19 de junio de 2016

Las mil y una columnas de hadas de Bryce National Park



Uno no se da cuenta de la belleza que alberga Estados Unidos en el suroeste del país hasta que de verdad no te metes de lleno y viajas por sus diferentes y únicos paisajes. No te imaginas de antemano como puede ser aunque lo hayas visto en mil fotos, la sensación que tienes al descubrirlo con tus propios ojos y en tus propias carnes es una sensación única que solo se puede experimentar viviéndolo en vivo y en directo, la magia de viajar. Así que lo siento lectores, a pesar de lo que digo, siempre intento acercaros lo más que puedo con mis fotos a lo que realmente se siente. Solo es un intento en vano pero es algo que puede dar una idea a lo que se puede llegar a sentir en la realidad.
Entre Zion National Park y Bryce existe una distancia de un par de horas,  son como hermanos ya que se suelen visitar uno detrás de otro y comparten lugar en la Meseta del Colorado. Los que apenas tienen algunos días de vacaciones incluso visitan los dos en un mismo día, lo cual me parece una burrada. Entiendo que quieras ser tan ambicioso pero hay tantas cosas que ver y hacer en estos dos parques que como mínimo se debería de tener un día entero para cada uno, de lo contrario, haciendo los dos en un día no da tiempo ni asimilar ante lo que estas presente.

Raven (el cuervo gigante)
Salimos muy temprano desde nuestro campground y fuimos a través de Zion National Park (no había nadie controlando la entrada tan temprano) ya que para conducir por esa carretera la única opción es pasar por el parque, aunque no quieras visitarlo tienes que pagar entrada para poder ir dirección Bryce y cruzar la carretera roja (a no ser que des una vuelta muy larga y tonta) por otro sitio. Nosotros con el annual pass nos daba un poco igual pudiendo pasar todas las veces que quisiéramos.

De camino a Bryce

El camino iba ganando en altura poco a poco pasando por pueblos diminutos como Orderville y Glendale hasta que la nieve apareció en escena cambiándolo a un paisaje con un tono diferente, rondábamos los 0 grados y eso se notaba cuando abríamos un poco la ventanilla del coche mientras la calefacción nos calentaba los pinrreles. 

Marzo es todavía una época muy tranquila para visitar Bryce, no se porqué pero nos encontramos con bastante menos gente que en Zion. Una vez en el parque, recibimos los folletos en la entrada y nos fuimos al centro de visitantes donde vimos la película que suele tener cada parque nacional. No hay mejor manera de empezar a visitar un parque nacional en Estados Unidos que viendo la bonita película con la historia e imágenes preciosas de lo que vas a visitar, motivante cuanto menos. La mujer de avanzada edad del centro de visitantes nos explicó por donde podíamos ir y por donde estaba cortado por la nieve. Nos recomendó las mejores caminatas que podíamos hacer durante el tiempo que íbamos a estar.

Una de las primeras vistas que tuvimos al llegar, os podéis imaginar nuestra cara

El parque se basa en una carretera que va por el borde del cañón en el que si te asomas ves el porqué es tan famoso este parque nacional. En el interior del cañón puedes ver un paisaje tan espectacular o más que paisajes como los cercanos Gran Cañón o Zion. Unas vistas donde abundan los hoodoos y pinnacles. Los hoodoos (columna de hadas en español) son como columnas finas y largas de piedra roja débil, generalmente sedimentaria, con un trozo de roca con forma de sombrero en lo alto formada de roca más resistente que protege a la columna de la erosión y los pinnacles son como rocas en vertical largas más finas y pinchudas, formaciones curiosas que hacen este lugar tan especial, más cuando están en grupos de cientos concentrados en un mismo lugar. 

Ya vimos paisajes de este estilo en varios lugares de Nueva Zelanda pero este ganaba a lo que habíamos visto anteriormente. Se trata de un extenso terreno lleno de estas columnas de roca. Un paisaje único que cuesta de creer, como si lo hubieran puesto ahí para ti, un póster pegado de mentira, pero es algo real y natural aunque a veces cueste creerlo.
 


