26 de abril de 2015

Kosovo: Captando la esencia del país por Pristina y Prizren

*Retomo los relatos del viaje de dos meses a los Balcanes que había dejado un poco de lado por el reciente viaje a Ghana y el post sobre Stromboli. Es un viaje que va a llegando a su fin y que quiero terminar de escribir.



Que queríamos pasar por Kovoso en nuestro viaje por los Balcanes lo sabían hasta en Pekín. Es unos de esos países que llaman la atención por lo poco que sabemos de él (lo reconozco), de los que crean una incertidumbre para el que lo quiera ir a visitar. Uno de esos países que hay que ir a ver para comprender un poco mejor la situación real del país para no dejarse llevar por las noticias de televisión. Si por algo conocemos Kosovo es por su interminable guerra con Serbia, una guerra venida a menos durante los últimos años pero que sigue ahí, con una llama a fuego lento que en cualquier momento puede volver a crecer. 


Barajamos varias posibilidades para entrar al país, ¿desde dónde es mejor entrar? Una opción la descartamos rápido, ir desde Serbia a Kosovo era algo absurdo y arriesgado, en esos momentos había conflictos entre los dos países (sí, lo digo en plural), en la ciudad kosovar de Mitrovice para ser exactos. Otras opciones más factibles fueron la de ir desde Albania, la descartamos porque nos venía mejor otra ruta para conocer la República de Macedonia. Finalmente decidimos que lo haríamos desde Skopje, la capital macedonia. Kosovo es reconocido como país independiente por 109 países en el mundo. ¿Sabes cuál es uno de los que no acepta a Kosovo como país?, sí, estás en lo cierto, España.




Fue en el hostal en el nos hospedábamos en Skopje donde conocimos a Nuno, un científico viajero portugués que estaba de viaje por la zona con un coche de alquiler. Un viajero que ya ha estado en medio mundo y que también escribe en su blog sobre ello. Le contamos nuestros planes de ir a Kosovo y enseguida nos ofreció llevarnos en su coche alquilado ya que él también se dirigía hasta allí, a nosotros nos venía que ni pintado.

Pasar la frontera no fue ningún problema. Dio la casualidad de que un oficial que andaba por allí era español (posiblemente de la *KFOR) así que todo fue más fluido que lo normal, se extrañó cuando dijimos que veníamos de turismo. Nos dijo que tuviéramos cuidado ahí dentro con el coche, según él, los kosovares conducen muy mal. Lo tendríamos en cuenta, aunque algo así ya nos esperábamos.


Areas del KFOR 
*KFOR (Kosovo Force) : Fuerza multinacional liderada por la OTAN que veras por todsos lado y que tiene como objetivo mantener el orden y la paz en el país.


Monasterio Gračanica



Camino de Pristina, su capital, hicimos varias paradas para hacer algunas fotos de sus montes multicolores creados por el otoño. Antes de llegar a la capital propuse a Nuno de parar en un lugar especial del que había leído. 



El monasterio Gračanica se encuentra en un enclave serbio llamado Gračanica, una zona de serbios dentro de Kosovo, aunque parezca mentira, es como entrar de nuevo a Serbia por unos instantes. Las banderas de este país ondean en las rotondas y casas de la zona. No notamos el ambiente crispado o alterado aunque no creo que los habitantes de por aquí vivan muy cómodos con la situación. El monasterio en sí está protegido con alambre de espinos por el conflicto entre ellos y diferencias en la religión, fue declarado patrimonio en peligro.




El monasterio data del 1321 y fue fundado por el rey serbio Stefan Uros II Milutin. Se puede visitar su interior y así hicimos. Aunque pone que no se pueden tomar fotos, lo hicimos igualmente ya que allí no había casi nadie, solo una limpiadora que no nos prestaba mucha atención. El monasterio merece mucho la pena venir a verlo, es bonito tanto por dentro como por fuera y da una sensación difícil de explicar.
Fue una visita corta pero de lo más interesante, interesante de saber de que existen este tipo de zonas en Kosovo a pesar de la tensión entre ellos. Solo está a 5 km de Pristina.



Llegada a Pristina


Ya en Pristina, Nuno, nos llevaría hasta nuestro hotel que teníamos reservado. Él se volvía el mismo día de vuelta a Macedonia. Tras dejar nuestras cosas en nuestra habitación que se encuentra en una de las zonas más adineradas de Kosovo, nos subimos de nuevo al coche y fuimos hacia el centro.


Allí habíamos quedado con Ginés a través de Twitter. Un español casado con una mujer kosovar que vive a caballo entre Barcelona y Pristina. Uno de los autores de la interesante página web de revistabalcanes.com. Quedamos en pleno centro de Pristina por la que nos dimos un breve paseo por su calle principal antes de la cita. Nos sorprendió de primera mano ver una ciudad tan viva, moderna y diferente a la idea que tenía en mi cabeza. Un país que algunos a estas alturas aún creen que es un campo de batalla.




