7 de mayo de 2013

Nueva Zelanda: Visitando glaciares en la costa oeste




Nos metíamos en plena costa oeste, en medio de la nada, lejos quedaban ciudades habitadas. Solo glaciares, montañas y mar que se unían para hacer de ello un paisaje de lo más único en el mundo. Un paisaje que estábamos viendo con nuestros propios ojos y no en documentales o fotos por internet como solía hacer cuando soñaba en ver lugares como este. Ahora estaba aquí y de eso no estaba siendo muy consciente, poco a poco me iba dando cuenta de lo que estaba haciendo y de lo lejos que me encontraba de casa, viajando en una furgoneta en un país de constante foto de postal.
Es conocido el mal tiempo que suele hacer por la costa oeste, es como en España que el tiempo lluvioso está en el norte y el buen tiempo del sur. Aquí lo tienen como la costa oeste la lluviosa y la este la del sol. Y así parecía ser, se debe más a las altas montañas que hay cerca de la costa, creando una masa de nubes persistentes en la zona. Estábamos en Fox Glacier Village especialmente y por lo que es conocido: su glaciar, menor que el del vecino Franz Josef pero más atractivo. Antes de ir a verlo, tras salir de la playa Gillespies donde dormimos, nos fuimos a un lago muy famoso de Nueva Zelanda, el Matheson Lake, no es famoso por el lago en sí, que es parecido a muchos en kiwiland, lo hace especial las vistas a las montañas, en especial al Mount Cook, el que es el más grande del país. Pero ese día no teníamos suerte, desde el camping se podían ver las montañas pero al ir acercándonos al lago con el coche las nubes iban cubriendo todo, haciendo del lago Matheson un lago más. Sin vistas se quedaba en poco aunque decidimos hacer la caminata rodeándolo esperando que el cielo se abriera un poco para ver el espectaculo, pero desgraciadamente no tuvimos esa suerte.






A continuación nos fuimos al Fox Glacier, a un kilómetro y medio del village. Un lugar muy turístico pero que hay que ver si se viene por aquí. Estaba lloviendo pero fuimos igualmente con los chubasqueros. Para poder ver el glaciar hay varias opciones, varias caminatas que se acercan a varios puntos del glaciar, nosotros escogimos el que va más cerca, el más popular, que se tarda de 30 a 40 minutos. Estaba lleno de chinos/japoneses que suelen venir en autobuses llenos. La caminata es fácil y con la lluvia la hicimos más rápido de lo que se tarda normalmente, dependiendo de las condiciones climáticas te puedes acercar más o menos al glaciar, lo escriben cada mañana  en un cartel al empezar la caminata. Por el camino vas viendo los carteles de peligro por todos lados de caída de hielo o de peligro de subida del rio como también noticias de accidentes que han pasado hace poco para asustar al personal como uno que hubo en el 2009 cuando dos turistas murieron al caerles un trozo de hielo encima al acercarse tanto e ignorar las advertencias. El glaciar es bonito y tuvimos que luchar un poco con los chinos para poder sacar una foto solos, y eso que estaba lloviendo... Raramente vas a encontrar un glaciar tan cerca del mar, es realmente algo especial, y pensar que hace muchos años el glaciar llegaba prácticamente a la playa, difícil de creer. Actualmente el glaciar se encuentra en retroceso y con los años va quedando menos y menos hielo, una pena. Hay excursiones guiadas que te llevan al glaciar para ir sobre él, nosotros nos ahorramos ese dinero pero seguro que es una gran experiencia.



Una vez visto el Fox Glacier que es lo que hay que ver aquí partimos con nuestra furgoneta al glaciar vecino, un camino corto (5 km) pero lleno de curvas muy pronunciadas. Podíamos haberlo visto en el mismo día pero con el mal tiempo que estaba haciendo decidimos quedarnos a dormir en Franz Josef Village y ver el glaciar al día siguiente. Esa tarde la pasamos metidos en un bar bebiendo una cerveza neo-zelandesa que por cierto, no estaba nada mal.
A la mañana siguiente amaneció como queríamos, el cielo totalmente despejados así que salimos muy temprano para ir a ver el glaciar Franz Josef, también muy cerca del village.


