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15 de abril de 2015

Isla Stromboli, trekking a uno de los volcanes más activos del mundo


Era una tarde cualquiera en el sofá de casa, tranquilos, a eso de las 8 de la tarde sin mucho que ver en la televisión belga. Zapeando nos encontramos con un documental sobre una isla llamada Stromboli. Nunca habíamos oído antes de la existencia de esta isla así que lo vemos con interés. Vemos un volcán que entra en erupción cada 15-20 minutos donde se puede hacer un trekking al atardecer para ver la lava. Es tanta la expectación y ganas de ir creada en nosotros que directamente buscamos más información sobre ello. Encontramos que esta isla se encuentra en las Islas Eolias muy cerca de Sicilia (Italia). ¿Cómo? ¡Eso está ahí al lado!



Enseguida vamos a mirar en Ryanair y encontramos un vuelo a Catania (Sicilia) muy barato. ¡Está hecho! Montamos un viaje por Sicilia e Islas Eolias basado en la visita de Stromboli en cuestión de minutos. Estábamos a punto de vivir unas de las experiencias más increíbles de nuestras vidas... 

Como llegamos hasta la Isla de Stromboli


Lo hicimos desde la Isla Vulcano, una de las islas Eolias donde hicimos otro trekking esa misma mañana subiendo a su volcán (de ahí el nombre de la isla) experiencia de la que hablaré más adelante en otro post. Tomamos un ferry por la mañana con la compañía USTICA -la otra compañía es Siremar- a eso de las 8 y media de la mañana para llegar a la enana isla de Stromboli, podéis comprobar los horarios aquí. La Isla de Stromboli es prácticamente el volcán de 924 metros de altura sobre el nivel del mar, la isla solo tiene 13 km cuadrados de superficie, desde el barco se puede apreciar lo pequeña que es. Dos son las paradas que hace el barco para los pasajeros. Una es Ginostra, un pueblo minúsculo sin mucho espacio y la otra es en Porto Scari en el pueblo de Stromboli San Bartolo y San Vicenzo, un pueblo algo más grande que se distribuye sobre las faldas al otro lado del volcán respecto Ginostra. 
Hay ferries que van directo desde Milazzo en la isla de Sicilia hasta Stromboli, Milazzo es la ciudad principal para salir hacia todas las Islas Eolias (patrimonio mundial de UNESCO), nosotros fuimos desde allí hasta la isla de Vulcano.


Desde el barco con vistas a la isla
Llegamos con reserva de hotel que hicimos la noche anterior, se trata el hotel más común de la isla, el hotel Ossidiana, muy cerca del puerto, muy bueno y no demasiado caro. Tuvimos que esperar un rato ya que llegamos antes de la hora del check-in, mientras tanto desayunamos en su bar que tiene abajo a la vez que oíamos rugir al volcán, como diciéndonos -Aquí estoy yo-. Un volcán que no para de echar humo, una fumarola continua se puede observar saliendo de él.




Nuestro hotel

Stromboli y su historia
Stromboli es un pueblo que vive con el rugir constante del volcán, algo que han sabido sobrellevar con normalidad. Viven junto a un volcán activo que entra en erupción cada 15-20 minutos sin parar durante más de 2000 años. Un fenómeno único que hace de esta isla todo un atractivo para amantes de la naturaleza y sus curiosidades. Sin embargo y a pesar de tantas erupciones no ha tenido demasiados problemas. Aunque si que hay algunas que hay que desracar. En 1919 4 personas perdieron sus vidas y 12 casas fueron destruidas por piedras de 60 toneladas. En 1930 tuvo lugar la erupción más larga del volcán, matando a 3 personas. En el 1960 murieron 20  personas, la peor tragedia de la isla. El numero de población en la isla fue bajando notablemente quedándose en menos de 400 habitantes, se fueron por el peligro del volcán y de lo apartado que se encontraban de la civilización moderna. Gracias al turismo interesado en el volcán hizo que esta isla emergiera de nuevo volviendo a incrementar la población que mayormente vive del turismo agricultura y de la pesca. La última erupción importante registrada ocurrió hace poco en agosto de 2014, -algunos meses después de estar nosotros- haciendo desalojar la isla por prevención. Ningún daño importante tuvo lugar.