Una vez con Ginés, dimos una vuelta por Pristina y fuimos a comer en un restaurante recomendado por él. La comida estaba tremenda y el precio muy bajo, entre tanto Ginés nos contaba cosas interesantes sobre Kosovo y de lo que hacía por allí.
Nos guió por varios lugares de Pristina, como la bonita mezquita Fatih. Para la hora del café nos hizo una entrevista sobre nuestro viaje que habíamos comenzado hace un año y sobre lo que pensábamos de los Balcanes. Fue interesante el tiempo que pasamos con Ginés, es increíble como en todas partes del mundo te encuentras con historias como la de él, gente que por una razón u otra acaba en lugares tan singulares como Kosovo, cosas del destino caprichoso. Nuno ya se había ido por su cuenta, le estaremos eternamente agradecidos por su generosidad, una gran persona con un gran corazón. No sería la última vez que coincidiríamos con él.


Estatua de Skadenberg
A nosotros nos tocaba visitar Pristina por nuestra cuenta, era ya tarde pero aún nos quedaba tiempo. Anduvimos por el centro hasta que nuestros pies dijeron basta y paramos en una zona de restaurantes con mucho ambiente para cenar.

Si hay cosas que destacar para visitar en Pristina estas serían: .

-Su curiosa biblioteca universitaria. Llámala especial, llámala fea, pero el caso es que impresiona. Juzgad vosotros mismos (ver foto más abajo)
-El monumento New Born. El nombre lo dice todo, un monumento con mucho significado para los locales.
-La estatua de Bill Clinton, por curiosidad más que nada y la de Skadenberg, héroe albano y por lo tanto albano-kosovar por igual
-La catedral de Madre Teresa de Calcuta 
-La mezquita Fatih. 
-Bulevar Nena Tereze, la calle central peatonal reconstruida después de la guerra que cruza el centro de la ciudad.

Si bien seguro que hay más lugares donde Pristina muestra su cara más interesante, esta no la pudimos descubrir, pronto nos íbamos a visitar otra ciudad en Kosovo. Tras un día en Pristina que pasó demasiado rápido nos íbamos hacia Prizren, una ciudad al oeste del país del que nos hablaban muy bien. Nos hubiera gustado estar más días por Pristina para conocerla un poco más a fondo pero ya no nos quedabas muchos más días del viaje, un viaje que teníamos pensado terminar en Estambul. Teníamos que aligerar el paso para alcanzar nuestro objetivo.


Biblioteca universitaria: Fuente Wikicommons
Interior de la mezquita Fatih

Otra mezquita de Pristina
Cayendo la noche desde New Born

De ruta por el bonito pueblo de Prizren


Para llegar hasta Prizren tuvimos que tirar de taxi para llegar cómodos hasta la estación de autobuses de Pristina desde donde salen autobuses hacia todas las partes del país. Para llegar hasta Prizren serían unas dos horas y pico más o menos.

Prizren, ciudad histórica y segunda con más población de Kosovo es uno de los lugares más visitados por turistas y viajeros que andan por el país aunque el turismo en este país no es que esté a la orden del día, difícilmente te encontraras con turistas por sus calles. Al menos nosotros no vimos ninguno aunque creo que esto está cambiando poco a poco.


El autobús nos dejó un poco lejos del centro, con la ayuda de los locales pudimos ir llegando hasta él. De camino hicimos nuestra parada para tomar nuestro desayuno preferido de los Balcanes, burek con ayran (yogur blanco), formaba parte casi de nuestra rutina diaria durante estos dos meses de viaje y este en Prizren fue sin duda de los mejores que tuvimos.


Burek y ayran, la combinación perfecta

La ciudad se distribuye en dos partes separadas por un río llamado Prizrenska Bistrica. El antiguo puente de piedra que lo cruza es el más antiguo y céntrico de la ciudad aunque fue parcialmente destruido por una riada y reconstruido más tarde. 

Antiguo puente de piedra
Continuamos y fuimos mirando hacia arriba buscando el camino hacia la fortaleza Kaljaja, nuestro objetivo principal. Callejeando por calles casi en vertical pudimos ir llegando poco a poco a ella. Por el camino nos encontramos con un templo ortodoxo abandonado serbio, protegido con alambre de espinos pero parcialmente destruido. Parece ser que no aguantó el conflicto. Una puerta oxidada y que casi se caía a pedazos fue por donde pudimos entrar (normalmente no se puede). Por fuera se mantiene visiblemente bien pero por dentro esta destrozada con todo cubierto de malas hierbas.

