14 de junio de 2013

Nueva Zelanda: Wellington, la capital pequeña más guay del mundo



Tras el horroroso viaje en ferry desde Picton entrabamos a la isla norte tras 3 meses en la sur. Salimos con nuestra "van" del ferry dirección al centro de Wellington, la capital del país. Lo primero que fuimos a hacer fue ir a por comida al New World ya que parece que en el centro de  Wellington no hay Countdown o Pack&Save desgraciadamente. Tenia que recuperar el mal color con el que me quede después del ferry así que comimos allí mismo en el parking del supermercado, el dolor de barriga no se me quitaría en días.
Wellington es la capital de Nueva Zelanda y la segunda ciudad más poblada tras Auckland de todo el país. Se consideran como la capital pequeña más guay del mundo y la verdad es que puede que no les falte razón.


Para aparcar no es fácil hacerlo en el centro de la ciudad si no es pagando mucho. Condujimos un poco a las afueras del centro donde si pudimos hacerlo gratuitamente y andamos hacia el centro. A continuación pongo por apartado las cosas que hicimos y vimos en esta ciudad durante 3 días.

Te Papa Museum



El primer día en Wellington lo dedicamos al Te Papa Narional Museum o en otras palabras, el mejor museo de Nueva Zelanda y posiblemente de los mejores a nivel mundial. El día estaba lluvioso así que era perfecto para pasarlo dentro de un museo.


La entrada es gratuita (increíble pero cierto) aunque hay algunas secciones en las que hay que pagar como la que hay temporalmente llamada Game Masters que trata de una sala donde puedes jugar a vídeo juegos desde el principio de su existencia hasta los más modernos, estoy  seguro de que me hubiera encantado pasar un día por ahí.
El museo es muuuy grande y no pudimos visitarlo todo en un día. En la entrada nos encontramos con una escultura de 3 trolls gigantes. Esta escultura es la que utilizaron en la alfombra roja en el estreno mundial de la película de El Hobbit, obra creada por Weta Worshop del que os hablaré más adelante.


En la planta baja nos encontramos con un mapa de Nueva Zelanda iluminado en el suelo, lo especial era que según donde pisaras en el mapa te salían imágenes de la región en unos monitores que hay en la pared. Cerca de aquí estuvimos un buen rato en unos ordenadores donde podíamos escoger fotos de un sistema o hacernos a nosotros mismos, incluso vídeos y con un mando parecido al de la Wii podíamos ponerlo en una pantalla gigante y moverlo a nuestro gusto a lo largo y ancho de esta, había más gente en más ordenadores en la misma pantalla, todo muy del futuro y de lo más entretenido. En este vídeo lo podéis ver mejor.



En la misma planta hay una zona de animales y plantas, lo más especial de esta zona y puede que del museo es el calamar gigante que hay en una piscina en un liquido especial para que no se pudra cubierto por un cristal transparente. Es el único calamar gigante que se puede ver en un lugar público y lo teníamos ante nuestros ojos en el Te Papa Museum. En esta parte te explican todo el procedimiento desde que lo cogieron del mar y como lo trajeron hasta aquí y hasta como fue el tratamiento para mantenerlo como luce ahora, el animal más raro que te puedes encontrar en el mar, increíble bestia el calamar gigante.




Otras zonas interesantes que nos gustaron mucho del museo fueron parte sobre la historia maori con vídeos e imágenes haciéndolo muy entretenido. Un lugar donde podías mezclar música en una mesa táctil, o un barco donde aparecían hologramas contadonos una leyenda, algo que nunca había visto anteriormente.



También una zona donde aprendimos de las islas del Pacífico y de su gente y de donde se sitúan más o menos en el mapa, algo de lo que no tenia ni idea antes de venir por aquí.



