22 de agosto de 2016

Seattle, la ciudad de los monstruos empresariales


Habían pasado ya 2 meses casi sin darnos cuenta desde que empezamos el viaje sin billete de vuelta, dos meses de roadtrip en lo que vimos infinidad de maravillas por el suroeste de los Estados Unidos, el comienzo no podía haber sido mejor. Tocaba despedirse de la primer etapa del viaje, había que seguir hacia adelante por el mapamundi.

¡Bluf! Es tanto lo que hemos vivido en tan poco tiempo. Siento que hemos aprovechado el tiempo al máximo y al decir la verdad, estábamos un poco saturados. Los dos días off en Los Ángeles en casa de Amit nos vinieron de perlas y el cambio de aires aún mejor. 
Así me sentía mientras recapacitaba en el autobús que salía de Sacramento y se dirigía hacia Seattle, 20 y pico horas subidas a un autobús dan para mucho en lo que pensar. 

Nos íbamos a un estado que nada tenía que ver con lo que habíamos visto hasta ahora y teníamos 14 días para ello. Empezaríamos nuestro periplo en Washington asentándonos unos días en su ciudad más importante, Seattle. El viaje fue pesado, no es el viaje más largo que hemos hecho, en eso gana Indonesia por goleada, además, el bus es bastante cómodo. 

Esta vez no queríamos que nos volviera a ocurrir lo de San Francisco, lo teníamos todo atado. Días atrás, encontramos por Couchsurfing a un chico vietnamita que vive en el barrio de Fremont, un lugar cercano al centro de la ciudad de Seattle. Con él pasaríamos 3 noches (que se convertirían en 4) en esta gran ciudad.

La llegada a la estación de autobuses de Seattle fue abrumadora. La estación se encuentra muy cerca del estadio de béisbol y en ese mismo momento en el que salimos terminó el partido así que las calles estaban repletas de gente con la camiseta de sus héroes del bate. Duc, nuestro anfitrión vietnamita, trabajaba cuando llegamos a la ciudad así que nos fuimos a un Starbucks para pasar el tiempo, con nuestras mochilas no podíamos movernos mucho. Estamos hablando de la ciudad de esta famosa cadena de café, Starbucks nació aquí en Seattle y se ha expandido por todo el mundo, se ha convertido en una especie de Mcdonalds del café. Cerca de allí se encontraba la entrada al barrio chino y pudimos retratar su puerta del dragón.

Recién llegados a Seattle
Chinatown de Seattle
Para llegar a su casa cogimos un autobús, él ya nos había explicado todo para llegar a su casa. Un chico sonriente y servicial de cara expresiva nos recibía al abrirnos la puerta de su casa de un barrio muy ordenado y limpio, las diferencias que estábamos viendo hasta ahora respecto al suroeste del país eran bastante evidentes. Dormiríamos en su salón en un sofá y una colchoneta hinchable muy cantúa. Más que suficiente.

Duc es un chico que se crió en Vietnam pero ha sido lo suficientemente emprendedor como para acabar en una ciudad como Seattle consiguiendo un buen puesto en Amazon, una de las empresas más on fire del momento, de la cual su sede se halla en uno de los rascacielos del centro de esta ciudad.

La primera noche la pasaríamos en uno de sus lugares favoritos para cenar, un mexicano, con lo que a nosotros nos gusta comer tacos... fue ahí cuando admite ser vegano, sería todo un reto cocinar algún plato para él. No duramos mucho ya que llevábamos ya casi dos días sin casi dormir ni pillar cama y aunque fuera un sofá, caeríamos redondos igualmente.

Al día siguiente salimos a conocer la ciudad tras un desayuno que nos hizo el bueno de Duc. Para llegar al centro se puede tomar un autobús pero elegimos hacer una ruta con google maps para ir andando e ir viendo cosas por el camino. Cruzamos de largo el barrio de Fremont y pasamos sobre un puente con vistas de la parte del centro. Entre cuestas y mansiones con banderitas americanas y jardines de competición llegamos a Kerry Park. Un lugar en el que mirar embobado al bonito skyline de Seattle del que destaca sobre todo lo demás su Space Needle , una torre gigante que arriba tiene un restaurante giratorio, ese que tanto se ha visto en las películas americanas. Subir a él se sale de nuestro presupuesto, abusan demasiado.

