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14 de julio de 2012

Côte d'Opale 1/2: Platier d'Oye, Calais y Cabo Blanc-Nez


Para disfrutar del mejor fin de semana del año en cuanto a tiempo se refiere aprovechamos para ir a algún sitio en la costa, el lugar elegido fue la región norte de Calais con su Côte d'Opale famoso por sus dos cabos, queda mas o menos a 2 horas y media desde Amberes y fue una gran sorpresa.


Salimos un viernes por la tarde y parecía que mucha gente pensó como nosotros, mucho tráfico por el camino que hizo que tardáramos mas de 3 horas en llegar. Una vez por la zona nos dimos prisa en buscar un camping porque se hacia de noche y no sabíamos cuando cerraban, nos metimos por unas carreteras muy estrechas entre la naturaleza y encontramos un camping en Oye Plage que estaba abierto, es muy pequeño pero era baratismo y no estaba mal lo único malo es que había que coger el coche para llegar a la playa. No teníamos un camping fijo al que venir y este estaba bien.

El viernes no dio tiempo a mucho más, el dueño del camping muy campechano él nos explicó todo sobre el camping y cerca de nuestra parcela conocimos a un holandés algo mayor que estaba solo al que ayudamos a montar su tienda de campaña, la nuestra era una Quechua que nos dejaron que se monta sola en 1 segundo (para recogerla es otra historia).

A la mañana siguiente nos levantamos temprano mas que nada por el reloj mental que tenemos de trabajar aparte de que estábamos al lado de un árbol plagado de pájaros cantando. Desayunamos y nos fuimos con el coche al parque nacional Platier d'Oye. Esta zona de Calais es famosa por este parque natural  conocido por sus toros grandisimos con unos cuernos impresionantes y su gran variedad de aves, también su abundante vegetación y dunas con playas kilometricas de arena blanca. 


Hicimos una ruta a través de su vegetación sin arboles pero con todo tipo de arbustos, al fondo se veían las dunas de arena, por el camino nos encontramos con unas pozas de agua que se repetían cuando íbamos avanzando. Nos adentramos en las dunas hasta llegar a la playa, era temprano y no había ni un alma, la temperatura era muy agradable y disfrutamos mucho de este recorrido.




Al volver vimos a los famosos toros detrás de una valla (menos mal) era un grupo de 7 o 8 que se nos quedaron mirando, la valla era muy baja y fácil de pasar así que no me atreví ni a hacer una foto de cerca, salimos pintando de allí, los cuernos dan mucho respeto.


Después de disfrutar de unas horas deL parque natural fuimos camino a nuestro segundo destino, el Cabo Blanc-Nez uno de los dos cabos tan famosos de esta costa.
 El paisaje que se ve camino con el coche parece sacado de un cuadro, todo lleno de colores y con el cabo al fondo, se disfruta mucho conduciendo por aquí.


Una vez en el cabo donde tiene un parking gratuito donde te deja en el principio de la ruta, tienes un cartel de información donde te pone las diferentes rutas a hacer y su duración, habia mucho viento pero se estaba bien.
Nosotros optamos por una ruta corta donde paseamos por las alturas del cabo y desde donde teníamos unas vistas maravillosas de las playas y los acantilados, hay varios miradores en sitios estratégicos. Hay un monumento dedicado a los soldados muertos en la segunda guerra mundial.






Para bajar a la playa cogimos el coche y en unos 5 minutos nos plantamos en la playa que veíamos desde las alturas, esta playa esta situada en un pueblo llamado Escalles y es una playa curiosa porque solo se puede estar en ella cuando la marea es baja, cuando esta alta solo queda un poco de piedras donde es casi imposible tumbarse. La playa estaba bastante llena, andamos por la orilla un buen rato viendo los acantilados que se ven desde ahí que merecen mucho la pena. La playa también es conocida por los desembarcos que se hicieron en tiempos de guerra, exactamente la segunda guerra mundial cuando Francia estaba ocupara por los nazis, hay algunas imágenes que lo recuerdan, también vimos algunos bunkers por la ruta anterior y nidos de ametralladoras que vigilaban las costas de los enemigos que intentaban entrar por las playas.




Seguimos nuestro camino por la côte d'Opale hasta llegar a una de las ciudades mas grandes de la región, Calais. Famoso sobre todo por ser el paso a la isla británica y donde miles de franceses y belgas se acercan para pasar al otro lado de la costa. Nosotros esta vez vinimos para conocerla un poco. Lo que puedo destacar de esta ciudad es su maravilloso City hall, puedo decir uno de los edificios mas bellos que he visto hasta ahora. Es el símbolo que mas distingue a la ciudad y que utilizan para el turismo.




Nos dimos un paseo por sus calles con un mapa que nos dieron en la oficina de turismo y siendo sincero no tiene mucho mas que ver, había un mercadillo donde compramos un pan típico de la zona y nos hicimos un bocadillo con embutidos que compramos en un Carrefour. Andamos a la zona del puerto donde había mas ambiente y donde vimos su faro  entre otros edificios.





Cogimos el coche y nos dirigimos al otro gran cabo, el Cabo Griz-Nez pero la carretera estaba cortada no se porque y lo dejamos para el día siguiente.
Seguimos conduciendo pegados a la costa hasta llegar a un pueblecito costero llamado Audreselles donde tiene una playa mas adecuada para el baño ya que no son esas playas kilométricas donde tienes que meterte 200 metros en el mar para que te cubra por la cintura no, en esta te cubría desde el principio pero el agua estaba tan fría que no hubo cojones de meter mas allá de los tobillos, de todas formas no se estaba mal al sol, no hacia tanto calor y el viento en esta parte no pegaba casi nada así que nos echamos una siesta en esta playa.



Después de la siesta nos fuimos al pueblo para verlo y tomarnos algo, no tiene nada que ver pero hacen unos batidos de muerte. Si quieres una playa para bañarte en la côte d'opale esta es una de las mejores opciones.


Para terminar el día volvimos a nuestro camping base en Oye Plage donde comimos algo (todo traido de casa) nos duchamos y nos fuimos de nuevo, esta vez a la playa del parque natural Platier d'Oye que nos pillaba al lado donde disfrutamos de una de las puestas de sol mas bonitas que he visto hasta ahora, esta es una de las típicas playas kilométricas donde no había absolutamente nadie, solamente nosotros dos, el ruido del mar y unos cuantos pájaros, sin duda uno de los momentos que mas se recuerdan en un viaje.







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