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2 de diciembre de 2015

Polonia: Auschwitz y las Minas de sal de Wieliczka



Estando en Cracovia no podíamos obviar estos dos lugares de tanto renombre. Dos lugares que no tienen nada que ver pero que atraen por igual, aunque las razones no sean ni por asomo similares. Los dos lugares están relativamente cerca de Cracovia con lo que nos permitia pasar más noches en esta ciudad que tanto nos gustaba pudiendo así visitar la ciudad y estos dos lugares sin tener que mudarnos, como nos pasa la mayoría de las veces que viajamos.


Vamos por partes, a continuación os hablo de estas dos experiencias que vivimos tan diferentes.


Las minas de sal de Wieliczka

 


Una de las razones principales que nos trajeron hasta aquí fue que pertenece a lista de patrimonio mundial de la UNESCO, y no solo eso, las incluyeron en la lista de la primera decena de sitios UNESCO allá por el año 1978. Unas minas de sal gigantescas adaptadas perfectamente al turismo y al alcance de todos, se encuentra a las afueras de Cracovia, en un pueblo que da nombre a las minas, Wieliczka.


Los doce primeros patrimonios de la UNESCO
Decidimos ir en un autobús que sale desde cerca de la estación de trenes. Una vez que te metes en él por cualquiera de sus puertas hay que pagar en una maquina muy moderna instalada en el autobús. Existen muchas opciones de tickets, lo normal es comprar por  duración del ticket, cuanto más horas más caro te saldrá, evidentemente. Nos tuvo que ayudar una simpática chica polaca para comprar el ticket correcto porque en ese momento era difícil enterarse de algo con la presión de los que esperaban, además que con lo que se mueve el autobús es difícil no caerse mientras pagas por no hablar de la torpeza total que se siente ante un momento así.

No eramos los únicos españoles en el autobús, y es que Cracovia está lleno de ellos, se ve que es un destino muy famoso para los españoles. Había dos colas para comprar las entradas a las minas, una kilométrica y otra no tanto, pensamos que la corta no sería nada para nosotros y nos pusimos en la larga, no pensábamos que iba a ser fácil. Al poco tiempo vimos que había gente que se cambiaba de cola sin más y nos decidimos a preguntar. Al parecer existe una cola para locales polacos (que pagan mucho menos y eran muchos más) y otra para guiris como nosotros. Al menos, ya que pagamos más no tenemos que esperar tanto, no me hubiera gustado estar en la cola de los polacos.

Estas minas se visitan en grupo por idioma con horarios definidos, el grupo de español estaba apunto de empezar así que nos unimos a él, timing perfecto. Nuestro grupo lo formaban algunas parejas, un par de amigas viajeras y algunas familias que venían a visitar a algún pariente que tienen en Polonia y aprovechaban para hacer turismo, a lo Españoles por el Mundo. La guía parecía tener la voz de robot con la cinta en automático con un español lo suficientemente bueno como para hacer su trabajo aunque cuando la sacábamos de su contexto te dabas cuenta lo estudiado que lo tenía todo,su español no era fluido que digamos. 

Las minas son enormes, pero enormes enormes, de ellas solo visitaríamos algo así como un 10% y ya nos pareció mucho, una ciudad subterránea en toda regla. Tiene varias plantas, bajamos a las profundidades a través de unas escaleras interminables de madera, menos mal que para subir se hace en un ascensor. Dispone de una profundidad de hasta 327 metros y una longitud de hasta 300 km aunque nosotros solo bajamos hasta los 130 metros.

Escaleras que nos llevan a las minas
Lámpara hecha de sal desde abajo



Durante el recorrido iríamos visitando diferentes galerías en las que hay figuras de famosos esculpidas a base de la sal de la mina; era uno de los hobbies de los trabajadores que se dejaban el físico en estas minas. Es una de las minas de sal más antiguas del mundo que aún sigue en uso, se utilizan desde el siglo XII cuando entonces se pagaba en sal, por ello Polonia era un país en pleno auge durante esta época. Es curioso que la palabra salario venga de eso, de la sal, que antiguamente se utilizaba para pagar. En total se caminan unos 2 km por las minas a través de 22 salas diferentes a una temperatura de 14 grados. A destacar la sala de St Kinga (a mi parecer la más impresionante) y el lago de Eram Baracz que contiene unos 320 g de sal por litro


La última cena hecha de sal
Así encendían la iluminación en las minas debido al metano 
La sal siempre presente durante la visita



Centro de concentración de Auschwitz - Birkenau



Una de las mañanas estando en Cracovia la dedicaríamos enteramente a visitar estos centros de concentración por todos conocidos. Uno de los puntos negros en la historia de la humanidad ocurrió a escasos kilómetros de distancia de Cracovia, un lugar llamado Oświęcim.

Para acceder a este lugar hay que reservar anteriormente ya sea mediante alguna agencia o mediante su web donde puedes ver los grupos e idiomas disponibles. Si quieres ir con un grupo debes de reservar tu plaza con tiempo ya que especialmente en español suelen estar llenos bastante pronto, nosotros decidimos hacerlo por nuestra cuenta sin guía al encontrarnos que todos los grupos de español e inglés estaban llenos. La ventaja de esto fue que la visita nos salía gratis y podíamos movernos a nuestras anchas sin la presión del guía aunque es verdad de que no nos enteraríamos bien de toda la historia. Para ello compramos una mini-guía (1,5€ - 5 Zloty) que venden en la tienda ya en el campo de concentración.

