19 de febrero de 2014

Indonesia: Parque Nacional Bromo Tengger Semeru, de sueño a pesadilla en un día


Vistas desde el mirador al Bromo
De volcán a volcán y tiro porque me toca. Tras la increíble experiencia del Kawa Ijen y su asombrosa historia que esconde detrás seguimos nuestro camino hacia el oeste por la isla de Java. Por cercanía y por seguir el orden de cosas que ver hasta Yakarta tocaba parar en Bromo, otro volcán, este, mucho más turístico y conocido con lo que temíamos que esto en el mes en el que nos encontrábamos (julio) iba a estar demasiado saturado, aún así era algo que no podíamos perdernos estando por aquí, es uno de los destinos más famosos de Indonesia.


Siguiendo nuestro camino hacia el Bromo


Nos despedimos de Fandy y su familia con la que pasamos un buen tiempo, habíamos descansado el día anterior por completo y habíamos recargado baterías, no os creáis que viajar es algo sencillo y cómodo, a veces es más duro de lo que uno se piensa, sobre todo con el tema transportes.
Salimos a la calle con las mochilas siguiendo las indicaciones que nos dio Fandy, encontramos el autobús (con un poco de ayuda local) que nos llevaría desde Banyuwangi hasta Jember y desde allí debíamos de coger otro bus hasta Probolinggo para allí coger un minibus (bemo) hasta el poblado que hay en el parque nacional de Bromo Tengger Semeru, Cemoro Lawang. El trayecto hasta Probolinggo fue bien, eran autobuses locales donde eramos los únicos extranjeros y pudimos conocer a algún indonesio, como una chica que era profesora de inglés con la que pudimos hablar durante el largo camino. Llegamos a Probolinggo tras casi 6 horas de camino, no era nada para lo que estábamos acostumbrados últimamente.

Típico local de Java con bicicleta y ese gorro tan particular 
Una vez allí nos llevamos una desagradable sorpresa, pensábamos que iba a ser fácil encontrar transporte público al Bromo, más que nada porque estábamos en temporada alta y porque es muy turístico. Para nada fue así, allí eramos los únicos turistas y el minibus que había allí no salia hasta que no tuviera al menos 6-8 personas si no queríamos pagar nosotros por 8, cosa que no pensábamos hacer. Nos dimos cuenta que los turistas iban todos en tours organizados y que la alternativa de hacerlo por tu cuenta no era tan fácil como pensábamos, aviso a navegantes.
Nos quedamos esperando en un bar bebiéndonos un café y té y comiendo algo con la esperanza de que llegara gente. Pasaban las horas y por allí no aparecía ni el tato, se hacía de noche. 

Así son los cafés de Indonesia con toda esa arenilla del café

Por fin llegó algún mochilero que se unió a nosotros.  En el último momento llegó un taxi con 4 personas con las que hicimos el lote completo, por fin podíamos salir hacia el Bromo! Fue una hora de camino en la oscuridad y cuesta arriba. Tras previo pago de entrada al parque (algo de lo que no estábamos al corriente) llegamos al poblado de Cemara Lawang donde teníamos que buscar un guest house o lo que fuera para dormir. Tras separarnos de los demás mochileros y ver varios guest houses nos decidimos por uno que era barato y tenía warung propio (restaurante) La cama era muy mala y el cuarto estaba sucio pero para media noche que íbamos a dormir nos conformamos.
Coincidimos con una pareja alemana-polaca en el warung, pareja que vino con nosotros en el minibus de Probolinggo y cenamos juntos, en ese mismo bar conocimos también a una pareja española que vino con un tour y que hacían una ruta por Indonesia en sus vacaciones de verano. Quedamos con la pareja alemana-polaca para el día siguiente subir juntos al mirador del Bromo.

