20 de agosto de 2014

Croacia: Isla de Korčula, "Marco Polo nació aquí"


Moverse de una isla a otra puede ser sencillo pero a veces no tanto ya que nos encontramos con un horario de temporada baja en plan rompe-planes. Tras echar el día por la isla de Hvar llegó el momento de tomar el ferry para llegar a la isla de Korčula, Una de las islas más grandes de Croacia, la sexta para ser precisos.


Korčula es una isla de viñedos y olivos, de pequeños pueblos con calles blancas de mármol,  de playas y de montaña, de donde presumen de ser el lugar en el que nació Marco Polo, un lugar en el que poder relajarte y disfrutar del ambiente isleño de Croacia.




Adiós Hvar! (Foto sacada a través de la ventanilla del ferry, de ahí la mala calidad)
Saliendo de Hvar hacia Korcula (Foto sacada a través de la ventanilla del ferry, de ahí la mala calidad)
Llegamos tarde, ya de noche, pero aún así nos encontramos con varias personas ofreciendo su alojamiento, nos decidimos por uno que ofrecía una señora ya mayor que sorprendente dominaba el inglés bastante bien, no me imagino a una señora mayor de Málaga hablando inglés así de bien.
Ya acomodados, en pleno casco antiguo del pueblo de Korčulasalimos a darnos una vuelta para verla en la oscuridad. Fue un poco decepcionante ver que el pueblo estaba bastante muerto, sin gente y sin mucho que hacer, la temporada baja deja huella en esta isla, y más cuando llega la oscuridad.

Korcula pueblo por la noche

Lumbarda en bicicleta


Al día siguiente haríamos algo que se recomienda mucho si se va a Korčula, algo tan simple como alquilar una mountain bike por 120 KN para los dos. Decidimos ir hasta Lumbarda a unos pocos km y unas pocas cuestas desde Korčula. Un camino bonito a la vez que estresante ya que teníamos que ir parte del trayecto por la carretera abundante de vehículos a cuatro ruedas. El tiempo era ideal, soleado y sin demasiado calor, perfecto para ir en bicicleta y disfrutar del paisaje. Había trechos por la costa y playas que te llamaban para que te metieras en ellas.



En Lumbarda, que es más bien un destino de vacaciones, nos bajamos de la bicicleta y la visitamos un poco a pie. Fue por allí donde decidimos comernos uno de esos cevapcici que tanto nos gusta, se estaba convirtiendo en costumbre junto a los bureks en este viaje, lo comíamos casi a diario.


Llegando a Lumbarda
Volviendo con la bicicleta fuimos de cala en cala descubriendo playas de aguas tan limpias como las que se ven en las fotos, fue tranquilo y poca gente era la que se veía por allí.


Aguas de Korcula, transparente transparente


Nos fuimos más allá de Lumbarda, hacia el sur, en un camino con cuestas que tras pasar por una iglesia a las afueras nos llevó hasta la península de Raznjic, un curioso lugar de piedra blanca que está como peinada por el viento, incómodo para los pies pero pudimos andar sobre ella. Las vistas son muy buenas sobre las islitas que hay cerca de allí, la paliza por las cuestas mereció la pena.


Iglesia a las afueras de Lumbarda
La peninsula de Raznjic
Islas que se veían en el horizonte
Desde la península de Raznjic nos adentramos hasta una playa donde nos dimos un buen chapuzón y nos relajamos un rato en una de las pocas playas de arena que nos encontramos hasta ese día en Croacia.

Por la zona de vinos de Lumbarda
Tras descansar un buen rato en la playa seguimos nuestra ruta en bicicleta por la isla, esta vez cogimos un camino que nos llevaba poco a poco de vuelta, las piernas no daban para ir más lejos, había que volver. Subimos por unas cuestas mata-piernas y dimos con varias casas que venden el famoso vino de esta isla, uno de los mejores de Croacia, el vino Grk (que poco les gustan las vocales), que sale de las uvas que se crían por los alrededores de Lumbarda. No pudimos resistir la tentación y paramos en una de las casas que tenían el cartelito de "se vende vino Grk" y entramos en la casa tras preguntar a una chica que andaba jugando por allí. Allí nos rellenó nuestra botella de plástico de ese vino por unas miseras kunas, creo que pocas veces he probado un vino tan bueno, lo guardaríamos para cenar.


Playa donde descansamos un buen rato

De vuelta a nuestro alojamiento, yo, Álvaro, pinché una rueda de la bicicleta, menos mal que ya no estábamos demasiado lejos, si nos hubiera ocurrido por Lumbarda hubiéramos tenido un gran problema ya que se encuentra a bastantes km. Tuvimos que volver a pie hasta la tienda donde las alquilamos y no nos cobró nada por el pinchazo, normalmente te cobran 50 KN por ello.

Korčula pueblo


Nos quedaba por descubrir más a fondo el famoso pueblo de Korčula, conocido por ser lugar de nacimiento del mismísimo Marco Polo, nos dimos cuenta directamente al ver tantas tiendas y detalles referidos al tan famoso viajero descubridor. Muchos presumen de ello en la isla pero la verdad es que no es de ciencia exacta que Marco Polo naciera allí, de todas formas, algo tendrá que ver Korčula en su ajetreada vida. En este pueblo puedes visitar el interesante museo Marco Polo.

Marco Polo presente por toda la isla
Korčula es un pueblo que esta rodeado por una muralla de piedra blanca bastante llamativa, una citadel que se conserva como si se estuviera todavía en época romana, con sus calles de piedra blanca tan bien conservadas, pasear por ellas es todo un placer.


Detalles curiosos de los edificios
Una de las calles laterales de la citadel
Una de las torres de defensa de la citadel

El pueblo tiene una forma curiosa, con una calle principal llamada Korculanskog Statuta que cruza todo el centro por lo más alto del pueblo, está calle es la principal arteria de donde salen todas las callejuelas pequeñas a sus dos lados, en forma, digamos, de un calamar. Además, por esta misma calle te encontrarás con su dos principales plazas. Una es la Plaza Brace Radic y la otra es la más céntrica de las dos, la bonita Plaza Sv Marka donde está la bonita catedral de San Marcos. Alrededor de la citadel hay un buen paseo con vistas al mar, es la calle que rodea a todo el "calamar", lo siento, tengo que seguir con este símil :).

Marco Polo en la calle donde teníamos nuestro alojamiento
Una de las entradas a la citadel
Detalle de la catedral de San Marcos
Los tentáculos de este llamado "calamar", es el pueblo donde se encuentra la mayoría de negocios y donde nos encontramos con más multitud de gente, donde se puede comprar barato, como hicimos en una de sus deliciosas panaderias. Las vistas desde la salida de la citadel a las montañas de las islas de alrededor y de la tierra firme croata son preciosas, ideal para ver el atardecer.




Con una cena de campeonato que nos preparamos en el alojamiento acompañado del delicioso vino Grk nos despediamos de esta curiosa isla croata. Al día siguiente nos esperaba la tierra firme croata, nos ibamos a su ciudad más famosa y turística ¡Dubrovnik nos esperaba!





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