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22 de marzo de 2015

Ghana: Días 5 y 6. Kumasi, por la capital del imperio ashanti

Símbolo Ashanti
3:10 de la mañana. -Knock Knock- Sir? - El autobús sale en breve.

Con la cara desencajada guardamos lo poco que dejamos fuera de las mochilas y salimos en plena oscuridad a esperar el autobús. Según nos dijeron en recepción el autobús salía a las 4 de la mañana y no a las 3 y pico como era el caso, menos mal que estaban al tanto de nuestros planes si no nos hubiéramos quedado en Mole un día más. Esto de los horarios en Ghana es todo muy relativo.


Viaje Mole - Tamale - Kumasi


Salíamos de Mole con destino final Kumasi, Todo un día de transporte nos quedaba por delante. Primero teníamos que ir en dirección contraria hasta Tamale desde donde salen autobuses hacia Kumasi. 6 horas de camino hasta Tamale y otras 6 o 7 de Tamale a Kumasi...here we go.

El primer trayecto hasta Tamale pasó relativamente rápido ya que en la oscuridad pudimos dormir bastante acelerando así la sensación del tiempo. Alrededor de las 9 y media de la mañana estábamos allí. Volvíamos a nuestra conocida estación de Tamale que seguía igual de alborotada que cuando la dejamos un par de días atrás. Esta vez si estaba claro donde teníamos que esperar el autobús de Kumasi, lo ponía bien claro. No podíamos comprar el ticket con antelación, cuando llega el autobús tienes que ser espabilado, estar atento y ponerte rápido en la cola para comprar el ticket, solo lo venden cuando llega el bus y sale cuando se venden todos los asientos. Aprovechamos para desayunar un bocadillo de tortilla francesa con verdura (buenísimo) y un Milo (una especie de Cola-Cao) que vendía una mujer en un puesto callejero muy barato que se encontraba allí mismo. 
Esperamos como una hora y media larga, tiempo para ver caras conocidas que vimos dos días antes. Como la de un vendedor de relojes que intentó vendernos un reloj por un precio 50 veces mayor de lo que era, nos reímos a carcajadas los 3 cuando vio nuestras caras. O esos hombres ciegos que van con un niño pidiendo limosna, a alguno de ellos los reconocimos al igual que ellos a nosotros (eso es más fácil).

De repente todo el mundo se puso en la cola, el autobús llegó y nos pilló desprevenidos ¡por poco nos quedamos sin ticket! Fue un caos meter todo en el autobús: todos los sacos, bidones de agua, maletas gigantes... Tuvimos que meter la mochila grande dentro con nosotros en el repleto autobús, nada fácil. En total fueron unas 7 horas con un descanso para comer, lo malo de parar allí fue que no teníamos dinero en cedis, lo habíamos gastado todo en Mole. Allí no había para cambiar. Tuvimos que comer alimentos de los vendedores de la calle con los pocos cedis sueltos que teníamos, alimentos como panes que venden con un regusto dulce o plátanos, a puñados, ¡los plátanos de Ghana están buenísimos!

Por el camino de ven ciento de nidos de termitas como este
En la parada del trayecto Tamale-Kumasi
El resto del viaje se hizo pesado aunque estuvimos una parte entretenidos con un ghanés que nos hablaba mucho con un inglés que difícilmente se entendía. Era un sacerdote que insistía con mucho ímpetu en que fuéramos a su iglesia el domingo. Le dijimos como 5 veces que solo estábamos un día en Kumasi y que el domingo ya estaríamos de vuelta a casa. Parece que le hacía muchísima ilusión que fuéramos a su iglesia, para él era todo un orgullo. Aún diciéndole que me llamaba Álvaro me llamaba Benito. - I like you Benito, god bless you- decía. Era algo que no paraba de decir -God bless you- (qué Dios te bendiga), lo repitió como 50 veces. Lo que nos reinos con este hombre no está en los escritos. Algunos del autobús oían nuestra conversación y no podían evitar reírse con nosotros. Era todo un showman.