Space Needle visto desde  Kerry Park

Con un tiempo feo y frío pero sin lluvia caminamos hacia el Seattle Center donde se encuentran el mismo Space Needle, la sala de conciertos de Key Arena y museos interesantes y con una arquitectura como el Guggenheim (mismo arquitecto) como el EMP y el Children's Museum. En el museo de EMP o de la música había una exhibición sobre arcade y videojuegos y en la entrada tienen consolas para jugar, aprovechamos para echarnos unas partidas al Mario Bros. Fuera hay una bola en forma de fuente que baila con el ritmo de la música, unos niños corren y se divierten esquivando chorros de agua.

La famosa sala de conciertos Key Arena

EMP Museo

Cerca de esta plaza se encuentra el Bill y Melinda Gates Foundation. Seattle es el lugar de nacimiento de este genio de generar dinero. Bill Gates nació en el año 1955 en esta ciudad y ha logrado ser ni más ni menos que el hombre más rico del mundo gracias a su legado de Microsoft. No cabe duda de que este genio ha participado en la evolución de Seattle como ciudad moderna.

Seattle no es solo la ciudad de Microsoft, Amazon o Starbucks como ya he comentado, esta ciudad es un nido de cerebritos. Empresas como Boeing, Nintendo América o Cosco tienen su base en esta ciudad. Monstruos empresariales que hacen de esta ciudad una de las más emprendedoras y importantes del país.

Seguimos caminando hacia el downtown pasando por Belltown, un barrio adyacente al centro donde los edificios se vuelven rascacielos y donde las calles con cuestas te recuerdan un poco a San Francisco. Seattle luce como una ciudad seria, rica, ordenada aunque como en todas y cada una de las ciudades grandes que hemos visto en este país, por sus calles hay sin techos, locos y drogadictos (muchas veces van unidas) que ensucian esa imagen de ciudad ejemplo, el gran lastre de este país conocido como primera potencia del mundo que no tiene solución a este problema social. 

Biblioteca pública de Seattle


Pasamos por su moderna biblioteca y vemos de cerca el edificio más alto de la ciudad y de Washington llamado Columbia Center. Desde allí bajamos hacia la costa para ir hasta uno de los lugares más turísticos, el Pike Place Market, un mercado interior como podemos conocer en España pero que aquí por una cosa u otra es un lugar que no te puedes perder. Muchísima gente dando vueltas por su interior, la mayoría solo mirando como nosotros, los precios son desorbitados, ¿no se supone que en un mercado debería ser más barato? Pescaderías, floristerías, souvenirs, manualidades entre otras cosas se reparten por el largo mercado. Algunos vendedores se merecen una compra por el arte con el que venden, algo que solo había visto en los mercadillos de mi ciudad.


Pike Place Market
Pescaito  al pescaito fresscoooooo
Fuera del mercado en la 1st avenue hay muchos restaurantes donde comer a un precio decente, compramos un bocadillo bastante bueno con la intención de bebernos el café de después de comer en el primer Starbucks de la historia, el autentico y verdadero primer Starbucks. Y como era de esperar, una maraña de gente se agolpaba en sus puertas para pedir un café o para sacar fotos. Me parece a mí que vamos a tomarnos el café en otro lugar...


Interior del primer Starbucks
Por la zona y metiéndote por Post Alley te encuentras con la Gum Wall. La misma historia que en San Luís del Obispo en California. Una calle llena de chicles masticados y pegados por toda la calle, chicles de todos los colores y formas. Se dice que algunas personas tienen como reto coger un chicle de la pared, masticarlo y volverlo a pegar. Seguramente sean apuestas ¿Estamos locos?

Gum Wall, Perrine pensando en hacer el reto
Por la tarde quedamos ya en casa de Duc para pasar algún tiempo juntos después de su trabajo. Salimos con un grupo de amigos suyos que también andan por couchsurfing para cenar dumplings rusos y bebernos unas cervezas en uno de los bares más divertidos que jamás he estado. En el puedes escuchar música, beber cerveza y jugar a maquinas de arcade  con clásicos como el Street Fighter y  muchas maquinas de pinballs. También juegos de mesas, acabamos jugando jenga. A final acabamos bebiendo unas cuantas más en el ultimo bar que había abierto donde hablamos de todo con unas cuantas cervezas en lo alto y jugamos al billar (todavía podíamos atinar :)).