Visita al espectacular Parque Nacional de Bromo


Pusimos el despertador a las 2 y media de la madrugada, solo pudimos dormir dos horas. Salimos a la calle frente a un hotel donde habíamos quedado con la pareja y empezamos a hacer la ruta provistos de linternas en una oscuridad absoluta, a esa hora no había prácticamente nadie, el inicio del sendero se encuentra muy cerca de donde dormíamos. Para subir al mirador hay dos opciones: a pie, como hicimos nosotros o con un jeep, lo cual no es barato además de que sale con todo el mogollón de gente. Subimos poco a poco hasta llegar al mirador, allí nos encontramos con una mujer que vendía cafés de sobres, sobres de diferentes tipos que podíamos escoger. Hacia mucho frío y allí parados esperando en el mirador a que amaneciera se pasaba mejor con el café caliente en las manos. Poco a poco fueron llegando personas, nos dimos cuenta que se podía subir más arriba a otro mirador pero nos quedamos en el que estábamos, al otro acudirían todos los jeeps lleno de turistas y en este se estaba tranquilo...por ahora.

Empezó a aclarar y fue apareciendo el paisaje como si por arte de magia se tratara, estábamos totalmente embrujados por un paisaje que parecía sacado de la luna y que disfrutamos muchísimo. La cámara empezaba  a echar humo, mientras tanto el mirador se llenó hasta los topes pero teníamos nuestro sitio bien cogido aunque a veces no era fácil hacer una foto sin que saliera nadie de por medio, no me quería ni imaginar como estaría el otro mirador. 

Por fin podíamos divisar los volcanes con el gran volcán Semeru al fondo, más tarde lo taparían las nubes
Nubes haciendo miles de formas
Amaneciendo en Bromo
Echando fotos se fueron pasando las horas hasta que nos fuimos quedando solos, nos quedamos los cuatro allí simplemente observando el bonito paraíso y charlando. 

Vistas al otro lado del mirador
Tremendas vistas
El pueblo con la caldera del volcán a su lado, impresionante
Cuando ya no había prácticamente nadie fuimos bajando para llegar al cráter del Bromo, no teníamos ninguna prisa, no queríamos estar con las masas y queríamos saborearlo a nuestro ritmo. Anduvimos por la caldera del volcán donde toda vegetación posible está muerta por la periódica erupción del volcán que lo hace cada 5 años como si estuviera programado para que así suceda. Para subir están los que se ganan la vida con los turistas, tienen burros y caballos para subir por la empinada cuesta hasta las escaleras que hay hacia el cráter, para los turistas que quieren hacer el turista. Antes de llegar a la cuesta del cráter nos encontramos con un templo hindú allí en medio, bastante curioso.

Hasta ese cráter nos dirigíamos
Tras todo el turismo hay vida en este pueblo
Simpático trabajador local que posó para la foto
Vegetación que nos encontramos camino desde el mirador al cráter del Bromo
Subiendo te encuentras también a vendedores vendiendo ofrendas para tirar al cráter, para aquellos de religión hindú o para aquellos que quieran simular a los hindúes, que también vale. Una vez llegas a la vista del cráter tienes la vista de un gran agujero con un humo muy denso saliendo de él, da mucho respeto y un paso en falso y puedes acabar dentro de él, cayendo probablemente en un lago de agua ácida hirviendo que se esconde detrás de ese humo, las vallas son prácticamente inexistentes. 

Perrine al borde del abismo
Se puede ir por un camino muy estrecho alrededor del cráter pero con una caída libre muy peligrosa, con mucho cuidado fuimos yo y el alemán y se quedaron Perrine y la polaca esperándonos ya que no se atrevían, en la siguiente foto se me puede ver desde la lejanía. 

El el sendero alrededor del cráter del Bromo
Impresiona mucho hacer ese camino y lo remiendo mucho pero con mil ojos y viendo bien donde se pisa, no es ninguna tontería, si bebes no conduz... andes por el lado de un cráter. De vuelta a nuestro guest house para recoger las cosas preguntamos a los minibuses que había por allí cuando salían de vuelta a Probolinggo, lo hacía en un par de horas con lo que podíamos dormir un poco, preparamos las maletas para solo tener que cogerlas y salir.

