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29 de mayo de 2014

Eslovenia: Ljubljana, la capital del dragón

Símbolo de la ciudad

Acabando nuestra ruta en coche por este pequeño país llamado Eslovenia llegamos a su capital Ljubljana (Liubliana en español). Sería nuestra última parada antes de cambiar de país. Esa tarde que llegamos desde las cuevas de Sckojan hicimos poco más, llovía y estábamos cansados. Eso sí, salimos a la panadería que había al lado para cenar unos bureks que tanto nos gustan, nuestro alimento base desde que entramos en los Balcanes, nos lo comimos en el bar del hostal donde conocimos a un español muy simpático que se buscaba la vida en Eslovenia.

Quisimos reservar una noche más en aquel hostal pero no había más plazas para el día siguiente. Lo primero en hacer la mañana siguiente fue llevar el coche de alquiler de vuelta. Todo perfecto y sin ningún problema (no llevábamos seguro), lo peor fue andar los 6 km que había de donde devolvimos el coche hasta la vuelta al hostal. Así pudimos ver un poco de la otra Liubliana, más residencial y cotidiana, esa que casi todos olvidan, obviamente.




Cogimos las mochilas y nos fuimos directamente a un hostal que se encontraba más céntrico aún, a escasos pasos de la plaza mayor. La calidad de este hostal fue mucho mayor, con habitaciones compartidas pero como si no lo fueran. Cada litera tiene una cortina para mantener más privacidad y el espacio es muy amplio. Es moderno, probablemente en el mejor que haya estado, encima disfrutamos de un desayuno buffet incluido muy en condiciones. Raramente doy nombres de lugares donde dormimos pero este lo merece, su nombre: Hotel Tresor. El precio era mucho más bajo al ser temporada baja, ventajas de viajar en esta época. Ya podíamos dedicar tiempo a la ciudad después de todo el ajetreo mañanero, vaya palizón.


Breve historia de la independencia de Eslovenia


Antes de empezar con lo que vimos en la ciudad y como os dije en la primera entrada de Eslovenia os dejo un poco de historia del país. Siempre intento leer sobre la historia del país en el que estoy o voy a viajar, conocer su historia me parece esencial para poder disfrutarla, una buena razón para hacerte más sabio viajando.
La historia de Eslovenia como país no es muy larga. Se proclamó oficialmente estado independiente con el inicio de la disolución de Yugoslavia, fue el primer país de la ex-Yugoslavia en independizarse. Ocurrió en la conocida guerra de los 10 días, un 25 de junio del año 1991. Tras declararse independiente tras un resultado del referéndum aplastante de un 95% a favor, las tropas populares yugoslavas comenzaron a moverse como respuesta. 20.000 soldados fueron enviados desde Belgrado provocando algunas bajas por parte de los eslovenos, no muchas, la guerra tal y como indica su nombre duró apenas 10 días. El acuerdo de Brioni negociado por la comunidad europea sentenció la independencia del país con lo que Yugoslavia tuvo que asumir la perdida de este territorio. Sólo sería el inicio de lo que le esperaba a Yugoslavia y un ejemplo para los demás estados yugoslavos.
A continuación os pongo algunos de los lugares que visitamos de la ciudad que no te puedes perder en una visita a la capital eslovena:


Prešernov Trg (plaza principal)


Como no podía ser de otra forma, empezamos desde su plaza principal, el nervio de donde salen las calles más céntricas (Prešernov Trg) o plaza mayor, que siendo sinceros, me la esperaba más espectacular. Supongo que al estar acostumbrado a las impresionantes plazas principales de ciudades belgas, estás se me quedan un poco cortas. Aún así es una plaza bonita, cierto es que cada lugar tiene su propio encanto, ya sea más o menos espectacular. Lo que más me gusto de la plaza fue sobre todo el puente triple cerca de ella, creación del más prestigioso arquitecto de Eslovenia, el señor Joze Plečnik  que no solo proyectó este puente en esta ciudad, sus obras por la ciudad son varias. De esta plaza también cabe destacar la iglesia franciscana de la Anunciación, el monumento de Prešeren (estatua de un famoso poeta esloveno) en mitad de la plaza y la Palaca Urbanc del estilo art nouveau, un arte presente en la ciudad a causa de un gran terremoto, una parte de la ciudad fue reconstruida cuando este arte florecía en Europa. Muchos de sus edificios son también del estilo precedente del imperio austro-húngaro. Cerca, en la calle que va hasta Trg (plaza) Mali pudimos ver un edificio de los más bonitos que vimos en Liubliana.