Llegamos a eso de las 18h a Kumasi, a la que entramos tras una caravana kilométrica. Kumasi es la segunda ciudad más grande y poblada de Ghana y eso lo notamos directamente. Caótica mires por donde la mires. Su estación, desordenada y polvorienta, llena de taxistas ofreciéndonos transporte a un precio dos veces de lo que cuesta, nos recibió en todo su auge, aunque parezca mentira, me encantan este tipo de ciudades. Primero decidimos ir a cambiar dinero ya que no teníamos ni para comer, para ello preguntamos por un banco, uno que nos acompañó. No fue fácil ya que muchos bancos habían cerrado ya o no funcionaba el cajero, al final y tras los obrunis que se oían de la gente y trotros (furgón-taxique no paraban de llamarnos.
Al final tras preguntar encontramos un Forex-exchange donde pudimos cambiar euros a cedis, por fin podíamos seguir  gastando tranquilamente. Cansados de buscar y del agobio de tanta gente paramos un taxi y le dimos la dirección de un hotel económico que vimos en nuestra guía Bradt. Cuando llegamos nos encontramos con que el hostal estaba cerrado desde hace un año, por suerte, hay otro cerca también barato, un hotel que está en una iglesia, Prebysterian church. Decidimos no dar más vueltas y nos quedamos allí mismo, un sonriente y simpático ghanés nos recibe con ganas. Una habitación muy pequeña con dos camas y un ventilador de techo, eso era todo, todo lo que necesitamos.

Tenemos hambre, en el camino solo comimos algo de pan seco y plátanos por falta de dinero. Preguntamos al guarda que está de vigilante en la puerta de la iglesia y nos manda a un restaurante donde podían tener algo de comida. Está unas calles más abajo, nos damos cuenta que también sale en la guía. Al llegar nos damos cuenta que es más bar de copas que otra cosa. Música moderna africana a tope, poca luz y algunas mesas. La camarera  nos dice que no tienen comida pero que puede ir a buscarnos un jollof-rice (arroz con salsa roja picante y pollo) y traérnoslo. Aceptamos.
Empiezo a echar fuego por la boca, la salsa picante que suelen poner aparte está sobre el arroz y me lo tengo que comer así, aún picando como el demonio intento comérmelo porque tengo mucha hambre pero no puedo, desde la India no comí algo tan picante, desisto, tengo que dejar medio plato de arroz. Perrine me sorprende y sin mucha queja se lo zampa entero.

Intentando recuperar el tacto en mi paladar con un Alvaro (refresco africano que tiene mi nombre) se nos acerca un chico ghanés, algo bajo y rastafari. Pensamos que es uno de esos que nos quiere arreglar algún tour o algo por el estilo pero nos equivocamos. Empezamos una larga y tendida conversación en la que quedo totalmente sorprendido, es una de esas personas sabias que tiene el don de la palabra, que podría ser alcalde si se lo propusiera, que puede hablar tan profundo que te pierdes entre sus palabras tan bien puestas. Sus copas de más le ayudan a ello. Nos cuenta que vivió en Londres en su adolescencia pero que se volvió a Ghana porque aquello no le gustaba. De familia rica pero con 14 hermanos se gana la vida con su carreta vendiendo cocos y mangos, es la vida que ha elegido, nos dice que así es más feliz que en Londres. Nos acompaña hasta el hotel con su carretilla, él también se va a casa a dormir. Nos intercambiamos los teléfonos y nos despedimos, todo un placer hablar con personas tan sabias.
Mi boca ya no echa fuero, ahora le toca a la boca de mi estomago. Una llama contaste me incordia en la boca del estomago, no tiene buena pinta. Me voy a dormir con calor, malestar y con la mosca detrás de la oreja


Al día siguiente me levanto mal, sin hambre y parece que con un poco de fiebre. Intento desayunar algo en el mismo hotel que ofrece desayuno pero tras dos bocados tengo que dejar la rebanada con huevo para Perrine. Aún en mi estado teníamos que salir a conocer Kumasi, solo había un día entero.

