"he

19 de febrero de 2016

Comienza nuestra aventura americana: Tocados por Los Ángeles (1/2)


De repente te encuentras en Los Ángeles, tras 24 horas despierto, rodeado de acento americano y en medio de esa locura de trafico que tanto identifica a esta ciudad de casi 4 millones de habitantes. Me pellizco porque casi no me lo creo, todo me recuerda y lo relaciono a las películas y ahora soy yo el protagonista. La espera para el viaje fue larga y en estos momentos toda esa espera se había esfumado de repente.

Los vuelos fueron genial, sin problema alguno en aduana y con la compañía ideal de un joven mejicano llamado César de Mexicali que hizo 6 meses de intercambio en Suecia y que nos introdujo un poco en lo que nos íbamos a encontrar en EEUU. 11 horas de vuelo de Londres hasta LA dan para mucho. Personalmente, los vuelos largos se me hacen cada vez más cortos y ya no es el suplicio de los primeros, me estoy acostumbrando a esto de los vuelos de miles de kilómetros, ya son muchos los que llevo encima y eso creas que no, se nota.

En algún lugar de Groenlandia
Lo primero que hacemos tras pasar la aduana es buscar un autobús Flyaway de 8 dólares para ir hasta Hollywood, exactamente hacia el Teatro Dolby, mundialmente conocido por ser lugar de la ceremonia de los premios Oscars. Allí mismo nos espera Amit, nuestro anfitrión de nuestra primera experiencia de Couchsurfing.  Juntos vamos a un italiano a comer/desayunar, con el cambio de hora mi estómago pierde la noción del tiempo, 9 horas menos en el reloj desencajan la rutina del cuerpo. 

La casa de Amit se encuentra en lo alto de Hollywood Hills, íbamos a pocos kilómetros de las archiconocidas letras de Hollywood y con vistas que llegan hasta el Downtown, vaya sorpresa! Se puede decir que hemos tenido mucha suerte con Amit, tanto por la casa como con él, conectamos desde el primer momento. Amit es una persona interesante, un viajero de avanzada edad que nació en India pero que lleva ya la mayor parte de su vida viviendo en esta ciudad que se conoce como nadie. Le gusta contarnos historias sobre ella y enseñarnos alrededor de la ciudad en su coche, a través de sus palabras vemos lo enamorado que está de Los Ángeles, y eso nos lo logra trasmitir a nosotros.

Asomado en el balcón de nuestro anfitrión Amit.

Entre semana tiene que trabajar, es abogado pero es su propio jefe así que decide un poco sus horas si no tiene alguna cita importante. Aprovecha para desayunar con nosotros (Hace unos zumos naturales deliciosos!) y nos baja a la ciudad para que andemos a nuestras anchas. Durante el día nos quedamos solos por la ciudad conociendo los lugares más importantes mientras el está fuera y por la noche nos recoge en Hollywood para subir hasta Hollywood Hills.

Los perros de Amit siempre nos daban la bienvenida
Flor muy presente en LA que se llama "Bird of paradise"
Lo primero que hacemos es comprar una SIM card (qué caro es en este país) y adaptadores de enchufe. Nuestro primer destino tras las compras es ir hasta Santa Mónica, en la costa de la ciudad. Los Ángeles es una ciudad gigante y cualquier desplazamiento es muy muy largo. Por ejemplo, desde Hollywood hasta Santa Mónica en autobús se tarda 1 hora o hora y media dependiendo del tráfico, sin embargo el viaje te sale tan solo a 1$ si tienes la tarjeta que puedes comprar en las maquinas del metro. Para visitar LA se debe de tener tiempo y paciencia, estamos en una de las áreas metropolitanas más grandes del mundo.

Santa Mónica


En Santa Mónica nos bajamos del autobús cerca de la Santa Mónica Promenade, la calle para ir de compras en la que nos encontramos tiendas gigantes de lujo como la de Apple, vaya tienda! Lo mejor de esta calle son sus artistas callejeros, sobre todo sus cantantes, da gusto oír esas voces tan buenas mientras te paseas por una de las calles más populares de LA. 
Paramos en Chipotle a comer, una cadena de comida mejicana muy popular. Si una cosa hemos aprendido sobre California es que les gusta mucho la comida mejicana, o quizás sea su gran población mejicana, escuchas español por todos los sitios a los que vas. Llevábamos apenas dos días en EEUU y otra cosa que enseguida percibimos es la simpatía del californiano, no nos esperábamos gente tan agradable y abierta, fue una grata sorpresa. Hasta en el transporte público nos encontramos con trabajadores muy agradables abiertos a ayudarte, me gustaría ver esto más en algunos países europeos.

Foto que define lo alegres que son los Californianos


Desde el Promenade seguimos hacia el punto fuerte de Santa Mónica: el pier (muelle). Un pier algo viejo donde hay mucha vida, en este estrecho pasadizo se dan cita los turistas, vendedores, pescadores y gaviotas. Un cartel te da la bienvenida al pier y otro seguidamente se despide de la mítica ruta 66, una ruta que empieza (o acaba) en Chicago y que termina en este mismo muelle. Es curioso ver a gente con casi lágrimas en los ojos de la emoción de haber realizado tal travesía. Nosotros haríamos un roadtrip pero a nuestra manera.

Fin de la ruta 66 en el pier de Santa Mónica
El pier da tanto de sí que hasta tiene un pequeño parque de atracciones muy antiguo que está presente en algunas de las películas de su vecina Hollywood. Desde el final del pier se tienen unas vistas muy buenas del océano Pacifico y de sus playas, existen como unas gradas para sentarse a ver el atardecer. Mientras mirábamos el océano pensando que la última vez que lo vimos fue desde Tonga apareció un león marino que jugueteaba ante la mirada de docenas de turistas.