Plaza Presernov
Dicho edificio
Curiosa fuente


Castillo de Liubliana



Un famoso lugar de Liubliana que visitamos es su castillo, en lo alto de la colina, vigilando la ciudad de cerca. No hay visita a Liubliana que valga sin subir al castillo. Nos recordó un poco a la situación del castillo en Bratislava. Como siempre y como a casi cada lugar que vamos hay un lugar con cuestas o escaleras que visitar, esta vez el castillo, que aunque dispone de funicular preferimos hacerlo a pie para entrar en calor (¡Que frío hacía!) y ahorrarnos el dinero. Un castillo  bien cuidado tanto por dentro como por fuera.

Castillo de Liubliana
Calabozos del castillo
Subiendo al castillo
Vistas desde el castillo
Edificios extraños en el horizonte
En su interior nos encontramos con una plaza amplia donde hay restaurantes, miradores varios por su muralla y unos calabozos a los que pudimos entrar. Las vistas sobre Liubliana son muy buenas y es la mayor razón por la que visitar el castillo. Dentro, tienen un lugar donde metían los presos de guerra de la época, muy bien interpretado, con carteles informativo y de forma dinámica, aprendimos un poco más del presente castillo de Liubliana que data del siglo XVI, anteriormente hubo otro castillo que fue destruido por un terremoto. Pasear por el castillo es gratuito pero si se quiere entrar a sitios como la torre atalaya y al museo hay que pagar entrada.

Puente del dragón


Llegamos a uno de los puntos más representativos de la ciudad, este no es otro que el puente del dragón. Un dragón que también se puede ver decorando al ayuntamiento. Este dragón (4 en el puente) se ha manifestado como símbolo de la ciudad y una foto sin él será como una visita a París sin la Torre Eiffel. Su historia precede de la idea de un ex-alcalde de la ciudad que pidió con astucia al gobierno vienés la necesidad de un nuevo puente sobre el río Ljubljanica, a su vez conmemorativo de los 50 años de gobierno del reinado de Francisco José. Proyecto aprobado y que hoy en día guarda el cariño de todo local de la zona. La leyenda urbana también cuenta que cada vez que pasa una chica virgen por el puente, el dragón mueve la cola...

Perrine junto al dragón, al pasar ella no movió la cola...

Trg Republike


En esta plaza pudimos encontrarnos con el parlamento esloveno, un edificio renovado, feo en sí, pero que guarda un as bajo su manga. Este as es la impresionante puerta de entrada que tiene el parlamento, un tanto original. Por la plaza también nos encontramos una estatua de una multitud y la vista de algunos edificios grandes pero feos, la misma plaza se trata de un parking, por aquí cerca acabamos comiendo en un tailandés que estaba hasta los topes.


Entrada al parlamento con sus diferentes estatuas de bronce

Casco antiguo


El casco antiguo de la ciudad es un agradable paseo (no con mal tiempo como tuvimos nosotros) que se concentra en la parte este del río Ljubljanica. Sus plazas son el alma de este barrio, la mayoría de edificios son del estilo barroco aunque algunos de ellos aún conservan el estilo medieval. Stari Trg o Plaza Antigua, corazón del casco antiguo, Mestni Trg y Gornji Trg son el nombre de las tres plazas principales, su calles con tiendas y restaurantes varios son una de las más concurridas del barrio. Su paseo pegado al río también es un atractivo de la ciudad, lugar idóneo donde descansar bebiéndote una buena cerveza eslovena con su supuesto buen ambiente que desgraciadamente no pudimos comprobar. Son varios los edificios que vimos que nos impresionaron, en las fotos podéis ver algunos de ellos.

