6 de julio de 2014

Croacia: Zadar y la Isla de Pag, entrada a la Costa Dálmata pasada por agua

Amaneciendo en Pag
- Biiiieeeeeen, nos vamos a la playa, que ganas!... Oh wait! Mira el pronostico del tiempo: lluvia, lluvia, lluvia, nublado, granizo, tormenta, lluvia, lluvia, tornado, tsunami, huracán... -

Con este panorama nos íbamos a la costa croata, la famosa Costa Dálmata, la costa de las cientos de islas y una de las costas más bonitas del mundo (si me dejáis decirlo). Llegamos en bus desde los lagos Plitvice, saltándonos el parque natural de Plakenica por estas deprimentes razones meteorológicas.


Zadar


Nos plantamos en Zadar, lo decidimos la noche anterior, estábamos un poco descolocados... ¿Ir a la costa con este plan? Es lo que hay, tenemos que seguir la ruta más o menos pensada, quizás tenemos suerte y cambia la cosa... Además, la costa dálmata ofrece mucho más que playas, ofrece grandes ciudades con una gran historia y un gran interés cultural. Ciudades como Zadar misma, Split, Dubrovnik... no nos íbamos a poner morenos pero tampoco nos íbamos a aburrir, razones suficientes para auto-convencernos e ir a por ello. Para llegar hasta Zadar en un viaje a Croacia , si se viene en avión, lo mejor sería llegar por el aeropuerto de Zagreb, muchas compañías aéreas vuelan allí, sin embargo, Zadar dispone de un aeropuerto a donde se puede llegar con la compañía de Ryanair a un bajo coste.

Ya en la estación de autobuses de Zadar, con las mochilas a cuestas y con paraguas en mano, nos fuimos andando a la parte nueva donde teníamos el hostal. La estación de autobuses está bastante alejada de la ciudad vieja pero todavía se puede hacer a pie.Como de costumbre en este viaje, llegábamos por la mañana al alojamiento, dejábamos las mochilas y nos íbamos a la calle enseguida. 

Nos fuimos a pie hasta la ciudad vieja, una ciudad amurallada que nos recibía con esta puerta de acceso, toda una maravilla.

Puerta de entrada al casco antiguo
Lo primero en darnos cuenta allí adentro fue que era un día especial. Por todos lados veíamos a grupos de gente bien vestida, con banderas croatas movidas al viento y cantando alegremente música que a nuestros oídos nos resultaba tradicional. Estábamos en época de bodas y parecía que casi toda Zadar lo festejaba. Nos resultaba curioso la forma que tienen de celebrarlo,"así es imposible pasárselo mal" -decíamos- . Las calles de piedras están muy cuidadas y bastante ordenadas aunque guardando el esplendor de sus edificios históricos de origen romano, que no son pocos.


Ambiente en una boda croata en la catedral de Santa Anastasia


Zadar ha pasado por manos de romanos, bizantinos, venecianos, austrohúngaros y alemanes; sufrió guerra contra los turcos, fue bombardeado por los aliados en la segunda guerra mundial destruyendo la mayor parte del casco antiguo, también tuvo su protagonismo con la independencia de Croacia y el conflicto contra los yugoslavos, en un pequeño museo pudimos ver vídeos de las revueltas de esa época, todo un horror. Se puede decir que la gente de Zadar ha sido gente sufrida a lo largo de su historia.

La calle Siroka que cruza todo el casco antiguo es la calle más concurrida e interesante, por ella se pasa por diversidad de bares, deliciosas heladerías y bonitas plazas como la plaza Pet Burana, la plaza Narodni (plaza principal) o por la explanada donde se ven los restos de un foro romano junto a la llamativa iglesia de San Donato, una de las mayores atracciones turísticas de Zadar.

Iglesia San Donato
Iglesia de San Dorato al fondo
Sentinel City
Calle Siroka
Todo el casco antiguo está rodeado de agua con lo que tiene un largo y bonito paseo marítimo, presumen de tener uno de los más bonitos del mundo, es bonito pero tampoco es que sea para tanto. Se pueden ver algunas de las muchas islas que ocupa esta costa. En algún momentos nos sentimos como si estuviéramos en nuestra querida Nueva Zelanda.

Paseo maritimo de Zadar





Relajante y tranquilo sí que fue aunque sin embargo la mayor sorpresa de nuestra visita a Zadar no fueron las ruinas romanas, ni las bodas croatas, ni los atrayentes helados de sus calles, la gran sorpresa nos la llevamos al llegar a la punta del casco antiguo donde nos encontramos con el curiosisimo órgano del mar, un órgano instalado de forma que según el movimiento de mar hace un agradable sonido musical. Nos sentamos un buen rato junto a los orificios de donde sale el sonido del "órgano marítimo" para disfrutar de esa relajante sinfonía.



Organo del mar

Justo al lado todavía con el sonido del órgano también encontramos otra obra del mismo autor, esta vez es el conocido como Saludo al sol, que son como unas placas solares en el suelo que recogen la luz solar durante el día dando un espectáculo de luces de diferentes colores y formas cuando cae la noche, algo curioso de ver. Para ello tuvimos que volver al anochecer, mientras tantos fuimos a visitar otros lugares.

