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23 de diciembre de 2014

Rep. Macedonia: Sveti Naum y la ciudad de Ohrid, el origen del cirílico

vistas del lago Ohrid


Nos costó llegar pero aquí estábamos. Llegamos desde Albania ya tarde y cansados. Nuestro hotel se encontraba a un paseo de unos 15 minutos del centro y el lago así que nos quedamos cerca para ir a cenar, en uno de esos restaurantes típicos balcánicos donde venden mucha carne. Volvíamos a no enterarnos de nada de lo que ponía en los menús por el cirílico, volvíamos a un país donde se habla esta lengua que tiene pequeñas diferencias con una lengua que nos resultaba familiar, el macedonio es prácticamente igual que el croata, serbio, esloveno, montenegrino...entre otros.
Saliendo de Albania de repente todo cambió, República de Macedonia es un país mucho más ordenado y serio que Albania, lo notamos directamente ya en la carretera, de una calidad muy superior.


El monasterio Sveti Naum


Antes de visitar Ohrid ciudad nos fuimos a otro lugar del lago a primera hora de la mañana. Iríamos a la cercana estación de autobuses donde cogeríamos un autobús que rodea el lago para llegar a un punto junto a la frontera con Albania, no por donde vinimos si no otra frontera que hay al sur del lago. Llegamos sin problemas después de 29km de curvas y bonitas vistas y nos bajamos en la última parada.
Este lugar se llama Sveti Naum y trata de un monasterio ortodoxo milenario de estilo bizantino que se encuentra a pies del Lago Ohrid. Pagamos un precio de 2€ por la entrada al mismo monasterio. Se trata de uno de los destinos más populares dentro del conjunto del Lago Ohrid y de la Républica de Macedonia.

Nos encontramos allí solos, con una tranquilidad y paz impresionantes, los alrededores de este monasterio son preciosos, con sus vistas al lago y las montañas de alrededor. Es un monasterio con una algo místico y peculiar, supongo que sabrá diferente cuando está lleno de turistas en verano, nosotros tuvimos la suerte de tenerlo para nosotros solos. Su interior es también interesante y aunque no te dejan sacar fotos sí que robamos alguna de su interior como la que veis aquí abajo. Su interior dispone de diferentes naves, con frescos e imágenes originales. Como nota curiosa, decir que por el monasterio hay muchos pavos reales que andan constantemente por ahí.

Este monasterio fue construido por el imperio búlgaro en el año 905, ordenado por el mismo St Naum, persona que está enterrada junto a este monasterio. 


entrada a Sveti Naum
Entrada al recinto donde se encuentra el monasterio
monasterio Sveti Naum
Sveti Naum
monasterio Sveti Naum
El monasterio Sveti Naum
pavos reales de Sveti Naum
Los pavos reales de Sveti Naum
Interior de Sveti Naum
Interior de Sveti Naum, la foto prohíbida
pavos reales de Sveti Naum
Pavos reales de Sveti Naum con vistas al lago
Por las afueras de este monasterio nos encontramos con otras iglesias menores que también merecían una visita, es un estilo que no habíamos visto anteriormente (quitando el que vimos recientemente en Berat) y nos estaba gustando mucho por la novedad que suponía para nosotros, el estilo bizantino mola mucho. 

Por los alrededores de Sveti Naum
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La tranquilidad del lago Ohrid
Vistas desde Sveti Naum
Tras pasar un par de horas por el monasterio y sus alrededores volvimos a la parada de autobús por la única "calle" donde algunos puestos con souvenirs y comida abrían al inexistente público, habíamos madrugado más que ellos. Al llegar a la parada nos habíamos llevado una negativa sorpresa, no nos informamos bien sobre los autobuses que iban de vuelta porque pensábamos que habría periódicamente, nada mas lejos de la realidad resultaba de que no había autobuses hasta dentro de unas 2 horas o más... o al menos eso nos contaron los del bar que se encuentra por allí. Mientras esperábamos tuvimos la compañía de 3 cachorros, eso significaba tener a Perrine ocupada... le encantan los perros.

