30 de octubre de 2014

8 lugares que no te puedes perder en un viaje a Montenegro



Si antes de pasar por Montenegro me dicen que iba a ser uno de los países TOP del viaje por los Balcanes no me lo hubiera creído. Puedo decir, que después de haber visitado sus lugares por lo largo y ancho de su territorio, Montenegro es uno de los países más bonitos que jamás he visitado. Quizás también influyó que todos los días nos hiciera un sol radiante pero uno lo quita a lo otro.
Tras visitar primero Durmitor y luego Podgorica en transporte público (lugares de los que ya he escrito anteriormente en el blog), decidimos visitar el resto del país en coche alquilado durante 5 días, lo que fue sin duda, un gran acierto. A continuación os dejo con los 8 lugares que no te puedes perder (según nosotros) en un viaje a Montenegro, lugares realmente asombrosos en un país tan pequeño como aproximadamente la comunidad de Navarra (España)  -para que os hagáis una idea-. Ahí voy:



1) Sveti Stefan


Un lugar de lo más peculiar e inesperado empotrado en la bonita costa montenegrina. Sveti Stefan - Свети Стефан - Trata de una islita totalmente ocupada por edificios que anteriormente era isla pero que actualmente está conectada con tierra firme a través de un estrecho pasadizo. Es muy curioso de ver y se encuentra cerca de la bonita ciudad turística de Budva con la que se puede combinar la visita perfecta para echar un día completo. 

Antiguamente era una isla poblada por pescadores pero estos fueron expulsados ya que Sveti Stefan fue comprado y ahora es un resort de lujo, el más lujoso de la costa montenegrina y uno de los mas lujosos del mundo, donde gente famosa de todo el mundo viene a pasar sus vacaciones... aunque no lo parezca. Solo clientes y trabajadores pueden acceder a ella. La entrada está vigilada constantemente por un guarda en una caseta, fue una pena cuando al intentar entrar, nos denegaron la entrada. Solo por la estupenda vista ya merece la pena llegar hasta aquí, también por sus playas de agua cristalinas que son ideales para el baño.

Sveti Stefan
Desde la playa de Sveti Stefan
Vistas desde Budva

2) Kotor y su bahía


Kotor y su bahía son la joya más valiosa de este país. Formando junto a Durmitor otra de los patrimonios UNESCO del país. Su ciudad antigua amurallada del imperio colonial veneciano fue reconstruida tras un grave terremoto y ha quedado mejor que nunca. Es un lugar maravilloso por el que callejear, aunque es una de las paradas de los cruceros por el mediterráneo con lo que el número de turistas es algo molesto. Sus edificios más significativos son la bonita iglesia ortodoxa de San Nicolás donde pudimos ver a locales rezar o la iglesia de Trifon del 1166 a parte de los portones de entrada a la ciudad vieja (destacando la puerta del mar) y la impresionante muralla que rodea toda la ciudad que fueron construidas entre el siglo IX y XVIII con una longitud de 4.5 km que sirvieron como defensa de la ciudad. Las influencias de esta ciudad son múltiples ya que por aquí han pasado dinastías serbias, la república veneciana y los imperios austro-húngaro y otomano... Hay que tener en cuenta de que esta ciudad data con primeros asentamientos del año 168 A.C.

Lo que más nos gustó de todo fue subir sus 260 m a lo alto de su fortaleza por un camino que no está demasiado bien cuidado (y eso que te cobran 3€) pero que se puede hacer sin problemas, si vas en verano no subas en pleno medio día, ¡un poco de sentido común! El esfuerzo merece mucho la pena, las vistas desde la fortaleza hacia Kotor y su bahía son supremas. Una de las vistas más bonitas que se pueden tener en Montengro es desde ahí arriba.
Un paisaje digno de los fiordos noruegos en un país poco explotado en cuanto turismo se refiere, esta bahía se la conoce por ser el fiordo más al sur de Europa

Iglesia de Sin Nicolás
Yo sosteniendo la bandera de Montenegro con vistas hacia la bahía de Kotor

3) Risan y Perast


Muy cerca de Kotor se encuentran Risan y Perast. Estas dos pequeñas localidades forman parte de el patrimonio de la UNESCO de la bahía de Kotor y entre ellas se puede disfrutar de su precioso "fiordo". Nuestra razón principal para venir hasta aquí  fue la de alejarnos del ajetreo de Kotor y hospedarnos en un lugar más tranquilo como presumían ser estos lugares. No nos equivocamos en absoluto, la tranquilidad y paz que se respira en estos lugares son increíbles y la belleza de sus vistas hacia los acantilados que las rodea harán que te sientas diminuto. Un paseo por su paseo marítimo y tu estrés desaparecerá en cuestión de segundos.
Sus calles de piedra blanca y su iglesia típica de la zona son pocas pero suficientes, cuanto más pequeño es un lugar más manejable se hace para visitar y estar a gusto.