Buscando agencias para el trekking


Tras acomodarnos en el hotel fuimos pueblo adentro en busca de información para hacer el trekking. Una cosa teníamos clara, no era posible ir por nuestra cuenta, por desgracia está prohibido subir al volcán, nosotros somos de esos que prefieren hacer todo por su cuenta sin ningún tipo de intermediario pero no era posible en este caso a no ser que te la ingenies y arriesgues a ello, algo poco recomendable. Para subir al volcán hay que hacerlo con alguna de las agencias que hay por el pueblo que organiza trekkings diarios en grupo. El tiempo tenía buena pinta y podíamos ver el volcán sin nubes. Escogimos una de las agencias y nos inscribimos para salir por la tarde a eso de las 5. El trekking se empieza a subir a una hora calculada para llegar arriba con el atardecer para así poder ver el naranja del magma que sale de cada erupción en la oscuridad y hacer la bajada en plena noche.

Las agencias que vimos por el pueblo que se pueden encontrar entre otras son:


Elegimos una agencia rápido con bastante antelación, es recomendado hacerlo con tiempo por la mañana o incluso el día anterior, sobre todo en temporada alta. Nosotros al estar en abril no tuvimos ningún problema, la isla no estaba saturada por turistas. Quedamos con la agencia en que volveríamos por la tarde con el resto del grupo.
El precio fue de unos 25 € y el trekking dura unas 6-7 horas.

Fuimos a comprar provisiones para el trekking. Compramos agua, pan y embutidos para llevarnos para la cena que haríamos junto al mirador del cráter del volcán donde tendríamos tiempo de sobra para ello. Fuimos al hotel a descansar un poco antes de empezar con la ruta, esa misma mañana con el amanecer ya hicimos un trekking de 3 horas en la isla de Vulcano, necesitábamos descansar para poder hacerlo en condiciones, se presentaba un día de locos. Nos recordaba a nuestros días de Nueva Zelanda donde escalamos volcanes como el Tongariro o el Taranaki.



Misión abortada


Al despertarnos de nuestra corta siesta nos da por asomarnos por la ventana del hotel y mirar hacia el volcán (difícil no hacerlo) Sin esperarlo en absoluto vemos que el volcán está totalmente tapado por nubes... no tenía muy buena pinta. Fuimos a la agencia donde quedamos y nos dieron la noticia que temíamos, en estas condiciones no se puede subir. Había mucha incertidumbre entre todos, estábamos un poco a la espera de que esas nubes se fueran para poder hacerlo. No era intención de subir y de que no pudiéramos ver la lava por las nubes, no way. Tras esperar como una hora mirando hacia el volcán se decidió que se cancelaba y se aplazaba para el día siguiente. Nos fastidiaba el plan que teníamos para el resto del viaje por Sicilia pero Stromboli fue la razón principal por la que hicimos este viaje así que nos quedamos un día más rezando para que el día siguiente hiciera buen día. Además, el coche de alquiler lo teníamos aparcado en Milazzo y lo teníamos en un parking que habíamos pagado hasta solo ese día, nos arriesgamos a una multa.


El trekking alternativo y libre al mirador Sciara del Fuoco


Este inconveniente lo aprovechamos para conocer un poco más de esta isla dándonos una vuelta por su pueblo y playas. Teníamos una tarde y una mañana para ello. El pueblo en sí tiene poco que ofrecer aunque siempre es interesante conocer la vida de los locales y saludarles por sus calles, me parece increíble que vivan tan alejados de todo junto a un volcán. Casas blancas, alguna plaza con una pequeña iglesia y pescadores haciendo su día a día. Hablando con algunos turistas comentado lo de la mala suerte que tuvimos nos enteramos de que al otro lado del pueblo hay una ruta alternativa libre desde donde hay un mirador llamado Sciara del Fuoco que da hacia el cráter del volcán. Al no tener nada que hacer fuimos a probar suerte, quien sabe si se despeja más tarde.



