13 de julio de 2015

Ruta de 4 días por Lanzarote: La isla de los 300 volcanes


Andábamos en busca y captura de un viaje para relajar y desconectar nuestras mentes saturadas de tanto trabajo, de tanto madrugar y de esa rutina que siempre intentamos romper con un viajecito. Buscábamos una isla que cumpliera unos requisitos, sobre todo el de que fuera buen lugar para hacer surf, que era nuestra prioridad, además de otras cosas.

Buscando por el mapa del mundo, en la web de Ryanair y navegando por internet, llegamos a la conclusión de que Lanzarote, era nuestro destino ideal, ya que cumplía con los siguientes requisitos:


  • Una isla pequeña para pasar 4 días enteros 
  • Que haga siempre sol y buena temperatura 
  • Que tenga buenas playas para hacer surf   
  • Que tenga playas paradisíacas 
  • Que sea volcánica  
  • Que la estancia y sobre todo el vuelo hasta allí salga barato 
  • Extras: Parque Nacional de Timanfaya (paisaje lunar), gastronomía para chuparse los dedos, acento molón...

Como casi siempre, el vuelo lo tomaríamos desde Bruselas un jueves muy temprano, un vuelo algo largo pero muy relajado. Una vez en el pequeño aeropuerto de Lanzarote recogimos nuestro coche alquilado que tan barato nos salió y salimos de ruta. Si queríamos ver  lo máximo posible en 4 días, el coche era la mejor solución para ello. En esta ocasión eramos tres personas, Perrine, una amiga de nosotros (Kirsten) y yo, con lo que los gastos del coche por persona se quedaron en muy poco. Lo contratamos a través de buscador de coches que siempre suele salir más barato que hacerlo directamente con la compañía.

Nuestra base la tendríamos en el diminuto pueblo de El Cuchillo, muy cerca de La Santa, ciudad surfera por excelencia que es donde teníamos nuestras clases de surf reservadas anteriormente por email (Kalufa Surf School). Fue mediante ellos con quienes arreglamos nuestro alojamiento, un hostal que es llevado por la escuela de surf misma, un grupo de italianos que viven ya un tiempo en la isla. 



Lugares que vimos e hicimos en nuestra ruta por Lanzarote:



  •  En rojo marcados los lugares que visitamos 
  •  En celeste marcados los lugares que no vimos y que merecen una visita




  • Costa del Papagayo


Durante el primer día no nos íbamos a complicar mucho, estábamos cansados del viaje y del madrugón que nos metimos esa mañana en Bruselas con lo que después de acoplarnos en el hostal de El Cuchillo, salimos directamente hacia el sur de la isla, no nos apetecía otra cosa. Esta costa llamada Costa del Papagayo o Punta del Papagayo se encuentra cerca del turístico pueblo de Playa Blanca, donde acabaríamos más tarde. Para llegar allí tuvimos que pasar por una carretera de tierra en regular estado, está un poco alejado de todo y eso mola. Tiene un parking cerca de las playas, con lo que aparcar no supone ningún problema (a no ser que sea hora punta en temporada alta).


De camino te encuentras con paisajes como estos

La playa y su entorno nos dejó con la boca abierta. Es una costa que tiene varias calas escondidas de aguas turquesas y playas algo más grandes, alguna de ellas playas nudistas. Pudimos caminar sobre las alturas desde donde se pueden sacar unas fotos muy bonitas y bajar a donde más nos apeteciera, andamos un buen rato viendo playas además del precioso paisaje de los volcanes de alrededor. Es todo en un entorno muy natural y sin contaminación visual de edificios.
Echamos unas horas disfrutando de esta playa, nadando en sus aguas cristalinas y descansando en su arena limpia y dorada. El requisito de playas paradisíacas ya lo habíamos confirmado con este lugar.



Acabaríamos el día por Playa Blanca, una ciudad donde duermen muchos de los turistas que vienen a Lanzarote. Es un lugar agradable con mucho que hacer y con playas por todos sitios.

