24 de agosto de 2014

Croacia: Dubrovnik, el desembarco del... turista



La expectación con la que nos íbamos a Dubrovnik era excitante. Se trataba de la joya del mar adriático turísticamente hablando y no podíamos pasar por estos lares sin llegarnos hasta allí. Para ello, cogimos un autobús en la isla de Korcula a las 6:45 de la mañana, todavía con las legañas en los ojos. Es el único bus del día que va off-season desde esta isla. Este autobús se sube en un ferry para cruzar hasta Orebic (en una semi-isla-península) ya en la península balcánica, para llegar hasta Dubrovnik, nuestro destino final.



Llegando a Dubrovnik


Por el camino nos cruzamos con la localidad de Ston y su impresionante muralla, lugar también conocido por sus ostras. Al pasar por allí nos arrepentimos un poco de no haber parado, esa muralla bien lo merecía, al menos pudimos sacar una foto por la cristalera del autobús. Una ruta que tenía curvas endemoniadas como las que veis a continuación con lo que el camino se alargaba más de lo que pensábamos, a quien leches le importa con estás vistas...


Curvón yendo a Dubrovnik
El paisaje llegando hasta Dubrovnik se iba haciendo más y más bonito, con sus acantilados, sus montañas altas y verdosas, sus playas y sus islas cerca de la costa, sus aguas azules turquesas cristalinas, fue un más que agradable amanecer. Conducir con tu propio coche y parar donde te apetezca por aquí hubiera sido lo suyo pero Croacia lo haríamos en transporte público de principio a fin. El tiempo, por desgracia, se fue poniendo feo y así permanecería durante a lo largo del día.


La impresionante muralla de Ston
De camino a Dubrovnik

Como de costumbre en este país, al llegar a la estación de autobuses de Dubrovnik, nos vinieron varias personas ofreciendo alojamiento. Tanteamos hasta encontrar uno que no convenció, el hombre, de lo más parlanchin y con su muy buen inglés, nos llevo en su lujoso coche hasta lo que realmente era su casa. Allí tenía por fuera de su misma casa como una caseta preparada para dormir, con cocina y baño. No estaba nada mal. Allí nos encontramos con toda la familia, su mujer, madre, hijos, que nos preguntaban cosas mientras nos registrábamos, un tanto peculiar. Muchas familias se están aprovechando del boom turístico de Dubrovnik y aprovechan para sacar tajada de los turistas alquilando cuartos.

No contábamos que nuestro alojamiento se encontraba lejos de la ciudad vieja de Dubrovnik, quizás teníamos que haber tenido eso más en cuenta, a cambio, teníamos una playa cerca y no demasiado llena que lo compensaba.


Ciudad vieja de Dubrovnik


Llegando a la ciudad vieja ya vimos diferencia con otros lugares de Croacia (quitando los lagos Plitvice), se veía más gente de lo normal. La sorpresa mayor llegó cuando íbamos a entrar, por Dios, de donde sale tanta gente? Todos turistas con cámaras al cuello, que agobio. Eso sí, la ciudad vieja por fuera se veía espectacular, las murallas están impolutas, supongo que ganan dinero como para montar cuatro murallas iguales. Dubrovnik es un lugar fijo de muchos cruceros que van por el Mediterraneo, el problema es que la ciudad vieja se queda demasiado chica para tanto turista, haciendo de su visita algo (por no decir mucho) agobiante, con grupos por aquí y grupos por allá, tendríamos que lidiar con ello. Y a todo esto...estábamos en temporada baja, me contaron que en verano limitan la entrada a la ciudad vieja porque no caben más, no me lo quiero ni imaginar, no me verás por aquí en verano.



Dubrovnik es una ciudad que hace 24 años era bombardeada en la guerra de la ex-Yugoslavia y ahora es una ciudad reluciente que aunque si te fijas, todavía le quedan heridas de guerra en algunos de sus edificios, nada comparado como lo que veríamos en Bosnia y Herzegovina.


