27 de julio de 2014

Croacia: Hvar, la isla más famosa del Mar Adriático


Misma operación que el día anterior, mochilas al hombro y al puerto de Split, esta vez para decir adiós para siempre (o quien sabe) a esta fantástica ciudad. El barco salía temprano hacia la isla de Hvar a la ciudad (?) de Stari Grad, esta vez el trayecto en barco era más largo, unas dos horas y 52 kn. Perfecto para desayunar tranquilamente un café del barco y un croissant todavía caliente que compramos en una panadería de Split camino del puerto, también ideal para seguir disfrutando del paisaje de estas islas y leer algo de la lonely planet para saber más de Hvar. El tiempo por fin se arregló y nos esperaban días soleados, ya habíamos tenido suficiente lluvia en Croacia. Entendimos de Hvar que es uno de los destinos más visitados y lujosos de Croacia junto a Dubrovnik, por suerte algo más tranquilo a estas alturas del año.




La famosa compañía que hace fácil poder viajar por las islas
Paisaje desde el ferry camino de la isla de Hvar

Stari Grad


Llegábamos al puerto de Stari Grad y lo que nos encontramos nada más salir fueron diferentes taxis negociando con la gente para llevarlas al centro de Stari Grad, a unos 2 km. Para el autobús teníamos que esperar mucho así que no era opción. Al preguntar precio a uno debió vernos cara de tontos, nos reímos en su cara, nos pedía mucho dinero para solo 2 km. "Ni que estuviéramos en Asia!" - pensamos. Llevábamos las mochilas que pesaban mucho pero aún así decidimos andar los 2 km por un bonito camino que hay junto al mar, los hombros lo soportarían, al menos eso queríamos creer.


Llegada a la isla de Hvar!
2 km to go
Camino de Stari Grad daban ganas de tirarse al agua
Una vez en el agradable Stari Grad (:ciudad vieja) nos informaron de que el autobús hasta el pueblo de Hvar no salia en 2 horas, nos volvía a ocurrir lo mismo que el día anterior en Brac, nada por lo que alarmarse, nos apetecía explorar este lugar. Enséñame una calle bonita y un monte al que poder subir y ya me tienes, así me pasó con Stari Grad. Solo había un problema, íbamos cargados con las pertenencias y tras dos km con ellas a la espalda se nos resentían los hombros y espalda. Preguntamos al de información turística si podíamos dejar allí las mochilas pero dijo que no lo podía hacer, aún así nos dio información valiosa sobre un trekking corto que queríamos hacer. Salimos a la calle y entramos en una agencia de turismo para preguntar si lo podíamos dejar allí, el chico que había, sonriente y simpático, asintió y permitió que dejáramos allí todo en un cuarto bajo llave gratuitamente, todo un favor que nos hizo. "Volvemos en dos horas" - le dijimos.


Anduvimos callejeando por las calles de piedra, por su puerto y por sus más de 40 iglesias. Descubrimos la tranquilidad de este pueblo que descansaba en su día para ello, era domingo y el sosiego dominguero se notaba en Stari Grad como en cualquier otro lugar, aunque quizás más, no es un pueblo que este superpoblado ni mucho menos, Se veían a las señoras fregar el portal de sus casas y a los pescadores sacar la mercancía conseguida de sus barcos, por el "paseo marítimo" paseaban las familias con hijos y alguna pareja de enamorados, todos en conexión con la tranquilidad que transmite el lugar que en ese momento se encontraba tourist-free, os recuerdo que era temporada baja y que en temporada alta puede que sea una historia totalmente diferente. A todo esto decir, que en 2008 fue nombrado patrimonio mundial de la UNESCO y que es el asentamiento humano más antiguo no solo de la isla si no de todo el Mar Adriático. 


El puerto de Stari Grad
Callejuela de Stari Grad


Una de sus muchas iglesias
Pasamos a la acción y nos fuimos a hacer lo que más nos gusta, subir al monte, como a las cabras. Teníamos hora y pico para ello y no se trataba de un monte cualquiera, en el "pico" se encuentra una especie de capilla al aire libre, solo a 400 metros de distancia de Stari Grad, el lugar se llama Vidikovac Glavika. La subida, un tanto suave, nos iba dejando vistas sobre Stari Grad y sobre la lengua de agua que entra hasta su misma plaza principal. Comprobamos que la capilla (?) al aire libre se encontraba allí junto a una gran cruz que se puede ver desde abajo en el pueblo, un tanto bizarra, me daba la sensación de como si fuera un lugar sectario de alguna religión de los montes que hacía rituales y sacrificios...


