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21 de julio de 2014

Croacia: Brač, la isla de la lengua dorada


Zlatni Rat, Brač
Empezaba nuestro periplo isleño, teníamos donde elegir, las cientos de islas croatas del Mar Adriático dan para pensárselo, sin embargo, las islas más grandes suelen ser las más desarrolladas, vendidas y reconocidas, de ellas mucha gente saca las bellezas y las comparten con los demás. Y claro, muchos nos dejamos llevar por la gente, los comentarios y las guías que casi siempre coinciden con los mismos lugares. Nos encontrábamos en plena Costa Dálmata, nombre adoptado de la región croata de Dalmacia.



Brač es una de esas islas: grande y muy recomendada. La dificultad de los horarios de los barcos causaron que solo pudiéramos ir unas horas, lo haríamos ida y vuelta desde Split tras subir a Marjan esa misma mañana.


Hasta luego Split!
Me vino la imagen de Indonesia de solo hacia unos meses, se entraba al ferry de la misma forma aunque estos no estaban oxidados como los barcos indonesios. Parecía que el tiempo empezaba a mejorar, ya era hora tras tantos días de lluvia, justo a tiempo para las islas podíamos estar en manga corta y con las gafas de sol, alegría! El paisaje que se ve en el trayecto del barco es precioso, me da de que utilizo demasiado esta palabra últimamente pero es la verdad. Las islas montañosas con el agua cristalina y de color turquesa...precioso. Vaya, lo he dicho otra vez...



El puerto de entrada a la isla fue por la parte pegada a Split de la isla, llegamos a la localidad de Supetar tras 50 min y 33 kn menos en nuestros bolsillos. Realmente este no era nuestro destino en la isla, desde allí tuvimos que tomar un autobús hacia Bol, nuestro destino final, en la parte opuesta de la isla que para llegar había que cruzar por las innumerables curvas que van a través de las montañas isla adentro. En el siguiente mapa se puede ver la carretera serpenteante para llegar a Bol. (Arriba Supetar y abajo Bol)



Fuente: http://www.split-croatia-travel-guide.com
Por desgracia el horario del autobús también era limitado así que mientras esperábamos decidimos darnos una vuelta por esta pequeña localidad visitando su playa con vistas a la península balcánica y su plaza principal típica croata, también tuvimos tiempo para comernos como casi cada día, el rico cevapcici, comida rápida por excelencia de los países balcánicos, se me hace la boca agua  solo de escribir esto.

Añadir leyenda
El autobús iba lleno de gente local, sobre todo de niños con el uniforme del colegio, se iban bajando en diferentes pueblecitos de la isla en los que el autobús iba parando, no lo tienen muy fácil para moverse. La ruta como dije anteriormente va por las montañas con lo que las vistas al mar son fantásticas... y si le añades un arco-iris pues más aun. Llegando ya a la otra parte de la isla se podía ver la isla de Hvar a la que iríamos al día siguiente, la carretera va pegada por esa costa hasta llegar a Bol, una vez más, impresionantes las vistas.


Al fondo la península balcánica adornado con un arco-iris

Llegando a Bol podíamos ver al otro lado la isla de Hvar
Nada más llegar a Bol y sin perder mucho tiempo fuimos directamente andando hasta Zlatni Rat que se encuentra a 2 km, una reserva natural que fue la causa principal de que llegáramos hasta aquí. Para llegar hasta Zlatni había dos posibilidades: el camino fácil y corto por el paseo de arriba o el menos fácil y largo por la orilla. Os podéis imagina cual tomamos... por la orilla era fácil hasta que te encontrabas con el lugar entre playa y playa, rocoso y con el agua entrando, tuvimos que meternos un poco bosque adentro por los matorrales para poder cruzar de playa a playa, así era más divertido. Por el camino vimos varias entradas de madera en el mar que a mi tanto me gustan. Daban ganas de tirarse al agua, invitaba mucho a darse un chapuzón, una pena que no fuéramos preparados, a parte de que el agua estaba muy fría a estas alturas de otoño.


Camino fácil
Camino menos fácil


Playa de Brac
Al agua pato! No...
Lo más especial de Zlatni Rat es un famosa playa-lengua o conocida también como el cuerno dorado, yo lo llamaré la lengua dorada, una playa en forma de "V" que se adentra en el mar, una de las mejores de Croacia aunque sea de piedrecillas. Desde el cielo es más espectacular que desde la playa misma (ver foto) pero aun así nos moló por lo tranquilo que estaba, en verano se pone hasta los topes como podéis comprobar también en la foto. El entorno de la playa es idílico y la limpieza de sus aguas sorprendente, era difícil distinguir donde había agua en la orilla ya que es totalmente transparente.


Foto de wikipedia
Foto algo más real que la anterior a vista de pájaro de la lengua de Zlatni Rat


Ves el agua? No, verdad? Es invisible pero está ahí.

Los protagonistas en la playa de Zlatni Rat
No es nieve, es el sol en las montañas del horizonte
En la punta de la lengua de Zlatni Rat
Se acerca la tormenta perfecta
Zlatni Rat en su conjunto


Zlatni Rat desde el camino fácil
Las aguas cristalinas de Zlatni Rat

Nos quedaban un par de horas para volver a Bol y darnos un "voltio" por allí. Bol es un lugar para relajarse sentado frente al mar, para olvidarse de todo y disfrutar del momento. Un lugar que te transmite tranquilidad y buen rollo, aunque ojocuidao, en verano me temo de que será otro cantar.
Anduvimos por su paseo marítimo y nos adentramos calle arriba por sus callejuelas y pequeñas iglesias. Mucha gente pescaba y los niños se divertían haciendo juegos callejeros como recuerdo de mi tiempos de infancia en Málaga. Relajación pura.


Bol
Perrine haciendo amigos en Bol
Bol desde otra perspectiva
El sol de atardecer, junto a las nubes extrañas oscuras, crearon un atardecer mítico, un espectáculo natural que traté de captar en fotos para no olvidarlo jamás. Tras tomar el autobús de vuelta a Supetar para tomar el ferry todavía duraba el atardecer, desde arriba en la carretera subidos en el autobús tuvimos esta estampa preciosa con Bol y el atardecer a sus espaldas.

Atardecer desde Bol
No transmite tranquilidad?

Así nos despedimos de Bol


Precioso atardecer desde el autobús

Ya en Supetar nos tocaba esperar dos horas para subir al ferry de vuelta a Split, así que de nuevo decidimos darnos una vuelta por allí, pueblo que ya dormía y poca gente andaba en sus callejuelas. 







El barco, bastante puntual, nos dejó de nuevo en Split donde pasaríamos nuestra última noche antes de volver a coger las mochilas. Era la tercera noche en esta ciudad, al próximo día saldríamos hacia una nueva isla, Hvar!





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