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17 de noviembre de 2012

Malasia: Kuala Lumpur, comienza nuestro viaje


El momento de dejar la gélida Bélgica y empezar nuestro sueño llegó, salimos a las 7 de la mañana dirección al inmenso aeropuerto de Amsterdam que nos pillaba a unas 2 horas. El vuelo salió a tiempo y no se nos hicieron muy largas las 12 horas que duró y eso que no teníamos compañeros de vuelo parlanchines, las únicas palabras con el que tenía al lado fueron algo sobre la comida que no le gustó. También fue un vuelo movido, las primeras 5 horas hubieron muchísimas turbulencias, según el piloto había unas circunstancias meteorológicas terribles, tal y como suena. Por lo demás me gustó volar con Malaysia Airlines.



El aeropuerto de KL es el más moderno que he visto hasta ahora, al salir del avión nos teníamos que subir en una clase de tren que nos llevaba al control de pasaportes y recoger las mochilas. Utilizamos la forma más barata para llegar al centro de KL y esa es la del autobús que cuesta 10 RM (1 € = 3.9 RM). Uno de los momentos que más me gustan de viajar es la primera impresión que te da al salir a la calle y ver que todo lo que está a tu alrededor es diferente, con diferentes personas de a lo que estás acostumbrado. Una vez que nos dejaron en Chinatown no tardamos mucho en encontrar un hostal, al segundo que preguntamos entramos, precio (36 RM) habitación doble sin baño.
Nos dimos una vuelta por Chinatown que es uno de los barrios más vivos de la ciudad, con sus mercados, su Petaling street, sus restaurantes. Por el camino nos encontramos con que unas personas estaban regalando comida en la calle, arroz con pollo y curry y bebida, no se si fue buena idea para el estomago pero estaba bueno, el viaje empezó económico.
Visitamos también Merdeka Place por casualidad, una de los lugares mas famosos de Kuala Lumpur que tiene unos cuantos edificios muy bonitos.


Estábamos con el jetlag y mientras en Malasia eran las 13h para nosotros eran las las 6h de la mañana sin haber dormido mucho así que nos fuimos al hostel a dormir unas horas, un lujo que nos podemos permitir al disponer de tiempo de sobra. Después de la siesta lo teníamos claro, queríamos ir directamente a las torres Petronas, sin conocer muy bien las distancias nos fuimos a pie aunque por el camino nos dimos cuenta de que no era la mejor opción pues está bastante lejos de Chinatown. Las Petronas es uno de esos edificios que representan a un país o ciudad, el edificio bandera que sale en  todas las fotos de quienes visitan el lugar, no podíamos esperar mas.


Por el camino nos cayó una de esas tormentas tropicales que parece que se va a inundar todo pero que al final no dura mucho. Por las calles dirección a las Petronas se veía que la ciudad es una ciudad muy moderna, más de lo que me imaginé, el trafico es ordenado y las calles están bastante limpias para ser el sudeste asiático. Cuanto más nos acercábamos a las Petronas, más moderna se volvía la ciudad. Ya en las Petronas nos hicimos las fotos típicas, era por la noche y las Petronas se vuelven preciosas con su iluminación tan especial, subir es una locura de precio y queda fuera de nuestro presupuesto así que nos conformamos con verlas por el exterior. Alrededor de las Petronas hay un parque que tiene unas fuentes que suben y bajan con la música y juega con los colores, nos quedamos viéndolas un buen rato. A las Petronas sí se podía entrar al interior donde hay un centro comercial donde comimos una sopa y un arroz con pollo de los mas buenos que comí jamas, estaba todo lleno de restaurantes donde podíamos comer mucho por unos 2 € por persona.



  
Los demás días por KL lo pasamos descubriendo la ciudad a nuestro ritmo. Visitamos la zona de los Lake gardens, los Brickfields con su Little India particular donde recordamos nuestros tiempos por la India y recordando también lo poco que me gusta y el mal que me hace la comida india o mejor dicho, la comida picantedestrozaestomagos.



También cerca de estas dos zonas se encuentra la mezquita nacional Masjid Negara y otros edificios del estilo islámico como el museo de artes islámicas entre otros, un lugar que hay que visitar si o si en KL.





Batu Caves


Utilizamos el tren en Chinatown para ir a KL Sentral (1RM) y desde allí cogimos otro hasta Batu Caves que nos costó sorprendentemente 1RM y era mucha mas distancia que el primero que cogimos. El tren estaba lleno de indios, se celebraba el Deepavali también conocido por Diwali que es como para nosotros la navidad o eso me dijo uno de ellos, todos vestían con su mejor traje o vestido, la forma de vestir de los indios en fiestas me parece muy elegante.
Alrededor de las cuevas hay varios templos hindúes que forman parte de la visita a estas cuevas.



Junto en la entrada de las cuevas hay una estatua dorada enorme de Lord Subramaniam, se puede entrar gratuitamente y son unos casi 300 escalones en los que se suda la gota gorda, cerca también están los Dark Caves que cuesta unos 30 y pico RM asi que decidimos no entrar en ellas.