Típico puesto callejero de Ghana para comprar bebida
Emprendemos nuestra ruta y decidimos hacerlo todo lo posible a pie, no estamos demasiado lejos de los lugares que queremos visitar. En pocos minutos nos encontrábamos en la parte más central de Kumasi, en la calle Stewart. En ella se encuentra el fuerte de Kumasi (edificio más antiguo de la ciudad) donde se encuentra el museo de las fuerzas armadas y la torre del reloj.


Museo de las fuerzas armadas
Torre del reloj, uno de los edificios más antiguos de la ciudad
Iglesia cerca de nuestro hotel
Vestidos típicos africanos
Fuerte de Kumasi
Nos encontramos con la catedral metodista, una variante de la religión cristiana protestante inglesa. Consecuencias del colonialismo que ejercieron en Ghana.
Antes de entrar a la catedral preguntamos a alguien que había fuera si podíamos entrar, esta misma persona que nos dejó entrar nos explicó cosas curiosas sobre la catedral y religión. Aunque no parecía muy seguro de ello nos dejó tomar una foto en su interior. Es curioso como la parte de arriba es una grada como si de un teatro se tratara. El techo está lleno de ventiladores y en los asientos centrales frente a la gente se sientan las personas más importante de la ciudad, gente como el el rey Ashanti o el alcalde. Nunca había visitado una iglesia metodista, es curioso ver las diferentes formas de practicar religión, nunca deja de sorprenderme. Desde la catedral se tienen buenas vistas hacia la rotonda con una estatua de un león y un hombre vestido  de Ashanti.

Catedral metodista
Interior de la catedral metodista
Rotonda de la estatua del león



Intentando guiarnos con el mapa de la guía y tras un largo paseo llegamos hasta el centro cultural de Kumasi, una parte tranquila donde se ven galerías, zonas verdes y lugares donde comprar souvenirs de la gente que se encuentra por allí haciendo figuras de madera entre otras cosas, además de la oficina de turismo donde nos ayudaron de muy buena gana, un diez para el tipo que nos atendió. 
Pudimos ver pinturas curiosas, edificios bonitos y lagartijas de colores por todos lados, nunca vi una lagartija con tantos colores diferentes. Un lugar para darse un paseo tranquilo antes -o después- de entrar en el caos total, el mercado Kejetia nos esperaba.



Lagartijas multicolores de Kumasi
Atentos a la pintura. Derramando sangre de un animal degollado a gente arrodillada
Galeria de arte Prempeh I
Vodafone a la africana

Kejetia Market, el mercado más grande de Africa Occidental


Era la hora de ir al mercado más grande de África Occidental. Kejetia Market. Un resumen puede ser: demasiado para nosotros. Abrumador, frenético, sin descanso, una locura en forma de mercado que nos dejo out. Intentamos andar con sentido por sus calles pero fue misión imposible, no tardamos mucho en perder el norte en todos los sentidos, supongo que es lo mejor que nos pudo pasar. Algunas calles llenas de puestos son tan estrechas que solo cabe una persona, si quieres comprar algo te tienes que poner de perfil pegado literalmente a la tienda. El trafico de personas es constante, sobre todos de mujeres a toda mecha llevando de todo en su cabeza que no te dejan parar ni un segundo a no ser que te pegues a un lado como si fuera un entrenamiento militar. Fue de esta manera de la que Perrine se compró un bolso y pendientes tras una larga negociación con una vendedora que no paraba de decir -sister- como coletilla para cada frase.

Mi única foto del mercado...
Una vez más y como nos pasó en el mercado de Tamale, nos fue imposible sacar la cámara de fotos (solo sacamos la foto que hay aquí arriba). Mujeres mayores con dientes postizos dorados nos paraban para intentar hablar un poco con nosotros con su más que limitado inglés. Hubo un momento nos pararon 5 mujeres de 5 puestos consecutivos para preguntar exactamente lo mismo que seguramente había escuchado ya de la anterior. ¿Cómo te llamas?, ¿de dónde eres?, muchas risas. Se dejaban llevar por la inercia de la situación, a nosotros no nos importaba, era gracioso y nos encantaba.
Pudimos ver la famosa vía de tren que pasa por mitad del mercado aunque actualmente no pasa ningún tren por allí, una pena porque debe de ser todo un espectáculo.
Entre el calor, el agobio de la gente que nos llamaba o querían hablar y el malestar de mi cuerpo por la diarrea que había pillado no soportaba estar ni un minuto más en el mercado. Era demasiado para mi. Decidimos irnos a un sitio más tranquilo, despejarnos y empezar de nuevo. 



