26 de junio de 2014

Croacia: Zagreb, la ciudad de San Marcos


Salíamos con tristeza de Eslovenia pero entrabamos con alegría a Croacia. De capital a capital, siendo Liubliana como último destino en Eslovenia y Zagreb como primero en Croacia. Países que anduvieron de la mano en la historia de Yugoslavia pero que sin embargo y a pesar de sus muchas similitudes, se separaron para seguir su propio destino. Salíamos de la zona euro aunque no de la Unión Europea, Croacia había entrado no hace mucho en ella, tendrán que pasar otros cuantos años para que su moneda conocida por Kuna pase a la historia para dar relevo al €.


Para ello tomamos un tren en una estación donde nos encontramos con algunos problemas para sacar los tickets. Algunos problemas de la trabajadora con algún cliente nos hizo esperar casi una hora en la cola, algo incomprensible. Estaba todo calculado para que tuviéramos que coger el tren a la carrera y así fue, lo típico, a lo Forest Gump. Menos mal que decidimos ir con tiempo a la estación, un minuto más y tuviéramos que haber dormido una noche más al acecho del dragón.

Zagreb nos recibía ambientada, y es que la plaza llamada Starcevicey Trg a la que sales desde la estación es un vaivén constante de personas, unas con rumbo fijo, otras simplemente esperan u observan parados...como nosotros por un rato. Con estas vistas se entiende.

Starcevicey Trg
Enseguida nos dirigimos directamente al hostal donde nos hospedaríamos algunas noches, relativamente cerca de la estación. Una joven y alegre recepcionista nos recibió y nos explico todo lo necesario, con la misma alegría nos recibió un hombre entrado en años que se encontraba en la cocina compartida que nos mostraba en ese momento la joven. Esta vez la alegría se la debía a los grados de la botella de vino que se veía en la mesa. Su reacción fue la de recibir a Perrine dándole un beso en la frente sin mediar palabra, nos quedamos de piedra, menos mal que no dormía en nuestra habitación. Sí que había un coreano treintañero con el que hicimos buena toma de contacto, enseguida le dejamos para irnos a dar una vuelta y hacer compras para la cena. Era tarde y poco podíamos visitar ya, lo dejaríamos para los siguientes días. Una de las gratas sorpresas de Zagreb fue ver la cantidad de panaderías que tiene, panaderías modernas llenas de pan y dulces hasta los topes, se ve que existe culto a las panaderías y se ve alta competencia entre ellas, casi venden lo mismo de la misma forma. Seguíamos viendo los bureks, ¡bieeen!


Tras pasar por la misma plaza con la misma cantidad de personas, bajamos por unas escaleras mecánicas al mundo subterráneo de Zagreb, lleno de tiendas y donde dimos con un supermercado donde hicimos las compras para unos días. Ya de vuelta en el hostal vimos una escena que no nos sorprendió. La policía se estaba llevando al hombre borracho ante los ojos de todos los que se encontraban allí. La recepcionista avisó a la policía porque creaba problemas con los clientes del hostal, a Perrine le tocó su parte aunque no fuera para tanto. Tras la paz que dejó su marcha cenamos junto al coreano, un joven colombiano y la misma recepcionista que estaba aburrida y que se vino con nosotros al encontrarse de guardia. El chico coreano nos dio unas clases de coreano y aprendí a escribir mi nombre en su escritura, me encanta aprender idiomas, es una de mis pasiones por las que viajo aunque luego cosas como estas se me olviden. La recepcionista podía hablar bastante español, todo gracias a las telenovelas que ponen en Croacia, no es la primera que me encuentro a alguien de estos países que sabe español de esta forma, me parece increíble.
Llegó el día de salir a conocer Zagreb, con un frío inesperado y con las manos congelada, tuvimos que volver al hostal a por más ropa.

