19 de agosto de 2016

Ruta de 6 días por la highway 1 de la costa californiana



Si queríamos costa, la íbamos a tener a base de bien. Tras la doble cara que nos dejó San Francisco cogimos la archiconocida highway 1 con 6 días por delante para parar donde quisiéramos. No es fácil, entre Los Ángeles y San Francisco hay un sin fin de lugares interesantes para disfrutar del sol, del océano, ciudades con encanto y del placer de conducir. No podíamos verlo todo así que hicimos nuestra elección. Es difícil meter estos 6 días en un post pero allá que voy, a continuación enumero las 17 paradas más importantes que hicimos en esta bonita costa californiana:


Ruta de 6 días entre SF y LA, lugares de nuestra ruta marcados en el mapa:






1- Muir Woods National Monument


Antes de ir en dirección sur, subimos un poco al norte a un lugar que tanto nos recomendaron y que vimos en todos los tours para hacer desde San Francisco. Un lugar donde aún viven unos dinosaurios en forma de árboles, unos gigantes llamados secuoyas o redwood de costa por los que se puede caminar en una de sus rutas, uno de los pocos bosques primarios de redwood supervivientes de la Bahía de San Francisco. Al norte de California existe un lugar patrimonio de la UNESCO llamado Redwood National Park, con una mayor concentración de estos árboles que nos quedamos con ganas de visitar por su lejanía. Es por ello que nos fuimos hacia Muir Woods, para tener aunque sea una idea de lo que puede llegar a ser un bosque primario de estas dimensiones. El nombre de este bosque es referido a John Muir, que como ya expliqué en otros posts, fue uno de los causantes de la protección de las maravillas naturales del país. 

Hicimos una ruta de una hora para ver lo mejor del parque, un paseo sencillo al que pudimos acceder gratis gracias a la celebración del centenario de los parques nacionales. Un paseo que provocó molestias en nuestros cuellos de tanto tener que mirar hacia arriba, ¡estos árboles son gigantescos! Nos recordó a nuestro paso por Waiopua Forest con sus árboles kauris en Nueza Zelanda, los únicos que hacen frente a las secuoyas de Estados Unidos.

Muir Woods National Monument
Caminando entre los redwood de Muir Woods National Monument


2- Devil's Slide



Desde Muir empezamos nuestra ruta dirección LA, primero había que cruzar la siempre bulliciosa San Francisco para llegar a nuestra segunda parada del viaje. esta sería no muy lejos de SF, un lugar llamado Devil's Slide. Es básicamente una parte de carretera que pertenecía a la hwy 1 que cerró por sus continuos desprendimientos de tierra que hacían cortar la carretera en numerosas ocasiones, de ahí su nombre. Tuvieron que crear un desvío por otro lado dejando este trozo de carretera para la visita y goce de este bonito trozo de costa. Lo que más me sorprendió, a parte de su bonito paisaje y acantilados, fue una roca en el mar en la que había una gran colonia de cormoranes (a primera vistas parecen pingüinos), ¡había cientos de ellos! 
¿Qué estamos en National Geographic? Hicimos medio camino y nos dimos la vuelta, la ruta va en una sola dirección. La gente suele hacerlo corriendo o en bicicleta, es un buen lugar para ello. Vimos a un ranger voluntario que explicaba las dudas de la gente y te dejaba mirar por sus prismáticos. 

Colonia de cormoranes 


3- Pigeon Point Lighthouse



A unos 40 km al sur de Devil's Slide se encuentra este faro histórico. Un faro construido en el 1871 para guiar los barcos que pasaban por la costa californiana. Es el faro más alto de toda la costa oeste del país y paseando por el lugar visitar un pequeño museo con la historia del lugar y del faro, fue una parada más que interesante. Actualmente aún sigue en uso y es un monumento que se preserva que fue nombrado Pigeon Point Light Station State Historic Park.

