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16 de abril de 2013

Nueva Zelanda: Milford Sound, soberbio kiwi



El día que terminamos el Kepler Track dormimos en el camping en Te Anau donde nos dimos un festín para celebrar el logro (buena excusa). Al día siguiente nos fuimos camino Milford Sound por la carretera de la que dicen que es la mas bonita de Nueva Zelanda e incluso del mundo. Salimos no muy temprano aprovechando las facilidades del camping holiday park, ya que se paga más que en un camping DOC hay que aprovecharlo al máximo. En el iSite (centro de información) compramos un folleto donde te vienen todas las caminatas que hay en la carretera que va a Milford Sound, el folleto cuesta 2 dólares y viene muy bien, te salen todos los tracks con el tiempo estimado que se tarda en hacerlos y una breve explicación.

La primera parada en la carretera que llega a Milford fue el lago Mistletoe, una caminata de 45 minutos por el bosque para llegar a un lago que personalmente me pareció normalito, no recomiendo este track si no tienes mucho tiempo. El track también era confuso porque de repente el track terminaba en mitad de la carretera principal teniendo que volver por esta para llegar al parking donde se encontraba nuestra furgoneta en el principio del track, supongo que algo hicimos mal. Anyway, seguimos nuestro camino pasando por Te Anau Downs, una pequeña población donde la gente para para coger barcos para dar vueltas por los sounds de por aquí. El camino se va haciendo cada vez mas bonito, teniendo unas vistas de ensueño. 

Paramos en un mirador donde al fondo se ven montanas muy altas y con la hierba de suelo seca que tiene un color amarillento hace de una vista aun mas especial. Al poco de llegar nosotros a este mirador llegó un autobús lleno hasta los topes que nos estropeó el momento. Tuvimos que salir corriendo ya que así poco se podía disfrutar, ya nos avisaron de los autobuses que llegan llenos de gente. La siguiente parada en este camino fue en los Mirror Lakes unos lagitos pequeños donde se ve perfectamente el reflejo de las plantas y de las montañas, una imagen preciosa que hipnotiza. Aquí llego el mismo autobús que antes, esta vez decidimos esperar a que terminaran y que nos adelantara, nosotros de mientras comimos en nuestra furgoneta para hacer tiempo y que se fueran mas adelante.



El día anterior habíamos recién terminado el Kepler pero no queríamos parar de ver paisajes, ya habíamos recuperado fuerzas y aunque con algunas agujetas decidimos hacer un track largo. Llegamos a la zona llamada The Divide, un parking desde donde salen algunos tracks, sobre todo donde empieza – o acaba – otros de los Great Walks de Nueva Zelanda, el Routeburn Track, uno de los Grat Walks mas cortos por no decir el que más. Hicimos una parte del Routeburn pero eso lo escribiré en el próximo post donde hablaré más de este trozo que hicimos por aquí y el otro que hicimos por la otra parte yendo desde Glenorchy, cerca de Queenstown. Esa noche dormiríamos en uno de los muchos campings DOC que hay por toda esa carretera.
El día siguiente no pintaba muy bien, amaneció todo cubierto por las nubes y una lluvia muy fina. No queríamos estar metidos en la furgoneta y con los chubasqueros era suficiente para taparse de esa lluvia tan fina pero molesta, sobre todo para la cámara. Decidimos hacer un track corto que nos llevaba a una catarata, este track esta en una carretera de gravilla (Hollyford Road) que yendo hasta el final se llega al inicio del Hollyford Track un track de varios días (tramping); famoso aunque no llega a ser un Great Walk. El track que hicimos se llama Humboldt Falls, unos 30 minutos que te lleva a un mirador de donde se ve una catarata muy alta pero que lleva poca agua, no nos impresionó mucho pero es bonita, aunque había niebla y no se veía bien.


Después de comer algo a eso de las 12 del medio día el tiempo empezó a mejorar algo, al menos ya no llovía, era el momento de empezar el track que nos habían recomendado tanto, el Lake Marian Track. Se estima que tardas 3 horas en hacerlo ida y vuelta. Al principio del track tras andar unos 15 minutos llegas a unas cataratas que nos gustaron mucho más que las que habíamos visto esa misma mañana, las Humboldt. Estas llevaban muchísima más agua y el color hielo era impresionante, es increíble la fuerza que lleva el agua hacía abajo, de donde sale tanta agua! El camino de lake Marian es diferente, no es un camino normal sino un camino con muchos obstáculos como raíces, piedras y plantas que están en el camino y que hace del track un track mucho más entretenido, lo peor es que era muy empinado y cansado. 