Empezaríamos nuestra visita yendo a la parte alta de la ciudad y la más interesante pasando antes por su plaza principal, Josipa Jelačića, que es donde se encuentra la parte más céntrica y concurrida de Zagreb. Mucha gente en las calles y todo muy animado, nos empezaba a gustar Zagreb y aunque las comparaciones sean odiosas, ya nos estaba gustando más que Liubliana. Josipa Jelačića es el corazón de la ciudad, de donde salen las arterias de calles y es punto de encuentro de los croatas, toda visita debería empezar desde esta plaza, es así como se acostumbra hacer. El nombre de la plaza se debe al antiguo gobernador Jelacic que batalló sin mucha suerte contra Hungría en el siglo 19. En el centro de la plaza se encuentra una estatua suya montando a caballo, estatua que quitó el gobierno yugoslavo de Tito por referirse a nacionalismo. La estatua fue devuelta a su sitio en 1990 y es todo un símbolo para la ciudad.

Perrine con Jelacic

Desde la plaza fuimos a la catedral, una hermosa catedral que desgraciadamente se encontraba en obras y había parte tapada. Se veían bastante turistas, sobre todo grupos de chinos-japoneses que hacía su balkanstripLa catedral Asunción de María en la Kaptol Trg (plaza) es un punto de referencia de la ciudad y aunque estuviera en obras pudimos disfrutarla, sobre todo su bonito interior.

Catedral de Zagreb
Plaza Kaptol

Detalles de la catedral
Desde allí nos acercamos al famoso mercado Dolac, un mercado bullicioso lleno de croatas ancianos y no tan ancianos haciendo sus compras. Un mercado grande en el que perderse por sus puestos es la esencia para gozarlo. Disfrutamos de los aromas de las frutas y verduras, de estar envueltos por un ambiente local como ninguno. Aquí fue donde compramos nuestra botellita de aceite de oliva local que nada tiene que envidiar de uno de Jaén, se lo compramos a un anciano que parecía estar contento con la venta, los precios están claros así que no hay mucho opción para el arte del regateo. Croacia, también tiene tradición de aceites y vinos como tenemos en España, compartimos el mar mediterráneo y eso relaciona y comparte nuestra rica dieta y parte de nuestra forma de ser. Este aceite sería base para los desayunos a partir de ese momento.

Mercado de Dolec
Mercado Dolec
Antes de llegar al lugar más visto de Zagreb pasamos por la puerta de piedra donde hay como una pequeña capilla al aire libre. Cuenta la historia de que esta puerta a la ciudad hecha de madera prendió fuego quedando todo en cenizas salvo un cuadro de la virgen y el niño. Imagen a la que la gente reza en la actualidad por creerla milagrosa. Uno de los sitios más curiosos que nos encontramos en Zagreb.

Gente rezando en la calle 

Entrando por la puerta de piedra llegamos hasta el lugar con la imagen más vista de Zagreb, no es otra que la famosa iglesia de San Marcos. Una iglesia adornada con un precioso tejado que la hace muy especial, por desgracia ese día estaban grabando algo en su interior y había camiones de televisión de por medio, por ello, nos impedían la entrada. No pudimos sacar una buena foto ni visitar su interior en ese momento pero os dejo otras fotos que sacamos cuando volvimos para verla en condiciones.

Iglesia de San Marcos al fondo
Iglesia de San Marcos
Llegando a la iglesia San Marcos
Aprovechamos que el sol lucia y la temperatura aumentaba para tomarnos una buena cerveza croata en una de sus terrazas, una Ozujsko, mientras leíamos en la lonely planet lo que íbamos a ver después.

Añadir leyenda
Empezamos a bajar a pie desde la ciudad alta hacia la ciudad baja cruzándonos con vistas sobre Zagreb como estas, cosa que siempre se agradece.

Añadir leyenda
Vimos otros edificios curiosos como la torre Lotrščak, desde esta torre se ha estado disparando un cañón durante cientos de años cada día a las 12 del medio día, actualmente todavía sigue haciendo, algo que atrae a los turistas de la ciudad a esta hora del día. Nosotros por desgracia llegamos tarde aunque si lo pudimos oír desde otra parte de la ciudad.