Trata de una ruta que llega hasta el restaurante L'Observatorio siguiendo desde el pueblo la calle Via Regina Elena o la Via Vittorio Emanuele hasta el final y siguiendo por Avv. Domenico Cincotta hasta llegar al restaurante desde donde se puede ir a cenar algo mientras se ve el volcán entrar en erupción a lo lejos. Desde el restaurante se puede seguir hacia arriba hasta el mirador en un zigzag continuo, un trekking algo más largo y empinado de lo que habíamos esperado. 



Cuando llegamos arriba hasta al punto más alto que se puede llegar por libre  nos encontramos con lo que esperábamos. No se veía absolutamente nada de nada, solo niebla, el rugir del volcán y dos personas más como nosotros, esperando en el frío que se despejara. Es una ruta alternativa para aquel que no quiera pagar el tour guiado aunque la distancia desde este mirador al volcán es mucho más lejana que la del trekking organizado, nosotros nos queriamos acercar lo máximo al volcán para una experiencia completa. Aún así disfrutamos mucho de las vista hacia la costa, es un ascenso por las faldas del volcán que te da una visión de la costa y del pueblo desde arriba además de el Strombolicchio, un pequeño islote volcánico muy cerca de Stromboli donde hay un faro. Vimos que algunas agencia sí habían decidido subir al cráter... mal hecho. La vuelta en la total oscuridad del pueblo se nos hizo un poco dura y larga, creo que en total fueron unas 4 o 5 horas desde el hotel ida y vuelta, sin duda fue un buen entrenamiento para lo que nos esperaba el próximo día. 




Por aquí a veces caen piedras y lava directos al mar
Al día siguiente y con el volcán totalmente despejado nos fuimos a relajar a sus playas de arena negra volcánica para aprovechar la mañana antes del trekking. El agua de estas playa es muy limpia y cristalina aunque a estas alturas del año aún estaba un poco fría para bañarnos. Stromboli no solo es el volcán, es un lugar en el que relajarse y olvidarse de todo en sus playas tranquilas solo con el sonido de las gaviotas y del rugir del volcán. Nos tumbamos al sol y anduvimos por la orilla para relajarnos, no habíamos parado desde que salimos desde la loca Catania, este break nos sentaría de maravilla para concienciarnos de lo que estábamos a punto de vivir ahí arriba.



Tras un buen almuerzo de pasta con su siesta respectiva fuimos de nuevo al punto de reunión para empezar el trekking, esta vez sí, el cielo estaba totalmente despejado listo para nosotros, ¡allá vamos!



¡Todo despejado!

Pescadores de Stromboli

Esta vez sí, subida al volcán Stromboli


Con todo lo necesario que llevamos en nuestra mochila más el casco que nos proporciona la agencia para ponernos una vez que estemos arriba empezamos la marcha con el resto del grupo. Nuestro guía es un hombre entrado en años con mucha experiencia por estas islas del que íbamos aprender mucho. En el grupo íbamos gente de todas las edades y nacionalidades así que el idioma utilizado por el guía era el inglés y el italiano. Desde el centro empezamos a subir por la calle Via del Camposanto cuesta arriba,  una carretera que termina con la parte asfaltada para entrar en terreno de tierra. 




Nuestro buen guía hacía cortas paradas para hablarnos sobre el volcán y su historia mientras el camino se iba volviendo más y más empinado. El tiempo de ascensión se estima en unas 3 horas de constante subida bastante empinada. Las vistas mientras se va subiendo son sublimes, la Isla Strombolicchio se ve diminuta desde ahí arriba y el vértigo va in crescendo, Antes de proseguir con el último tramo de la subida hacemos una parada para beber y descansar un poco. El tempo con el que nos lleva el guía parece ser el adecuado para todos, las personas mayores que van con nosotros son gente con experiencia y van sobrados. Es lo que temo de los grupos, casi siempre hay alguien que retrasa a todo el grupo y eso hace que al final tengamos menos tiempo ahí arriba, no fue este el caso.