También te las encuentras por LA!
Desde el pier nos fuimos a andar por sus playas donde vimos las típicas casetas de los salvavidas de la serie "Los vigilantes de la playa", es difícil no imaginarse a Pamela Anderson correr por estas playas (aunque si no me equivoco la serie se grabó en la playa de Malibu). Por su paseo marítimo te encuentras con mucha gente haciendo deporte, esta playa posee muchas cosas para practicar deporte. Por falta de tiempo no pudimos seguir hasta la famosa playa de Venice y su Muscle Beach ya que nos teníamos que ir al Downtown (centro de la ciudad) para ver un partido de la NBA del que teníamos las entradas.Ya volveremos.


Las típicas palmeras por sus avenidas con sus típicos cochazos de LA

Downtown LA

 


Esta vez el viaje desde Santa Mónica hasta el Downtown fue de hora y media ya que nos tocó sufrir la terrible hora punta de la ciudad. Nuestra parada fue en Staples Center, un lugar donde se realizan los grandes eventos de la ciudad, ya sean deportivos como los partidos de NBA (baloncesto de los equipos Lakers y Clippers) o NHL (Hockey sobre hielo) o conciertos y shows varios. Un punto de encuentro de los ciudadanos de LA. Cerca se encuentra la impresionante plaza Microsoft Square, un espectáculo de luces y pantallas gigantes que hay que venir a ver por la noche.
Uno de mis sueños de siempre ha sido ver un partido NBA en directo así que me aseguré de que ocurriera comprando los tickets antes de llegar a los Estados Unidos. Los Lakers no coincidían que jugaran en casa así que compramos para ver a los LA Clippers contra Minnesota Timberwolves. 

El espectáculo de Microsoft Square


Partido NBA

El partido empieza con el himno americano cantado a capella por una chica, ese momentazo patriótico que puso los pelos de punta hasta a mi (ver vídeo más abajo). Es difícil aburrirse en un partido de NBA, aprovechan cada parada (que son muchas) para algún espectáculo o mostrar al público en la pantalla central con la kiss cam o dance camp entre otras cosas similares teniendo así al público entretenido y atento por si le toca salir en la pantalla, no tuvimos la suerte de que nos enfocaran. Hay que decir que los californianos participan en este tipo de shows con mucho ímpetu. Aunque no te guste ver el baloncesto es una experiencia única que recomiendo hacer si andáis por EEUU. Por cierto, Los Clipper perdieron pero estuvo emocionante hasta el último minuto.
El día siguiente lo dedicamos enteramente al centro de LA, su moderno Downtown donde se concentra su masa de rascacielos relucientes. Me encantan las ciudades altas y aunque LA es una ciudad plana excepto el Downtown, me gusta el contraste y callejear entre tanto rascacielos por esta parte. Esa sensación de estar caminando por una gran urbe de Estados Unidos no la tienes todos los días. 

Pasamos por la Grand Avenue en la que se encuentran muchos de sus museos y salas de conciertos como el Walt Disney Concert Hall, un edificio del mismo arquitecto y aspecto que el Guggenheim del Bilbao y por el que se puede hacer un tour con una audio-guía gratuitamente. Es interesante ver el edificio por su interior pero al menos que te interese la arquitectura, es algo aburrido. En la misma calle se encuentra el museo Broad y el Music Center.



Grand Avenue
Desde todo el centro de LA fuimos caminando hacia la parte mejicana de la ciudad, nos dirigíamos a la calle Olvera pasando antes por el ayuntamiento y la Catedral de Nuestra señora de Los Ángeles.
La calle Olvera se hace llamar como el centro antiguo de la ciudad, el origen de todo. Paseando por esta calle te encuentras con puestos y restaurantes mejicanos por todos sitios, aprovechamos el momento para comernos un burrito a muy buen precio y unas chips con guacamole que nos regalaron, le empiezo a coger el gustillo a esto de la comida mejicana.
En la plaza del principio de la calle hay una estatua de un rey español que fue regalada por el rey Juan Carlos de España.

Ayuntamiento de LA



Que levante la mano quien reconozca estas escaleras de salida de emergencias
Pasamos por Chinatown, un lugar donde encontrarás todo lo relacionado a este país y donde de repente todas las personas tienen ojos rasgados, la población china de esta ciudad es muy numerosa. Es un barrio por el que perderse durante algunas horas, un pedazo de China incrustado en las ordenadas calles de Los Ángeles. Por barrios étnicos no será, caminando por la ciudad puedes pasar por Little Tokyo, Barrio Mejicano, Little Armenia, Koreatown, Thai Town, Filipinotown y hasta Little Bangladesh, quien dio que LA no es una ciudad cosmopolita!

Chinatown, uno de los tantos barrios étnicos de LA
Por la noche y tras pasar por barrios diferentes del centro, la marea de gente nos llevó de nuevo al Staples Center donde la noche anterior vimos el partido de NBA, esta vez se jugaba uno de hockey sobre hielo, un partido que también me hubiera encantado presenciar pero que por el alto precio no pudimos ver, al menos respiramos el buen ambiente por la plaza Microsoft. Intentamos regatear con los reventas pero los precios no lo bajaban de 80$, al parecer era un partido muy importante y con mucha rivalidad, quizás podamos verlo en otra ciudad o en cuando estemos en Canadá.

Ambiente antes del partio de NHL

Solo fue el principio de un viaje que va a ser largo, muy largo...



Siguiente post del viaje: Tocados por Los Ángeles (2/2)

No hay comentarios :

Publicar un comentario