Torre Lotrscak
Matando al dragón
A unos pasos de la torre y para bajar hasta la ciudad se puede utilizar un funicular (5 KN) aunque más bien se utiliza para ir hacia arriba. Para no gastar el dinero tontamente ignoramos esta opción, no es mucho y no hace falta en absoluto, al menos para nosotros. Utilizamos las escaleras que nos dejarían en la parte baja donde comimos muy bien y a buen precio en el primer bar que nos encontramos, strukli fue el plato, se agradecían precios más bajos tras venir de la no tan barata Eslovenia.

En la parte baja se encuentra la calle de las tiendas y la zona de marcha de Zagreb, usualmente muy concurrida, y es que como dije anteriormente, Zagreb es una ciudad con mucha vida en las calles, más parecido a lo que se ve por España. También vimos edificios alucinantes, entre ellos, grandes hoteles que se han buscado un hueco en la capital croata, es curiosa la influencia de las cadenas hoteleras a lo largo y ancho del mundo, algunos son verdaderas joyas arquitectónicas

Uno de los muchos edificios sorprendentes de Croacia
Calle de las compras


Bandera croata
Callejeamos, andando y andando pasamos por la cancha de baloncesto del famoso equipo del Cibona Zagreb donde en su puerta pudimos ver la figura de uno de los más grandes del baloncesto europeo, Drazen Petrovic, jugador de la NBA que murió a temprana edad en un accidente de coche, todo un mito en Croacia. Al día siguiente iríamos a ver su tumba a las afueras de la ciudad.

Álvaro ante Drazen en la puerta de la cancha de Cibona Zagreb
También pasamos por casualidad por el estadio de fútbol del Dinamo de Zagreb que se encuentra justo al lado del bonito parque Maksimir donde descansamos de la paliza que nos estábamos dando.

Parque Maksimir
Dinamo de Zagreb de fúlbol
Al día siguiente nos fuimos a la plaza Kaptol desde donde sale el autobús que se dirige a un lugar muy especial de Zagreb, a unos pocos kilómetros del centro, se trata del cementerio Mirogoj. Pasear por este cementerio no es como pasear como cualquier otro. Siempre me ha parecido tétrico ir a visitar un cementerio cuando se viaja pero esta vez era diferente. Y es que la arquitectura de este cementerio y la importancia del agente que hay en él es para hacer de este cementerio, visita obligada. La cantidad de cúpulas que dominan las alturas del cementerio y la variedad de tumbas, donde los más importantes o adinerados tienen autenticas obras de arte, este cementerio fue toda una sorpresa, toda una joya arquitectónica.

Tumba en Mirogoj
Pasadizo con tumbas privilegiadas
Cúpulas interminables en Migoroj
Una de las entradas a Migoroj


Dimos una vuelta por él y pasamos por tumbas de grupos de soldados de la guerra o como dije , visitamos la tumba del más grande jugador de baloncesto croata, Drazen Petrovic.

Tumba de uno de los más grandes de la historia del baloncesto
Recomiendo altamente ver un documental muy curioso sobre la vida de Petrovic y Divac, que pasaron de ser grandes amigos a incluso odiarse, un documental enfocado a la tensión que se creó entre Croacia y Serbia tras la separación de Yugoslavia, tensión que se reflejó en la vida cotidiana de estos dos jugadores NBA. Un documental esencial si se viaja por los Balcanes. Os dejo aquí el documental en sí



Desde el cementerio Mingorej nos fuimos de vuelta al centro y tomamos el tranvía para ir hasta el embalse Jarun, una zona residencial con cientos de bloques de pisos nuevos y un embalse en el que los locales hacen deporte, parece que es la zona por donde Zagreb se expande. No nos pareció nada especial y volvimos pronto de allí, no recomiendo ir hasta allí, a no ser que quieras ver un simple embalse y una urbanización de pisos.

Fuimos a ver de nuevo la iglesia San Marcos para despedirnos de ella y de Zagreb, una ciudad que nos encantó y que debe de ser visita obligada si se viene a Croacia, no solo de costa vive este país, su capital es de lo más interesante. Nuestra siguiente parada serían los lagos Plitvice, lugar mágico de Europa que no nos podíamos perder por nada del mundo.


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