1 de diciembre de 2014

Albania: Aventura por los Alpes Albaneses, cruzando el impresionante paso Valbona - Theth



Tras un día inolvidable viajando por tierras extrañas de Albania y haber dormido como unos niños chicos, nos levantamos temprano en Valbona -o Valbonë en albano- para salir hacia una nueva aventura. Todo parecía ser perfecto en cuanto al tiempo se refiere y en cuanto a lo demás... también. Amanecía sin una nube que tapara montañas, algo imprescindible para poder disfrutar al máximo de este impresionante paisaje montañoso que nos rodeaba por todos sitios. Cogemos las cosas del hotel, ya estamos preparados para la acción.

El paso Valbona - Theth une a dos de los pueblos mejor conservados de los Alpes Albaneses y ha sido utilizado durante años por los locales, no hay conexión por carretera con lo que esta ruta es su única opción.

Antes de salir del hotel vamos a desayunar y a recoger nuestro bocadillo que encargamos la noche anterior, el hombre con el que quedamos la noche anterior no está, se ha quedado dormido. Por suerte hay otro anciano en la puerta al que con señas conseguimos decir lo que queríamos, El anciano nos abre y se va por unas escaleras para ir a buscarle, el hombre aparece con cara de pocos amigos y todavía dormido. Esperamos tomándonos un café mientras nos hace el desayuno de pan con queso muy fuerte y mermelada y los bocadillos que nos llevaríamos. A eso de las 7 y cuarto de la mañana pudimos salir.

Sabíamos la dirección hacia la que teníamos que ir pero no el camino en sí. No tardamos en orientarnos y darnos cuenta de que el camino está señalizado en arboles y piedras, marcas como estas:


Señales para seguir el camino

Todavía no estábamos en el inicio de la ruta, para ello teníamos que andar una media hora que nos llevó por lo que parecía un río seco de piedras blancas muy molesto para los pies pero con un paisaje estremecedor que nos dieron las ganas y energías necesarias para afrontar una larga jornada.

Comienza la ruta

Llegando al cartel de inicio empieza la ascensión, en total serían unos 15 km lo que haríamos, los casi 10 km de la ruta en sí y los km que hay para llegar desde Valbona y los que hay desde el final de la ruta hasta Theth.


Ruta sobre google maps
Información al inicio de la ruta
Los colores eran preciosos con los arboles de hoja caduca con sus hojas ya muy rojas y los pinos muy verdes hacían un contraste muy llamativo, el paisaje otoñal nos regalaba esta estampa preciosa. Por el camino tuvimos que parar a menudo y no por el cansancio, nuestra cámara de fotos echaba humo de tanto usarla, el paisaje no nos daba descanso y tras una curva aparecía un nuevo paisaje asombroso. El agua se nos iba gastando rápido por el esfuerzo que estábamos haciendo, por suerte encontramos un manantial donde pudimos rellenarlas, el agua más pura no podía ser.





Con la bandera albana



Tras una ascensión algo dura llegamos al punto más alto de la ruta -1960m-, ese punto llamado collado desde donde se pueden ver los dos valles a ambos lados, el Valle de Valbona y el Valle de Theth. Un lugar mágico que nos hizo parar durante un buen tiempo para poder admirar la grandeza de la naturaleza, estábamos más que sorprendidos por lo que nos estaba regalando Albania. Además,  no nos cruzamos ni con un alma durante el camino...
En este punto perdimos un poco el norte y no sabíamos muy bien hacia donde ir, tras coger varios caminos equivocados pudimos proseguir nuestro camino correcto gracias a las marcas, es peligroso si te pierdes por aquí, no hay nadie a quien pedir ayuda.