Jenga time!
Al día siguiente nos lo tomaríamos más tranquilos. El día no pintaba muy bien ahí afuera (como es normal en esta ciudad según me cuentan) así que disfrutamos de tener una casa por unos días durmiendo más de la cuenta y haciéndonos buenos desayunos. Cuando el día empezó a ser algo mejor y empezábamos a aburrirnos salimos a la calle a conocer el barrio de Fremont  con un folleto con los lugares que visitar en la ciudad, resulta ser un lugar alternativo y con mucho freedom of speech

Según los habitantes creen que Fremont es el centro del universo, una señal da cuenta de ello. Por el barrio existen varias estatuas de lo más originales como por ejemplo la que mas impacta que es la estatua de Lenin, ¿que cojo--- hace una estatua de Lenin en una ciudad como Seattle? Esta estatua de 7 toneladas viene originalmente de la ciudad de Propad, Eslovaquia. Un americano profesor llamado Lewis Carpenter que vivía en esa ciudad se encontró con la estatua tirada bocabajo tras la revolución el Eslovaquia del año 1989. Este americano estaba tan encantado con el arte del su escultor Emil Venkokv que decidió llevarse la estatua hasta Seattle donde la tuvo hasta que murió en el 94. Desde entonces su familia se hizo cargo de ella y la puso en este lugar para el disfrute de los demás ya que ellos dicen que sirve como recordatorio de una importante época de nuestra historia. Actualmente esta estatua está en venta y tiene precio, ¿será vendida algún día de estos? Quién sabe. Es una estatua que crea controversia entre la población pero que sigue en pie.

Estatua de Lenin en Fremont
Otro de los puntos más curiosos de este barrio tan singular es la que se encuentra debajo de la carretera principal. Un trol esculpido de roca gigantesco se esconde en este lugar. Una gran obra de arte que sorprende a cualquiera, original sobre todo lo demás. Para mi uno de los lugares que no te puedes perder si llegas hasta Seattle y que poca gente sabe, eso sí, no traigas a niños, puede que se vaya con un trauma.


Existen otras estatuas como una de un grupo de gente esperando en a estación de autobuses a los que visten de mil formas o un cohete espacial entre otros tantos. Fremont está separada del centro por un brazo de mar. Caminando junto a este trozo de mar por la parte del barrio llegamos hasta Gas Work Park. Un parque donde hay una antigua fábrica abandonada y desde donde se tienen unas vistas fabulosas de todo el skyline de la ciudad.

Vistas desde Gas Work Park
Empezó a llover y decidimos ir al supermercado y hacernos un buen plato de comida en casa, Duc estaba todavía en el trabajo. Los supermercados que nos encontramos en Fremont eran todos de productos orgánicos. Es una ciudad con una población muy concienciada en saber lo que come y lo que compra, aquí es difícil encontrar fruta o verdura que no sea de una granja orgánica. Lo único es el precio, ¡que caro son aquí los supermercados! ¡Una burrada!

Por la noche fuimos a hacer algo que quería hacer sí o sí antes de salir de los Estados Unidos y no era otra cosa que ver un partido de béisbol, ¿hay algo más americano que esto? Quedamos con Duc en la puerta del estadio y con un cubo de palomitas con refills -relleno- ilimitados nos pusimos a ver este espectáculo. Como nos pasó viendo el partido de la NBA, aquí también utilizan su pantalla gigante para interaccionar con el público haciendo que este esté metido en el partido. Echamos unas horas muy divertidas aunque no tuviera ni la más mínima idea sobre este deporte. El equipo de Mariners de Seattle ganó al de Texas.




En nuestro tercer día nos fuimos de nuevo al centro de la ciudad, esta vez en autobús para ahorrar piernas y andar más por el centro. Nos fuimos directamente al Olympic Sculture Park, un parque con estatuas raras como la cabeza de una mujer gigante que da un efecto que te deja fuera de lugar. 

Olympic Scultire Park


Desde allí ya pegados a la costa fuimos andando dirección sur pasando por el downtown y una zona que estaba en obras para llegar hasta el barrio de Pioneer Square, el barrio más antiguo de la ciudad. Su característica arquitectura rojiza romanesca richadsoniana data de últimos del siglo XIX. En su plaza Occidental Square aparte de estar decorada con estatuas de los indígenas de la zona y unas sillas de colores, disponen de mesas de ping-pong y futbolines para jugar gratuitamente. Tuvimos al suerte de que las mesas de ping-pong estuviera libres, las paletas para jugar y la bola están allí y al parecer nadie se los lleva a casa. - Eso no pasaría en mi barrio malagueño... es lo primero que te viene a la mente.


