28 de mayo de 2013

Nueva Zelanda: Nelson, Marlborough Sounds y el horroso trayecto en ferry Picton - Wellington




Que siii, que lo sé, ya suena un poco repetitivo escribir y decir siempre adjetivos como increíble, maravilloso, estupendo, precioso, encantador, mágico, sobrecogedor en cada uno de mis post y en nuestro día a día, pero es que ya no se como describirlo , me faltan adjetivos para lo que estamos viendo en Nueva Zelanda. Es increíble que prácticamente cada día vemos algo que nos sorprende. Es raro el día que no decimos algún adjetivo de los que he nombrado, es difícil explicarlo con palabras solo hay que presenciarlo y sentirlo para apreciar la belleza de las cosas. Yo estoy intentando que veáis a través de mis fotos la belleza de este país aunque no se acerca a lo que se siente estando en el lugar. Una foto puede ser muy bonita y sorprenderte por lo bonita que es pero no llegará nunca a igualar la sensación de presenciarlo y vivirlo en carne y hueso.
Respirar un aire puro en un silencio absoluto y solo escuchar de fondo a un fantail o un tomtit mientras miras a una cadena de montañas interminable que te hace sentir como una hormiga; entrar a un bosque que te hace sentir que estás viviendo en un cuento de hadas o siendo protagonista de una de las películas de Peter Jackson; acostarte con un atardecer inolvidable y levantarte con un amanecer aún mas inolvidable con un cielo naranja que parece pintado mientras dices buenos días y buenas noches al sol a través de las cortinas de la furgoneta; conducir 3 horas y que se te haga como media hora por lo espectacular de la carretera; presenciar un cielo totalmente cubierto de estrellas como nunca antes había visto y mirar hacia arriba embobado hasta que te molesta el cuello y tener una luna que te alumbra tanto que acabas olvidándote de usar la linterna. Estas son algunas de las muchas sensaciones que estamos viviendo en Aotearoa -Nueva Zelanda en maori- y espero que os pueda transmitir aunque sea una mínima parte de nuestra aventura kiwi.

Nos despertamos en Nelson después de venir por la tarde del día anterior desde el Golden Bay. Tocaba ciudad, queríamos visitar Nelson  y descubrirlo a nuestro ritmo ya que es una de las ciudades más conocidas. Teniamos un mapa que nos dieron en el iSite cuando arreglamos lo del Abel Tasman aunque fuimos de nuevo para pedir más información de que ver por la ciudad. Nelson no es una ciudad grande aunque si lo es para ser de la isla sur de Nueva Zelanda. Tiene un puerto importante en el que hay mucho movimientos de contenedores que vienen de todo el mundo, recuerdo de cuando trabajaba en Bélgica en el puerto con los contenedores, tenían pegatinas de mantenimiento de Nelson, es curioso que ahora estaba en la otra parte del mundo.


Nos pusimos a andar por las calles más céntricas donde se concentran todos los bares, tiendas y todo lo que puedas necesitar aparte de alguna que otra escultura. Cerca del centro puedes ver un edificio que sobresale sobre los demás, ese es la no muy bonita catedral de Nelson. Por fuera no es que sea bonita pero es muy alta, entramos para ver como era y la cosa mejoró, no estaba tan mal por dentro aunque no hay comparación con las que tenemos por Europa, a Nueva Zelanda no es que se venga a ver iglesias, no es su fuerte :)


Esta catedral fue de un proyecto que cambiaron para hacerla más económica, la original era más similar como las que se pueden encontrar por Inglaterra o Bélgica. Dentro había un hombre que parecía uno de los encargados de la catedral y nos explicó un poco de la historia de ella. Le pregunté si era la catedral más alta de Nueva Zelanda porque hasta ese día no había visto ninguna tan alta, quizás en Dunedin pero no me supo contestar, se que anteriormente lo era la de Christchurch pero esta quedo totalmente destruida después del terremoto. Tras la visita a la catedral andamos un poco más por el centro pasando por un parque y una galería de arte antes de llegar al inicio de un track que nos llevaría al mismo punto más centrico de Nueva Zelanda. Para llegar ahí hay que subir un camino empinado que se sube en 40 minutos más o menos. Allí estuvimos en el punto más céntrico de las dos islas y desde allí teníamos vistas hacia la ciudad, el puerto y muchas montañas por el otro lado. Un lugar para relajarse y disfrutar de las maravillosas vistas por un buen rato que es lo que hicimos precisamente.



Seguimos viendo cosas de Nelson así que cogimos la furgoneta y nos fuimos como a un pequeño poblado que se preserva como hace 100 años, algo así como un barrio en que se ha parado el tiempo aunque no creo que viva nadie y lo tienen más que nada para los turistas. Estaban preparando muchas cosas para el día siguiente ya que había una fiesta de algo y se veía mucho movimiento, me recordó a un sitio similar como vimos en Oamaru. A parte de ver casas antiguas, molinos y una estación donde también pudimos ver la casa donde vivía el maquinista, vimos un avión tan grande como en la realidad que estaba en mitad de un césped. El avión es una réplica exacta de lo que fue hace muchísimos años y aún preserva alguna de las piezas originales, es difícil de creer como podían hacer volar algo así sin morir en el intento.


Para dormir lo hicimos en un camping DOC ya pegado a los Marlborough Sounds en el que estábamos en una bahía preciosa donde podíamos coger todos los mejillones que quisiéramos, no era fácil encontrar los más grandes pero conseguimos coger un puñado y preparárnoslo. A Perrine no les gusta, así que los tuve todos para mi, una pena que no tuviera limón y pimienta... sin nada están muy sosos pero en nuestras circunstancias era todo un lujo para el paladar. Alguno de por allí se nos quedó mirando y después lo vimos bajar de estranguis a la bahía a cogerse algunos, ¡copiónes!