El último tramo de la ascensión y con los cascos ya puestos fue el de la gran sorpresa, tras subir un repecho empinado que va en zig-zags para hacerlo más accesible llegamos a la zona desde donde ya se podía ver el gran espectáculo. Es una zona donde el viento pegaba fuerte en nuestra dirección con lo que el estruendo del volcán nos pillo a todos por sorpresa, nos quedamos con la boca abierta cuando vimos entrar en erupción al volcán. Una gran excitación recorría nuestro cuerpo, estábamos ante el bicho gritando casi en nuestra cara y lo intentábamos captar con nuestra cámara para que nunca se nos olvidara. Todavía no era de noche con lo que todavía no se veía mucho el color naranja de la lava. Solo una constate fumarola saliendo del cráter. 








De mientras llegábamos a lo más alto del trekking el sol empezó a bajar rápidamente. El viento tan fuerte y frío estando parados era de lo más molesto, con el sudor de subir hacia mucho frío, no trajimos ninguna muda de camiseta, es algo que recomiendo hacer encarecidamente. Por suerte hay un cobertizo para cubrirse del viento. 
Era emocionante, no se sabía en que momento iba a entrar en erupción, se piensa que es cada 15 o 20 minutos pero no es crónometrado. Teníamos una hora más o menos para estar ahí arriba mientras comíamos y esperábamos el despertar del volcán. Ya estaba lo bastante oscuro para poder ver el color naranja del magma.

De repente y sin aviso alguno vimos salir un chorro de lava con una fuerza violenta. Nos quedamos todos en silencio flipando con el espectáculo natural que ocurría ante nuestros ojos, es una experiencia increíble que todo el mundo debería de vivir. Ya solo nos quedaba esperar y ver más erupciones con la cámara en mano para poder pillar el momento. Va todo demasiado rápido para captarlo y asumirlo además de que nos pillaba desprevenidos, es difícil estar 15-20 minutos con toda la atención en el cráter del volcán. Nos movimos a otro punto aún más cerca donde vimos la última erupción ya en total oscuridad, viendo el magma salir con ese naranja tan intenso. os dejo el vídeo que tomamos.




Como todo en esta vida, lo bueno se acaba y nos tocaba empezar la vuelta al pueblo. La bajada se hace por otra parte, es una parte arenosa muy empinada hacia abajo. Lo molesto es que la arena se te mete por todos sitios y a veces entre la arena hay piedras grandes que te dan un impacto indeseado en las rodillas, también hay muchísimo polvo en el aire, acabas negro como la arena volcánica. Fue una vuelta dura que se nos hacía interminable pero al final exhaustos llegamos a nuestro hotel donde nos dimos una ducha que nos supo a agua bendita y nos metimos rendidos en la cama, a la mañana siguiente tomábamos un barco hacia Milazzo haciendo una parada en la Isla de Lipari, la capital de las islas Eolias.

Os dejo con un vídeo más profesional sacado de youtube:



¿Qué traer para el trekking?: datos útiles


¿Qué hay que traer para hacer el trekking al Stromboli y no pasar apuros? Para ir bien preparado estas cosas de aquí abajo son para mi imprescindibles para tener un trekking placentero. Nosotros no llevábamos alguna de las cosas y lo notamos

-Botas altas para trekking
-Agua
-Snacks
-Crema solar
-Linterna
-Muda de camiseta (arriba sudados, una hora parados y con el fuerte viento que suele hacer se pasa mal)
-Cortavientos
-Buena condición física (subida y bajada algo dura)
-Polainas (prescindible pero recomendable para la bajada)

Recuerda que el trekking cuesta unos 25€ por persona para ir en un grupo de 15-20 personas. El trekking dura unas 6-7 horas ida y vuelta y tiene un desnivel de 924 metros, la recompensa bien merece la pena. 

Una experiencia para toda una vida.

El Etna desde la isla de Stromboli

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