Playa Blanca

  • Surfear en la Caleta de Famara (o al menos intentarlo)

Era una de las principales razones por las que vinimos aquí, queríamos hacer unas vacaciones surferas y recordar nuestros primeros pasos que dimos en Agnes Water, Australia, donde aprendimos lo básico para poder surfear. Esta vez seguiríamos dando clases ya que no lo terminamos de dominar demasiado. Para ello intercambiamos emails con la escuela de sur Kalufa que fue la empresa con la que lo arreglamos todo. Sería cada mañana unas 3 o 4 horas en la Playa de Famara.


Bien temprano desayunábamos en nuestro hostal donde nuestro instructor nos recogía a todos en un 4x4 para llevarnos de El Cuchillo a La Santa, allí tuvimos que escoger nuestros trajes de surf y recibir nuestras primeras instrucciones. Desde La Santa subiríamos de nuevo al vehículo para llevarnos a la Famara por un camino que no parecía ser de este mundo por sus raros paisajes. Esta amplia playa suele tener buenas olas para principiantes como nosotros. Tras una hora de teoría, calentamiento y hacer el lila en la arena, nos metimos en el agua. Al principio fue mal, aunque ya supiéramos las bases de cuando lo hicimos en Australia, casi no podíamos coger ninguna ola. Con el paso de las olas la cosa fue mejorando y cogimos algunas de ellas, la sensación es única, el cuerpo me pedía más. Surfear engancha y hay que vivirlo para comprobarlo. El siguiente día nos serviría para perfeccionar la técnica.

Fue un acierto venir a surfear a Lanzarote, es un lugar tranquilo, con mucha tradición surfera e ideal para principiantes donde nunca faltan las olas. No será la última vez que surfeémos. ¿Dónde será la próxima?



  • Jameos del Agua y sus cangrejos blancos

Tras la gran mañana de surfeo, nos ducharnos y comimos usando la cocina que había en el hostal. Teníamos toda la tarde para ir a visitar lugares con nuestro coche alquilado. Al ser una isla pequeñita todo queda bastante a mano para visitar sus rincones. Como destino del segundo día elegimos ir hasta Jameos del agua, un lugar muy peculiar.


Otro mundo es posible (de camino a Jameos)
El túnel volcánico de los cangrejos
Jameos del Agua es en realidad un túnel volcánico creado a partir de una erupción del Volcán de la Corona que está pegado prácticamente a la costa. Dentro de este túnel hay una poza de agua que guarda una sorpresa en su interior. La sorpresa se traduce en diminutos cangrejos blancos que están por todos lados y que se ven perfectamente por la claridad del agua, estos cangrejos llamados cangrejos ciegos son endémicos de la isla, no hay otro sitio en el mundo donde se puedan ver. Son el símbolo natural de la isla de Lanzarote y una de las razones principales que hicieron que viniéramos hasta aquí. 

Aparte de todo esto, Jameos del Agua, también tiene su parte artificial. Todo este conjunto de cosas naturales está mezclado con paisajes artificiales, su artífice fue el lanzaroteño César Manrique que también creó una piscina con palmeras que forma un paisaje idílico. Cesar Manrique, además de esto, tiene otros lugares como el Jardín de Cactus o su Fundación que tuvimos de dejar sin visitar por falta de .tiempo. Fue pintor, escultor, arquitecto y artista muy importante de la isla y de España entera que recibió premios a nivel internacional. Conocido por su defensa por los valores medioambientales.
Dentro también hay un bar y restaurante para tomarte en algo en un lugar donde todo es muy silencioso y tranquilo.

* Precio: 9€ por adulto no residente




  • Mirador del río

Aprovechando que nos encontrábamos por el norte de la isla tras visitar Jameos del Agua, fuimos hacia el famoso Mirador del Río. Un mirador que da a la pequeña isla cercana de La  Graciosa. Para entrar al mirador hay que pagar entrada. Trata de una creación arquitectónica de César Manrique. El mirador tiene unas panorámicas espectaculares, de las mejores de la isla o al menos eso entendimos ya que al llegar nosotros nos encontramos con que el mirador estaba cerrado, un guardia de por allí nos lo confirmó.  Pero como las ganas nos pudieron fuimos por el lado donde hay un camino libre y que también da a vistas de La Graciosa. El problema con el que nos encontramos no fue llegar hasta las vistas si no que de repente se formo una niebla gruesa que nos impedía ver dos metros mas allá de nuestros pies, ¡vaya mala suerte la nuestra!
Es como si la niebla se hubiera quedado a sus anchas en el acantilado, parecía el único lugar en la isla que ocurría esto.