Gente que iba y volvía , turismo de masas en Bromo

Caballitos encarados de subir gente al Bromo
Taman Nasional (parque nacional) Bromo Tengger Semeru
Vista del Gunung Batok desde el el cráter del Bromo

Y como un sueño se conviertió en pesadilla


Después de una hora y en profundo sueño vino el del minibus a despertarnos porque salían ya, habían conseguido llenar el minibus por lo que no esperaban más, teníamos que salir de bulla. El ojo me molestaba ya desde que volvimos del cráter y no parece que mejorara con la siesta. Pusimos las mochilas encimas del minibús ya que dentro de él no podía ser por falta de sitio. Pues bien, empezó a caer el diluvio universal con nuestras mochilas ahí arriba, menos mal que teníamos las cosas importantes y electrónicas con nosotros. Pararon para taparlas con una tela pero ya era demasiado tarde, al llegar a Probolinggo las mochilas pesaban 20 kilos más de lo empapada que estaban, eso junto al dolor de ojo que tenía me puse de muy mala leche.
No queríamos seguir de transportes públicos, solo queríamos descansar. Estaba muy cansado de no dormir, me dolía el ojo y para remate la ropa estaba toda empapada. Cogimos un taxi al centro de Probolinggo. No teníamos ni idea de donde buscar un hotel así que preguntamos por allí, las indicaciones que nos daban parecía que era cerca pero estaba lejos y con el tremendo peso de las mochilas nos costaba mucho, encima empezó a llover de nuevo así que decidimos parar y meternos en un bar para comer y esperar a que pasara la tormenta. El dolor del ojo no paraba si no que se ponía peor, lo aguantaba como podía y le echaba la culpa a que no había casi dormido y que se me quitaría descansando. Tras encontrar el hotel que nos dijeron nos dieron la mala noticia de que estaba todo lleno, nos dijeron otro hotel pero este también estaba lleno. Allí había una farmacia y preguntamos si me podían dar algo para el ojo pero no querían darme algo así sin receta médica, los de la misma farmacia al vernos tan desesperados llamó a dos que tenían moto y nos llevaron a otro hotel, allí nos dejaron pero también estaba llenó!! Que coño pasa en esta ciudad que todos los hoteles estaban llenos? Y en el peor momento? No podía salir peor. Desde ese hotel nos dieron la dirección de otro, tras andar bastante con dolor en los hombros del peso de las mochilas, bajo la lluvia y con un dolor inmenso en mi ojo llegamos al hotel donde por fin encontramos una habitación, aleluya!!! Fui directamente a la cama y Perrine se puso a colgar la ropa que estaba empapada.
Al despertar a la mañana siguiente me llevé el mayor disgusto de mi vida, no veía por el ojo que tanto me molestaba, me miré al espejo y vi que tenía una mancha blanca en medio de mi ojo. Os podéis imaginar nuestra desesperación y preocupación, fuimos directamente a recepción del hotel donde nos consiguieron un ciclo-rickshaw para ir al hospital. No tuvimos que esperar mucho en urgencias y el doctor tras apenas mirarme el ojo me recetó unas gotas, no parecía darle mucha importancia, para él era solo una infección. No me causo mucha confianza ese médico ni el hospital sucio de Probolinggo. Llamamos a nuestro seguro de viaje y este nos dijo que nos fuéramos directamente a Surabaya, la segunda ciudad más grande de Indonesia tras Yakarta. Eran unas dos horas en tren así que no perdimos el tiempo y nos fuimos directamente a la estación. El dolor del ojo era tremendo pero la preocupación era mayor, estaba ciego de un ojo y no sabía muy bien que hacer ni que pensar.

Tras las dos horas llegamos a la estación de Surabaya para coger un taxi al hospital que nos dijo nuestro seguro, un hospital internacional de mucho más nivel que el de Surabaya, allí me sentía en buenas manos y más tras conocer al doctor Arif, el oftalmologo que logró calmarme y darme el tratamiento correcto con el que hablé 14 días seguidos, incluso en sus días de descanso para ver mi evolución. 

Mi salvador, el doctor Arif
Pasando los días en esa cama, pasando la oportunidad de conocer más del SA
Hospital RS Premier de Surabaya
Por muy moderno que sea el hospital los indonesios siguen prefiriendo los agujeros en el suelo, se ponen de cuclillas en el wc!

Dos semanas que pasé en este hospital curándome del ojo que describí en una entrada llamada Unacarta desde un hospital de Indonesia. Desgraciadamente nuestro sueño acabo aquí y tuvimos que volver a casa... aunque los planes del viaje de un año no acabarían aquí, tras una recuperación en Bélgica volamos a España a visitar a la familia que andaba preocupada con visita a Andorra incluida de la que escribiré en el próximo post. Tras España nos esperaban los Balcanes....





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