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10 de mayo de 2015

Bulgaria: Sofía, nuestro paso por la capital búlgara


Una semana para un viaje de dos meses es como el último día de una vacaciones de 10 días, sientes como va acabando todo y quieres aprovechar hasta el último minuto posible. Nuestra extensa ruta por los Balcanes estaba agonizando para morir en Estambul pero antes nos quedaba por conocer la capital búlgara, Sofía. Por falta de tiempo y por las pocas facilidades que hay para llegar en transporte público hasta el famoso monasterio de Rila, tuvimos que cancelar el plan que teníamos. Decidimos que haríamos un viaje más en condiciones por el país más adelante - esas cosas que se dicen estando de viaje pero que luego difícilmente ocurren, ¿te suena?- Ahora nos teníamos que conformar con conocer su capital. Una de las ciudades más antiguas de Europa y ciudad importantísima en la historia de los Balcanes fue cuna del que fue un gran y poderoso imperio, el imperio búlgaro.




Llegamos a Sofía de noche tras un largo camino desde Pristina, haciendo escala en Skopje. Fue un viaje en autobús algo largo pero tranquilo en un día lluvioso. Una vez en la estación cambiamos un poco de dinero a la moneda local (lev). Tuvimos que arreglarnos un taxi que nos llevara hasta nuestra habitación reservada de antemano, taxis los cuales nos querían cobrar en demasía, ridículo hasta el punto de que nos tomaban por tontos, no hay cosa que de más coraje saber que te engañan con saña, lo peor era que no querían entrar en razón. Por suerte había una oficina de taxis de prepago dentro de la estación de autobuses con los que arreglamos a un precio decente nuestro trayecto. Mientras nos subíamos a nuestro taxi, los taxistas que nos intentaron engañar nos miraban con ojos recelosos ...in your face. Ya sabéis, no os fiéis ni un pelo de los taxistas búlgaros, no tienen buena fama.

Dormíamos en una habitación doble de un hostal donde nos dieron bastante información, con eso ya nos podíamos ir a dormir tranquilos tras tan largo viaje aunque antes fuimos a comer un kebab que había cerca del hostal, tan tarde y entre semana no quedaba casi nadie en las calles de Sofía.

Al día siguiente con mapa en mano y muchas ganas de conocer un nuevo país salimos a la calle con un frío que parecía más invernal que otra cosa, estábamos ya bien entrados en noviembre y eso se empezaba a notar mucho, 


Lo primero de lo que nos dimos cuenta es lo de lo especial de muchas de sus estatuas, digo especial porque muchas de ellas aún representan ese comunismo ex-sovietico que vivió el país, estatuas como que vimos en un parque y que podéis ver a continuación. Eso sí, fueron los que se encargaron de echar a los otomanos del país.

Figuras comunistas
Estatua del ejercito soviético

Catedral St. Alexander Nevsky


No esperamos mucho para ir directamente a uno de los edificios que más ganas teníamos de ver de Bulgaria, un edificio que sale en cada imagen de Sofía y que representa mucho del poder monumental de la ciudad. No es otra que la impresionante Catedral St. Alexander Nevsky. Una inmensa catedral ortodoxa, de las más grandes del mundo que no deja indiferente al que viene a verla.


La catedral fue terminada en el año en 1912 y fue creada en honor a los rusos muertos en la liberación de Bulgaria del imperio otomano.

Por delante
Por detrás
Puerta de la catedral
No muy lejos de allí por la misma plaza nos encontramos con un mercadillo con gente un poco rara que vendían antigüedades para coleccionistas (no vendían ciudades :P) y comida. En esta misma plaza Nevski nos encontramos con diferentes edificios dignos de admiración como la de aquí abajo, la iglesia de Santa Sofía.