Jugando con las sombras de la niebla
Uno de los momentos en el que el cielo se abrió un poquitín
A veces se podía ver algo y nos imaginamos un poco lo que se puede ver normalmente. Tras esperar un rato sin mucho éxito decidimos irnos dirección sur por una carretera con un paisaje precioso. Por el camino aprovechamos para comprar en un pequeño supermercado local de Haría, un pueblo que aprovechamos para conocerlo un poco. La verdad es que Haría tiene mucho encanto, nos gustó mucho recorrer sus calles de casas blancas, es un pueblo muy digno de visitar.

* Precio del mirador: 4,5€ por adulto

El sol cae a plomo y el horizonte se deja ver tímidamente
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Esto es lo que se suele ver desde el mirador (Foto sacada de wikicommons)

  • Parque Nacional Timanfaya



El rey del mambo de la isla, lo que nadie se debería de perder viniendo a esta isla es sin duda este parque nacional tan especial. El Parque Nacional de Timanfaya es uno de esos lugares que no te deja sin igual. Su paisaje lunar tan gris es una auténtica pasada, es una pena que no lo puedas recorrer con senderos por libre. En nuestro tercer día después de surfear es a lo que nos dedicaríamos primero.

Típico paisaje de Lanzarote, todo gris.
Antes de entrar por donde te cobran el ticket fuimos a un lugar cerca de allí para ver algo típico de Lanzarote. Unas  de las atracciones más famosas de la isla. Para darte un paseo en camello lo puedes hacer aquí, es como sentirte un poco como si estuvieras en el Sahara pero con arena gris, un paseo muy especial por el activo volcán de Montañas del Fuego. Lo hice porque acabaron por convencerme pero es algo que no repetiría nunca más, en ese momento no era muy consciente de lo que haciamos. Lo que hacen con estos camellos en contra de su voluntad para ganar dinero me parece fuera de lugar, por muy especial que sea. Los animales, aunque les tengan bien cuidados, tienen que andar encadenados unos a otros llevando a los turistas cuesta arriba. Aprovechamos para darles un poco de cariño y sacar unas foto del increíble paisaje por  el que 'cabalgamos'. 

¡Te pido por favor que no cometas nuestro error!

Perrine pidiendo perdón a su camello
Con los camellos lleno de turistas cuesta arriba
Tras esta turistada que hicimos fuimos de verdad a lo que vinimos a hacer, entramos al parque con nuestro coche pagando la entrada correspondiente (todas las atracciones de Lanzarote son bastante caras) y llegamos al Centro de Visitantes del parque donde esperamos a nuestro autobús que nos daría una vuelta por el parque durante unos 14 km. Este paseo por las Montañas del Fuego conocido como la Ruta de los Volcanes está incluido en el precio del *ticket de entrada que ya de por sí ya es algo caro. Decir que esta es la única forma de poder visitar las entrañas de este parque tan singular, no nos quedaba otra opción. Estamos hablando de una isla con más de 300 volcanes de los que la mayoría se encuentran en este lugar.


El paseo en autobús por las estrechas carreteras que han creado para ello es una pasada. La de fotos que se pueden sacar es infinita, ante tal paisaje es difícil no hacerlo, uno de esos paisajes que te hacen amar a este planeta por la cosas raras que te puedes encontrar. Es un lugar donde no viven apenas plantas ni animales, es totalmente desértico, aunque si existe un lagarto que tiene la suerte -o desgracia- de andar en solitario por estas bastas dunas de arena oscura. Por los altavoces del autobús había como una cinta contando curiosidades sobre el parque aunque tampoco es que se escuchara demasiado bien. Es lo más parecido que te puedes encontrar a la luna. Un mar de lava seca, piedras volcánicas y cráteres de todas las formas con diferentes tonos de grises y rojos que te dejarán anonadado si eres amante de la originalidad de la naturaleza.

