15 de diciembre de 2014

Albania: Berat, la ciudad de las mil ventanas


Salíamos de Tirana, un lugar que aún no siendo una ciudad que destaque por sus monumentos sí que presume de tener mucha personalidad, esa personalidad que se transmite en las calles y que te deja con ganas de quedarte, quedamos bajo el embrujo de Tirana. No había tiempo para más Tirana esta vez, teníamos que dirigirnos hacia el sur para llegar hasta Berat, una de los lugares más famosos de Albania, let's go!

Transporte hacia Berat entre bunkers


En un autobús grande y cómodo viajamos por una carreteras bastante en condiciones ya que nos encontrábamos en una de las vías más transitadas del país, atrás quedaron esas carreteras infernales que nos tocó sufrir por las montañas de Theth. Aquí en Albania, como ya nos pasara por Asia, entran los vendedores con cajas de cartón para vender comida entre otras cosas. Nosotros lo aprovechamos para comprar unos plátanos que siempre vienen bien para viajar, energéticos y deliciosos.

Vendedor en el autobús
Por la ventanilla y como ya comenté en el post anterior de Tirana, vimos bunkers por todos sitios,  ya fuera en mitad de campos de cultivo o entre casas. Los bunkers son algo que pertenece al paisaje albano, guste o no, es una herencia que ha dejado la dictadura albana de Enver Hoxha

Bunkers que fuimos viendo por el camino a Berat
Vistas desde el autobús

Llegada a Berat entre cánticos


Esta vez teníamos algo reservado para dormir en Berat y gracias a nuestro gps pudimos encontrarlo cruzando el río. Nos recibió Lorenzo, un hombre enérgico y parlanchín, no había quien le parara de hablar. Nos dio mucha información y nos invitó a tomar una copa del vino de su propia cosecha. Hablando en la mesa nos habló de sus hobbies y sin pensárselo dos veces cogió su guitarra y se puso a cantar, su sueño siempre fue ser tenor. Pasamos un buen rato con este hombre tan simpático, así da gusto llegar a un hotel, Berat empezaba de buena forma. Os dejo un vídeo de lo que nos cantó Lorenzo, ¡vaya artista!

Lorenzo y su guitarra




Tras el show privado nos fuimos a conocer de cerca a Berat, es una ciudad no muy grande y no hace falta demasiado tiempo para verla. Berat es ciudad patrimonio mundial de la UNESCO desde 2008 y es conocida como la ciudad de las 1.000 ventanas (rareza herencia de los otomanos) y la más antigua de Albania. En las fotos comprobarás el porqué.
Posee 3 cascos antiguos llamados Mangalem, Gorica y Kalaja y dispone de una religión mezclada entre iglesias y mezquitas. El número de habitantes de la ciudad no supera los 50.000.

Os dejo con una lista de lo que vimos en Berat:


- La vista de las mil ventanas:


Lo mejor para ir a ver la vista típica de Berat es la de cruzar el río y desde allí podrás sacar la foto perfecta, si te vas a lo alto de esta parte de Berat mejor que mejor, es sin duda una de las imágenes más bonitas de la ciudad.

La ciudad de las mil ventanas
No he contado las ventanas  pero debe de haber unas mil... :)
Cruzando el río Osum que parte Berat en dos

- Iglesia ortodoxa de Berat:


Cruzando el puente a la parte más viva de la ciudad llegamos a la iglesia ortodoxa de Berat donde curiosamente dimos con una pareja de alemanes con los que coincidimos en el autobús que nos llevo desde Ulcinj (Montenegro) hasta Shkodra (Albania). Es una iglesia grande y bonita, situada en la plaza donde paran los autobuses.


-Universidad de Berat:


Otro de los "nuevos atractivos" es este llamativo edificio (foto de abajo), se trata de la universidad de Berat y fue construida recientemente. Este edificio mastodóntico desentona totalmente con el skyline de la ciudad, no creo que hayan elegido el estilo arquitectónico que se adapte a la ciudad aunque también se dice que la variedad es un atractivo, no en este caso en mi opinión.


