17 de mayo de 2013

Nueva Zelanda: Kaikoura y Blenheim



Ya estaba siendo hora de tener un break en nuestro viaje en furgoneta, demasiado andar necesitaba una recompensa más allá de ver vistas. Es por eso que desde Murchison nos fuimos directamente a Hanmer Springs un sitio para pasar un día tranquilo en una de sus tantas piscinas. Hanmer Springs queda al este de la isla sur ya por encima de Christchurch haciendo parte del Alpine Pacific Triangle. Hanmer Springs es la principal ciudad de aguas termales de la isla sur. No solo dispones de aguas termales naturales si no restaurantes y buenos hoteles por todos sitios aunque no sea muy grande que digamos, digamos que es un lugar hecho para el turista. Nosotros lo teníamos claro, veníamos aquí para pasar un día tranquilo en una de esas piscinas de aguas termales. y fue lo que hicimos después de comer unas fish and chips . Fuimos a un lugar llamado Hanmer Springs Thermal Pools que es el sitio más barato entre todos los resort de alrededor. Nos salió por 18 dólares neozelandeses por persona y podíamos estar cuanto quisiéramos. Este centro trata de distintas piscinas con diferentes tipos de aguas termales y temperaturas. Los maoris llaman a estas agua como Waitapu que significa "aguas sagradas". Nos quedamos como nuevos y nos fuimos a dormir en algún lugar entre Hanmer Springs y Kaikoura que era nuestro próximo destino. Nos lo tomamos tan tranquilo que hasta se nos olvidó sacar alguna foto. Nos metimos en una carretera de tierra durante varios kilómetros y nos quedamos al lado de ella donde no había nadie ni temor a que pasara algún guardia. Después del gasto de las aguas termales había que ahorrar por otro sitio.




Salimos muy temprano como solemos hacer cuando dormimos en la calle y nos fuimos a Kaikoura que no quedaba muy lejos. Antes de llegar a Kaikoura vimos uno de los espectáculos que más me han marcado y marcarán en este viaje. Miramos al mar y nos dimos cuenta de que ¡estaba todo lleno de delfines saltando! No eran 10 o 20, eran cientos de ellos saltando y jugando no muy lejos de la orilla, estos no eran de la raza hector como los que vimos en The Catlins, estos son de la raza dusky (delfín oscuro) que son algo más grandes. Un momento mágico en el que nos quedamos mirando embobados. Ya nos avisaron de ello unos días atrás y lo estábamos comprobando.

Queríamos bañarnos con ellos con un traje de neopreno y gafas alquiladas de una tienda en Kaikoura pero ya era demasiado tarde y los delfines se estaban yendo así que lo dejamos para el siguiente día, los delfines suelen aparecer solo con la salida de sol. Nos fuimos al centro de Kaikoura donde desayunamos y fuimos al iSite a pedir información de lo que se podía hacer por allí.


Kaikoura se ha convertido en uno de los lugares más importantes del turismo en Nueva Zelanda y se ha asentado como la meca para ver ballenas. Pero no solo se ven ballenas, la riqueza de vida animal de este lugar es increíble. Ballenas, delfines, focas, albatros, pingüinos... Son muchos los tours que se ven para hacer por aquí aunque suelen ser muy costoso con lo que no hicimos ninguno pero el de ver ballenas o el de los albatros tienen muy buena pinta. El plato por excelencia de la ciudad es el famoso crayfish (cigalas).
Lo más común que se suele hacer en Kaikoura es ir al Kaikoura Peninsula y hacer la caminata de 3-4 horas que se tarda en dar la vuelta por la península. Nosotros aparcamos cerca del iSite y empezamos a andar, el camino va casi todo pegado al mar y es muy agradable con lo que lo largo que es la caminata se te hace corta.




Llegando a Point Kean te encuentras con una gran colonia de focas aunque antes de llegar allí nos encontramos ya con alguna suelta. Había focas por todos sitios. Las focas de este lugar están muy acostumbradas a la presencia humana con lo que no se asustan casi nada aunque te acerques mucho, no atacan como las más aisladas que vi en Otago Peninsula. Lo malo es la cantidad de turistas que atrae el sitio y a veces es difícil sacarse una foto solo con ellas.






El sendero va rodeando toda la península dejando un paisaje  muy especial. Llegando a un punto teníamos que subir por la colina, dejándonos vistas de todas las playas de la península, un paseo de lo más bonito. Es un camino en forma de lazo con lo que llegamos de vuelta al coche por otro camino.