Perrine con sus pequeños amigos

A pie hasta Ljubanishta


¿Que hacer dos horas esperando al autobús? Nos negamos en rotundo, así que nos fuimos andando hasta el pueblo más próximo para ir haciendo tiempo, nos fuimos hacia Ljubanishta por donde también paraba el autobús. Fue un largo camino de 3km entre pastos, cultivos y paisajes de montaña, en parte cuesta arriba. En el pueblo no nos encontramos con casi nada aparte de casas y gente haciendo su vida, cuidando su terreno o barriendo su portal, nosotros nos manejamos con un "dobre dan - Buenos díasque siempre queda bien y se entiende. Buscábamos algún lugar en el que almorzar aunque esto parecía ser tarea complicada por Ljubanishta. Casi rendidos y sin saber donde parar para coger el autobús ni comer encontramos finalmente una pequeña tienda regentada por una mujer con el típico trapo en la cabeza al más estilo balcánico. Compramos una barra de pan y embutidos e incluso nos dejó sentarnos en una de sus mesas que tenía por el interior del edificio donde también nos pudo conseguir un café para acompañar, ¡vaya mujer más "apañá"! Los hombres que habían por allí nos ayudaron para encontrar la parada de autobús, la hora se iba acercando y entre perros y gatos callejeros esperamos impacientes el autobús que apareció cuando nos dijeron que llegaría, por fin nos podíamos ir de vuelta a Ohrid.

Nuestro largo camino hacia Ljubanushta
Albania a tan solo unos cuantos metros, ¿volvemos?
Edificio que parecía abandonado que vimos mientras esperábamos el autobús.

De visita por Ohrid


Sin perder mucho el tiempo, el autobús nos dejo en el mismo Ohrid donde empezaríamos nuestra visita a esta ciudad, la más famosa y grande de todo el lago, la cuna del cirílico.
Destacar como una de las cosas que me gustaron hasta el momento de la República de Macedonia fue su original y bonita bandera, nunca se me olvidará, en cierto sentido me recuerda a la bandera que alguna vez tuvo Japón, con el sol naciente y sus rayos.


Uno de los creadores del cilicio
Souvenirs de Ohrid
Aprovechamos toda la tarde para ver Ohrid, un lugar fácil y agradable de visitar que más que nada parece una ciudad costera, el lago es inmenso y te da casi esa sensación. Nos adentramos dentro de Ohrid por donde empezamos a ver lugares interesantes como su larga calle de las tiendas donde concurre la mayoría de personas.

Iglesia Santa Sofia


Paramos y entramos bajo ticket de entrada (dolor) a la tradicional iglesia de Santa Sofia, un espectacular edificio perfectamente conservado construido en la edad media donde lo mejor está en los bonitos frescos de su interior que cubren la mayor parte de paredes y cúpula y que datan del siglo XI al XIII, casi te cuentan por sí mismos la historia de sus años, estamos hablando de una de las joyas mejor conservadas del cristianismo de esta época. Algunos no enteros y otros casi como recién pintados gracias a la buena conservación y cuidado de la iglesia. Junto a las demás iglesias de Ohrid forman parte del patrimonio mundial de la UNESCO. Originalmente catedral que fue parte del arzobispado de Ohrid y más tarde convertida en mezquita durante la conquista otomana, época en la que los frescos de claros signos cristianos fueron totalmente tapados y re-descubiertos más tarde. Este iglesia se puede ver en los billetes de 1.000 dinares macedonios.



Iglesia Santa Sofía
Bajar hasta el mismo lago es uno de los placeres de Ohrid y si se pasa por encima del pasillo de madera que han puesto sobre él más aún. Desde aquí se puede observar la revoloteada vida de la gran cantidad de aves que habitan en este lago y vivir la tranquilidad con la que los habitantes de Ohrid viven el día a día y mano a mano con sus aguas.

Tranquilidad absoluta con estas vistas

Cazminando sobre el lago
Ohrid y sus montañas al fondo

Iglesia ortodoxa San Juan de Kaneo

Otra de las iglesias clave de Ohrid es la bonita iglesia ortodoxa de San Juan de Kaneo, situada en un lugar privilegiado en la roca Kaneo con vistas preciosas en alto hacia el lago. Mucha menor en tamaño que la anteriormente nombrada y reconstruida durante el 2002 casi en su totalidad.  Es pequeña y lo que de verdad atrae es su situación y su estilo bizantino.

