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25 de agosto de 2015

Israel: Día 4: Nazaret. Tierra de Jesús, María y José


Haifa fue el último lugar donde me sentí de verdad en Israel, estos dos últimos días por Acre y Nazareth hicieron que me diera cuenta de que aún estando en Israel, me encontraba rodeado de árabes, ya fueran cristianos o musulmanes, algo no me cuadraba pero que ya me empezaba a acostumbrar. Sobre todo en Nazareth, una ciudad totalmente musulmana que convive con la situación sin mayores problemas, en una sociedad y país complicados, o mejor dicho, en un territorio que comparten dos civilizaciones muy desiguales donde una es más poderosa que la otra, militar y logísticamente hablando..

Me encontraba en una meca del cristianismo, una ciudad muy conocida por la biblia donde nada más y nada menos vivieron María y José con su hijo Jesús, iconos y protagonistas del cristianismo. Según cuenta la biblia, fue el lugar de la Anunciación y donde Jesucristo pasó su juventud. Aunque yo no sea muy religioso sí que me resulta palpitante conocer lugares de tanta transcendencia en todo el mundo.


Llegar hasta Nazaret lo hice en autobús desde Haifa sin ningún problema, el trasporte por aquí es eficiente, cómodo y suele ser puntual. Llegué por la mañana en un día festivo, todo estaba cerrado, lo que más me dolió fue ver su zoco sin un alma, totalmente vacío y cerrado, no era el mejor día para venir a Nazaret. Tendría que conformarme con ver la ciudad un poco vacía a parte de los grupos de turistas que iban de ruta en autobús y que hacían su parada en esta ciudad.



El hostal lo tenía en el casco antiguo, cerca del mercado, un hostal prácticamente vacío pero querubín y de estilo árabe con más de 200 años de antiguedad, su nombre: Fauzi Azar Inn. De 12 camas de la habitación solo habían 3 ocupadas. Dos americanos que iban juntos y yo, no nos quedaba otra que socializar para no sentirnos tan solos. Se estaba tranquilo, eso sí, pero quizás demasiado para alguien que viajaba en solitario, como lo hacia yo en este viaje.

Nazaret se me presentaba como una ciudad enredada, con calles estrechas que se cruzan por todos sitios y con un desnivel que llegaba a ser molesto, calles con pronunciadas rampas y escalera, si a alguien se le cayera algo redondo por aquí.... Es como si la ciudad se amoldara a una montaña con todas sus casas apiñadas. Todo más nuevo y cuidado de lo que me esperaba, que sea una ciudad antiquísima me despistó un poco supongo. Pintadas en la pared pro-Palestina por todos sitios decoraban algunas de las paredes de la ciudad, y aquí en Nazaret, esas pintadas no corren peligro, en cierto sentido sigue siendo Palestina.




Lo que hay que ver en Nazaret según las guías y lo que más atrae a los turistas son sus grandes y modernas iglesias. Iglesias situadas en lugares estratégicos según nos cuenta la biblia, es una sensación extraña andar por una ciudad que significa tanto y de la que tanto se ha hablado, desde pequeño nos lo han inculcado a toros nosotros.

Iglesia ortodoxa de la Anunciación


Una de las iglesias más importantes de Nazaret es la iglesia donde según los ortodoxos,  ángel Gabriel bajó del cielo para anunciar a María mientras cogía agua de un manantial de agua que tendría a Jesús, el hijo de Dios. Manantial que se encuentra en el interior de la iglesia, rodeada de frescos de todos los tamaños. Actualmente es una especie de pozo  lleno de monedas donde a su lado hay unas fotos enmarcadas de la virgen María y donde la gente pone fotos carné en ellas, es lo que me pareció más curioso de todo, ¿por qué lo harían?





Iglesia de San José


La siguiente parada en la ruta de las iglesias sería la iglesia del padre de Jesucristo, San José. Una iglesia inmaculada y llena de paz que al llegar me encontré totalmente vacía, me encantó sentarme en sus bancos y vivir ese silencio y tranquilidad, un momento para reflexionar lo que estas viviendo en el viaje, que no es poco. Esta iglesia de 1914 está construida donde se encontraba la carpintería de José a la vez de estar construida en una iglesia derrumbada de Las Cruzadas. Imágenes de José y de la familia al completo decoran las paredes y techo de la iglesia.