El día siguiente había algo así como una carrera de bicicletas que iba desde Picton hasta Havelock así que tuvimos que conducir muy lento y tener mucho cuidado conduciendo si no queríamos atropellar a alguno.  Paramos en un mirador donde había unas personas tocando la gaita cada vez que pasaba algún ciclista, siempre la misma canciocita con cada uno de los ciclistas. El mirador es espectacular con vista al Pelorus Sound. Seguimos y decidimos ir con el coche metiéndonos en por el Marlborough Sound, por donde pasa el Queen Charlotte Track, un track que no es un Great Walk pero que bien lo podía ser, son muchos kilómetros posiblemente se termine en 3 días . Nosotros decidimos no hacerlo por lo caro que era , se depende mucho de los watertaxi que son carisimos. Ya que no íbamos a hacerlo fuimos en coche por una carretera que va paralela al track. Quizás no es lo mismo pero tuvimos vistas increíbles, el color del mar es impresionantemente bonito y merece la pena hacer este largo camino que aunque podíamos ir más lejos decidimos darnos la vuelta después de un buen rato.


Yyyy seguimos por la carretera dirección Picton ¡Nuestro último destino de la isla sur! Un lugar de los más pintorescos que me he encontrado en Nueva Zelanda. Una preciosa bahía con cientos de barcos anclados, con  un paseo de lo más acogedor y unas calles llenas de tiendas y restaurantes para pasar un(os) días muy bien echados. Nosotros, como no podía ser de otra forma nos fuimos como las cabras, al monte, que es lo que nos mola hacer en este país.





Pero esta vez no lo íbamos a hacer a pie, a este monte se puede subir con el coche así que eso que nos ahorramos. Desde las alturas tuvimos unas vistas de Picton y los Marlborough Sounds de lo más bonito, digno de incluirse en itinerarios de 2 o 3 semanas por la isla sur.


Poco más hicimos, habían más caminatas pero era suficiente para nosotros. Reservamos los tickets del ferry online con interislander.co.nz que nos llevaría hasta la capital kiwi, Wellington, ya en la isla norte. El barco salía a eso de 7 de la mañana y daba la casualidad de que esa misma noche cambiaban la hora a la hora de invierno, normalmente teníamos 12 horas de diferencia horaria con España. Ahora con el cambio de España a horario de verano y aquí al horario de invierno la diferencia se quedaba en 10 horas.
Era doloroso levantarse tan temprano y aún de noche nos fuimos desde el camping en el que dormimos en Picton al puerto donde estaba el barco esperándonos. Hicimos cola antes de que abrieran las puertas, eramos pocos coches. El que estaba delante nuestra de la cola se quedó dormido así que tras echarle varias luces largas sin respuesta hice una maniobra a lo Alonso y lo adelanté, siguiéndome dos o tres coches que tenía detrás. Espero que el del coche parado estuviera durmiendo y no muerto... Más adelante y ya en la cola para entrar al barco nos vino una mujer haciéndonos preguntas de lo que llevábamos en la furgoneta, si teníamos botas de trekking o material que había estado en contacto con agua fresca de la isla sur. Su misión es la de controlar y evitar la entrada de didymo en la isla norte, una sustancia que esta contaminando ríos enteros en la isla sur, un problema muy gordo que se les esta yendo de las manos y que quieren evitar que se extienda por la isa norte. Muchas son las campañas que se ven por televisión y papel.
El trayecto Picton - Wellington es un paseo en barco de unas 3 horas y media y uno de los trayectos más bonitos que se pueden hacer en el país. El gasto bien merece la pena ya que aparte de poder llevarte el coche contigo de una isla a otra puedes disfrutar de unas vistas increíbles (ups, ya lo he vuelto a decir).




La primera hora la disfrutamos mucho, nos quedamos por fuera sacando fotos del amanecer y los sounds del alrededor. Todo estaba bien hasta que salimos de los sounds que protegen del oleaje. El viento empezó a ser más fuerte, el cielo se cubrió de nubes y el movimiento del barco se iba haciendo más y más brusco. Llegamos a un punto en el que no podías estar de pie. Los saltos del barcos entre el fuerte oleaje bien podían ser de 2 metros de caída libre. La barriga empezó a quejarse y pronto tenía que hacer la primera visita al retrete para vomitar, no se podía aguantar. Era la primera vez que tenia que vomitar en un barco, ya entendía lo que era estar seasick, una experiencia horrible.

El mar no se calmaba y seguiría así una hora y media más hasta llegar a aguas más tranquilas cerca de Wellington. Vomité como 7 veces, ya no me quedaba ni bilis en el estomago y me dolían las abdominales de tanto vomitar, ni en mis peores pesadillas. Por el barco se veía a la gente sufrir con muy mala cara y no paraba de entrar y salir gente de los baños. Para colmo de los colmos en la televisión del barco echaban un documental que había en un canal de televisión de historia ¡¡¡Un documental de un barco que se hundió en un trayecto que iba a Wellington!!! Algo que ocurrió en el año 1968 y que es conocido como el naufragio del Wahine. Por suerte llegamos a aguas tranquilas donde pude descansar y mi cara totalmente pálida empezó a coger color con una manzana que me comí para echar algo al cuerpo. En la siguiente foto podéis ver mi cara de amargado :) Por fin estábamos en Wellington ¡El inicio de nuestro periplo por la isla norte!








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