Estatuas indígenas de Pioneer Square

Ping pong en Pioneer Square
Callejeando por el barrio y por pura casualidad vimos un lugar que estaba regentado por el NPS (National Park Service), nos llamó la atención ver algo así en el centro de la ciudad así que entramos. Es una especie de museo que trata sobre el Klondike, algo que nos sonaba a chino. El museo lo explica todo muy bien y es una historia real que nos llamó mucho la atención. Incluso nos pusieron una pequeña película para aprender en términos generales sobre esta historia que ocurrió hace algo más de 100 años. 

Resulta que el Klondike es algo que cambió el rumbo de Seattle y el de muchos estadounidenses, una locura en forma de oro que volvió loco a medio mundo por una riqueza casi prometida. Para que lo entendáis mejor, el Klondike es el nombre de un afluente del grandioso Río Yukon en la provincia canadiense de mismo nombre que el río, situado cerca del círculo polar ártico y de la por entonces inexistente Dawson City, una ciudad creada de la nada por la fiebre del oro. 

En este río encontraron oro, oro a cantidades inimaginables. Un barco apareció repleto de oro en el puerto de Seattle y la noticia corrió como la pólvora por todos los Estados Unidos,  ¡oro! ¡oro! La noticia corrió desde San Francisco hasta Nueva York. Incluso hasta en Europa se hizo eco la noticia. Llegar hasta allí solo se podía hacer en verano con el deshielo y las rutas hasta el lugar era casi inexistentes, la mayoría de gente se las tuvo que ingeniar y buscar rutas para poder llegar, ruta que podía durar meses y vidas.

No voy a entrar en mucho detalle, os vais a hartar de Klondike en los próximos posts de Canadá... Dawson City entre otros puntos importantes de la historia estaban en nuestros planes de viaje.

Las diferentes rutas para llegar al Klondike
Desde Pionner anduvimos por el barrio chino para comprar fruta barata. como no, y cogimos el autobús dirección de las alturas de Capitol Hill a hacer una visita a alguien muy especial. Si en Los Ángeles fuimos a visitar donde está enterrado secretamente Michael Jackson, en Seattle visitaríamos la tumba del único y singular Bruce Lee, el cual está enterrado junto a su hijo Brandon. Es muy raro estar junto a un mito como Bruce.
Otro de los personajes míticos de la ciudad es Jimmy Hendrix que aunque no sea muy fan de su música es sin duda toda una leyenda.
Esta ciudad también ha sido cuna del Grunge con grupos como Pearl Jam, Nirvana o Soundgarden, ídolos mundiales para los que les gusta este tipo de música


Esa noche la pasamos en casa hablando de todo y cenando una comida que nos preparó Duc. Nuestro tiempo compartido con él fue de lo mejor que hemos tenido hasta ahora en el viaje. Un chico inteligente, viajero, amante de la naturaleza con el que congeniamos desde el principio, nunca nos gustan este tipo de despedidas pero es algo a lo que nos teníamos que ir acostumbrando en este viaje, gente que conoces, coges cariño y con el que al final te tienes que despedir hasta quien sabe cuando. Diría que un 80% de la gente que se conoce viajando no se vuelve a ver, aunque tengas su facebook o email, son personas a las que raramente vuelves a ver, ¡gajes del oficio!

Al día siguiente teníamos que estar en el aeropuerto de Seattle no para un vuelo precisamente si no para recoger nuestro coche alquilado para visitar el estado de Washington durante 10 días. Al presentarnos allí tuvimos un grave problema, no podíamos recoger el coche porque nuestra tarjeta de crédito no funcionaba, ¡habíamos alcanzado el limite mensual! Arghh.

Tuvimos que cancelarlo y esperar un día más ya que teníamos que contactar con nuestro banco en Bélgica, allí aún dormían. Tuvimos que volver a Seattle y contactar con Duc que amablemente nos dejo las llaves de su casa, para ello tuvimos que ir a las oficinas de Amazon. No sabíamos bien como agradecérselo, esa noche acabaríamos viendo una película en su casa tranquilamente.

Esta vez sí, al día siguiente conseguimos nuestro coche y no un coche como el que habíamos acordado. Al no tener nuestro tipo económico disponible nos hicieron un upgrade gratuito y podíamos elegir entre un 4x4 o una minivan. Nos lanzamos a por la minivan para que no nos la quitaran, ¡era perfecto para pasar nuestras noches! No hay mal que por bien no venga. Un coche de lujo para viajar por Washington, la cosa no podía haber empezado mejor... Olympic National Park era nuestro primer objetivo, ¡allá vamos!