Bandera croata ondeando en las murallas
Decidimos comprar una "Dubrovnik card"  que te da derecho a visitar las murallas (que cuestan 90KN !), transporte público ilimitado y varios museos durante 24 horas o más si pagas más, nos salía mucho más económico aunque aún así, mucho más dinero de lo esperado, el gasto fue importante,140 kn/persona. (1 € = 7,60 kunas)
La primera visita serían sus murallas, perfectamente conservadas y con vistas sublimes hacia la ciudad vieja y hacia su costa, se dice que son las murallas mejor conservadas del mundo. Una visita indispensable para abrir boca. Es una vuelta larga y necesita su tiempo, sobre todos cuando estás por las escaleras en fila india con los demás turistas...


Dubrovnik desde las murallas
Perrine asomada por las murallas
Murallas que se unen con el mar


Juego de Tronos style
Dubrovnik con la isla de Lokrum al fondo
Al completar la vuelta por las murallas a toda la ciudad vieja bajamos por fin a conocer su interior. Con la lluvia se abrían los paraguas con lo que las calles se llenaban aún más. No se puede negar, Dubrovnik tiene mucho encanto a pesar de todo, sus callejuelas con esas lamparillas colgando son preciosas y sus edificios están muy bien conservados. Pasando por la hermosa y concurrida Puerta de Pile te encuentras con la peculiar Fuente de Onofrio que actualmente sigue dando agua potable a la población, suele servir de centro de encuentro de los turistas ya que cerca se encuentra la oficina de turismo, muchos se sientan en ella como podéis comprobar en la foto.


Fuente de Onofrio
Entramos, próximo a la fuente y a la entrada a las murallas, al Monasterio Franciscano, que se encuentra en su calle más concurrida y arteria principal, la Stradun, que desemboca en la preciosa Plaza Luza donde pudimos presenciar una boda y donde daba lugar un mercado local con gente vestidas con ropas tradicionales, cada uno a lo suyo...


Stradun repleta de turistas


Mercaderes en la plaza Luza
Torre del reloj
En esta plaza se pueden ver los edificios más representativos,  el Palacio Sponza, la iglesia de San Blas y la Torre del reloj. Siguiendo por la plaza y su calle principal a la derecha seguimos por PredDvorom y entramos en Palacio de Rector del siglo XV y de estilo gótico-renacentista. Rector fue uno de los gobernadores de Dubrovnik, hombre que fue importante en la historia de la ciudad. Tras visitar el Palacio de Rector seguimos calle abajo hasta su catedral, la catedral de la Asunción de la Virgen María.

Para los seguidores de la famosa serie de "Juego de Tronoscomo yo, decir que la serie se grabó aquí mismo, siendo Dubrovnik el Desembarco del Rey en la serie. Hacen tours relacionado con la serie, una forma más de hacer turismo como vimos en Nueva Zelanda con los múltiples tours del "Señor de los Anillos".


Iglesia de San Blas
Torre del reloj
Uno de las muchas lámparas
También tuvimos tiempo de ver algún museo como el etnográfico donde aprendimos mucho de antepasados de la ciudad, sus costumbres y sus ropas.
Por la ciudad pudimos ver la figura del patrón de Dubrovnik por varios lugares, se trata de San Blas, patrón que sostiene en su mano izquierda a la ciudad vieja en su mano. Puedes verla por ejemplo en lo alto de la iglesia de San Blas o en alguna de las puertas de la ciudad vieja.
La comida dentro de la ciudad vieja es desmesuradamente cara, con decir que por un botellín pequeño de agua nos costaba 3 € lo digo todo, más siendo un supuesto país barato como es Croacia, las cosas del turismo en masa, lo lógico es que se aprovechen.