Pigeon Point Lighthouse

Es conocido también por ser un buen lugar para la observación de ballenas. Hay una pizarra blanca donde la gente o el encargado de allí apunta lo que se lleva visto en el día/días, ese día habían apuntado el avistamiento de varios tipos de ballena aunque nosotros no vimos nada estando un rato allí. 

Una paradita en camino...

4- Pebbles Beach


Para playas especiales esta de Pebbles Beach, entre Pigeon Point y Santa Cruz (No confundir con la Pebble Beach debajo de Monterey). Una pequeña playa que no tiene arena, ni piedrolas, ni trozos de pescado como en Salton Sea, esta playa es una delicia para tus ojos ya que está formada de preciosas piedrecitas multicolores que parece como joyas. A la entrada existe un cartel donde te advierte de que no esta permitido llevarte piedras a casa, supongo que mucha gente lo hacía haciendo peligrar esta inusual playa. A pesar de ello me permití el lujo de coger algunas piedrecitas, no pude evitar la tentación. Se lo envié a mi madre en una carta con una postal, ¡un buen regalo californiano! 



5- Santa Cruz


Welcome to the surf lifestyle! Melenas rubias al aire, cuerpos atléticos con sus tablas bajo la axila, sol, mar, parques de atracciones y fiesta. Santa Cruz es la ciudad de las vacaciones por excelencia. Una ciudad que para mí sonaba a mítico, tan sonada desde que era pequeñito, no me podía permitir el lujo de pasar de largo. Este lugar lo tenia que ver con mis propios ojos. De esta localidad costera han salido marcas como O'neil o Santa Cruz, marcas de ropa urbana famosas en todo el mundo y que todo el mundo conoce.




Al llegar lo que nos encontramos es un viento infernal, el cual fue amainando cuando íbamos acercándonos al centro que parece estar un poco resguardado de ese molesto viento. Visitamos su playa más surfera de todas, donde los expertos cabalgaban sus olas, una zona llamada Steamer Lane. Un espectáculo que puedes estar horas y horas observando, Las ganas que nos dieron de coger una tabla y surfear fueron tremendas pero eso es algo que no nos podemos permitir en Estados Unidos (aunque la primera idea era pasar un mes surfeando en California) Nos guardaríamos esta carta para cuando llegáramos a Centro América que es más agradable para el bolsillo.



Tras ver a los surferos nos fuimos al centro de la ciudad donde el mayor atractivo está en su famoso parque de atracciones al más puro estilo estadounidense que puedes acceder gratuitamente (aunque tienes que pagar para subirte a los "caricoches") Un lugar muy concurrido de americanos de vacaciones. ¡Todo es carísimo en esta ciudad! Por el downtown de la ciudad también hay un par de cosas de interés. Es una ciudad para echar un día tranquilamente y disfrutar de sus playas.

Parque de atracciones de Santa Cruz
De camino a Monterrey


6- Monterrey


El primer día lo terminaríamos en un hotel de Monterrey que encontramos a un precio decente (en Santa Cruz era demasiado caro por desgracia), ¡ya iba haciendo falta! Ya casi no recordábamos la última vez que dormimos en uno, ¡desde Reno!. Lo aprovechamos al máximo poniéndonos las botas en el desayuno buffet y saliendo a la hora del check-out (11 de la mañana). Recargamos las pilas para seguir adelante con este viaje por la bonita costa californiana.

Monterrey puede que tenga menos nombre que Santa Cruz pero no por ello tiene menos encanto. Es una de las ciudades más grandes y pobladas que hay entre SF y LA, una ciudad costera que tiene su punto y que pudimos disfrutar con un tiempo espléndido, vaya suerte estábamos teniendo. Paseamos por todo su paseo marítimo hasta llegar al Coast Guard Pier, donde nos llevamos una sorpresa al ver una gran colonia de leones marinos tumbados al sol, jugueteando y gritando, fue todo un espectáculo verlos de tan cerca.


