerdo el momento en el que llegamos al país, era de noche y el calor que sentimos al salir a la calle era abrasador. Los taxistas nos acosaron al salir del aeropuerto, teníamos que coger uno para ir al barrio en el que íbamos a vivir. Ese barrio era nuestro añorado Sadiq Nagar, un barrio totalmente aislado del turismo donde solo teníamos vecinos indios en el que no te encontrabas con gente que no fuera india por sus calles a parte de nuestros compañeros de piso, Sergio, un colombiano y Sofie, una belga.

Templo dorado, Amritsar
Esa noche en la que llegamos solo pudimos ver la locura del trafico sin ley y la despreocupación del chico que estaba al volante, todavía no conocía nada de las costumbres, muy pronto las aprendería a base de bien. El trafico es la mayor locura que he visto en mi vida y estaba totalmente impresionado. Esa noche no pudimos apreciar mucho lo que nos esperaba, todo estaba oscuro y después de que el conductor parara varias veces para preguntar el camino llegamos sanos y salvos.

Promocionando sus samosas, Jaipur
La sensación que sentí al despertarme la mañana siguiente y asomarme por el balcón fue una sensación que todavía tengo muy fresca y que recordaré para siempre. Un cosquilleo me recorrió la espalda y la mente se me bloqueo un instante, fue un gran shock. Ahora estaba en otro mundo diferente, el olor, toda esa gente vestida diferente a nosotros, los puestecillos de frutas en carros, no me creía que estuviera ahí, la sensación era muy extraña pero a la vez maravillosa.

Perrine empezó a trabajar y los dos otros compañeros de piso también, yo me quedaba solo en casa todo el día. ¿Que iba a hacer yo solo en un barrio indio? Pues lo que hice fue sencillo, vivir el día a día en una sociedad que es totalmente diferente a la nuestra: salir a la calle, comprar fruta y verduras a la gente de los puestecillos para preparar la comida, ir al cibercafé de la esquina solo de indios donde me miraban con curiosidad, beber chai en la calle, llevar a lavar ropa a la vecina de enfrente que lo hacia a mano, relacionarme con los vecinos aunque casi nadie hablara inglés, regatear precio a los rickshaws, aprender y encontrarme a mi mismo, tiempo para reflexionar, tiempo que me sirvió para darme cuenta de que era esto lo que quería, quería conocer esta nueva cultura y sus costumbres que tanto me llamaban la atención.

Cuando podía mi novia o compañeros de piso íbamos en rickshaw a ver cosas de Delhi como el Lotus temple, Qutab Minar, Akshardam temple, Old Delhi ect.

Posiblemente la vaca mas fea del mundo
Entre tanto nuestros compañeros de piso nos presentaron a sus amigos indios, Summy y Harmeet, éste último de la religión Sikh. Indios que más tarde se convertirían en grandes amigos y con los que todavía guardamos contacto. Salíamos casi cada noche, casi siempre íbamos a fumar shisha, o a la discoteca Urban donde nos encontrábamos con algunos extranjeros más, la mayoría estudiaba o trabajaba allí, expats. Summy y Harmeet eran indios que tenían buenos trabajos y eran indios que no eran muy ricos pero que no tampoco eran pobres, digamos clase media alta.

Con nuestros amigos Harmeet y Summy
Algún fin de semana fuimos a lugares como Rishikesh y Haridwar, Orchha y Jhansi o Agra en tren nocturno sleeping class con billete de ida y vuelta, lugares maravillosos.
Fue un mes en el que disfrutamos de la India de una forma diferente a la que lo hubiéramos hecho viniendo de turistas.

  En Udaipur
Taj Mahal
Templo Dalai Lama, Mcleod Ganj
De repente nuestros planes cambiaron, queríamos ver mas de la India y el trabajo de Perrine no iba muy bien, se aprovechaban de ella un poco y pagaban sueldo indio, es decir, muy poco. Decidimos entre los dos que lo mejor sería que dejara el trabajo y que nos fuéramos de ruta por la India, y eso hicimos, fue una decisión rápida. El primer destino fue el refrescante e increíble lugar de exilio tibetano Dharamsala y Mcleod Ganj donde fuimos desde Delhi en el coche de nuestro amigo Summy, con él (Que se pidió unos días de vacaciones) y con Rohan que no conocíamos tanto. Después de disfrutar unos días de tranquilidad y aire fresco en este lugar lleno de paz y montañas nos despedimos de ellos y nos fuimos por nuestra cuenta durante dos meses donde dimos toda la vuelta al país en tren y autobús y donde también pasamos por Nepal algo más de una semana. Aquí os dejo nuestro itinerario por la India de 3 meses.


Viajar en sleeper class en el tren es también toda una experiencia y la mejor forma de moverte entre grandes distancias, en estos trayectos también se conoce a muchos indios, son muchas horas juntos. Tenemos muchas anécdotas sobre ello.
De estos dos meses no voy a escribir mucho porque necesitaría escribir un libro para hablaros de todas las experiencias que vivimos, fue un viaje lleno de aventuras donde la inexperiencia lo hizo aun mas emocionante, a veces es mejor no saber mucho del sitios al que vas, la sorpresa será doble. Destacar lugares como Jaipur, Kerala y sus backwaters donde vivimos en un barco navegando por esa maravillosa tierra y sus playas vacías ya que era temporada baja por el monzón. La siguiente foto es una de mis preferidas, la madre parece que no podría creérselo y los niños estaban felices de vernos, quien sabe si era la primera vez que veían a alguien extranjero, esa sensación nos dio. Entonces aquel lugar no era tan turístico como se está haciendo ahora.

¿Primera vez que ven a extranjeros?
Madurai y sus maravillosos templos. Mamallapuram, Kolkata (Calcuta), Varanasi, la colonia francesa Pondicherry y un largo etcétera. También destacar Nepal, otro país lleno de maravillas, muy cerca pero diferente de la India. En este país estuvimos en su capital Kathmandú en la que para llegar por tierra fue toda una aventura. Un lugar en Nepal que nos sorprendió muy gratamente fue Lumbini, donde viajamos en el techo de un autobús por un camino de tierra y donde vimos unos de los templos mas bonitos de todo el viaje.

En el rio Ganges, Varanasi

Hombres en falda en Kerala
Para acabar volvimos una semana a Delhi para visitar a nuestros amigos indios y pasar unos días en esta capital que tanto nos gusta. Delhi tiene mucho que ver y puedes estar días y días visitando rincones increíbles, no entiendo a la gente que huye de esta ciudad, se pierden uno de los lugares más fascinantes de la India. Nos fuimos con mucha pena de vuelta la realidad, yo en especial también me fui con 10 kg menos, y es que lo que menos me gustó de la India fue la comida, no aguanto el picante y sin pan me cuesta vivir, India me marcaría mental y físicamente. This is India, un país que no te dejará igual a como llegaste, en la que existe un antes y un después al visitarla. Hay gente que no lo aguanta y hay gente que lo adora como dicen todos, solo hay que ser fuerte y tener el nivel de tolerancia muy, muy, muy alto. Hay que comprender las costumbres y llevarlas de la mejor manera posible, sino, no se disfruta igual. Acabamos el viaje con pocas ganas de marcharnos y es por eso que tenemos una cosa muy clara, algún día volveremos...