Hay partes que de verdad tenias que casi escalar o agarrarte bien a las raices o donde pillara para no caerte hacía atrás. Al final ya se te hace un poco largo, es mucho esfuerzo hasta llegar al final pero una vez que llegamos hizo que olvidáramos todo el esfuerzo en cuestión de milésimas, fue un wow que no se me olvidará fácilmente.


Al llegar se podía ver el lago rodeado de niebla y de rocas por su orilla, hay que tener en cuenta que el lago esta a una altura notable. Poco a poco se fue cubriendo más de niebla hasta que no podíamos ver prácticamente nada pero se sentía tanta paz y tranquilidad que nos quedamos tumbados en una roca. Además, era extraño, pero ahí hacía mucho calor, era como un micro-clima porque poco antes abajo estábamos con mucho frío. 




Metimos las piernas en el lago y Perrine hasta metió su cabeza para refrescarnos, si hubiéramos tenido bañador nos habríamos metido a nadar, estaba fría pero con el calor que hacía seguro que era muy refrescante. Poco a poco se abrían las nubes y podíamos ver las siluetas de las montañas, incluso un pico de una montaña nevada donde las nubes hicieron un pequeño circulo para que lo pudiéramos ver. Era precioso el paisaje con la niebla que se iba abriendo y descubrir poco a poco lo que teníamos alrededor, un lugar muy bello, posiblemente de lo que más me había gustado en lo que llevábamos en Nueva Zelanda. Nos fuimos a andar por alrededor del lago donde el color se iba haciendo mas colorido por el sol y nos subimos por rocas muy altas para tener mejores vistas. Es muy extraño pensar como la naturaleza ha creado un sitio así en alto entre montañas, parece como inventado por el creador de un cuento. 




Disfrutamos de las vistas durante más de dos horas, por desgracia ya teníamos que volver para ir al camping para preparar cosas antes de que anocheciera. Un camino de vuelta mas fluido que la subida por supuesto pero mas peligroso para los tobillos por los obstáculos del camino, nada era plano.
Para dormir nos fuimos a un camping que hay en mitad de la Hollyford Road, un camping que se autodenomina Hollyford como pueblo, tienen un museo que no vimos, desconozco si fue un poblado antiguamente. El camping está muy bien, las duchas tenían agua caliente mediante el calor de la madera quemada, a la vieja usanza.
Desde aquí salimos la mañana siguiente a eso de las 7 de la mañana, por fin al tan conocido Milford Sound, la idea era la de ir lo mas temprano posible y coger el primer barco para hacer un boat trip por el Milford Sound que es lo más típico que se hace una vez que estas allí. Fuimos tan temprano porque todavía no han llegado los autobuses a esas horas y es más barato. El día amaneció con el día raso y pudimos ver durante el camino las montañas gigantes que rodeaban el coche mientras conducíamos, paramos varias veces para sacar fotos. No había prácticamente nadie en la carretera, teníamos todo el paraíso para nosotros solos! Nos sentíamos afortunados, es muy difícil coincidir por aquí con un cielo azul, normalmente llueve mucho. 



Llegamos al Homer Tunnel, un túnel que atraviesa una montañaza, aquí teníamos un semáforo que teníamos que esperar unos 5 minutos, vimos que al lado hay un parking donde había 3 keas haciendo el bandalo en otros coches! Era la primera vez que los veíamos en Nueva Zelanda, los keas son unos loros famosos en Nueva Zelanda y son conocidos por ser unos macarras ya que se suben en tu coche y te empiezan a morder las gomillas de las puertas, la antena o lo que pillen, son así por naturaleza, les gusta romper. Aun así nos pareció un pájaro la mar de simpático y gracioso. No teníamos tiempo para mucho así que nos fuimos a cruzar el semáforo que estaba en verde. Un túnel bastante largo, oscuro y cuesta abajo, para nada normal, es muy especial. 