Aunque lo más famoso de la ciudad es sin duda alguna su muelle, conocido como Old Fisherman's Wharf -Muelle de los pescadores-. Un muelle por el que pasear con vistas al mar y con un puñado de restaurantes ofreciéndote una porción de sopa espesa de almejas y moluscos, muy típica en esta zona, sobre todo en Monterrey.  Fue un buen inicio del día antes de seguir hacia el sur. Nos saltaríamos la famosa península de Monterrey y su 17 mile drive, nos da coraje que cobren por solo conducir por una carretera, así que la pasamos de largo, dicen que merece mucho la pena. 


¿Un poco de sopa de almejas?


7- Carmel-by-the-Sea


¿Un pueblo cuyo alcalde fue Clint Eastwood? Pues ahí vamos.


Carmel-by-the-Sea, a parte de ser conocida por tener tal alcalde es conocida por lo especial de su arquitectura. Por lo que veíamos trataba de un lugar de ricos en el que nos habíamos colado. Aquí aprovechamos para comer una hamburguesa gourmet de una oferta que encontramos en Groupon, una buena forma de comer bien no gastando tanto, hasta echamos una pequeña siesta en su bonita playa bajo el agradable sol. Esta ciudad tiene su encanto y su playa es una de las más bonitas que hemos visto en toda la costa. 


Playa de Carmel-by-the-Sea
Fue muy agradable pasear entre tanta galería y casas de estilo europeo, un buen lugar donde no nos quedó más remedio que hacer window shopping. La verdad es que la arquitectura de las casas americanas dejan mucho que desear y cuando te encuentras con algo así pues llama bastante la atención, no sería la última vez que nos encontraríamos con otro tipo de arquitectura en la highway 1.

Un poco a las afueras de esta pequeña localidad se encuentra el afamado San Carlos Borroméo de Carmelo Mission. Una misión española establecida por Junípero Serra en 1770. Una de las misiones más bonitas de California que bien merece ser admirada. Su entrada es de 6.5 dólares pero nosotros, al llegar en horario de cierre y al encontrarnos con una boda que se celebraba, pudimos colarnos y ver todo sin tener que pagar, vaya suerte la nuestra.



San Calos de Borroméo


8- Big Sur


Llegábamos a la zona más salvaje e intacta de toda la carretera que va entre las dos ciudades. Big Sur es una zona costera sin núcleo claro (casas desperdigadas y un camping) donde la vegetación es abundante, sus playas salvajes y su belleza inigualable, estamos ante el bonito Los Padres National Forest. Llegamos ya al atardecer dándole un punto más dramático a las vistas. Tuvimos que pasar por puentes de vértigo cruzando acantilados pegados al mar y tuvimos que parar en casi cada curva debido a sus tan bonitas postales que nos dejaba el paisaje, la mejor forma posible para terminar el día. Paramos al lado de la carretera donde no hay nada aparte de naturaleza y decidimos dormir ahí en el coche, una vez más con vistas insuperables. Había un coche más y una caravana, no estábamos solos y eso nos daba más tranquilidad ya que no estábamos seguros de la legalidad. Normalmente en sitios así ponen que es ilegal aparcar por la noche pero en este lugar no ponía nada así que nos pareció un buen lugar en el que pasar la noche.





Al día siguiente seguimos por la zona Big Sur, descubriendo sus maravillosos paisajes de playas infinitas. La sensación de libertad se hizo gigante al despertar en este lugar y el placer de conducir por esta carretera nos hacía más vivos. ¡Qué maravilla! 


9- Mcway Beach y Partington Cove


Una de las playas más fotografiadas de toda la costa oeste de Estados Unidos que se encuentra junto a Julia Pfeiffer State Park. Una playa que tuvimos para nosotros solos al llegar tan temprano. Tanto, que no tuvimos que pagar para aparcar, todavía no había nadie controlando. Es una playa muy bonita en la que una catarata de agua dulce cae directamente al mar. No se puede acceder a la playa pero si hay un caminito que te lleva a unas vistas de ella desde arriba.