Destacar aparte de lo nombrado anteriormente a la iglesia de San Simeone, la catedral de Santa Anastasia, la puerta marina de Zara... Al final tuvimos suerte y el día nos respetó sin lluvia, solo un poco por la mañana aunque si estuvo muy nublado y hacía fresco.


Ruinas romanas
Foto de  la guerra contra los serbios
Foto del estado actual, simbolico




Iglesia de Santa María
Hrvatska : Croacia
Ruinas romanas

Al final del día volvimos al saludo del sol para ver las luces, había mucha gente que venía a lo mismo pero tras un rato la gente fue desapareciendo para dejarnos la ciudad antigua casi para nosotros solos.

El saludo al sol


Iglesia San Donato por la noche


Isla de Pag con lluvia no es lo mismo


Tras un día de visita por Zadar nos pareció suficiente así que decidimos irnos a otro lugar. El día se presentaba muy feo y lluvioso y teníamos el plan de ir hasta la isla de Pag y desde el pueblo mismo de Pag alquilar unas bicis para llegar hasta la punta de la isla a un lugar llamado Lun. Tenia buena pinta el plan...
Un plan que empezó a estropearse en cuanto nos plantamos en la estación de autobuses de Zadar cuando nos comunicaron que el autobús que salia a las 14h00 en lugar de las 11h00. El caso es que en la oficina de turismo en Zadar nos dijeron que salia un autobús a Pag a las 11h00 pero nos informaron mal al parecer. Vaya chasco nos llevamos! Al ser domingo había menos autobuses de lo normal.

Decidimos dejar las mochilas en la estación de autobuses y aprovechar las horas de espera yendo de nuevo a la ciudad vieja de Zadar donde nos dimos una vuelta tranquilamente. A eso de las 1 volvimos para comer algo en uno de los puertos de comida rápida de la estación y para salir dirección Pag. El paisaje cambió radicalmente de escena, de repente, tras pasar el puente que comunica la isla con la península, el paisaje se tornó como si de la luna se tratase. Todo era de piedra gris, muy diferente a todo lo que habíamos visto, nos preguntamos como puede cambiar el paisaje tanto hasta el punto de hacerte sentir como si estuvieras en otro mundo. El plan bicicletero nos parecía muy atractivo y teníamos ganas de explorar esta isla a dos ruedas tras verlo por la ventanilla del autobús.

Entrada en la isla de Pag, entrando a otro mundo

Pag

Por desgracia, el tiempo era muy lluvioso y así era imposible poder cumplirlo, no lo íbamos a disfrutar, esta lluvia copiosa parecía no dar tregua. Ya en la ciudad de Pag y sin mucha idea de a donde ir nos fuimos en busca de nuestro apartamento, un apartamento que se encontraba a unos dos km a pie al otro lado del río.

Sin nadie por las calles y mojándonos mucho a pesar de llevar paraguas (que difícil es tapar las mochilas) tuvimos que acudir al comodín de la llamada ya que no dábamos con la casa ni con gps. Al final vimos a alguien como esperando en la puerta de una casa, lo que seria nuestro alojamiento. ¡Vaya apartamentazo que teníamos! Las vistas sobre Pag tampoco estaban mal, Pag es un lugar precioso por el que mereció la pena llegar hasta aquí. El precio del apartamento era de apenas 27€.
Como casi siempre en Croacia, el apartamento estaba regentado por una familia que vivía en el mismo lugar. Una familia que nos recibió en la plata baja de su casa donde su familia veía la televisión y donde pudimos hablar con ellos, se defendían bien en inglés y nos ayudaron mucho. Es extraño pero por un momento nos sentíamos como si formáramos parte de esa familia, tan solo hicieron falta algunos minutos. Al preguntarles donde había un supermercado para comprar para el desayuno, la mujer se levanto y volvió con huevos, mermelada, mantequilla, té, azúcar, sal y tomates sin tener que darles nada a cambio, la gente croata son así, quizás un poco como nosotros los españoles, abiertos y dicharacheros.

Decidimos hacer una corta visita al pueblo mismo de Pag, un pueblo acogedor que tiene una playa bastante cuidada y bonita, playa que en temporada alta se pone hasta los topes según nos contaron nuestros anfitriones. Con la lluvia gorda y persistente mojándonos los tobillos no pudimos disfrutar mucho, así es imposible, tampoco se veía un alma por la calle, los únicos locos eramos nosotros.

Cenamos bien en un restaurante que hay pegado al río y nos comimos una buena sopa de marisco que con este tiempo entró de lujo y fuimos a un bar donde tienen esos postres típicos croatas que están buenísimos.

En una playa de Pag bajo la lluvia
El pueblo principal de la isla de Pag

Nuestra vista constante debajo del paraguas
Pag



Al anochecer volvimos a disfrutar de nuestro bonito apartamento y preparar nuestro siguiente destino. Nos podíamos haber quedado más tiempo en esta isla a no ser por el tiempo. Con lluvia no teníamos nada que hacer allí y el pronostico no mejoraba a corto plazo. Split sería nuestra siguiente parada donde podríamos disfrutar más a pesar de la lluvia





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