12 de diciembre de 2014

Albania: Tirana y Kruja, el legado de Skanderbeg


Una inolvidable aventura por las montañas del norte nos había enamorado de este país tan desconocido para nosotros. Sus gentes, su desorden, esa esencia de la que pocos países pueden presumir, todo eso lo encontramos aquí. Donde el orden no es lo más importante y la sonrisa está a la orden de día, donde si alguien te da un empujón con el hombro no se para para pedirte perdón, es algo normal, detalles que te hacen sentir que estás viviendo en otro mundo diferente del que estás acostumbrado. Nos quedaba por recorrer buena parte de Albania y proseguimos con el itinerario que normalmente teníamos en mente siguiendo hacia el sur, como la mayor parte de la ruta balcánica.



Llegada a Tirana


Desde Shkodra fuimos directamente hasta Tirana en un taxi compartido que el conductor se encargó de llenar llamando a gente por la calle, 400 leke fue el precio para los dos. De nuevo la misma historia, raki en el coche y risas, nos estábamos malacostumbrando y seguro que lo echaríamos de menos. Llegábamos a la capital albana en una plaza llena de taxis donde cerca se encontraba un llamativo museo. Tuvimos que buscarnos las habichuelas para encontrar un lugar en el que dormir. Tras preguntar en alguna que otra tienda nos recomendaron un hotel que se encontraba en una entrecalle. Bajo una rápida negociación pudimos llegar a un acuerdo. Realmente se trataba de la casa de una familia albana que alquilan algunos de sus cuartos y tienen la categoría de hotel, ellos viven allí. La abuela de la familia es la tipica señora simpática que se queda viendo la televisión y que sin poder hablar te dice de todo con sus gestos.

Teníamos hambre así que fuimos a comer en uno de sus restaurantes baratos que nos recomendó el mismo hombre del hotel. Es un placer comer en Albania, más que por sus precios es por su similitud con la comida que puedes encontrar en España, algo que empezaba a echar de menos. Nos metimos un buen cocido entre pecho y espalda que bien nos hacia falta.



De visita por Tirana


A eso de las 1 de la tarde empezamos a visitar Tirana, la teníamos a tiro de piedra ya que nuestro hotel era muy céntrico. 

En tan solo unos cuantos metros a pie, nos plantamos enfrente del llamativo Museo de Historia Nacional, es un gran edificio con una fachada espectacular por su entrada, con un mosaico gigante, no entramos porque para ello se necesita más tiempo del que disponíamos aunque si que nos hubiera gustado haberlo visitado con un día más en nuestro calendario. 


Museo de Historia Nacional
El museo se encuentra en una plaza gigantesca y muy concurrida de gente y tráfico por su alrededor. En el mismo centro de la plaza donde hay un gran cuadrilátero vacío cubierto de césped bien cuidado, pudimos encontrar la figura de alguien que ha sido importantísimo en la historia albana, todo un héroe y orgullo nacional llamado *Skanderbeg. De echo la plaza gigante de la que os hablo lleva su nombre, nos encontramos en la Plaza Skanderbeg.



* Historia del gran Skanderbeg (Jorge Castriota en español)
Héroe nacional de los años 1400 que luchó contra el ejercito otomano y que llevó a la gloria al país defendiendo el lugar y castillo donde nació, Kruja. Tras su periplo junto al ejercito otomano donde fue traído como rehén, convertido al islam y preparado para la guerra, lideró y ganó muchas batallas del lado otomano. No duró mucho para hacer caso a sus raíces y decidir cambiar de bando junto a un ejercito de 300 albanos que  decidieron hacer frente y vengar a su familia, asesinada a manos de otomanos. El asedio turco contra Kruja y otros puntos de Albania fue constante pero sin éxito. Para derrotarle, se puso en frente del batallón el mismísimo líder otomano, Murat II, pero toda intentona resultó ser inútil, Skanderbeg (que así le denominaron los turcos = principe albano) defendió su tierra con muchos menos hombres pero con mucha más astucia. Es así como se cultivó este legado que todavía hoy en día es contado casi a diario. En 1468 y durante una segunda ofensiva de Murat II al mando y con un ejercito mucho mayor, Skandenberg murió, no precisamente por este asedio si no por la malaria. 
Su casco es todo un símbolo en Albania y es que, mirándolo bien, es muy singular. Se trata de la cabeza de una cabra rodeando el casco, esta imagen se puede ver por toda Tirana, sobre todo en edificios oficiales del gobierno.
Toda esta historia se puede encontrar en el interesantisimo museo que se encuentra en el mismo castillo de Kruja, lugar del que hablaré más adelante en esta entrada.
Caso del héroe Skanderbeg
Sin movernos de la plaza pudimos ver otros edificios importantes de Tirana como son la Ópera o edificios que utiliza el gobierno albanés para diferentes ministerios. Mirando hacia el museo a mano derecha de la plaza se encuentra quizás una de las zonas más agradables de callejear. Precisamente en este lugar se encuentra uno de los edificios más antiguos de Tirana  y Albania entera, la Mezquita Et'hem Bey. Mezquita que afortunadamente no fue derribada durante la *dictadura ateo-comunista que sufrió el país. Pudimos entrar con el permiso del que había en la puerta, siempre se puede a no ser que sea hora de rezo. La mezquita por su interior es preciosa, la primera foto de este post es dentro de ella. Merece la pena entrar, es bonita tanto por dentro como por fuera.
Junto a la mezquita se encuentra la torre del reloj, ideal para tener unas vistas fabulosas de la plaza y todo a su alrededor, no dejéis de hacerlo y cuidado con el horario que es limitado.