Los "raros" en el mercadillo
Sin rumbo y dejándonos llevar por nuestro instinto fuimos caminando por las frías calles de Sofía. Con alguna sorpresa que otra y con parada técnica para seguir con la tradición de prueba de cerveza local. Sin esperarlo nos encontramos con otro de los monumentos más importantes de Sofia. Este templo ortodoxo de estilo ruso para alguien que no haya estado en Rusia antes, sorprende mucho. Es pequeñita pero muy mona, se llama San Nikolay y tiene esas cúpulas doradas características de los templos ortodoxos rusos, toda una maravilla. Fue construida donde se encontraba una antigua mezquita otomana tras la liberación de los búlgaros que estaban bajo el mando turco.
Cerca se encuentra el museo nacional de naturaleza y el museo nacional de etnología. No estábamos muy de museos en nuestra visita a esta ciudad así que los dejamos de lado.



En algún lugar de Sofía


Iglesia rusa
Arte urbano en Sofía
Siguiendo por la calle principal desde la iglesia rusa llegamos a una zona con edificios gigantescos del gobierno. Todos impolutos y ordenados con la carretera adoquinada. Se notaba que estábamos en la típica parte de la capital donde se concentran todos los edificios del gobierno, están muy cerca de los monumentos de Sofía.




En una plaza vimos a dos guardias que vigilan el palacio presidencial al estilo Buckinham Palace. Con sus cambios de turno, su indumentaria de guardia real y su cara de muñeco que no se mueve ni un milímetro. Muy y entrando a un recinto cerca del hotel Sheranton nos encontramos inesperadamente con las ruinas de una iglesia llamada Sveti Georgi. Es una iglesia escondida y rodeada de edificios relucientes y modernos que para nada concuerda con el estilo de su alrededor pero que la tienen como oro en paño por su importancia historia. Es la más antigua de la ciudad.

La oculta iglesia Georgi

Siguiendo por la carretera principal nos cruzamos con la estatua de Sofia, aunque simple, se trata de un monumento importante de la capital por ser la patrona que lleva su nombre. Se instaló en lugar de una estatua de Lenin y mide unos 24 metros de altura, en un lugar muy céntrico. Se está convirtiendo en el emblema de la ciudad. Cerca está otro de los grandes edificios de Sofía, se trata del templo ortodoxo Sveta Nedelja. 


Debajo del nivel del suelo hay unas ruinas antiquísimas, conocidas como un anfiteatro de Serdica que da nombre a la parada de metro. Unas ruinas romanas por las que se puede dar una vuelta y aprender del paso de los romanos por estas tierras.


Sofía, santa patrona de la capital búlgara.
Sveta Nedelja
Sacerdote saliendo de Sveta Nedelja

Por suerte aún se conservan mezquitas de la época otomana, la más importante es la mezquita Banja Basi y no estoy seguro pero creo que la única de la ciudad. Grande y bonita, se encuentra muy cerca de la mezcla de religiones entre edificios ortodoxos, católicos y judíos y sobre todo de los manantiales de aguas termales. Unos chorros de donde sale agua casi hirviendo que con el frío que hacía nos sentó como agua bendita, todo esto en mitad de la calle y de uso público. Aquí se puede observar el bonito edificio de baños termales al estilo del monasterio Rila.


Mezquita Banja Basi
Baños termales de Sofía


Como en muchas ciudades de los Balcanes nos encontramos con una mezcla de religiones sorprendente. Que hoy en día judíos, musulmanes, católicos y ortodoxos puedan vivir en armonía parece algo asombroso. Toda una historia de una ciudad donde las religiones y civilizaciones se fueron turnando creando unas comunidades y herencias que aún perduran hoy en día. Pasa algo similar en Sarajevo, dos ciudades ejemplo de comunidades entremezcladas con distintas creencias y tradiciones.