El Valle de Valbona

Valle de Valbona

Llegando a lo más alto y sorprendente de la ruta
No es nieve eso blanco que se ve
El descenso sería un tanto diferente y lo haríamos por un bosque de hayedos totalmente pelado de hojas con el suelo totalmente cubierto de ellas, íbamos por una alfombra roja algo peligrosa ya que bajo las hojas se escondían algunas piedras malintencionadas para los tobillos. El descenso se nos hizo largo y duro, incluso más que el ascenso, las rodillas se resentían ya que era una cuesta abajo bastante empinada y con muchos obstáculos. Además, decidimos darnos prisa para llegar hasta Theth  lo antes posible ya que queríamos coger el minibús que nos llevara de vuelta a Skhodra ese mismo día. No sabíamos el horario pero alguien en Valbona nos dijo que quizás pasaba uno a eso de las 5 o 6 de la tarde, en Albania nada es seguro. Saliendo del hayedo aparece otro escenario espectacular en escena, un paisaje tremendo que te hace olvidar todas las penas y esfuerzos realizados para llegar hasta allí. 
Ya casi en Theth tuvimos que mojarnos los pies cruzando riachuelos por los que no había otra forma de cruzar que mojándote, los pies nos lo agradecerian.


En acción por el bosque
Por la alfombra roja
Por fin un camino claro
Tremendos paisajes ya en el valle de Theth
Aprovechando las fotos para descansar un poco
Otoño en todo su esplendor

El Valle de Theth
Llegando a Theth pudimos ver por fin a gente haciendo su vida en el campo, nos sorprendió ver lo duro que trabajan aquí las mujeres, su vida depende de ello. Tras preguntar por allí nos dijeron que esperábamos en la curva que se ve en la foto de abajo por donde nos dijeron que pasaría el minibús.


Ya en Theth esperando nuestro minibús que pasaba por esa carretera

Allí mismo había un hombre mayor que casi sin haber mediado palabra se sacó la botella de raki para compartir, no falla. Es gracioso poder comunicarnos en italiano con gente de aquí, muchos de ellos han vuelto tras la estampida que hubo hacia Italia en los años oscuros de Albania, muchos de ellos han vuelvo a pasar sus últimos años donde pertenecen. Viendo tales paisajes no me extraña que lo hayan echado de menos.

Por fin llegó el minibús, muy lleno de locales. No había mucho sitio y un hombre me dijo que me sentara en su regazo, para evitarlo, metí mis posaderas como pude entre ellos pudiendo hacer un hueco en los sillones, ventajas de ser canijo... No se trataba de un viaje corto, sería una travesía de 4 horas por un camino infernal, si en el post anterior dije que el camino de Bajram Curri a Valbone fue el peor camino en coche que hice en mi vida, este lo superaba por goleada. No entiendo como un coche/transporte a cuatro ruedas puede aguantar eso...
Sin embargo, dentro del minibús todo era alegría, la botella de raki pasaba de mano en mano y la música local casi nos dejaba sordos. Así era imposible aburrirse aunque nuestros cansados cuerpos con los que anduvimos más de 7 horas nos pedían un descanso, dentro del minibús se encontraba un francés que nos contó que ejercía de voluntario ayudando en un colegio a los niños de la zona, parecía tenerle cariño a este lugar, por fin alguien con el que poder hablar inglés y preguntar alguna de nuestras dudas. Por el camino paramos en un bar donde no nos dejaron pagar nuestro refresco y dulces que nos pusieron en la mesa. Parecían estar contentos de tenernos presentes.

Bye Bye Theth
Locales aislados del mundo haciendo su vida

Más de 4 horas ahí metidos
Llegando ya a Shkodra se fue bajando la gente y el camino se fue haciendo más suave, por fin podríamos llegar a nuestro hotel de Shkodra donde teníamos nuestras pertenencias, fueron dos días muy intensos para todos nuestros sentidos, dormimos con una sonrisa de oreja a oreja. Estábamos orgullosos de vivir lo que habíamos vivido, lo que nos dio el país en estos dos días no lo olvidaremos nunca. Todavía quedan lugares puros,vírgenes y atrapados en el tiempo en Europa,.. no hay que ir demasiado lejos. Nuestro proximo destino en Albania sería bajar hasta Tirana, la capital de Albania.






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Post anterior del viaje: 
Albania: De travesía por el remoto lago Koman 



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