Nos alojamos en una habitación de una familia montenegrina en Risan. Al ser temporada baja nos costó encontrar algo pero al final buscando bien lo encontramos, lo malo fueron las cuestas tan empinadas que tiene Risan, que con las mochilas a cuestas se hace muy pesado, sobre todo si donde dormimos se encuentra en todo lo alto del pueblo. Pudimos echar una agradable tarde-noche con esta familia que a pesar de su escaso inglés nos comunicamos de maravilla con unos cuantos rakijas artesalanes de por medio que nos ofrecieron. Era una familia muy simpática, con abuela y niños incluidos, de esas tardes viajeras que no se olvidan. 
No son lugares para estar demasiado tiempo si eres un culo inquieto ya que es pequeño y no hay demasiado que hacer, a no ser que te guste el senderismo y quieras explorar las montañas que rodean la zona. 

Cerca de estas localidades se pueden divisar un par de islas diminutas. Una es la isla de San Jorge donde se encuentra un antiguo monasterio católico-romano que cubre casi todo el basto de la isla. Otra de las islitas es Nuestra Señora de la roca (traducido literalmente) Esta es una isla creada por el hombre en la que se encuentra también una iglesia católica-romana. Dos visitas curiosas que si quieres visitar tienes que pelearte por un precio decente con las barcas que hay en Perast.


Vista de Perast
¿No te transmite tranquilidad?
Isla-iglesia que hay en frente de Risan
Pescador haciendo su vida

4) Lago Shkodra


Otra de las maravillas de Montenegro se encuentra junto a la frontera con Albania. Estos dos países comparten una de las maravillas naturales más especiales de Europa. Se trata del lago Shkodra -o Skadar-, un lago que es el más grande de los Balcanes siendo un paraíso para la vida animal. En él existen muchos tipos de ave, muchas de ellas en grave peligro de extinción. El lago posee algo así como 50 islotes donde en la edad media, los monjes, se ocupaban de copiar libros. Vivían en iglesias y monasterios que estaban presentes casi en cada islote.

Nosotros pudimos explorar el lago en coche yendo por sus bonitas y estrechas carreteras que nos dejaron vistas como las que se pueden ver en las fotos. La belleza de este lago es singular y totalmente salvaje, ¡nos sentíamos como si estuviéramos en Nueva Zelanda! Fue una suerte poder visitarlo ya que no íbamos con demasiadas expectativas, la información es escasa. Por el lago se pueden hacer excursiones negociando con los locales en el mismo pequeño puerto de Rijeka Crnojevika, a nosotros nos llegaron a ofrecer, rebajando, hasta 20€ por hora pero decidimos no hacerlo por nuestro bajo presupuesto aunque estoy seguro de que merece mucho la pena. También pasamos por pequeñas localidades como Virpazar (donde pinchamos una rueda), Godinje (un pueblo lleno de viñedos), Vranjina (donde compramos una buena botella de vino a 1€) o Zabljak Crnojevika donde subimos a unas ruinas de una fortaleza que se encuentra en lo alto de una colina y donde pudimos disfrutar de vistas tremendas sobre una parte del lago llamado Gornje Malo Blato. Ya en a parte albana veríamos el resto del lago que nos quedaba por descubrir.







Vistas desde la fortaleza abandonada de Gorje Malo Blato

5) Monasterio Ostrog


Este monasterio no es un monasterio cualquiera. El Monasterio de Ostrog se encuentra en una montaña incrustado en una pared de roca de la misma montaña y es el más importante para los montenegrinos ortodoxos. Para llegar a él hay que subir por una carretera llena de curvas y todo cuesta arriba, las últimas curvas no son nada fácil y hay que conducir con precaución, menos mal que han arreglado las carreteras para que sea más accesible. Las vistas desde ahí arriba tampoco tienen desperdicio ya que por la altura se puede todo a tu alrededor a kilómetros de distancia en un día claro como el nuestro. Es uno de los monasterios más curiosos que he visto y llegar hasta ahí arriba merece mucho la pena, todo lo que se sale de lo normal siempre es interesante de ver, me recordó un poco al castillo de Predjama de Eslovenia, salvando las distancias.