Al otro lado del túnel tienes otras vistas tremendas y muchas curvas bajando la colina. Se disfruta tanto conduciendo que la hora que tardamos hasta llegar al Milford Village se nos fue volando. En el parking no había casi nadie, eramos de los primeros en llegar, nos queríamos asegurar de una plaza en el barco. Detrás del parking teníamos otra sorpresa, las vistas al Mitre Peak (1692m), un monte que es probablemente el que más verás en imágenes y postales relacionadas con Nueva Zelanda. La vista es preciosa así que otra sesión de fotos, aguantará la cámara el viaje con tanta foto? Si lo hace, ya habrá salido rentable jeje.


Desde el parking nos fuimos andando alrededor del agua hasta llegar al centro desde donde salen todos los barcos y desde donde se reserva todo. Hay varias compañías, la más barata es Juicy que cuesta 50$ el primer barco, también esta Southern Discoveries y otro llamado Real Journeys que costaban 70$ y con desayuno incluido. Para hacerlo en condiciones y como solo lo voy a hacer una vez en la vida (o quien sabe) escogimos el de Southern Discoveries que era un poco más caro pero el barco tenia mucha mejor pinta y no había tanta gente como para el Juicy. Además, teníamos buffet desayuno en el barco y el de Juicy solo café o té. Teníamos media hora para esperar al barco. El sitio es terrible para estar fuera, esta todo minado de sandflies que no te dan respiro alguno, así que esperamos dentro del edificio de reservas. También tenía un rincón con un poco de historia de Milford y como vivían antiguamente por este lugar. Los primeros europeos y el paso maori, muy curioso. Me imagino como sería la reacción de la persona que descubrió un lugar tan bello y salvaje.



El cielo seguía completamente despejado, bien! La duración del pequeño crucero es de 1h45, nos tomamos el desayuno rápido para no perder detalle del paisaje y nos fuimos al techo del barco donde tienes una vista panorámica de todo lo que te rodea. La sensación es indescriptible, tanta belleza a tu alrededor, desgraciadamente me estaba acostumbrando a ver tantas cosas bonitas que ya el impacto es menor, pero aún así no dejo de impresionarme. El agua haciendo siluetas entre las montañas gigantes haciendo que el barco parezca un barco de playmobil por lo pequeño que se hace. En las fotos podéis comprobar la escala del barco y de la montaña, el barco es como una diminuta hormiga. Cosquillas en la barriga y lagrimas casi saltadas cuando me asomaba por la barandilla al estilo Titanic. Hacía frío pero eso daba igual, con la taza de café caliente entre mis manos se estaba bien. El barco para en varios puntos como en una colonia de focas y varias cataratas donde se pone muy cerca, tanto, que te mojas.







Otro sueño hecho realidad, había visto documentales por la tele y era un sueño el poder estar aquí, ahora lo he disfrutado y puedo contarlo con mucho placer, es algo que tienes que hacer antes de morir si quieres descubrir lo bello que puede llegar a ser la naturaleza.









Todavía quedaban algunos sueños que cumplir por Nueva Zelanda, así que tras terminar el crucero nos fuimos de nuevo al Mitre Peak para verlo más soleado y nos fuimos a hacer algunos tracks que nos dejamos por la carretera esa mañana antes de llegar a Milford. Hicimos el track llamado The Chasm que son unos 20 minutos ida y vuelta, bonito pero ya estaba un poco inmune tras lo que acababa de ver desde el barco. Quedaba todo el día por delante, el barco lo hicimos muy temprano y nos quedaba tiempo para hacer un track largo, así que cogimos el folleto que viene lo que hay que hacer por el camino y decidimos por hacer uno largo. El Tutoko Valley, 5 horas ida y vuelta. El Monte Tutoko es el monte más alto de todo Fiorland con 2723 metros de altura. El track empezó como el Lake Marian, cosa que nos dio un poco igual ya que nos parecía divertido, cuando más avanzábamos el track se iba haciendo más difícil, mojado y peligroso. Tan mojado que tenía los pantalones chorreando. Había telas de arañas por todo el camino así que tuve que coger un palo y moverlo delante de mi para no comer tanta tela de araña, la sensación es muy desagradable. El camino se iba volviendo más y más difícil, en muchas partes había fango, pero fango que metía el palo y de hundía entero, si metía el pie ahí probablemente el fango me llegaría hasta el cuello así que tenía que ir comprobando cada vez que se veía un suelo fangoso. Estábamos en un punto que dijimos de volver pero ya habíamos andado mucho y la curiosidad de ver el final nos podía y ya después de haber andando tanto y llegados a ese punto decidimos terminarlo. El camino no daba descanso, escalada por raíces, riachuelos que tenias que pasar por piedras mojadas y verdes que resbalaban como el hielo, charcos de fango que tenías que cruzar haciendo malabares agarrándote por los arboles, me sentía como Tarzán, pero ya no era gracioso, era bastante peligroso. Encima el camino era todo entero bosque, no había ninguna vista.