Centro internacional de María de Nazaret (Virgen María)


La iglesia más impresionante y grande de todas es sin duda la de la Virgen María, es como si fuera la iglesia central de todas las iglesias cristianas del mundo, o al menos esa sensación me dio, algo más fuerte que el mismísimo Vaticano aunque no tan extremadamente vanidoso. Un edificio bestial y modernísimo en la que cuidan hasta el más mínimo detalle.
La iglesia tiene dos plantas que se pueden visitar y fuera tiene como unos jardines y esculturas. Lo que me pareció más curioso de todo son las imágenes de vírgenes que cuelgan de la pared, en ellas aparecen vírgenes de como se presentan en cada país cristiano. Vírgenes María con distintos aspectos, como por ejemplo la virgen en Tailandia, China, Corea entre otros, no tienen nada que ver entre ellas por apariencia pero significa lo mismo. La fachada es también impresionante, se han ganado a pulso que esta iglesia sea la mayor atracción de la ciudad. Abrieron sus puertas en 2011 haciéndose hueco entre el top turístico y a donde acuden cristianos de todas partes del mundo. En su interior se podían ver creyentes de todas las edades de rodillas frente a la estatua de la virgen, muchos de ellos devotos que vienen a Israel de peregrinaje a visitar los lugares religiosos más importantes con su éxtasis en Jerusalén.

Por la tarde volví de nuevo y coincidió que se celebraba una boda árabe cristiana por todo lo alto, marabunta de personas se movían, entraban y salían de la iglesia y pude meterme en la misa sin que se notara mucho (quizás si por mis pintas, iban todos muy arreglados), fue curioso de ver, sobre todo de ver que eran árabes cristianos, algo a lo que no me acabo de acostumbrar.













Basílica de Jesús el adolescente


Para subir hasta esta iglesia me tuve que perder varias veces, subir para bajar y bajar para subir por el camino correcto, era como una especie de laberinto. Saludar a la gente que me iba encontrando en sus casas para aprovechar y preguntar si iba en dirección correcta. Cruzaba un lugar residencial y me encontré más gente que en el mismo centro de Nazaret. Fue después de la siesta que me eché en el hostal y aún me costaba poner cara de despierto, las horas de más calor habían ya pasado pero calor seguía haciendo, ese sol que prácticamente no se esconde entre las nubes durante casi todo el año.

Finalmente siguiendo los consejos locales y mi instinto que no siempre acierta llegué a una calle amplia, carretera más bien, desde la que podía divisar la gran iglesia en todo lo alto, aún me quedaban algunos escalones más. ¡Con lo fácil que hubiera sido coger un taxi! Pero que le vamos a hacer, me gusta hacerlo complicado (y barato claro).


Todo esfuerzo obtiene su recompensa y esta era una de las mejores que puedes obtener viajando, las vista hacia toda la ciudad de Nazaret son espectaculares. La basílica en sí, es un gran edificio de mármol de estilo neo-gótico 'muy francés'. Fue construida entre 1906 y 1923 y su nombre es debido a que Jesús -según la biblia- paso gran parte de su juventud en esta ciudad, es por ello que construyeron esta basílica  (cualquier pretexto es bueno). Se encuentra en el famoso * 'Jesus trail', algo parecido al camino de Santiago.


* Jesus Trail
El Jesus trail es un camino que va desde Nazaret hasta el Mar de Galilea y que suman unos 65km en su totalidad, un mini Camino de Santiago pero en Israel. El camino pasa por diferentes asentamientos judíos, árabes, beduinos y cristianos por campos de olivos, colinas y bosques. Cualquier persona que disponga de buenas zapatillas y mucha agua puede realizarlo. Por el camino se puede acampar o pernoctar en hoteles facilitados para los peregrinos. Mucha gente viene de fuera para hacer este famoso camino, uno de esos objetivos que muchos se proponen, yo no tenía tiempo para ello en esta ocasión...

Disfruté un poco más del centro de Nazaret, un poco más animado por la tarde-noche cuando la gente sale a tomar algo o cenar. Así hice yo, me despedí de Nazaret con una buena cena y conversé un poco con el dueño del bar, de fútbol más que nada, como no. 

En el hostal me tomé una cerveza muy famosa de Israel, la cerveza golden star, para cerrar así otra etapa más del viaje y planear lo que me esperaba al día siguiente. Mi próximo destino era uno de los más esperados de este viaje. Unas cosquillas me recorrían el estómago cuando pensaba que estaba apunto de introducirme en tierras palestinas, mi destino sería llegar hasta la capital de Palestina, Ramallah, pasando antes por la localidad fronteriza de Jenin. Los check-points me esperaban...











Sigue el viaje por Israel y Palestina

Post anterior del viaje: Días 2 y 3: Haifa y Akko, siguiendo el rastro de la religión Baha'í

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