Al no poder acceder a la playa de Mcway que es donde íbamos a desayunar nos fuimos un poco hacia atrás a la Partington Cove, a la que se llega por un corto sendero entre matorrales. Allí llevamos nuestra hornilla, nuestra avena y nuestros plátanos y desayunamos de lujo junto a un pescador que había por allí.

Desayuno con vistas en Partington Cove
Mcway Beach a la sombra mañanera
Cerca de allí se encuentra una corta caminata que nos llevó a unas cataratas llamadas Salmon Creek Falls

Salmon Creek Falls


10- Elephant Seal Point


Aunque parezca mentira, en esta costa se pueden ver ni más ni menos que grandes colonias de elefantes marinos. Unos animales bastante más corpulentos que los leones marinos que acarrean una nariz muy graciosa, gorda y caída. Lo malo fue que esa nariz no la pudimos ver lo que nos gustaría ya que en esta época del año no se suele ver al macho en la playa, es cuando le toca ir a alta mar en busca de alimento, la hembra no tiene esa nariz tan graciosa por desgracia (o suerte para ellas). Esta playa estaba llena elefantes marinos hembra con sus pequeños, se podían contar por cientos. Es increíble la cantidad tan grande que vienen a esta playa, se han apoderado de ella y ahora es un área protegida. Son muchos los turistas que paran aquí para sacar fotos. ¡Nosotros tampoco nos resistiríamos!

El único macho y su nariz especial



11- Hearst Castle y San Simeon


Quizás una de las paradas más famosas de toda la hwy 1. Este castillo ha ido escalando puestos en la preferencia turística de California. Todavía me acuerdo cuando unas semanas antes de salir de viaje nos encontramos a una pareja mayor de Chicago en una parada de autobús en Torre del Mar (Málaga). Cuando les contamos que íbamos a Estados Unidos una de las primeras cosas que nos dijeron que no nos perdiéramos fue este castillo, era uno de sus lugares favoritos.

Y aquí nos encontrábamos tras una parada para comer en San Simeon, un lugar coqueto con un muelle de madera que parece que se va a caer y con una niebla que inundó el paisaje que no permitía ver más allá de un par de metros.


Muelle de San Simeon
Hearst Castle, foro sacada de Shutterstock
Desde San Simeon cogimos carretera hacia el castillo. Un parking gigantesco nos daba la bienvenida donde cerca se encuentra el moderno centro de visitantes donde se compran las entradas. Nos tuvimos que conformar con ver el castillo desde muy lejos ya que la entrada al castillo no nos lo podíamos permitir. Demasiado caro para ver un castillo... para castillos los que tenemos en Europa. Es una carretera en la que solo pueden pasar buses turísticos impidiendo así que te puedas acercar para aunque sea verlo por fuera. Con nuestra lente a 300 mm pudimos sacar una foto del castillo cubierto por la niebla espesa que había. Este castillo se encuentra en lo alto de una colina y se utilizó para la famosa película de Citizen Kane.


Hearst Castle desde el parking, cuando la niebla lo permitió
Paisajes verdes alrededor del castillo

12- Cambria 


A tan solo unos kilómetros al sur de San Simeon se encuentra la bonita localidad de Cambria. Lugar costero que nos recordó un poco a Carme-by-the-Sea. Otro barrio de pijitos que queda acorde a las riquezas que se respiran por los alrededores de Hearst Castle. Nuestra parada en este lugar se limitó a dar un paseo por sus bonitas casas de bonita arquitectura y a tomarnos un café y postre en uno de sus bares. Es un buen lugar en el que hacer una paradita para estrechar las piernas.