Museo etnográfico
San Álvaro con San Blas
Interior del Placio de Sponza, te echo una mano?
Puerto de Dubrovnik

Ciudad vieja de Dubrovnik
San Blas, estatua que se ve por varios lugares
Pasando por el monasterio dominicano donde se celebraba otra boda, salimos por la Puerta Ploce, al otro lado de la ciudad, donde cantaban por la calle celebrando una de las muchas bodas que se celebran por aquí. Buscábamos alguna tienda con precios dignos y razonables, encontramos una panadería perfecta para planear la cena, el pan croata está de muerte y sus dulces ni os digo, es un vicio peligroso. 

Vista desde la Puerta de Ploce
Anochecía cuando decidimos volver a casa, está vez en bus, estábamos con las piernas rotas de tanto andar. Fuimos directamente a la playa de piedras que teníamos cerca de nuestro alojamiento para ver el atardecer que nos recomendaron, la orientación para ello era perfecta. Nos dejó un momento memorable, precioso atardecer...


Atardecer en Dubrovnik


Monte Srd y su fortaleza napoleónica


Al siguiente día teníamos claro lo que queríamos hacer, como no podía ser de otra forma, fuimos a hacer trekking por las alturas de Dubrovnik. Para ello cogimos un autobús hacia la ciudad vieja y desde allí cogimos camino hacia arriba al Monte Srd donde en realidad se puede subir en teleférico pero nosotros para ahorrarnos el dinero y porque... que diablos, nos gusta hacer trekking, lo hicimos a pie.


Por el camino hacia arriba nos encontramos con esta moderna parada de autobús
Tras subir múltiples escaleras llegamos a la carretera principal de arriba donde empezaba el trekking de verdad por un camino bien señalizado. Es un zigzag continuo que con el calor que hacía se hizo un poco duro y largo, eso sí, las vistas que se iban teniendo te daban fuerzas suficientes para seguir tirando hacia arriba. Cuando llegas arriba entras en el fuerte de Napoleón, que actualmente está semi-abandonado y que alberga un museo de la guerra reciente que vivió la ciudad. Al llegar sudando a mares nos encontramos con la gente que había subido en teleférico y que se tomaba algo en el restaurante que hay con vistas a la ciudad con precios ridículamente caros. Seguro que la satisfacción no es la misma, llegar hasta ahí y encontrarte con esas vistas fue la recompensa que necesitábamos, hacia abajo sería mucho más fácil.También está la opción de subir en teleférico y bajar a pie, mucha gente lo hacia así, sobre todo si no tienes mucho tiempo o fuerzas.


Inicio del trekking al monte Srd
Vistas de las islas Elafiti al fondo
Lokrum a la izquierda  y Dubrovnik


Restaurante en lo alto de la montaña con precios prohibitivos para nosotros
Al terminar el trekking nos fuimos a relajarnos a nuestra playa y a movernos por allí, con una Ozujsko en una mano y un libro en otra, pasamos el resto del día descansando de tanto ajetreo visitando Dubrovnik, a veces hay que disfrutar de uno mismo y desconectar un poco. Cenamos en uno de los muchos restaurantes que se encuentran por allí mismo en plan vacaciones de viajar.


Relax, aunque me hubiera gustado arena para la espalda

Una pena que en Dubrovnik hubiera tanto turista, eso quizás cambió mi visión sobre la ciudad que me dejó un poco decepcionado, sin embargo y a pesar de todo, es una ciudad que hay que venir a ver, es un lugar de lo más especial que no deja a nadie indiferente, No es una ciudad a la que volvería porque es para volverse loco, también en temporada baja, pero si que recomiendo conocerla...con esto se acababa Croacia, mi linda Croacia. Nos íbamos a un nuevo país, algo fácil en los Balcanes. Nos adentrábamos a una parte muy diferente de lo que habíamos visto en este viaje del que llevábamos ya un mes tras pasar por Eslovaquia, Austria, Eslovenia y Croacia. Bosnia y Herzegovina nos esperaba...





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