Calle llena de tiendas del casco antiguo
Academia filarmonica




Plaza junto al río

Museo nacional de Eslovenia y museo de los caballeros



Esta vez si visitamos museos, para enterarnos bien de la historia del país nos pareció acertado ir a ver el museo nacional, museo que se encuentra en una zona junto a otros museos y que siempre SUELE estar bien. El precio de la entrada nos salió por 3 € y con ese ticket podíamos visitar además el museo de los caballeros que visitaríamos al día siguiente. El museo dispone de una colección de interesantes objetos históricos, muchos de ellos sacados del fondo del río Ljubljanica. Entre ellos destacar un hueso flauta de la edad de piedra y un cubo celta con grabados del siglo VI. También objetos de los romanos entre otros hallazgos históricos.  Sin embargo, el museo en sí me pareció aburrido, poco cuidado y poco dinámico. Lo que más me gusto del museo fue el bonito fresco del techo en la entrada en el vestíbulo con diferentes personajes importantes en la historia de Eslovenia. No os recomiendo visitar este museo, bueno, si queréis quedaros dormidos o sois profesores de historia os lo recomiendo, los demás podéis probar suerte en otro. Eso sí, siempre podéis entrar al museo para mirar al fresco del techo, está en la misma entrada y se puede hacer gratuitamente.

Techo en el museo nacional esloveno

A diferencia del museo nacional, el museo de los caballeros si que fue interesante y divertido. Trata de un museo basado en la historia y todo tipo de curiosidades sobre los caballeros de la época medieval. Con armas, armaduras y todo tipo de utensilios que se utilizaban. Hasta me pude probar un casco y empuñar algunas de las espadas, fue un museo de lo más interesante. Museo perfecto para todo aquel seguidor de juego de tronos o de tema medieval.

Si  el casco de verdad pesaba eso, el cuello de Fernando Alonso sería solo una broma
Museo de los caballeros

Metelkova Mesto


Al día siguiente queríamos ver un lugar diferente de Eslovenia, aunque es famoso por su marcha nocturna al final no fuimos por cansancio pero no nos queríamos ir de Liubliana sin haberlo visto, aunque fuera por el día. Llegamos después de ver el museo de los caballeros. La zona en sí es de lo más raro que te puedes encontrar, trata de varios bares, edificios y casas decorados de lo más raro. Muchos graffities en las paredes, eso sí, graffities en condiciones, cientos de zapatillas colgando de un cable, figuras extrañas sin tener un porqué en alguno de los edificios, esto es Metelkova. Metelkova es el lugar alternativo, undreground de Eslovenia donde muchos vienen a exponer su arte o a pasar una buena noche de copas y ambiente especial. Una asignatura pendiente que me queda de Liubliana es la de venir por la noche, cuando estuvimos nosotros lo único que vimos fueron algunos ancianos sentados y hablando en este entorno alternativo.

Edificio raro cerca de Metelkova
Viejos de cháchara en el corazón de Metelkova
El menda en su salsa
Te hacen falta zapatillas?

El arte de Metelkova no nos dejó de impresionar

Figuras extrañas





Parque Tivoli


El parque tivoli es el pulmón de Liubliana, donde todo local pasa si tiempo haciendo deporte o reuniéndose para hacer picknick. En este parque pudimos encontrar edificios como el de aquí abajo yendo por el camino de Plečnikovi Ljubljani, otra creación del ya nombrado Joze Plečnik. Pudimos ver la cancha de baloncesto de la ciudad o un restaurante de hamburguesas donde te puedes comer la conocida horseburger -hambuguesa de caballo-. No te puedes ir de Liubliana sin haberte comido una de estas hamburguesas, a no ser que seas vegetariano. A Perrine le dio pena y se comió una ensalada. El lugar se llama "Hot Horse" y es un lugar muy concurrido por los locales. Por el parque puedes encontrar museos y el centro internacional de artes gráficas. Fue nuestra última visita antes de irnos a coger el tren que nos llevaría a otra capital, Zagreb.


Camino de Plečnikovi Ljubljani
Hamburguesa de caballo de Hot Horse

La impresión que me dio la ciudad fue un poco como la de Bratislava, ciudad mas bien pequeña que visitamos con tiempo desapacible, un factor que siempre influye cuando llegas a la conclusión de si una ciudad te ha gustado más o menos, aunque no nos demos cuenta , es así. No quiero decir que no me gustó Liubliana pero no la disfrutamos tanto como otras ciudades, en las calles no había mucha gente y nos pareció  un poco aburrida aunque si bonita pero tampoco espectacular. Tengo referencias de que es todo lo contrario, de que es una ciudad animada y viva, y sé de muchos que aman a esta ciudad...tendremos que comprobarlo en otra ocasión.


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Siguiente post del viaje: Zagreb, la ciudad de San Marcos

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