No es que fuera el trek mas cuidado de Croacia 
Vistas desde Vidikovac Glavika
Vistas hacia Stari Grad
Perrine dándome el sermón... literalmente

Hvar Town


Otro hermoso trayecto en autobús nos dejó en Hvar Town, uno de los sitios más turísticos de las islas, conocido por ser destino lujoso de muchos famosos, por su fiesta y por acoger uno de los festivales veraniegos más conocidos de Croacia. Haciendo del pueblo en verano un autentico hervidero de gente.
Pudimos dejar las mochilas en un lugar que encontramos yendo desde la estación de autobuses hasta el centro donde había baños y duchas, en unas taquillas, pagando unas 12 kunas por hora a cambio. Teníamos unas cuantas horas para conocer Hvar Town, esa noche dormiríamos en la más tranquila isla de Korcula, teníamos el ferry por la tarde.


Vistas desde el autobús
Murallas del siglo XIII que protege la ciudad de Hvar
Hvar nos pareció indudablemente más turística que Stari Grad y mucho más animada, sobre todo por los turistas aunque no demasiados, muchos hartos de tanta lluvia, disfrutaban con doble regusto del sol, como nosotros, se echaba ya de menos un día tan bueno como este. Aun así nos encontrábamos a gusto, no había ese agobio de grupos turísticos como encontramos en otros sitios. Sus calles, como en casi todos los pueblos y ciudades de esta región, eran de piedra pulida. En las alturas se encuentra la conocida como fortaleza española o Fortica protegida por una muralla robusta, imponente, a prueba de emboscadas, al menos en sus tiempos de gracia por el siglo XIII.


El centro de la ciudad se concentra en la fabulosa plaza St Stephen donde los niños jugaban al fútbol tranquilamente, es la plaza más grande de toda la región de Dalmacia. El monasterio franciscano es lo que más sorprende en cuanto a edificios en la plaza. Data del siglo XV y su torre del reloj del XVI. Otro edificio es el bonito teatro del renacimiento con su adyacente torre del reloj muy cerca de plaza.



Detalles de ST Stephen
El teatro del renacimiento

Seguimos visitando el pueblo andando por su puerto y por su extenso paseo marítimo, mayoritariamente con entradas al mar por piedra. Ponen hasta escaleritas como si de entrar a una piscina se tratara, el agua, como casi por toda Croacia era totalmente limpia y cristalina, todo un gusto. Vimos playas interesantes donde había ya bastante gente tostándose al sol, nosotros solo metimos los pies hasta los tobillos, no llevábamos el bañador puesto, vaya fallo. 


Hvar y su puerto

El agua cristalina de Hvar
Tras comer algo tranquilamente por allí decidimos en el último instante subir hacia la fortaleza española. Se va a través de unas calles muy empinadas, lo hicimos un poco con prisa ya que en poco tiempo salia el ferry dirección Korcula, lo haríamos en 20 min si no recuerdo mal. Las vistas desde ahí arriba sobre Hvar y las islas del fondo son realmente bellas, una estampa perfecta para decir adiós a este lugar del que nos esperábamos más apurado de turistas pero que sin embargo nos dejó un ambiente agradable y relajado aunque solo la conociéramos por unas horas. Por desgracia, nos encontramos con las puertas de la fortaleza cerradas, al parecer había otro camino que conduce a la entrada principal, no teníamos más tiempo para ello.


Torre de la fortaleza española (Portica)
Nos encontramos con la puerta cerrada...
Las maravillosas vistas desde la fortaleza

Nos íbamos de la isla de Hvar con una sonrisa de oreja a oreja, una isla que nos dio mucho más de lo que esperábamos, una autentica maravilla de isla como lo es Brac. La próxima isla en nuestra ruta isleña sería Korcula, que nos esperaba por la noche en otro capitulo de esta historia croata.






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