Haciendo bien su trabajo

Edificios oficiales
Mezquita Et'hem Bay
Mezquita Et'hem Bay de más cerca
* Religión durante la dictadura ateo-comunista
Durante esta época, todo edificio religioso en Albania fue convertido a cenizas, mezquitas, iglesias... y con ello gran parte del patrimonio histórico del país fue destruido. Un agujero negro que muchos albanos que viven actualmente lo han vivido en sus carnes, una gran mayoría de ellos emigraron sobre todo a Italia y han vuelto con el país ya estable. Fue una dictadura que duró desde 1967 hasta 1991 a mandos del dictador Enver Hoxha. Una época que detuvo a Albania en el tiempo y de la que todavía está intentando salir.

Mas allá, estuvimos callejeando por diferentes partes de Tirana en las que vimos lugares como la Plaza de Madre Tersa de Calcuta, una plaza sin mucho que ver, todo sea por hacerse una foto con la estatua de Teresa. Como ya dije en el post de Shkodra, esta mujer nació en Macedonia pero tiene orígenes y gran parte de su vida pasada en Albania.

Dicha estatua en la Plaza de Madre Teresa

Pasamos por la fea pero famosa pirámide de Tirana llamada Enver Hoxha, un edificio abandonado que actualmente ocupan skaters y vagabundos. Tiene su historia ya que este edificio de mal gusto fue ordenado durante la dictadura por los hijos del dictador ya muerto en el año 88. Primeramente utilizado como museo del legado del padre, Enver Hoxha y más tarde ya fuera de dictadura utilizado como sede de televisión y como galería de arte, ahora está abandonado. Muchos se entretienen escalando la pirámide pero no me pareció muy seguro. Hay un pequeño conflicto con este edificio en la ciudad ya que un bando quiere derribarlo y crear un gran edificio sobre él y otros pretenden conservarlo como símbolo y parte de la historia albana, veremos en que queda la cosa.


Pirámide Enver Hoxha
Vendedoras por un parque
Otra de las singularidades de Albania que todavía no he contado, es la inmensa cantidad de bunkers que se construyeron durante la dictadura por lo largo y ancho del país, miles de ellos, conduciendo por el país si te fijas por la carretera, verás más de uno. En Tirana nos encontramos con un bunker pintado y conservado para el público, incluso se puede entrar en él, algo más de las curiosidades de este país.


Uno de los miles de bunkers que hay por Albania
Otro punto que merece la pena una visita es la iglesia ortodoxa, bastante nueva a primera vista. Su bonito y gran portón dorado invita a hacerle una visita. Es un edificio raro pero curioso.


Iglesia ortodoxa de Tirana
Interior de la iglesia ortodoxa
Un lugar secreto que encontré indagando por internet en blogs y demás es la parte trasera del museo del arte que aunque aquel día estaba cerrado pudimos entrar sin problemas por el exterior. Trata de una variedad de estatuas que anteriormente estaban puesta por Tirana, estatuas del comunismo que fueron removidas de las calles y puestas en este lugar amontonadas, algunas de ellas tapadas con sabanas con claros signos comunistas. Una curiosidad y parte de la historia albana que intentan borrar como sea.


¿Quien es más guerrera de las dos?
Estatuas comunistas tapadas
Estatuas comunistas
No sé si es una estatua comunista pero esta estatua sigue en las calles de Tirana :)
Para cenar nos fuimos al barrio más agradable de Tirana conocido por Blok, lugar para ir de compras y para comer en uno de sus muchos restaurantes, aunque no sea tan barato como otras zonas de la ciudad.