Las Batu Caves son muy amplias y en su interior hay varios templos hindúes, es bonito aunque no se necesita mucho tiempo para verlas, son como tres zonas, en la ultima zona es donde te encuentras a los monos, a los que ceban a plátanos para hacer unas fotos, yo me aproveché y saqué unas cuantas...



Cerca del Batu Caves había una carpa enorme donde daban comida gratis y donde había música en directo, una fiesta a la que nos acoplamos rápido, todavía tengo la cancioncilla que ponían una y otra vez en la fiesta. Justo donde estábamos sentados (junto a otros indios) vinieron con una cámara y se pusieron a grabar en directo para la televisión malaya, el presentador estaba hablando de la fiesta (supongo) y entrevistando a alguien, al parecer eran muy famosos porque todo el mundo le hacia fotos y les pedía autógrafos, nosotros estábamos en el background y nos enfocaron unas cuantas veces con la cámara, asi que seguramente hemos salido en la televisión jaja.



Otro de los lugares que hay que visitar si o si en KL es la zona del Golden Triangle, sin duda la parte mas moderna de la ciudad, tan moderno que quedé impresionado y me hizo imaginar que estaba en una calle de Tokio, con sus edificios tan altos, sus pantallas gigantes por la calle, sus tiendas de lujo y centros comerciales, el monorail que sobrevolaba la zona. Subir al monorail es otra de las experiencias que recomiendo hacer encarecidamente. Aquí nos dimos cuenta de que apenas habían indios y parece que es donde se meten todos los malayos, leí que en Malasia mas o menos un 8% de la población es india, me pareció muy poco ya que en la zona de Chinatown solo veíamos a indios pero si vas mas al centro te das cuenta de donde se meten todos los malayos.



En Central Market de Chinatown tuvimos nuestra primera experiencia metiendo los pies en una piscina llena de peces que te comen la piel muerta, solo eran 5 RM para 10 min, fue muy difícil al acostumbrarse porque te hacen muchas cosquillas y parecen que los peces no han comido en un mes, van todo como zombis a tus pies dándote bocados por todos sitios, al principio cuesta muchísimo meter los pies pero al cabo de un rato te vas acostumbrando, nos dejaron los pies impecables, nunca había tenido los pies tan lisos en mi vida.


El ultimo día en Kuala Lumpur fue muy tranquilo, por la mañana nos fuimos al Imbi Market a desayunar, nos costó encontrarlo porque en la lonely planet no vienen muy bien señalado aunque si que lo ponen entre los highlights. Una vez allí vimos que había muchísima gente desayunando, nosotros no teníamos ni idea que pedir y cogimos como de un buffet un poco de cada cosa, la mitad no teníamos ni idea de que era, quizás comimos rata o perro pero eso nos da igual, el caso es que estaba bueno.

Nos sentamos junto a un hombre malayo con el que estuvimos un buen rato hablando, a la conversación se acoplo un amigo suyo. Nos recomendó platos típicos del pais y nos invito a los rollitos de primaveras malayos que son bastante diferentes a los chinos, estaba realmente delicioso. Nos contó que mucha gente va siempre al mercado a desayunar y que los fines de semana es casi imposible pillar mesa, también nos contó que había un gran proyecto de la ciudad con el que van a quitar el mercado de este lugar donde lleva mas de 50 años pero que lo intentaran poner en algún otro lugar, como veis el crecimiento de esta ciudad va a pasos agigantados. De la gente malaya decir que son adorables y simpáticos y que no tienen ningún problema en echarte una mano si la necesitas, no son pesados para nada con el dinero ni meten presión para venderte como en otros países, eso es algo que se agradece de un pais y que hay que tener en cuenta a la hora de viajar.

Con la barriga a reventar nos fuimos de nuevo a las Petronas, lo hicimos por un pasadizo en alto que va por mitad de la calle donde tienes aire acondicionado, kilómetros de pasadizo que te libran de darte un paseo bajo el calor que suele hacer por aquí, otra de las modernidades de la ciudad. En las Petronas aprovechamos para darle un ultimo vistazo de día ya que solo estuvimos el primer día por la noche.


Volvimos al hotel donde pudimos dejar las mochilas y donde nos quedamos hablando un buen rato con gente que conocimos en el hostal, gente como Katty, una belga que lleva toda su vida viajando y ha estado en todo los continentes, un japones raro que es monitor de esquí y un hombre australiano mayor que se ha recorrido medio mundo en bicicleta y que sobrevive vendiendo cuadros de pintura. Las historias que nos contó este hombre eran increíbles, al día siguiente iba dirección Nepal. Son gente que te encuentras viajando, muchas historias envidiables que enriquecen el viaje.

Cogimos un vuelo a Langkawi, unas islas al norte de Malasia de las que os hablare en el próximo post.

Resumiendo: Kuala Lumpur me ha sorprendido muchísimo (de forma positiva), nunca me la imaginé de esta manera, sin duda una de las ciudades mas modernas con las que me he encontrado hasta ahora (el centro mas que nada). Me quedo con el calor de su gente humilde y la buena comida aunque me comentan que en la isla de Penang se come mejor aun, eso lo comprobaremos dentro de poco.

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