20 de noviembre de 2012

Malasia: Islas Langkawi (1/2), nuestro primer paraíso



Desde el aeropuerto de Air Asia en Kuala Lumpur (Si, el inmenso aeropuerto de KL tiene una terminal para Air Asia y Cebu al estilo Ryanair) cogimos un avión que nos trajo a las Islas (Pulau) Langkawi. El vuelo fue a las 7 y media de la tarde y duró alrededor de 1 hora. Una pena que el vuelo fuera por la noche porque tenía ganas de ver las islitas por la ventanilla del avión.


El aeropuerto de las Islas Langkawi os podéis imaginar lo pequeño que es aunque sí que era moderno. Al aterrizar te bajas del avión y entras al aeropuerto donde enseguida estás recogiendo las maletas, todo muy rápido y efectivo. A varios pasos ya sales de él donde nos acogieron muy amablemente dándonos un mapa de Langkawi y folletos de información de la isla gratis y donde hay unas taquillas para pillarte un taxi. Nosotros nos dirigíamos a la Playa (Pantai) Cenang donde se concentra el mayor numero de guest houses baratos. El viaje en taxi nos costó 18 RM (1€=3.9 RM). El chófer ya nos transmitió la alegría con la que se vive en estas islas. Nos contó que había llovido mucho estos días anteriores y que llegábamos en el momento perfecto.

No era tan perfecto cuando nos soltó en un hostal y nos encontramos con que todos los hostales estaban llenos. Finalmente encontramos un guest house (Daddy's guest house) que tenía una habitación libre, aunque creo que estaba libre por lo mala que era: tenía mucha humedad, tanta que casi ni se podía respirar y estaba todo muy viejo y sucio, el baño daba miedo verlo pero era ya muy tarde y esa noche dormiríamos ahí. Esa noche pasamos mucho calor por la humedad que había dentro pero por lo menos encontramos cama donde poder dormir la primera noche.

A la mañana siguiente salimos a la calle y ya podíamos respirar el ambiente isleño y tropical de las islas. La sensación que estamos teniendo en Malasia es una sensación rara, Malasia no es el país desordenado en muchos sentidos como lo puede ser India o la vecina Indonesia entre otros pero tampoco es un país muy avanzado (exceptuando  KL) Esta es una sensación nueva para mí pero me gusta y hace que me sienta cómodo, poco a poco le estamos cogiendo el punto al país.

Fuimos a desayunar y enseguida fuimos a hablar con el dueño del Daddy's guest house para darle una solución: o nos daba una habitación mejor o nos íbamos a buscar otra por ahí. El reconoció que la habitación daba pena y al parecer tenía unas casitas de madera en otro lugar llamado Daddy's guest house 2. La habitación era mucho mejor, más limpia, sin humedad y con un buen cuarto de baño para nosotros. El precio nos lo dejó increíblemente por el mismo precio que la anterior habitación: 40 RM.

La razón de que todo estaba lleno es que es tiempo de vacaciones en Malasia, los meses de noviembre y diciembre son meses de vacaciones para los niños malayos y a eso hay que sumarle las vacaciones que se toman los indios por el Diwali/Deepavali.


Pantai Cenang



Después de arreglar lo del guest house y dejar todas nuestras cosas en nuestra nueva habitación nos fuimos de verdad a ver la playa. Sentía mucha curiosidad y no me podía imaginar que a pocos metros tenía una playa paradisíaca. Era de verdad, una playa de arena blanca con el color del mar verdoso, con islas en el horizonte, un sol radiante y con muy poca gente. Desde ese momento ya sabía que me iba a quedar más de los 3 días que teníamos pensado. Estaba en el paraíso y quería estar lo máximo posible y eso que todavía no había visto nada.






Nos pateamos la playa de un lado a otro y nos dimos nuestro primer baño tan esperado, el agua era caldo de puchero, tan caliente que hasta resultada desagradable, algo muy raro para mí.
Aunque la playa es bonita por sus vistas también hay que decir que los resort estropean un poco el paisaje. Este día lo pasamos vagueando por la playa y disfrutando de la maravillosa puesta de sol que cada día regala esta isla.





Island hopping



El segundo día lo empezamos muy temprano ya que a las 9 de la mañana nos recogían para hacer un tour en barco de 4 horas por las islas pequeñas de Langkawi y antes queríamos desayunar. El precio del tour fue de 25 RM (unos 6€) por persona. El minibus vino puntual y nos recogió junto a otro grupo de 3 malayos que también estaban de vacaciones. Nos dejaron en un lugar de donde salían todos los barcos a hacer lo mismo. Lo nuestro era una lancha donde cabíamos 8 personas, nosotros 2, los 3 malayos y otros 3 chicos que no teníamos ni idea de dónde eran.






El tour empezó mal, la lancha no tiraba, después de un rato el motor empezaba a pitar, yo creo que se calentaba o algo. Por el camino vimos algo curioso: una isla que tiene forma de mujer embarazada, en la siguiente foto se puede ver bien la cabeza a la izquierda, los pechos, la barriga y hasta sus pies.




Felizmente trozo a trozo llegamos a la isla Dayang Bunting donde teníamos una hora de tiempo para darnos una vuelta por el interior de la isla. Dentro hay una laguna preciosa donde nos podíamos bañar y disfrutar de sus vistas. La isla está llena de monos por todos sitios.





Después de una hora nuestro chófer nos recogió en el mismo sitio que nos dejó. Parecía que la lancha ya tiraba bien y no se paraba. Esta vez paramos cerca de otra isla donde se encuentran las famosas águilas de Langkawi y donde nuestro chófer roció comida al mar para que las águilas vinieran a comer. Había bastantes águilas sobrevolando nuestras cabezas pero solo una se lanzó a por algo de comida. Creo que ya habían comido suficiente de otros barcos, al parecer esto de "eagle feeding" no es bueno para el futuro de estas águilas ya que se dice que se están haciendo un poco dependientes de los barcos que vienen a darles de comer, perdiendo habilidades para la caza.

La tercera y última parada fue en otra isla llamada Baras Basah. Llegamos a su playa paradisíaca y nos tiramos al agua de cabeza desde la lancha. La isla es preciosa y nos podíamos quedar una hora en ella para bañarnos, dificil explicar la belleza con palabras, las fotos hablan por si solas.



A la vuelta nos llevaron con el minibús de vuelta a la playa de Cenang donde tenemos el guest house. Decir que el transporte del minibús estaba incluido en el precio. Este tour es algo que hay que hacer obligadamente si vienes a esta isla, lo disfrutamos muchísimo.

El resto del día vagueamos más por la playa de Cenang donde se está realmente bien y donde la sensación de vacaciones es total. En nuestra casita del guest house hicimos dos amigos, dos gatos pequeños que cada vez nos esperaban en la puerta para ser acariciados. Cuando salimos ya los echábamos un poco de menos.


Estábamos tan bien en estas islas que decidimos prolongar nuestra estancia, al no tener ruta fija podíamos hacerlo a placer, así que decidimos quedarnos al menos dos días más para descubrir la isla en moto.