Supongo que querían de decir To beer or not to beer? Esa es la cuestión


Street Art en Albania
Ropa típica albanesa
Que alguien me explique que hacían estos señores con un montón de billetes en la mano en mitad de la carretera
Moneda albana
Al llegar de vuelta al hotel nos pusimos a ver la tele con la abuela de la familia, estaban dando Miss Globe y la participante albana era procedente de Berat - al menos eso entendimos- , uno de nuestros próximos destinos que teníamos pensado visitar. Al día siguiente nos íbamos cerca de Tirana, un punto importantísimo en Albania históricamente hablando, íbamos a Kruja, lugar de Skanderbeg y su castillo, les dimos las buenas noches y a dormir.


Kruja y el legado de Skanderbeg

Salimos a la mañana siguiente bien temprano, para llegar a Kruja cogimos un bus local andando hacia las afueras de Tirana, con las indicaciones que nos dio el dueño del hotel. No fue fácil encontrar el punto pero finalmente lo conseguimos. Fue en un autobús público bastante destartalado que nos llevaría hasta la plaza principal de Frushe-Kruja, aun nos quedaba coger otro autobús, esta vez un mini hasta la misma Kruja, destacar la gran estatua de George Bush que nos encontramos en este lugar mientras esperábamos el autobús, wtf. En total nos gastamos unas 175 leke por persona en autobuses desde Tirana hasta Kruja.

Ya en Kruja una gran estatua de Skanderbeg nos recibió, para llegar al castillo solo había que seguir un camino empedrado por donde había un mercadillo bastante turístico a mi parecer, con la mayoría de tiendas con souvenirs, bastante entretenido pasar por allí.


Camino al castillo
Castillo de Skanderbeg
Entramos directamente al museo, un museo buenísimo en el que se ve que han invertido bastante dinero. En él se puede aprender toda la historia que rodea a este héroe albano, historia que ya he resumido anteriormente en el post. Fue entretenido y se pueden echar un par de horas o tres si quieres ver todo y me pareció fundamental conocer esta historia, como ya me contó más de una persona viajando por el país, todo turista/viajero debería de pasar por Kruja para entender lo que es Albania.


Museo Skanderbeg en el mismo castillo
Skanderbeg y sus tropas
Nos dimos una vuelta por el castillo cuando nos vino un muchacho muy simpático que se nos puso a explicar cosas, hablaba un inglés muy bueno. Me olía que al final iba a pedir dinero y le pregunté si era su intención, el asintió, pero no me importó, lo hacía tan bien que nos apetecía escucharle más de sus interesantes datos/historias. Le daríamos una pequeña propina al final del "tour" por el castillo. 
Destacar también las vistas desde allí arriba, son preciosas, este pueblo se encuentra en las alturas. No me extraña que Skanderbeg tuviera el control de todos los ataques que les rodeaba, es una situación ideal para la defensa. Por el castillo hay restos de una iglesia del estilo bizantino donde todavía se pueden reconocer parte de los frescos
El castillo también sufrió por un gran terremoto pero una colaboración con el gobierno chino hizo que lo arreglaran metiendo unos hierros debajo de la tierra para unir las partes que se abrieron, así nos lo contó el chico y así lo pudimos ver en las grandes puntas de los hierros que sobresalían del suelo.

Este chico-guía nos llevaría a una mini-mezquita muy particular, se encuentra bajando por el castillo en un lateral incrustado en la piedra, nos contó de que era una mezquita de una variante islámica. A mi me resultó fascinante, y más que pudiéramos entrar en ella, era muy pequeña y descuidada a la vez de místico.


La mini-mezquita tan curiosa
Interior de la mini-mezquita
Nos despedimos del muchacho y nos fuimos a ver otra mezquita de misma variante islámica ya saliendo cuesta bajo por las casas que hay al salir del castillo, esta vez m´s grande. Este edificio, que antiguamente sirvió como iglesia, es de estilo bizantino. Nos la enseño un hombre mayor que andaba por ahí, simpatiquisimo y atento, nos reveló cada detalle de la mezquita. Esta mezquita se salvó de la quema de la dictadura y fue casi demolida durante un terremoto, afortunadamente fue remodelada con éxito, todavía se pueden ver las grietas en la pared.


Interior de la mezquita
Fue medio día el que pasamos por Kruja, nos pareció suficiente, antes de volver a Tirana nos comimos un potaje en uno de sus restaurantes baratos, íbamos a pasar nuestra última tarde en Tirana antes de proseguir hasta Berat, el que sería nuestra siguiente parada. Lo celebraríamos con uno de esos crepes salados tan buenos que venden por Albania, los hay de cientos de formas. ¡Berat nos esperaba!




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