Todo era de lo más futuristico, entretenido e interactivo, vimos cosas que jamás vi en un museo. Si eres de los que no te gustan los museos y andas por Nueva Zelanda, dale una oportunidad y cambiaras de opinión para siempre. El Te Papa museo es un claro ejemplo de que un museo puede ser algo realmente entretenido e interesante. No había parte en él que fuera aburrido.
Para dormir nos fuimos a las afueras de Wellington ya que en esta ciudad los camping son muy caros. Nos fuimos 20 minutos al norte a un lugar llamado Porirua donde encontramos un camping barato y no muy lejos de Wellington para poder volver sin ir muy lejos.

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Centro de Wellington



En nuestro segundo día nos fuimos a visitar el centro de la ciudad, ya estaba echando de menos de ver grandes edificios de una ciudad importante y Wellington era una buena oportunidad. El itinerario lo empezamos como no, en el iSite que se encuentra en una plaza muy acogedora. En mitad de la plaza hay una bola que cuelga en el aire como si estuviera volando, las cuerdas que la sujetan casi no se aprecian creando un efecto mágico. En esta misma plaza se pude encontrar el ayuntamiento, la biblioteca o el city gallery.



Desde aquí nos fuimos a la zona del paseo marítimo, una parte que tiene un paseo muy agradable. Por aquí andamos por un itinerario recomendado por la loleny planet. Pasamos por una escultura que es simple pero que me llamo mucho la atención, se trata de un hombre que se asoma al abismo y se ve como disfruta con vistas al skyline de la ciudad que aunque no sea espectacular como lo puede ser Singapur o Sydney si que me gustó verlo.






Esta estatua también es obra de Weta Worshop. Siguiendo el camino que va por el lado del mar pasamos por un museo también muy interesante aunque no tan bueno como el Te Papa. Va sobre la historia de Wellington repasándola desde el principio hasta los tiempos que corren además de otras cosas de la ciudad, en la última planta también nos encontramos con un lugar donde había hologramas contadonos una historia sobre maoris.




Andamos por Willis Street o Victoria Street que son los lugares más ambientados y con edificios más altos aparte de restaurantes y sitios para comer o beberte algo. Entramos en un foodcourt para comer en un indio un butter chicken con naan que supo a gloria. En nuestro viaje no solemos comer en restaurantes pero en días así de una visita a una ciudad lo hacemos a veces para hacer un día más especial si cabe. Otras de las calles más importantes y famosas de Wellington es la famosa Cuba Street, la calle donde se encuentra todo el arte de la ciudad, donde la gente actúa a cambio de algunas monedas o donde puedes salir de marcha por la noche. Una calle muy ambientada que debe de ser recorrida en cada visita a la ciudad.
Otro de los edificios bonitos que vimos fue la estación central de tren de Wellington, en la entrada una estatua de Ghandi posa para las fotos, no entiendo muy bien que hace ahí pero siempre es un placer volverlo a ver.







También nos encontramos con varias iglesias como no podía faltar en una ciudad cristiana. Entre varias me quedo con la imagen de esta, que fue la que me pareció más bonita de todas las que te puedes encontrar en las calles de Wellington.



 Parlamento y Beehive

Nos dirigimos desde el centro ya que se encuentra muy cerca de él. Por el camino vimos edificios interesantes y podíamos ver ya de lejos el gran edificio llamado Beehive -colmena- con el que nos hicimos muchas fotos, posiblemente el edificio más representativo de Wellington.



Beehive se encuentra al lado de edificio del parlamento y la biblioteca del parlamento, 3 edificios que están juntos en la misma zona en la que nos encontramos con una escultura de Seddon, nombre que nos encontramos por muchos lugares en Nueva Zelanda, muchas calles de ciudades llevan su nombre. Fue nada menos que el presidente que más años ha estado al mando del país hasta ahora. Mirando cerca del parlamento nacional nos fijamos en un cartel que decía que había tour guiados gratuitos de una hora por los 3 edificios y daba la casualidad de que empezaba en breve. Así que después de pasar por un detector de metales pudimos entrar a una sala en el parlamento donde había un monitor y más gente esperando para el tour. Nos pusieron una pegatina en el pecho y una vídeo corto de introducción. El guía nos llevo primero por el Beehive donde los políticos hacen sus reuniones y después por el parlamento donde pasamos por salas como la sala preciosa de interpretación toda decorada al estilo maori. También nos llevo a la sala de la casa de los representantes donde se toman decisiones sobre el país y pudimos ver donde se sienta el actual presidente del gobierno, John K. Pasamos por la bonita y bien cuidada biblioteca del parlamento. En el tour pudimos aprender algo sobre la política neo zelandesa y ver lugares que no pudiéramos podido ver de otra forma que haciendo el tour, es algo muy recomendable para hacer en Wellington.