-------------------------------------------------------- de vuelta a Elephant Seal Point (10)


Para pasar la noche decidimos dar la vuelta y volver a elephant seal point donde existe una especie de rest area en la que poder pasar la noche. Desde este lugar me fui en solitario a dar una vuelta por el sendero que te lleva hasta Point Piedras Blancas en pleno atardecer. Fue un paseo de lo más completo ya que por sorpresa me encontré con un coyote que vigilaba mis pasos desde la lejanía. Me encantó verle sentarse y ver como observaba cada no de mis movimientos, los coyotes no suelen ser amenaza para el humano así que disfruté de su compañía. Desde allí podía ver una playa que tenía para mi solito en la que los elefantes marinos jugueteaban en las aguas cerca de la orilla. Uno de los recuerdos que con más cariño guardo de este viaje. Me encanta ver a los animales en plena libertad sin nada ni nadie que les incordie.

Pasamos la noche en el coche con el sonido desagradable de los elefantes marinos, ¡no sabía que podían llegar a ser tan ruidosos!

Coyote junto a la playa de los elefantes marinos
Playa lleno de elefantes marinos de camino a Point Piedras Blancas


13- San Luís del Obispo


Por la mañana bien temprano salimos a esta ciudad no precisamente costera. Salimos bien temprano dirección de Starbucks para desayunar y en mi caso para también ver un partido del Málaga que estaba en juego. El internet de Starbucks es tan bueno que te permite ver stream o incluso descargarte series y películas rápidamente. 
Al ser domingo pudimos aparcar gratuitamente en sus calles más céntricas. Es una de las ciudades más pobladas que existen entre LA y SF. Tras unas cuantas horas sentados allí salimos a explorar un poco la ciudad.

Es un lugar que me sorprendió para bien. Es conocida por ser uno de los lugares en la que las misiones españolas llegaron para convertir a la gente al cristianismo. Un personaje importante de esta época es el famoso misionero Junípero Serra, un misionero español que fue muy importante en estas misiones y del que se ven muchas estatuas de él con un bastón y una túnica. 

Una de las visitas más interesantes es la Misión San Luis Obispo de Tolosa, la quinta misión californiana fundada por Junípero. Una iglesia a la que se puede entrar y aprender de ella con las visitas guiadas que te ofrecen los mismos curas del lugar con pago a voluntad.

Su Mision Plaza es un lugar donde pasar un buen rato entre tiendas y restaurantes y uno de los lugares más curiosos te lo encuentras en la llamada Bubblegum Alley, el lugar más bizarro que te puedes encontrar en California. Una calle en la que la gente ha ido pegando los chicles a la pared haciendo de ella que sea asquerosa pero curiosa a la vez, ¡no puedes no haber visto esta calle si andas por la ciudad!

La calle de los chicles pegados de San Luís de Obispo

14- Pismo Beach


Una de las playas más visitadas del lugar es esta bonita y bulliciosa playa de Pismo Beach. Una playa que parecer ser terreno de disfrute mexicano, solo oíamos español por los alrededores, muy diferente a lugares tan pijos como Carmel-by-the-Sea. Algo así como las playas de El Palo de Málaga, playas más comunes para la "plebe" de la ciudad. 

Al ser domingo la playa estaba a rebosar, un lugar retro de domingeo californiano en el que echar un buen día de playa donde se escucha artistas en el paseo maritimo y la gente se pasea con un helado en la mano. Su centro de atracción se encuentra una vez más en su muelle, el cual se mete mar adentro y pasa por encima de su extensa playa de arena blanca donde bañistas y suferos comparten espacio. Las vistas desde el muelle merecen mucho la pena, los acantilados de los alrededores de la playa son preciosos 



En este muelle nos encontramos con muchos pescadores como en San Simeon y un lugar donde se puede alquilar una caña. En el mismo muelle también tuvimos la grata sorpresa de que un gigantesco pelícano posara para nosotros, vaya animal más extraño cuando le observas de cerca, seguro que estaba a la trinca por si a algún pescador se despistaba.