Para llegar lo hicimos en autobús que cogimos en la estación central de Cracovia, 14 zlotys por trayecto, un trayecto que dura alrededor de 1 hora que llega donde se encuentra el campo de concentración de Auschwitz, unos pocos kilómetros alejados del otro llamado Birkenau.

Preso que prefirió morir acercándose al alambre donde saben que le dispararían

Principalmente, Auschwitz es conocido por ser un campo de concentración en el metían a los judíos, prisioneros de guerra, polacos y otras minorías como gitanos a los que obligaban a trabajar a diario con unas condiciones infrahumanas. Muchos de ellos fueron asesinados en grupos en cámaras de gas, ahorcados públicamente, muertos por enfermedades que se contagiaban dentro del campo de concentración, por la dureza del trabajo o simplemente por azar de los nazis. Los presos llegaban en tren desde todos los puntos de Europa que se encontraba bajo mando nazi como Bélgica, Holanda o Francia, Auschwitz se convirtió en el mayor campo de concentración de la era nazi.
 
Llegamos temprano y ya se podía ver bastante gente por los alrededores, los grupos empezaban a entrar cuando nosotros entramos aunque una vez dentro puedes desviarte de la dirección de estos y encontrarte totalmente solo por el campo de concentración, lo que le da una sensación un tanto extraña. Encontrarte entre esos barracones en un silencio casi absoluto donde ocurrieron tantas desgracias da bastante yuyu.

En la entrada se puede cruzar a través del único punto de entrada al campo de concentración, donde se encuentra el conocido y sarcástico letrero nazi de Arbeit Macht Frei -el trabajo te hace libre-, por donde los presos tenían que pasar a diario para ir a trabajar.


El trabajo te hace libre

Con la mini-guía que compramos nos podíamos orientar con el mapa que trae, cada barracón (edificios donde dormían apiñados los presos) es como una especie de museo diferente, algunos son barracones nacionales que no se hacen en la visita guiada (donde cuentan la historia de como afectó al país en cuestión y es ''patrocinado'' por este) y otros son barrancones con información general del campo de concentración (donde cuentan y muestran el como vivían, vestían, el día a día y otras penurias que se vivían en el campo de concentración). Como ya dije, hicimos la ruta que te viene en la guía pero en sentido contrario para encontrarnos solos por las barracones, al menos al principio. Las más interesantes son las de información general, también las más duras. No existe censura y las imágenes y textos son muy duros, tantos que algunos no lo aguantan y se tienen que salir. Nos encontramos con algunos adolescentes (alemanes por cierto) que no aguantaron, llorando fuera de las barracones, es común encontrarse con grupos de escolares alemanes o polacos. Objetos personales, pelo, ropa, objetos ortopédicos entre otras cosas son las cosas originales de lo presos que se pueden ver en estos barracones a parte de sus fotos que llenan las paredes en su interior, todos con una fecha de muerte aproximada y es que en este lugar junto a Birkenau murieron entre 1 millón  y millón y medio de personas, la cifra exacta es desconocida.

Halt!!
Donde ahorcaban a los presos que no servían, se revelaban o estaban enfermos.
Entre barracones
Cartel en neerlandés en la barricada de Bélgica en el que buscan voluntarios para la legión nazi - Peligro para nuestra ciudad!
Torre de vigilancia en Auschwiz
Barracón 21,  sobre los Países Bajos
Alambre de espinos y torres alrededor de todo el campo de concentración
Algunos del más del millón de personas que murieron, entre ellos niños y mujeres
Calzado que confiscaron a los presos al llegar al campo de concentración
Vestimenta de los presos
Cámara de gas donde mataban a judíos en masas
Una de las pocas cosas bonitas que se pueden ver por el campo de concentración, las flores que traen en honor a los muertos
La visita la acabamos entrando a la cámara de gas, la habitación que más repelús da de todas, una sala vacía de alma por la que pasas casi de puntillas, miles de personas murieron asesinadas entre esas paredes  y eso creas que no se puede hasta respirar en el aire. 

Nos quedaba ir a Auschwitz II (Birkenau) que se encuentra a escasos kilometros de donde nos encontrabamos. Para ello existe un autobús gratuito que va todo el dia entre los dos campos de concentración. El campo de concentración de Birkenau es mucho más extenso que el de Auschwitz, y eso después de habernos pateado durante horas casi todas los barracones del primer campo de concentración era mucha tela. A pesar de nuestro cansancio nos lanzamos a conocer Birkenau y sus extensos campos que se dividen por zonas de barracones dividos por una vía de tren por la que venía el tren lleno de presos listos para morir. Es en Birkenau donde había más cámaras de gas y por lo tanto donde más gente murió, de ellas solo quedan sus ruinas las cuales mantienen para que el público las pueda ver. Pudimos entrar a algunos barracones que aún conservan el estado original pero con todo bastante deteriorado, aún se pueden ver las literas donde en cada compartimento metían a varias personas apelotonadas. A la mayoría de barracones de Birkenau no se puede entrar y muchos de ellos están en serio estado de peligro de derrumbe, a algunos pude acercarme lo suficiente para comprobarlo con  mis propios ojos.

Ruinas de cámaras de gas en Birkenau

Birkenau
Vía del tren en Birkenau
Birkenau
Baños comúnes de los presos
Dos visitas muy distintas, dos sensaciones opuestas pero dos lugares que hay visitar estando por Cracovia. Dos patrimonios de la lista de la UNESCO que no dejan sin igual a quien las visita. 



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