El Manhyia Palace y el imperio Ashanti


Para ello nos fuimos a un museo. El Manhyia Palace, palacio de residencia que aún sigue en uso por los reyes de los *Ashanti -o Asantes-. Una visita guiada que empezaba con un vídeo interesante sobre los Ashanti y su historia. El guía nos fue explicando cada rincón del palacio, con un guía así de bueno da gusto. Por las inmediaciones del palacio como por la ciudad vimos a algunas personas vestidas con la bonita indumentaria típica ashanti, para mi era como ver a una Maiko o Geisha en Kyoto.

Indumentaria Ashanti. Fuente: Wikicommons

* Los Ashantis o Asantes es un imperio e importante grupo étnico de Ghana. Al contrario de etnias como los Masais o Zulus son una de las pocas etnias subsaharianas que opusieron resistencia a la colonización inglesa. Imperio que nació en el siglo XVI con la dinastía Obyoko Abohyen aunque el imperio empezó a tomar forma con el bien recordado Otumfuo Nana Osei Tutu. Asantemanso fue la primera capital del imperio (de donde deriva el nombre del imperio -Asante-) en las cercanías del lago Bosontwe (lago creado por el impacto de un meteorito) de donde se cree que emergieron de un agujero en el suelo. En el siglo XVII el imperio Ashanti tuvo un papel muy importante por ser paso importante del mercado de bienes con el norte de África y por tener un suelo muy fértil. La gente ashanti que aprovechó la situación vivió una vida de alto estándares gracias a ello. Otumfuo Nana Osei Tutu Opemsoo fue el llamado  verdadero primer rey del imperio y el más importante que ha tenido en su historia. Fue con el rey Osei Tutu Kwame Asiba con el que el imperio se expandió hasta territorios de Costa de Marfil, Burkina Faso y Togo en el siglo XVIII.
En el 1896 Kumasi fue ocupado por el ejercito británico deportando al rey Prempeh I a las islas Seychelles. Años más tarde, los ashantis, probaron echar a los británicos del fuerte de Kumasi aunque fracasando y haciendo que deportaran a más miembros importantes. En 1900 Kumasi fue anexionado a la colonia británica de la costa del oro, la oscura época de mercado de esclavos. En 1924 los británicos fueron forzados que dejar volver a Prempeh I del exilio para nombrarle de nuevo rey de los ashantis. Sus sucesores hasta la fecha han sido Prempeh II, Opoku Ware II y el presente rey Otumfuo Nana Osei Tutu.
Emblema de Kumasi, bandera que se ve en los taxis de la ciudad. Fuente: Wikicommons
El resto de la tarde lo pasamos callejeando sin rumbo "a la fresquita" hasta mi cuerpo dijo no más, con fiebre poco más podía hacer así que tras intentar cenar algo cerca del fuerte de Kumasi (buen y barato restaurante por cierto) caí rendido en la cama con la barriga dándome vueltas, solo era el inicio de una diarrea potente, que mala suerte, ni en tres meses en la India me pasó algo igual.

Al día siguiente nos íbamos a la costa ghanesa. Nos íbamos a Cape Coast a conocer la terrible historia de los esclavos y sus castillos.




Gastos del día:

Día 5:

Bus Mole-Tamale: 18 CD
Bus Tamale-Kumasi: 50 CD
Comida y bebida: 39.2 CD
Hotel: 60CD

Total: 167 CD = 43.5€ para dos personas

Día 6:

Comida y bebida: 47.2CD
Hotel: 60CD
Compras en el mercado: 64CD
Museo Manhyia Palace: 30CD
Taxi: 11CD

Total: 212.2 CD = 55€ para dos personaS





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