15- Solvang


¿Quieres sentirte como en Dinamarca sin salir de California? Yendo a Solvang se puede. Quien se iba a esperar una localidad como esta en plena costa californiana. Fue toda una agradable sorpresa cruzarnos con esta pequeña y bonita ciudad. Situada en plena región de ruta del vino pudimos disfrutar un par de horas paseando por un pueblo en el que de verdad te hace sentir en un cuento de Hans Christian Andersen.


Solvang es un pueblo que fue fundado en el 1911 en el Valle de Santa Inez sobre lo que era un rancho de colonia española. Un pueblo de estilo totalmente danés en la que las pastelerías y panaderías rebosan en cada esquina, eso sí, con precios carísimos. Lugares como Hamlet Plaza y sus molinos de viento son claros ejemplos de la arquitectura de este país. 



Un agradable paseo antes de irnos a cenar a uno de los lugares más famosos de toda California situado muy cerca de Solvang en una pequeña localidad llamada Buellton. Un lujo que nos permitiríamos ya que habíamos llegado hasta aquí. El restaurante se llama Pea Soup Andersen's en la que se tiene buffet libre de esta sopa especial, aparte de la sopa compartimos una de las hamburguesas más grandes que he visto, tenía tanto relleno que ni se veía. Casi salimos rodando de allí, ¡qué bien comimos!

Detrñas de todo eso se encuentra la hamburguesa


16- Santa Bárbara


La colonia española por excelencia de todos los San y Santa que hay por aquí. Pasear por sus calles te hace llevar a un pueblo español de casas blancas con nuestros tejados tan característicos, arquitectura que me teletransportó por instantes a mi país natal. 

Una ciudad, que antes de que llegaran los conquistadores era habitada por tribus indígenas chumash. En 1542 llegó el explorador Juan Rodriguez Cabrillo el cual reclamó una de las islas de Channel Islands aunque fue algo que los chumash evitaron hasta que los españoles volvieron en mayor número a finales del siglo XVIII. Fue cuando los curas españoles llegaron para convertir a los indígenas al cristianismo utilizando a estos mismos para construir iglesias por toda la costa, conocido como las misiones. Echaron a todos los indígenas de las islas hacia el interior, muchos de ellos murieron por enfermedades traídas por los conquistadores. Como veis, los españoles crearon estragos en este continente, esta es una prueba más sobre ello, no me extraña que alguno aún nos guarde algo de rencor, sobre todo los mayores.


Al llegar temprano a la ciudad después de haber dormido en otro rest area de la hwy 101 nos fuimos directamente a su playa con nuestra manta india y nuestras cosas listos para desayunar, un lugar en el que se estaba de lujo, ni frío ni calor y con un sol agradable que provocaron que nos quedáramos allí durante algunas horas disfrutando del buen tiempo que presume tener siempre tiene esta ciudad. Esta playa esta llena de palmeras, un lugar llamado Chase Palm Park.

Con las pilas cargadas fuimos directamente al centro de visitantes donde nos ayudaron con un mapa de la ciudad. Desde la costa subimos por su calle más larga y concurrida, la State St. En ella pudimos ver toda la arquitectura española, hasta lugares como Starbucks o McDonalds son de este estilo.

Uno de los edificios más bonitos e impresionantes es el Santa Bárbara County Courthouse, una obra de arte arquitectónica árabe-español tanto por fuera como por dentro. Subiendo escaleras arriba, en la segunda planta se puede entrar a una habitación de estilo español con murales de frescos de mucha belleza. Subiendo una planta más se llega a la terraza llamada El Mirador de donde se tienen vistas de todos los alrededores con vistas de 360 grados, ¡un espectáculo! 

Vistas desde el mirador
Una de las habitaciones del Courthouse
Desde allí pasamos por El Presidio de Santa Bárbara y la Casa de la guerra, lugar fundado en el año 1782, una especie de museo donde explica la historia de los españoles y mexicanos en el lugar.