Templo ortodoxo serbio abandonado
Puerta de entrada al templo que estaba abierta
Vistas desde el templo ortodoxo
Desde allí ya no quedaba mucho para llegar a la fortaleza Kaljaja, una bandera gigante de Kosovo nos da la bienvenida y vemos que en el interior de la fortaleza no queda nada, solo un campo abierto con algunas ruinas dispersadas, unas murallas reformadas es lo que mejor se conserva de la fortaleza que es lo que se ve desde abajo. Sin embargo, lo mejor de llegar hasta aquí no es la fortaleza en sí, si no las tremendas vistas sobre la ciudad de donde se puede ver todo detalle. Por ejemplo, ver todas esas innumerables minaretes asomando entre las casas. Que Prizren es una ciudad musulmana no cabe ninguna duda.
Mientras nosotros paseábamos por las murallas que dan al abismo un hombre solitario comía pipas tranquilamente mirando hacia la ciudad, tanta tranquilidad me dio hasta envidia, un buen lugar para sentarse un rato y reflexionar mientras tienes la ciudad a tus pies.




Es una fortaleza de la era medieval que fue construida por el imperio bizantino en el siglo XI a su paso por la región. La fortaleza fue ampliada por el rey serbio Stefan Uros IV y ocupado por los otomanos durante cuatro siglos hasta 1912 en la primera guerra de los Balcanes dándole la forma que presenta hoy en día.





Volvimos de nuevo hacia la ciudad donde aún nos quedaban cosas por ver, aunque primero hicimos un alto en el camino para sentarnos y beber una cerveza local. Siempre que puedo lo hago, me gusta probar las cervezas del mundo. Esta cerveza Peja no estaba nada mal. 

peja beer

La vida sigue en Prizren
Atuendos típicos
Folklore albanokosovar
Paseando por sus calles paramos en la mezquita más importante de la ciudad llamada Sinan Pashá en la plaza Shadërva y preguntamos si podíamos entrar a ella, cosa que no fue problema. Al entrar y mirar hacia arriba quedé con la boca abierta durante un buen rato. Fue lo más bonito que jamás vi en una mezquita, una preciosidad que se encontraba encima de nuestras coronillas, una poesía en forma circular con una de las caligrafías más bonitas que existen ,pues así me parece el árabe. No habíamos pisado Estambul aún pero era algo que era difícil de superar, me hubiera quedado horas mirándolo y aún me sorprende cuando miro las fotos que tomamos, comprobadlo vosotros mismos en las siguientes imágenes. Al otro lado del río hay un Hamman que estaba en pleno proceso de renovación y la mezquita Gazl Mehmet Pasha, como veis, el patrimonio que mejor se conserva es lo que quedó del paso de los otomanos. Algo que ocurrió no hace tanto como uno piensa.

El precioso techo de la mezquita central de Prizren


Callejeando vimos más templos ortodoxos serbios protegidos con alambre de espinos pero esta vez mejor conservados que el anterior, es curioso como los serbios pretenden proteger su patrimonio de posibles ataques en una zona que aún consideran como suya. ¿Acaso no son civilizaciones que nada tienen que ver entre sí?, ¿pretenden que gente tan diferente respecto a creencias, raíces o lengua idealicen una misma bandera, himno y nación?, ¿o es que la intención serbia sea echar a los albanokosovares de la región? No voy a entrar demasiado en el tema porque es un asunto con muchas filigranas que aún no logro de entender del todo, no todo es tan sencillo como se supone. Por desgracia es algo que ocurre en innumerables lugares en el mundo. El debate inacabable.

Templo ortodoxo serbio en mitad de Prizren
Nos fuimos con la sensación de haber visitado una ciudad con mucho encanto y entretenimiento, con gente que va a lo suyo pero que a la vez es muy acogedora. Gente que la mayoría ha vivido y sigue viviendo la crisis en sus carnes, con ese odio y alerta siempre puestos en ON pero que intenta hacer su vida como en cualquier otra ciudad europea, algo que a mi parecer consiguen a la perfección. Que en Kosovo o Albania existan bandas de mafiosos es por todos conocido pero que eso se traduzca a la calle o afecte a los turistas, nada de nada. Son cosas que se oyen pero que no se ven.

Con esta visita cerrábamos nuestra breve pero intensa etapa por Kosovo, tocaba seguir nuestro camino hacia Estambul no sin antes hacer una parada obligatoria por Sofía (capital búlgara) que nos pillaba de camino, no podíamos no hacerlo. Esa noche dormiríamos en Pristina a la que llegamos ya de noche. A la mañana siguiente nos esperaba un largo viaje hasta Sofía haciendo escala en Skopje, un viaje que nos ocuparía prácticamente todo el día, víctimas del horario de los autobuses :). 

Bulgaria, here we come!




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Post anterior del viaje: 
Skopje, la gran locura macedonia