Iglesia San Juan de Kaneo
Iglesia San Juan de Kaneo
Vistas desde San Juan de Kaneo

Monasterio de San Clemente y monasterio de San Pantaleón de Ohrid


Desde esta iglesia bizantina empezamos a subir hacia la fortaleza del Zar Samuel un camino que aunque empinado merece la pena se hacer. Antes de llegar a la fortaleza vimos de lejos las ruinas del importante Monasterio de San Clemente de Ohrid que es nada más y nada menos el hombre que inventó el alfabeto cirílico de estos países aunque en cierto modo el cirílico proviene de los que realmente empezaron con esta lengua eslava, estos son Cirilio y Metodio (siglo IIX) los cuales introdujeron el alfabeto glagolítico. Esta iglesia fue una de las escuelas más importante para los eslavos, que acudían en masa para aprender esta legua que propagaba el propio San Clemente en el monasterio. Junto a ella se encuentra el espectacular y gigantesco Monasterio de San Pantaleón de Ohrid, construcción ordenada por San Clemente, hoy en día lugar más sagrado para los ortodoxos de toda la República de Macedonia los cuales acuden aquí en días señalados por los ortodoxos macedonios. Por desgracia solo pudimos observarlo desde lejos ya que no encontrábamos un lugar para entrar, todo su alrededor se encontraba en obras y tuvimos que pasar de largo hasta la fortaleza.

Monasterio de San Pantaleón desde la lejanía

Fortaleza del Zar Manuel


Llegábamos a la fortaleza y nos encontramos con unas murallas impecables y con un portón gigantesco donde ya dentro hay una hombre que se dedica a cobrar la entrada correspondiente para la visita en su interior. Realmente el castillo en su interior es un puñado de ruinas y supuestos imaginarios, actualmente se encuentra en reformas y lo que de verdad merece la pena es subirse y transitar por sus extensas murallas que rodean casi toda la fortaleza, las vistas son las mejores que puedes tener sobre el lago Ohrid y la ciudad misma por la altura en la que se encuentra. Esta fortaleza es símbolo del imperio búlgaro que ocupaba estas tierras, concretamente era la fortaleza de Samuel de Bulgaria allá en la edad media en la antigua capital del primer imperio búlgaro. Esta fortaleza -según los arqueólogos- se construyó sobre otra fortaleza que existió en el siglo IV, fortaleza de Filipo II de Macedonia (Padre de Alejandro Magno).

Portón de entrada a la fortaleza
Vistas a Ohrid desde la fortaleza

Bajamos de vuelta a Ohrid por otro camino, pasando por sus calles de piedra empinadas y poco agradecida por nuestro ya cansados pies, pasando por un anfiteatro romano un poco artifical a nuestro parecer. Fuimos a ver el atardecer desde otra perspectiva en el paseo que tiene por el lago rodeándolo hacia la otra dirección. Llegando hasta el pasadizo de madera como si de un espigón se tratara que en realidad hay para los barcos, se obtienen unas vistas preciosas y relajantes de Ohrid, un buen lugar para sentarse y recibir la tranquilidad que te da esta ciudad. En un viaje tan ajetreado como el que estábamos viviendo se agradecían momentos de paz como estos, a pesar de tener un grupo de gaviotas volando sobre nuestras cabezas buscando las migas de pan que soltaban un par de macedonios, seguía sonando a paz.
Algunas pequeñas embarcaciones nos ofrecían darnos una vuelta por el lago por una suma de dinero que no recuerdo, eran muy insistentes pero tuvimos que insinuar que no podíamos por nuestro bajo presupuesto, sonaba bien...





Ohrid desde otra perspectiva

Gaviotas extrañas
Fue un día intenso conociendo este gran y bonito lago, un lago con una historia de lo más compleja pero muy interesante de aprender. Un rincón digno de aparecer en los highlights de Europa y lugar de visita obligada en República de Macedonia. No nos íbamos aún del lago y seguiríamos un día más descubriendo lugares en la región. Cambiaríamos de país sin salir prácticamente del lago y no estoy hablando de Albania precisamente, ¡más en el próximo post!

Calle comercial de Ohrid




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