Universidad de Berat
La nueva universidad de Berat al fondo

Como denominamos esto... 
El coche estrella en estas tierras, todos quieren tener un Mercedes en Albania

-Fortaleza (Kala):


El mayor atractivo de la ciudad aparte de las vistas desde el otro lado del río Osum para ver la estampa de las mil ventanas, es sin duda, la fortaleza que vigila la ciudad.
Este castillo minelario/fortaleza que se encuentra en lo alto de la colina sirvió para prevenir posibles ataques otomanos. Para llegar a lo alto hay que subir una buena cuesta por un camino adoquinado. Normalmente te cobran algo por entrar pero en ese momento no vigilaba nadie y nos metimos sin soltar un leke. Lo sorprendente de esta fortaleza en ruinas es que en la extensa zona del interior vive gente en casas, más gente de lo que nos hubiéramos imaginado. Pasear por el castillo y ver las ruinas es algo que nadie se debería de perder en Berat, sobre todo las vistas que se tienen de 360° sobre la ciudad, el río y las montañas de alrededor.

Iniciando nuestra ruta cuesta arriba hacia la fortaleza
Te hemos pillao
La tremenda cuesta para llegar al castillo, ya casi estamos

¡Lo logramos!
Berat
Vistas hacia la parte donde teníamos nuestro hostal de Lorenzo
Berat desde la fortaleza
Vistas sobre Berat desde la fortaleza
Parece ropa tendida pero es la estrategia de los vendedores para vender

- Iglesia bizantina Santa Trinidad:


Quizás lo que más nos gustó de toda la fortaleza fue la iglesia de estilo bizantino, estilo del que tan fan somos, a partir de aquí nos encontraríamos con muchas más de este estilo, sobre todo por Macedonia, nuestra próxima parada.

Esta iglesia solitaria en todo lo alto de la colina contiene un encanto sin igual, semi-abandonada y rodeada de matojos hacen de ella una parada obligatoria en Berat. Son iglesias que han sobrevivido en el tiempo, herencia del imperio bizantino allá por el siglo XIII



Vistas desde la iglesia bizantina
Entre ruinas

- Imperio otomano:


De vuelta al nivel del río paseamos por su zona musulmana, con sus mezquitas y ambiente turco. Sus mezquitas del estilo otomano son también la herencia de su imperio, con algunas mezquitas que datan a partir del año 1417.



Ancianos dando lecciones a los pequeños
Como no, siempre probando cervezas locale
Al atardecer, el paseo que hay junto al río se llena de locales paseando, como si del paseo marítimo de Málaga se tratara, junto al río tienen varios bares y zonas de ocio en la que nos tomamos la cerveza que ves aquí arriba. Para cenar nos fuimos al hostal donde Lorenzo nos preparó un plato de pescado para chuparse los dedos.


Dirección Macedonia, objetivo un tanto complicado


Fue solo un día lo que le dedicamos a Berat, nos quedaba un largo camino para llegar hasta Macedonia. A la mañana siguiente cogeríamos un autobús muy temprano para subir de nuevo al norte, teníamos que pasar primero por Elbasan desde donde teníamos que coger otro transporte que nos llevara a Macedonia por la frontera del lago Ohrid. No fue nada sencillo ya que en Elbasan no encontramos ningún autobús que se dirigiera hacia Macedonia y al parecer nadie lo sabía bien, estábamos atrapados en Elbasan.

Decidimos lanzar el dedo al aire y hacer autostop, no nos quedaba otra opción razonable. Tras mucho tiempo (horas y desesperados) con el dedo levantado durante cual varios coches pararon pero por desgracia no se dirigían hacia allí, por fin paró alguien que sí lo hacía, ese alguien era en realidad una furgoneta taxi que nos recogió y llevó acordando antes un precio razonable para nosotros aunque no nos llevaría a la misma Macedonia. Nos dejaría justo en la frontera para cruzarla a pie. Antes, el chófer fue a recoger a otra gente en Elbasan con lo que perdimos mucho tiempo.

El lugar donde hicimos autostop
Una vez en la frontera, la pasamos sin problemas a pie recibiendo el sello correspondiente en nuestro pasaporte y no nos quedó otra que hacer uso de los taxis que están allí mismo en caza de gente como nosotros. Íbamos sin hotel y para que el taxi no nos saliera demasiado caro le dijimos que nos llevara hasta la ciudad más cercana, Struga. Desde allí seguimos nuestro camino haciendo dedo hasta Ohrid donde dormiríamos aquella noche tras encontrar un hotel por el móvil. Un día de lo más ajetreado pero finalmente cumpliendo nuestro objetivo, ¡ya estábamos en Macedonia!



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Post anterior del viaje: 
Albania: Tirana y Kruja, el legado de Skanderbeg