27 de junio de 2014

Croacia: Lagos Plitvice, poesía natural



Si alguien viene a Croacia sabe que Plitvice es uno de los lugares "not to be missed" no solo de Croacia, si no de todo los Balcanes. A nosotros nos llegaba el momento, tras salir de la bonita Zagreb donde estuvimos un par de días, paramos en estos lagos donde haríamos noche.


Llegada desde Zagreb


Para ello tomamos un autobús de unas dos horas y pico a las 9 de la mañana. Una de las sorpresas que nos llevamos de Croacia es que para el autobús hay que pagar un plus para meter la mochila en el maletero del autobús, 1€. Al principio, no sabíamos si se estaba quedando con nosotros hasta que vimos que todo el mundo lo hacía, además de que da un ticket por ello.

El autobús nos dejaba en una parada cerca del pueblo llamado Mukinje donde se encuentran los lagos. El frío se hacia de notar, estábamos congelados, no creo que pasáramos de los 5 grados aunque hiciera un sol de justicia. Para llegar al guest house que habíamos reservado tuvimos que andar un buen trecho, sumando que la dirección no estaba del todo clara, estuvimos dando vueltas por el lugar hasta que preguntamos a un grupo de albañiles que trabajaban justo en frente de la puerta.

La mujer nos recibió con los brazos abiertos, tanta energía y simpatía merecía estar un rato hablando con ella. Nos puso al día de todo lo que teníamos que saber para ir a los lagos ya que íbamos un poco a ciegas. El lugar se llama Apartaments Sanja y nos costó unas 220 kunas (30€) para todo un apartamento para los dos a tan solo un paseo de los Lagos Plitvice, nada mal. Enseguida fuimos rápidamente hacia los lagos, nos quedaba mucho día por delante.

Lagos Plitvice


Los lagos Plitvice es un parque nacional que fue proclamado patrimonio mundial de la UNESCO en el año 1979. Está formado por distintos lagos que se entrelazan entre ellos por cascadas, cataratas (92) y lagos (16) a distintos niveles, repartido como por dos partes, la parte alta y la baja. Está todo acoplado para poder andar por/entre ellos con caminos creados de madera y distintos itinerarios a seguir. El color turquesa del agua añade un plus a la belleza de este peculiar parque natural, un lugar espectacular donde no se puede perder detalle, todo el que llega sale maravillado, como nos pasaría a nosotros.

La entrada nos costó 110 kn e incluía un barco y bus como transporte por el recorrido H, el parque tiene más entradas, hay rutas más cortas pero nosotros elegimos por hacer una larga ya que habíamos llegado hasta allí queríamos aprovecharlo. El bus fue lo primero que cogimos en la ruta, un autobús que nos llevaría a las alturas del parque. Por el camino íbamos teniendo imágenes de lo que nos íbamos a encontrar, emocionante...

Una de las tantas cataratas
Se empieza por un gran lago y una plataforma de madera y se va bajando poco a poco de mano de sus cascadas. Lo malo fue lo de casi siempre de los sitios más turísticos y famosos, las masas de turistas...
nos encontramos con muchos grupos de japoneses, de esos grupos que van arrasando con todo. Se nos hizo difícil poder sacar fotos sin gente, para ello tuvimos que hacer alguna que otra parada larga. No me quiero ni imaginar como es en temporada alta.

Japonesa posando para la foto, había una cola para el cartel

Mientras se va caminando por los lagos se pueden ver diferentes colores de agua, a veces, es un color que puede llegar a parecer irreal. El agua también es totalmente transparente y limpia, se puede ver perfectamente si hay peces, pocas veces he visto un agua tan transparente como esta.

Agua cristalnia
Para seguir nuestra ruta llamada "ruta H" teníamos que cruzar un lago en barco que iba incluido en el precio, un bonito descanso. Al llegar al otro lado del lago hay un restaurante donde puedes comer o beber algo a precio turista.

Barco de la ruta
Estuvimos andando horas hasta quedar agotados. La parte baja del parque nos pareció más bonita que la alta. Las vistas sobre los lagos y las cataratas son simplemente espectaculares.Un wow por aquí, un wow por allá, foto por aquí, foto por allá... así podríamos resumir nuestra ruta por los Lagos Plitvice.

Camino entre los lagos

Después de visitar ciudades como Liubliana y Zagreb agradecimos el cambio de aires, cambiando edificios por naturaleza. En nuestros viajes siempre tratamos de combinarlos ya que para mi un viaje queda incompleto si no se conoce la parte "salvaje".

Para acabar el día colectamos hayucos caídos de los árboles (un fruto seco de la haya) para la cena, el suelo estaba lleno y están muy buenos, Perrine lo sabía muy bien ya que siempre lo hacia en Bélgica, yo no tenía ni idea. Lo prepararíamos con algunas cosas que compramos del pequeño supermercado de Mukinje para la cena acompañado de una botella de vino.

Sería nuestra último lugar del interior de Croacia, el próximo destino estaba ya en la Costa Dálmata, a la mañana siguiente nos iríamos hasta Zadar.



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Post anterior del viaje:
Zagreb, la ciudad de San Marcos

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