Un mar de dunas grises y negras
Cráteres colapsados

De vuelta al centro de visitantes del parque también pudimos presenciar un espectáculo de geysers. Son de esos que entran en acción cuando se le añade un producto por sus orificios. Al echar ese producto tan solo tarda unos segundos en expulsar un chorro de agua y gas de su interior. Nos hizo recordar al más espectacular geyser que vimos en Nueva Zelanda, en Wai-O-TapuAdemás de todo hay como un horno natural gigante con su parrilla y todo, es asombroso el calor que sale naturalmente de su interior, hay un día a la semana en el que preparan una parrillada a la que todo el mundo se puede apuntar.

* Precio de la entrada al parque: 9€ adulto no residentes, 7,2€ para residentes canarios con ruta de autobús incluida.
* Precio paseo en camello: de 6 a 9 € según la temporada.




El resto del día visitamos alguna de sus bodegas de vinos, las hay por todos sitios y en ellas puedes hacer cata. Es una de las experiencias que la mayoría de gente hace en su viaje a Lanzarote, ¡tienen unos vinos buenísimos! Sus viñedos predominan el paisaje de la isla, los verás por todos los sitios. Nos pillamos unas botellitas para la noche.


  • El mercado de Teguise y su fortaleza

En nuestro último día aprovechamos que era domingo para ir al famoso mercado de Teguise. Este día al tener el vuelo por la tarde decidimos no hacer surf por la mañana y aprovechar para ver un poco más de la isla.

Teguise fue la capital de Lanzarote antes que Arrecife y aún guarda los aires de grandeza de entonces aunque se haya quedado más pequeñita que la actual capital. Fue nombrada capital tras la conquista de los españoles en el siglo XV, eligiendo este lugar por su buena situación estratégica ya que le daba una buena defensa.
Cada domingo alberga el mercado más grande y famoso de la isla y sus calles se llenan de gente y puestos, no solo es su mercado lo que se viene a ver, este bonito pueblo es ideal para recorrértelo a pie completándolo con la visita a su castillo que se ve en las alturas. 

Llegando a Teguise
Para aparcar fue sencillo, en las entradas del pueblo están preparados para el mercado. Facilitan terrenos para poder aparcar el coche por poco dinero pudiendo ir a pie hasta el centro donde se encuentra el mercado.
Visitando su bullicioso mercado aprovechamos para visitar y callejear por el pueblo. Se vende de todo tipo de cosas y es el lugar idóneo para comprar souvenirs o los mejores productos locales a buen precio. También te encuentras con muchos africanos vendiendo, la cercanía de estas islas con África se nota.





Para ir a visitar la fortaleza tomamos de nuevo el coche cuesta arriba, a pie con este calor sería una locura pero vimos a gente que lo hacía. Al parecer nos equivocamos de camino y nos metimos en una carretera de tierra que iba por las alturas y que llegaba hasta la ciudad cercana de Nazaret. Las vistas de esta carretera a Nazaret son asombrosas. Es curioso, anteriormente ya estuve en la 'autentica' Nazaret(h) de Israel y en un pueblo belga con el mismo nombre cerca de Gante, ¡este era el tercer Nazaret con el que me cruzaba! ¿Habrá alguno más por el mundo? 

Vistas a Nazareth que encontramos por casualidad

Bajamos de nuevo por Teguise y cogimos otra carretera que esta vez si llegaba hasta la fortaleza. Esta fortaleza de Santa Bárbara se encuentra en cima del volcán llamado Guanapay y es la más antigua de la isla. Aparte de las impresionantes vistas que se tienen de casi toda la isla, la fortaleza está muy bien expuesta para el turista. En su interior está el Museo de la Piratería, un museo muy curioso y bien cuidado, moderno y divertido donde aprenderás sobre la historia de la isla y de la fortaleza misma. Desde sus orígenes y la conquista de los españoles hasta el paso de los piratas franceses. 

* Precio del Museo de la Piratería: 3€ por persona 


Fortaleza Santa Barbara
Teguise desde la fortaleza
Paisajes desde la fortaleza


Otros lugares que se pueden visitar en Lanzarote y que no pudimos ver por falta de tiempo:

  • Cueva de los Verdes
  • Acantilados de los Hervideros
  • Jardín de Cactus
  • Arrecife
  • Isla de la Graciosa
  • El Golfo y la Laguna verde