Cablecar y Jardín Botánico




Yendo por el centro te puedes desviar por una callecilla por donde puedes subir con el famoso cablecar, un funicular que lleva funcionando desde el 1902 y que se ha convertido en símbolo de la ciudad. Como nota curiosa hay una parada que se llama "Salamanca" El cable car no es el típico funicular turístico si no que se sigue utilizando como antiguamente para la gente como cualquier medio de transporte.





Nosotros lo cogimos para ir arriba del todo donde se encuentra el jardín botánico y un museo del cable car mismo que es interesante, pequeño y gratuito. Para conocer la historia esta muy bien montado, recomendable. Desde ahí arriba también se tienen unas vistas muy bonitas de Wellington y del mar. Para volver al centro lo hicimos a pie por el jardín botánico y pasamos por un cementerio donde esta enterrada la gente importante del país, hay incluso un mapa en la entrada que te va explicando cada tumba importante.





Weta Cave




En nuestro último día en Wellington nos fuimos directos a Miramar, barrio situado al oeste de la ciudad. La razón de la visita fue la de ir a Weta Cave, un pequeño museo sobre Weta Worshop, una compañía que se dedica a crear los efectos especiales, ropa, armas y mucho más para películas importantes en el mundo cinematográfico. Estamos hablando de una compañía que ha creado películas como la saga del El Señor de los Anillos, El Hobbit, King Kong, Avatar o Las Aventuras de Tintin entre muchas otras, sobre todo para películas de el famoso director, Peter Jackson. En el museo pudimos ver esculturas, ropa, armas y objetos que se utilizaron de verdad en películas sobre todo lo más atrayente es como no, lo relacionado a las películas de El Señor de los Anillos.




En el museo entramos a una pequeña sala de vídeo muy bien decorada donde un hombre nos dio la bienvenida y nos dio algunos datos de la compañía donde nos pusieron un vídeo sobre Weta Workshop, un vídeo que logró ponerme los pelos de punta. Como dato nos dijo que son los que más energía utilizan en el mundo entero tras la mismísima NASA, lo que dice mucho de la grandeza e importancia de lo que estábamos presenciando. Sinceramente, no soy muy fan de El Señor de los Anillos y no conocía Weta de lo cual ahora me avergüenzo.




El vídeo nos dejó con ganas de saber más así que aunque no teníamos pensado hacerlo por el precio decidimos que si merecía la pena el esfuerzo, se trata de un tour guiado por la zona donde trabajan para las películas por el precio de 20 dólares por persona. El guía era uno de los trabajadores y nos dio una vuelta por una sala donde había gente trabajando en diferentes cosas. Nos explicaron el procedimiento que lleva hacer un arma futuristica para una película, siguiendo los diferentes pasos que hacen falta para terminar el trabajo, desgraciadamente sacar fotos estaba prohibido. También fue interesante aprender sobre la técnica que utilizan sobre castillos, accidentes de tren u otras cosas que se hacen en miniatura pero que en la película parece realidad. Un tour muy interesante explicado de forma amena y divertida.

Tras Weta cogimos la furgoneta para dirigirnos a otra parte de la isla norte de Nueva Zelanda. 3 días fueron necesarios para ver la capital del país que no es que sea muy grande que digamos y es fácil de ver. Una ciudad muy acogedora en la que da gusto estar, sobre todo después de haber pasado 3 meses en la isla sur donde lo que más vimos fue naturaleza.



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