Buen tiempo y el glaciar para nosotros solos, así encontramos el lugar. Es lo bueno que tiene madrugar, se ve muy poca gente. Para este glaciar también hay que andar una hora mas o menos para verlo. Es más grande que el Fox pero sin embargo no vi demasiada diferencia, son bastante similares a mi parecer. Sin embargo, el paisaje de alrededor me pareció precioso, había cataratas por muchos sitios y un valle realmente bonito, merece tantas fotos como el glaciar en si. Franz Josef Glacier en maori se dice Ka Roimata o Hine Hukatere que significa lágrimas de la chica avalancha y la leyenda cuenta que la chica perdió a su amante que cayó de los picos locales y las lágrimas de esta quedaron congeladas haciendo el glaciar. Las leyendas maoris suelen ser de este estilo, siempre algo o alguien se convierte en un monte o rio o algo natural. A la vuelta al coche ya vimos como el parking del glaciar estaba llenándose muy rápido, menos mal que lo hicimos tan temprano.





Tras ver el glaciar nos dirigimos de vuelta a Franz Josef Village, y es que nos quedaba algo pendiente por hacer. El día anterior en el bar tuvimos Wifi gratis y aprovechamos para ver la página web de bookme.co.nz donde te ponen muchos descuentos para hacer cosas por Nueva Zelanda, a veces descuentos muy buenos del 50% o incluso más. Mirando para la región en la que estábamos encontramos una entrada a un centro llamado Kiwi Wildlife Centre donde tienen y cuidan a los kiwis. La entrada tenía un descuento del 50%(Nos salió por 25 dólares), incluía una visita guiada al backstage donde trabajan con los bebes.

Antes de la visita guiada por las instalaciones entramos a un museo que tienen sobre el kiwi donde se aprende mucho de esta animal bandera del país. En esa misma parte hay una habitación muy oscura donde en ese momento tenían 3 kiwis rowi que es la raza de kiwis menos común de todas y que la mayoría se encuentran cerca de aquí, en Okarito. La habitación es oscura porque son aves nocturnas. Tuvimos suerte y los vimos muy despiertos corriendo por la zona que tienen que esta muy bien montada. Parece como si estuvieran en su hábitat natural con los sonidos del bosque de fondo incluidos. Nadie se puede ir de Nueva Zelanda sin haber visto el kiwi y esta aunque no fuera en libertad, era una buena oportunidad. Tras ver los kiwis tocaba la visita guiada.
El kiwi es un ave endémica del país y desgraciadamente la población de esta ave esta disminuyendo y ya se encuentra en peligro de extinción. La mayor culpa de todo la tienen los stouts(armiños), possums y otros animales como el gato salvaje o los perros. También algunos mueren atropellados y es por eso que conduciendo por Nueva Zelanda te encuentras con señales de trafico con un kiwi.




Los animales que he nombrado antes no tienen la culpa que se alimenten de los pequeños kiwis, la culpa de todo la tiene el hombre al haber introducido a esos animales en Nueva Zelanda, en Nueva Zelanda antes de entrar la mano europea no existían los mamíferos, solo un mamífero junto a unos murciélagos que no hacen daño a las aves. Es por eso que existen aves que no saben volar como lo es el kiwi, se han desarrollado así y ahora con estos animales como el stout (armiño) y el possum que andan a sus anchas por los bosques lo tienen en bandeja para alimentarse de ellos. Es ahora que hay una persecución contra ellos y los quieren a todos muertos, a veces van de cacería nocturna y matan a muchos, me dan mucha pena porque ellos no tienen la culpa de nada pero para proteger a sus especies endémicas ya no solo de animales como el kiwi o la paloma silvestre si no especies de arboles y plantas, no tienen más remedio que eliminar a los depredadores que antes no existían. El stout (armiño) y el possum son por lo consecuente animales non gratos y enemigo número uno de Nueva Zelanda.
En la visita tuvimos la suerte de ver a un kiwi bebé que dormía en su incubadora, es gracioso porque los kiwis nacen ya bastante grandes y no hay mucha diferencia de tamaño con un adulto, tienen uno de los huevos más grandes que existen y es tan grande que casi no cabe en el cuerpo de la madre impidiendo que esta pueda comer mucho por el huevo. Todo esto nos lo explicó la mujer que trabaja allí y nos hizo de guía. Sin duda una gran visita en la que aprendimos casi todo lo que se puede saber del kiwi, en especial del kiwi rowi.



Saliendo del Kiwi Wildlife Center de Franz Josef nos fuimos dirección norte pegado a la lluviosa costa oeste, el destino era Hokitika, lugar del greenstone en Nueva Zelanda.





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