Tuvimos el gusto de coincidir con un grupo de vascos que hacían un road trip de 1 mes por el país. Eran los primeros españoles con los que nos encontrabamos en este viaje y ya habían pasado unas cuantas semanas. Algo inusual :)

La carretera está llena de miradores, puedes estar un día entero parando de mirador en mirador. Tantos que hasta empalaga ya que la vista viene siendo básicamente la misma pero desde otra perspectiva o con algún elemento nuevo. Se puede bajar al cañón y caminar entre los hoodoos por un trail llamado Queen Garden que conecta con otros, según lo largo que lo quieras hacer. Nosotros bajamos por el mirador de Sunrise Point siguiendo el Queen Garden Trail y subimos por el mirador de Sunset Point por el Navajo Trail echando un total de unas 3 horas más o menos, es de lo mejor que hicimos en Bryce sin ninguna duda. En el Queen Garden Trail entras a una zona llena de hoodoos, uno de ellos, si le echas imaginación, en forma de reina Victoria. Aunque parezca increíble, existe cierta similitud a la figura de la reina, no las tengo todas conmigo de que ese hoodoo no haya sido esculpido ligeramente, ¡me parece increíble! 

Hoodoos imposibles
Queen Victoria

No te conformes con ver el cañón desde sus miradores, caminar entre estas formaciones es toda una experiencia que te permite observarlo de mucho más cerca, la nieve se escondía entre las sombra de los hoodoos pero apenas había en el sendero, eso sí, a veces estaba un poco enfangado. 



Existen senderos largos de varios días que te llevan mucho más adentro del cañón, sobre todo uno que llamado Fairyland Trail (sendero de cuento de hadas), me imagino como puede ser después de habernos adentrado tan solo un poco.

Al final de la carretera que va por el rim -borde- del cañón existe digamos el último mirador pero si desde allí te metes por un sendero no muy largo puedes llegar hasta lo último del borde del cañón donde se tienen vistas de los dos lados. Cuando estuvimos nosotros esta parte se encontraba totalmente cubierta de nieve ya que se encuentra a más altitud. Pudimos seguir el camino gracias a las huellas que dejaban los demás, aún así, era complicado seguirlo porque a veces los pasos se desviaban a direcciones diferentes. 

 
Siguiendo huelas
El último mirador tras el sendero por nieve
Algunas secciones estaban cubiertas totalmente por nieve bastante dura y otras eran un barrizal
Subiendo por el Navajo Trail

De todos los miradores destacar el mirador del puente natural y el mirador llamado Bryce que se encuentra por el principio del parque, es la vista más grande y panorámica que se tiene de Bryce, algo realmente impresionante. 

El mirador del puente natural
Uno de los muchos miradores

Mirador Bryce
No todo era accesible
Esa noche tocaba hotel tras más de una semana de acampada, además de cobijarnos del frío que hace en Bryce donde las temperaturas bajaban bajo cero. Ya comprobamos en el Gran Cañón como se pasa de mal con nuestros sacos de dormir de más 5 grados de confort. El hotel estaba bien de precio por ser temporada baja y es regentado por indios hindúes, como pasa prácticamente siempre en EEUU, al menos lo más low cost. 
 
Nos íbamos de vuelta a Kanab con una sonrisa de oreja a oreja a intentar de nuevo conseguir el permiso de The Wave en Kanab, el Hollywood de películas del oeste, donde se han grabado las tan famosas películas del archiconocido Jhon Wayne. Una vez más íbamos con toda la ilusión del mundo al sorteo y una vez más nos íbamos con la decepción de no haberlo conseguido, parece que la gente asiática tienen una flor en el culo, siempre les tocaba a ellos. Algunos llevaban ya hasta más de una semana sin suerte alguna. 


Lo que nos perdemos, The Wave
Decidimos que The Wave sería para otro momento, no podíamos perder más tiempo all así que pusimos rumbo de nuevo hacia Arizona para seguir nuestro camino hacia el este, nos dirigíamos a otro de los puntos calientes turísticamente hablando, íbamos al famoso Monument Valley pero antes pararíamos en otros lugares interesantes de los que escribiré en el siguiente post.

Decoración de nuestro hotel cerca de Bryce
Anterior post del viaje: Después de la tormenta siempre llega la calma, Zion National Park
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