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8 de agosto de 2012

Colonia 1/2: La catedral del Rin


Dom (Catedral) de Colonia
La única vez que estuvimos en Alemania fue en Trier, ciudad que fue capital del imperio romano. Fue el año pasado en Semana Santa donde hicimos una ruta en coche por Luxemburgo de donde nos desviamos un día a Trier que nos pillaba bastante cerca. Esta fue la primera vez y única en que he pisado el país de las salchichas, y teniéndolo tan cerca durante estos últimos años ya tocaba de hacer una incursión en este inmenso país europeo que tanto tiene por descubrir.
Colonia fue la ciudad que nos llamó, cuarta ciudad mas grande de Alemania y la más popular del oeste del país germano, antes de volver a casa pasamos también por la capital de la región, la cosmopolita Dusseldorf.



Teníamos un fin de semana largo con un lunes festivo, era el día nacional de Bélgica que en realidad cayó en sábado y lo pasaron al lunes, por mi perfecto. Fuimos en coche con todas las cosas necesarias para hacer camping, un camping que buscamos online antes de salir y que era el camping de la ciudad, "campingplatz der stadt", el más barato y cerca, a las orillas del gran río Rin. No fue ningún problema llegar al camping aunque tuvimos que ayudarnos un poquito con el gps. El recepcionista hablaba español, al parecer suelen ir bastantes caravanas españolas a este camping pero me contó que últimamente no venían casi, supone que por la crisis. Yo lo supongo también, la crisis está haciendo mella y los españoles cada vez estamos más obligados a quedarnos en casa... una pena, yo por suerte o desgracia tengo que vivir en Amberes lo que me está permitiendo ver lugares como este con más facilidad.


Parcela para la tienda de campaña, coche y dos personas, 25 € con fuego para cocinar incluído. Para las duchas había que echar 50 céntimos para 5 minutos, suficiente. No es de los campings más baratos pero si que es mucho más barato que ir de hoteles. Además que estar de camping siempre te da una sensación diferente de vacaciones que nos encanta. Lo malo fue que coincidió con un festival gótico en Colonia al parecer muy importante ya que había góticos de muchos países. El camping estaba repleto de ellos, todos con esa ropa característica, pintados y con sus pelazos. Alguno daba mucho miedo aunque no tuvimos ningún tipo de problema con ellos, había buen "rollito".


Después de montar la tienda de campaña en 2 segundos literalmente (Quechua de mi vida) y descansar un ratito de estar en el coche casi 3 horas que duró el viaje desde Amberes, decidimos irnos al centro de la ciudad que pillaba a unos 6 km más o menos. Pedimos un mapa (1€) a la otra recepcionista a la que hablé en inglés y me respondió en alemán. No nos podíamos entender así que le dijimos "chuuuussss" (adiós)  Para averiguar cómo llegar al centro en transporte público nos las tuvimos que apañar, en otras palabras: nos fuimos a pie... Nos vino bien para visitar los monumentos que había por el sur de la ciudad que nos marcaba el mapa pero fatal para nuestras piernas a las que maltratamos antes de tiempo. Eran ya las 4 o 5 de la tarde y estábamos hambrientos. Nos metimos en el primer restaurante barato que encontramos, comimos un plato de pasta con goulash y otro a la boloñesa (5€ el plato).

La mayor parte del camino lo hicimos siguiendo el río Rin que tiene unas vistas bonitas. Avanzamos hasta que nos metimos más en ciudad y vimos algunas iglesias y trozos de muralla como también conocimos su arquitectura, comportamiento de los alemanes, idioma y cosas curiosas que cada país nos ofrece. Cada país tiene sus costumbres y siempre hay cosas que te sorprenden si no has estado antes en el país (o muy poco) como por ejemplo los semáforos, que tienen dos muñecos rojos y uno verde. Todavía nos preguntamos el porqué, si alguien me lo aclara se lo agradecería.

Semáforo con dos muñecos rojos
Otra cosa fue la cantidad de alemanes, mayormente masculinos, que llevaba una cerveza en la mano por la calle, casi siempre de medio litro, cosa que no había visto en ningún otro país, no sé si es legal en Alemania beber alcohol en la calle pero si no lo es, se lo pasan por el forro. Quizás tiene que ver que era sábado...

El objetivo del día era llegar al menos hasta la gran catedral, símbolo de la ciudad que ya se podía vislumbrar desde la lejanía, dejando la parte norte para el día siguiente. Avanzamos siguiendo los puntos de interés, más iglesias, puertas romanas, esculturas que siempre gusta ver de cada ciudad y Colonia tiene para dar y regalar, más de lo que me esperaba. Sacamos fotos de todo.

Severinstor en la plaza Chlodwig

Urlepforte

Llegamos a la calle de las tiendas que como no podía ser de otra forma era donde se concentraba casi toda Colonia, aquí a diferencia de Bélgica las tiendas cierran a las 8 y no a las 6 algo que todavía no me acostumbro de Bélgica.

Tras un par de calles llenas de tiendas y de dunkin donuts llegamos a la impresionante catedral del estilo gótico del que se dice que es el monumento más visitado de Alemania, de esos monumentos que te quitan el hipo si lo tuvieras y que te quedas embobado mirándolo de arriba abajo. Demasiado grande para mi cámara, más que difícil captar la catedral entera en una foto. Cerca de la catedral y a ras de suelo hay una réplica de la cúspide con lo que se puede observar mejor no dejándote el cuello intentando ver la de la misma catedral.


En su interior había como una ceremonia y al entrar te regalaban una vela para ponerla. La cola era gigante y estuvimos un buen rato para poner la vela, leimos en un papel que se hace el primer sábado de cada mes. Al poner la vela coges un papelito de una cesta con una frase. Era bonito con la luz de las velas y la música en directo de un chica que cantaba como los ángeles.


Fuimos hacia el río a una calle que está lleno de bares y la cual parece la zona de marcha de Colonia centro. Cerca está la plaza Vismarkt muy acogedora donde hay muchos bares con terrazas donde puedes tomarte una buena birra alemana. Yo como siempre me pedí una del lugar, una Reissdorf Kölsch, no es gran cosa, acostumbrado a la cerveza belga el nivel lo pongo muy alto. Cerca de nosotros había un alemán con el que empezamos a hablar, resulta que era un hombre de unos 45 años que había hecho 600 km en bicicleta desde la otra punta de Alemania y esta era ya su última parada antes de volver, ole por él, yo no podría.


Parece que la cerveza nos dio energías para seguir nuestro camino y fuimos a ver un par de cosas más por el río como un mirador con unas vistas preciosa con ya todo iluminado; Cerca se encontraba el museo del chocolate que estaba cerrado porque era ya tarde.

Vistas del río Rin
St Maria in Lyskirchen

Para volver al camping no íbamos a andar todo lo que andamos para venir, estábamos con las piernas rotas así que cogimos un autobús de vuelta preguntando a algunos alemanes que estaban en la parada que más tarde nos ofrecieron llevarnos de fiesta por la ciudad. Tuvimos que decir que no, no podíamos con nuestra alma. Al parecer nos lo dijeron mal y tuvimos que bajar para coger otro que también nos llevo a donde no queríamos. Finalmente cogimos dos tranvías más para llevarnos cerca del camping fue toda una odisea llegar, ya solo quedaba cruzar el río a pie. Me sorprendió el nivel de inglés de los alemanes de los cuales no me esperaba que lo hablara tanta gente. Ya en el camping poco mas podíamos hacer que dormir y reponer fuerza (piernas).

¿Quieres ver la segunda parte? Pincha en el siguiente enlace: Colonia 2/2: La catedral del Rin




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