La ida la deberíamos haber hecho en 2 horas y media según lo estimado, pero ya llevábamos casi 3 horas y media y todavía no habíamos llegado a ningún lado, bueno si, a un semidescampado con hierbas que nos llegaban hasta la cintura y pocos arboles aunque suficientes para taparnos las vistas que eran bonitas pero no mejores que las que teníamos desde el coche haciendo la carretera hacia el Milford. Decidimos darnos media vuelta en el punto donde había un río bastante ancho y que no podíamos pasar si no nos quitábamos los zapatos. Teníamos las comida que nos trajimos para comer tranquilamente cuando llegáramos al final, pero habían miles de sandflies que nos atacaban si nos parábamos 3 segundos, cayeron unas cuantas picaduras, imposible evitarlo aún estando de repelente hasta arriba. 


 El simpático fantale, un pájaro que a veces se pone a seguirte por el camino. Están por todos sitios.




Tuvimos que comer andando y sin descanso después de andar casi 4 horas en un track que se suponía que tardaba 5 ida y vuelta. Decepcionados y cabreados volvimos por el mismo camino, la vuelta fue rápida, ya sabíamos con lo que nos íbamos a encontrar y de la rabia y la presión que teníamos porque se nos iba a hacer de noche lo hicimos en apenas 2 horas y cuarto. Eso si, las rodillas destrozadas por el esfuerzo y el día estropeado, lo unico que nos queda es la aventura que pasamos, a veces no tiene que ser todo perfecto para tener una experiencia para recordar, esta es una de ellas. Al volver vimos el cartel informativo del track donde pone que se tarda 5 horas ida y vuelta donde habían escrito rallado – Not even close - que quiere llegar a decir algo así como -ni de coña- Definitivamente Tutoko Valley es para gente que quiere vivir una aventura y le da igual tener vistas o no, si ha llovido unos días antes aún mejor :). El día había sido completo, habíamos conducido por una de las carreteras mas bonitas del mundo, descubrimos al famoso kea, habíamos hecho un minicrucero por el ya mítico Milford Sound y habíamos vivido una aventura a lo Indiana Jones por el Tutoko Valley, suficiente como para caer rendidos en nuestra cama de la furgoneta en un camping de la carretera de Milford. Nuestra próxima parada sería Queenstown.

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2 comentarios :

  1. Joe, habéis hecho casi las mismas cosas que nosotros!!!! Y además en el mismo orden que las puse en su momento en mi blog y en el vídeo que te pasé hace unos días. :-D A disfrutar Queenstown. Por cierto, subid SI O SI a lo más alto de la ciudad usando las góndolas. Una de las vistas más impresionantes de todo el país sin duda (aunque sea en un medio urbano).

    Y otra cosa, no recuerdo el restaurante, pero estaba en el centro de Queenstown y lo reocnocerás porque está en un primer piso y tiene pinta como de los años 50 y el dibujo de una camarera en patines. Bien, allí pude comer EL MEJOR SANDWICH QUE HE PROBADO EN MI VIDA. Era de carne de cerdo con remolacha y nosequé de manzana. No sonaba bien pero te aseguro que uno de los motivos para volver allí es volver a comer ese pedazo de sandwich, jajajaj.

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    1. Gracias por los consejos pero llegan un poco tarde. Como verás por mi twitter andamos ya por la isla norte de Nueva Zelanda, en Rotoura para ser exactos. Los post van bastante retrasado de por donde vamos actualmente (en Queenstown estuvimos ya hace un mes)
      No comí ese sandwich pero me comí una de las mejores hamburgesas que jamás he comido, el sitio se llama Fergburger, ya lo verás en el siguiente post sobre esta ciudad. Saludos!!

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