Lugares como El Paseo o La Arcada son los lugares más españoles de todos, lo único que cambia son los precios de los restaurantes y el acento americano, por lo demás, ¡cómo si estuviéramos en España oye!

Volvimos hacia la costa donde estaba nuestro coche y de camino fuimos hacia Stearns Wharf, un muelle que te lleva mar adentro donde hay lugares para comer y vistazas de toda Santa Barbara con sus playas incluidas, no es raro ver leones marinos y pelícanos dar vueltas por allí como nos encontramos nosotros.

Cogimos el coche y nos dirigimos a otro de los lugares más visitados de Santa Barbara, Este lugar es la Misión de Santa Bárbara. La llamada 'reina de las misiones' situada en lo alto de la ciudad. Por allí se puede visitar su pequeño museo gratuito donde se aprende mucho del lugar. Como no podía se de otra forma, fuera se encontraba la escultura del onmipresente Junípero .


17- Malibú


Para terminar nuestra ruta por la costa caloforniana pondríamos broche de oro parando en otro de los lugares más míticos de este estado. El archiconocido pueblo de Malibú. Lugar conocido por ser lugar de residencia o de vacaciones de mucha gente famosa de Hollywood o del mundo de la música, famosos que llegan a estas lujosas casas, estaríamos al tanto por si nos encontrábamos con alguna estrella. Ese mismo día en Los Ángeles nos enteramos de que unos momentos después de estar nosotros, Lenny Kravitz se hacia fotos en la playa de Malibú, ¡si lo hubiéramos sabido antes!

La primer parada la hicimos un poco antes de llegar a la localidad de Malibú, este lugar se le conoce como Point Dume State Beach. Un precioso lugar en que la naturaleza tiene su lugar y sus playas rodeada de acantilados se ofrecieron vírgenes para nosotros. Hicimos un corto sendero que nos llevó a una altura suficiente como para ver los dos lados del lugar, un lugar que con buen tiempo como disfrutábamos nosotros puede llegar a ser maravilloso.





Una vez en Malibú nos llevamos una pequeña decepción, no es un lugar donde tenga un centro acogedor. Lo único atractivo que nos encontramos fue con una playa llena de surferos y un muelle de mucho peor de lo que habíamos visto hasta ahora. Malibú para nosotros tiene mucho nombre pero la sensación que nos dejó fue de ni fu ni fa. 

No tardamos en poner rumbo a Los Ángeles donde visitamos algunos lugares que se nos quedaron en el tintero como las locas playas de Venice y Muscle Beach o la lujuría de Beverly Hills, donde el dinero habla en cada rincón de este barrio. Devolvimos nuestro coche alquilado tras dos meses sin rasguño alguno, todo salió bien, a veces arriesgarse sin seguro sale bien :-P.

Dormiríamos un par de noches en casa de nuestro amigo Amit, persona que conocimos los primeros días que llegamos a Estados Unidos gracias a couchsufing. Días de descanso y preparación para lo que venía del viaje.


Venice Beach y sus doctores green
Beverly Hills
Para volver a San Francisco lo hicimos en una caravana gigante, en uno de esos relocation que ofrecen entre ciudades, empresas que necesitan mover sus caravanas de una ciudad a otra. Tendríamos dos noches para ello y solo nos costó 2 dólares. ¡Vaya lujazo que nos dimos! Pero aunque solo nos costara un dólar por noche, la gasolina que chupa fue un palo, no sabíamos que podía chupar tanto. Fue toda una experiencia, conducir con una caravana de esas dimensiones por las calles céntricas de Los Ángeles daba mucho respeto, por suerte salimos indemnes del lugar. 



Un autobús nos esperaba en San Francisco para poner rumbo hacia Seattle, en el estado de Washington, serían muchas horas de viaje nocturno las que nos esperaban . Cada vez estábamos más cerca de Canadá, el que sería nuestro segundo país del viaje, pero antes tocaba conocer el estado de Washington durante un par de semanas.


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