Sinagoga cerca de la mezquita
Tiendas a la altura de tus pies



Paseamos por el bulevar Vitosha "calle de las tiendas" de Sofia. Una calle por donde transcurre la mayoría de gente local para hacer sus compras, está renovada y es agradable de pasear. No teníamos intención de comprar nada así que la recorrimos sin para mucho hasta llegar a una parte de un mercado y otro templo ortodoxo sorprendente, este se llama Sveti Sedmochislenitse.



Sveti Sedmochislenitse
Ya por la noche nos dimos cuenta de que había mucho movimiento por la calle. Gente con banderas búlgaras gritando y manifestándose. Sobre todo en la plaza Tsar Alexander II donde se acumulaba la gente para una manifestación contra el gobierno frente a la Asamblea Nacional de la República de Bulgaria. Mucho ruido pero pocas nueces.


Nos lo encontramos en nuestro camino a la Sveti Alexander Nevsky que vinimos a verla también por la noche, no podíamos estar en Sofía sin también verla por la noche, es un edificio espectacular.


Plaza Tsar Alexander II
Catedral Alexander Nevstky de noche

Al día siguiente fuimos a hacer el free walking tour que hay en la ciudad como ya hicimos en Bratislava al principio de este viaje. Nos habían informado de ello en el hostal y nos pareció interesante para descubrir rincones que nos pudimos haber dejado el día anterior además aprender más de los lugares que ya vimos el día anterior, nunca está demás y teníamos otro día completo en Sofía para seguir conociéndola. Aunque digan que Sofía es suficiente verla con un día no nos pareció así. Sofia tiene más que ofrecer de lo que se piensa .

El tour se hace dos veces por día, uno empieza a las 11am (el que hicimos) y otro a las 6pm. Empieza junto a Palacio Sadebna y allí nos juntamos un buen grupo de gente de múltiples países diferentes. Visitamos todos y cada uno de los edificios más importantes de la ciudad. Aprendimos mucho sobre ellos además de las historias del país que nos contaba el buen guía, historias no siempre positivas. Vimos edificios que nos habíamos saltados como el precioso Teatro Nacional Ivan Vazov





Estatua de Slaveikovs en la plaza de los libros



Teatro Nacional Ivan Vazov

Al terminar el tour cerca de la catedral Nevsky nos dimos cuenta de que las manifestaciones habían ido a más. Era noticia en los telediarios de todo el mundo. Ya no parecía ser tan pacifico como el día anterior y la gente la iba armando en grupos por todo el centro de Sofía. Había muchas patrullas anti-disturbios y muchas calles cortadas. Sin quererlo nos metimos en todo el meollo, como muestro en las siguientes fotos. No parecía ser el momento correcto para ir de turisteo por el centro, cosas más importantes se cocinaban en la capital búlgara.


Añadir leyenda


Manifestaciones en las calles de Sofía
Para escapar de todo ese caos nos fuimos andando varios kilómetros a pie para llegar a uno de los monumentos que se encuentran alejados del centro de la ciudad. Nos fuimos andando hasta la San Nikolay Sofiyski, otro templo ortodoxo del estilo del monasterio de Rila y los baños termales del centro. Mereció la pena el largo paseo.


San Nikolay Sofiyski
Que haría esta mujer ahí




Cerca de este edificio hay un gran centro comercial muy grande y moderno al que entramos para comer algo y relajarnos. Adivinad que comimos... sí, burek. :P.


Parada de metro de Sofia
Dos días fueron lo que tuvimos en Sofía, a nuestro parecer más que suficientes para ver lo esencial de la ciudad. Una ciudad que puede parecer un poco fría pero que a nosotros aunque no nos encantara si que nos gustó. Mucha gente dice que incluso no merece la pena venir a conocerla, no le hagáis caso, Sofía es una gran capital europea con mucha historia y monumento a sus espaldas, bien merece darle una oportunidad.

Esa misma noche ya teníamos un autobús nocturno que nos llevaría hasta nuestro último destino. Última parada Estambul...







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Post anterior del viaje: Kosovo: Captando la esencia del país por Pristina y Prizren

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