Buscamos un camping para dormir que estuviera cerca de los delfines para la mañana siguiente ir a nadar con ellos, alquilamos el traje de neopreno en una tienda por 10 dólares para utilizarlos la mañana siguiente. Aprovechamos también  para ir a internet y empezar a buscar y reservar vuelos baratos para nuestros siguientes destinos, se nos estaba echando el tiempo encima y los precios empezaban a subir, mejor hacerlo con tiempo que tarde pagando más. Ya tenemos un vuelo comprado que va a una isla del Pacifico que todavía no quiero decir. Ahora faltaban los de Australia y los que nos llevarían a Asia.
Acampamos en la misma playa donde aparecen los delfines listos para meternos en el agua y nadar con ellos pero el día no amaneció para nada como esperábamos. Estaba todo nublado lo que no es un problema, lo peor fue que el mar estaba muy picado y peligroso, con olas muy grandes. Se entraba por un sitio rocoso y eso lo hacia muy peligroso. Estuvimos dudando allí si intentarlo o no, además, los delfines se veían más lejos de lo que estaban el día anterior. Aún así, Perrine quería intentarlo, pero una vez en la orilla se dio cuenta de que era una locura así que con mucha pena decidimos no hacerlo. Para usar los trajes de neoprenos que habíamos pagado nos metimos en el mar en otra playa de arena más cerca de Kaikoura, el tiempo había mejorado y hacía sol, aún así se notaba lo fría que estaba el agua aunque tuviéramos los trajes puestos ¡que dolor! Por la carretera de vuelta vimos algo curioso, una foca que estaba casi en la carretera, los coches y camiones pasaban a pocos metros de ella y esta ni se inmutaba, curiosa estampa.



Devolvimos los trajes a la tienda y nos fuimos de Kaikoura hacia el norte, directos a Ohau para ver una colonia de cachorros de focas. Primero paramos en un mirador desde la carretera del que se podía bajar a la playa. Las rocas estaban todo llenas de cachorros de focas, aunque también había algún adulto vigilando por la zona.



No paran de jugar y son muy graciosas. Siguiendo la carretera y cerca del mirador esta el Ohau stream, un lugar muy especial de Nueva Zelanda. Metiéndonos por un sendero rio arriba nos encontramos con una sorpresa que nunca me ibas a imaginar. Eran decenas de focas pequeñas ¡bañándose en pozas de agua dulce! Solo hay cachorros ya que las madres no pueden llegar hasta aquí, esta lleno de focas juguetonas dándose un chapuzón o descansando al sol, se calcula que pueden llegar a haber alrededor de 200, mejorando las habilidades de nadar y relacionándose con otros cachorros. Muchos se quedan unos días pero vuelven al mar con las madres para ser alimentados con su leche materna. Estos cachorros solo se pueden ver por aquí entre los meses de abril y octubre, tuvimos mucha suerte de llegar sin saberlo y coincidir con ellos.




La carretera que va hasta Blenheim es espectacular en un día muy soleado como el que estaba haciendo. Era domingo con lo que nos encontramos la ciudad un poco apagada. Blenheim es una ciudad importante de Nueva Zelanda, la más grande de la región de Marlborough, situada en la llanuna Wirau entre las Wither Hills y Richmond ranges, famosa por sus viñedos de los que salen uno de los mejores vinos del país. Muchos mochileros acaban por esta ciudad para trabajar con la working holiday visa, sobre todo vimos alemanes, lo cual no no sorprendió, es increíble la cantidad de alemanes que hay en Nueva Zelanda, casi vemos más que a neozelandeses.
Nos dimos una pequeña vuelta por la ciudad pero con todo cerrado poco hicimos, nos comimos una Pizza Hut de 5 dólares y nos fuimos a una colina de Wither que hay a las afueras y la subimos para tener vistas de toda la ciudad, es una de las cosas que recomiendan para hacer por aquí y merece mucho la pena, se puede ver toda la ciudad y alrededores desde las alturas, se llega hasta ver el océano Pacifico.



Además tuvimos la suerte de coincidir con un espectáculo de aviones antiguos y podíamos verlos volar por encimas de nuestras cabezas. Dormimos en un camping holiday park de los caros, no había mucha elección. Ya al siguiente día que era lunes pudimos descubrir un poco más de la ciudad que tampoco es que tenga mucho que ver pero aprovechamos para ir a las tiendas que hace tiempo que no veíamos y comprar algunas cosas que hacían falta.







El próximo destino era Picton y los Marlborough Sounds en todo el norte de la isla sur, nuestro viaje por la isla sur estaba llegando a su fin aunque todavía quedaba una bonita parte por descubrir.


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