Antes de llegar al "monasterio alto" que esta metido en la roca está el "monasterio bajo" que también merece una visita. Ya en el "monasterio alto", al que pudimos entrar, vimos a muchos locales rezando y besando imágenes de cristos y puertas, la forma que tienen los ortodoxos a la hora de rezar es algo muy curioso de observar. En el monasterio viven sacerdotes ortodoxos y los puedes ver haciendo su trabajo en las diferentes plantas que tiene el edificio. Hay que tener en cuenta que para entrar a estos monasterios hay que entrar debidamente vestido bajo los cánones ortodoxos, sobre todo pantalones largos para los hombres y sin demasiada carne al aire para las mujeres, los carteles te avisan de ello. En una pequeña habitación con imágenes de cristos que era como una cueva nos encontramos con dos sacerdotes que al entrar nos preguntaron si eramos creyentes, les dijimos que sí e hicimos como si rezáramos, no somos creyentes pero tuvimos que hacer un poco el papel para no parecer demasiado guiris.






6) Parque Nacional Lovcen y Cetinje


Llegamos al parque nacional desde Podgorica y para llegar hasta lo alto del todo de Lovcen tuvimos que subir por una carretera estrecha y llena de curvas. Por el camino pudimos disfrutar de unas vistas otoñales y de todas las montañas que forman el parque que hicieron que tuviéramos que parar más de una vez para sacar nuestra cámara de fotos. El motivo principal de esta visita era llegar hasta lo alto del todo donde se encuentra en el pico de la montaña a 1660 metros sobre el nivel del mar el mausoleo de Petar II Petrovic Njegos, edificio terminado en el 1974. Además del mausoleo existe un mirador con vistas espléndidas de casi todo Montenegro. Para visitar el mausoleo hay que pagar 3€ pero bien merece la pena este pequeño desembolso. En el interior del mausoleo, obra del escultor Ivan Mestrobic, se puede encontrar la tumba de Petrovic Njegos, uno de los más grandes poetas y filósofos de Montenegro. Para llegar a él hay que subir 461 escalones desde el parking, no apto para perezosos.

Para completar la visita no se puede obviar el bajar hasta esta agradable ciudad de Cetinje. Pasear por sus calles entre el patrimonio y gente local es toda una experiencia, un lugar tranquilo para comer algo típico, visitar sus bonitos e históricos edificios y seguir con tu viaje por el bonito país de Montenegro.

Entrando al mausoleo
Cetinje desde las alturas de Lovcen
El mirador de Lovcen


Una iglesia en Cetinje

7) Parque Nacional Durmitor


Este patrimonio mundial de la UNESCO se encuentra en el norte del país, no lejos de la frontera con Serbia. Uno de los lugares naturales más bellos de Europa se encuentra en un país minúsculo como Montenegro. Tuvimos la suerte de poder visitarlo con un tiempo  soleado otoñal perfecto con la compañía de nuestro lazarillo (lo de los perros callejeros es algo que se les escapa de las manos) que conoceríamos en la ciudad Zabljakpueblo base para visitar este parque nacional. Las rutas son muy variadas y de diferente duración, las hay para gente sin demasiada condición física y para gente con experiencia en el mundo del senderismo. Su gran atractivo es el poder visitar alguno de sus 18 lagos glaciares que hay por el parque siendo el lago negro el más accesible y simbólico del parque nacional. 

Nosotros elegimos por ir a ver el asombroso lago amarillo en una ruta algo dura que nos llevó a través de bosques, pueblos minúsculos y vistas espectaculares. Durmitor es el destino ideal para el amante de la naturaleza, la meca natural de los montenegrinos y todo un descubrimiento para nosotros ya que no habíamos oído hablar de este lugar antes de llegar a Montenegro. En este post dedicado a este parque natural podéis encontrar información más detallada

El lago negro desde las alturas
Lago negro

8) Catedral ortodoxa de Podgorica


¿Ir a Podgorica? ¿Y ahí hay algo que ver? Es sabida la mala fama de esta capital de Montenegro por el poco atractivo que tiene, en parte no les falta razón. Pero al darle una oportunidad encontramos algo que nos sorprendió de forma mayúscula, quizás fue por lo inesperado lo que hizo que nos gustara tanto pero es que la Catedral Ortodoxa de la Resurección de Cristo de Podgorica es toda una maravilla. No solo atrae su bonita fachada, lo mejor de todo está en su interior. Un interior coloreado de todos los colores posibles y con imágenes relucientes que te dejan hipnotizado. Merece la pena venir hasta Podgorica solo para ver esta nueva catedral. También es interesante observar a los montenegrinos rezar en ella, algo que me resultó de lo más curioso. En este post os cuento más sobre esta ciudad.





Mapa de la ruta por Montenegro








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