5 de septiembre de 2016

Ruta de 4 días por la península de Olympic National Park, Washington


¡Alegría, alegría! Nos vamos de ruta por el estado de Washington con una minivan gracias a que no había coches de la categoría "económico" disponibles en la empresa de alquiler tcon lo que nos tuvieron que dar uno mejor por el mismo precio. Ya no dolía tanto haber perdido un día por culpa de la tarjeta, estaba todo destinado a que tuviéramos un coche mejor.
Tras conocer la entretenida e interesante ciudad de Seattle nos fuimos a Olympic National Parkel primer destino de la ruta, situado en la Península Olímpica en lo más al noroeste del país. Un basto parque nacional, aislado de todo y uno de los rincones más salvajes de todo Estados Unidos galardonado por la UNESCO como patrimonio mundial.

Teníamos pensado pasar unos cuantos días por la zona. Pero antes de empezar fuimos al supermercado para recaudar necesidades básicas como comida. bebida, gas y algunas cosillas más que nos iban a hacer falta. Nuestra intención era aprovechar el coche tan grande para dormir en él, algo que lo hacía todo mucho más fácil. A veces da mucha pereza poner y quitar la tienda de campaña. Nuestro lema era gastar en coche de alquiler (el cual nos sale bastante barato) y así ahorrar en hoteles o campings, algo que salía a cuentas para nuestro reducido presupuesto.


La primera parada sería la ciudad de Port Ángeles, una de las ciudades entradas que tiene el parque de Olympic, ciudad situada en el extremo norte del país, solo el estrecho de Juan de Fuca lo separa de la Isla de Vancouver, un destino que pisaríamos no en mucho tiempo. En el centro de visitantes de Port Ángeles sobre Olympic nos dieron todo lo necesario para los próximos días por el parque con mapas y consejos y nos pusieron una corta pero bonita película sobre el lugar para inspirarnos y motivarnos.

Ave que nos encontramos en el estrecho de Juan de Fuca


Hurricane Ridge, entre los picos más altos


Lo primero que visitaríamos del parque sería el Hurricane Ridge, una carretera cuesta arriba que penetra en este parque tan poco accesible hasta sus montañas más altas o al menos a llegar a verlas. Conduciendo hasta arriba del todo llegas a lo más cerca de sus picos más altos los cuales poseen extensos glaciares. Un paisaje que a estas alturas del año aún se encontraban cubiertas de nieve haciendo que fuera difícil hacer alguna caminata por allí (las mejores del parque) pero dejando unas vistas de las masas montañosas muy espectaculares. Las vistas son increíbles y desde arriba se puede ver perfectamente al otro lado del estrecho donde sitúa Canadá






Nos dedicamos a dar una vuelta por la nieve siguiendo los pasos que la gente iba dejando marcados en ella. Hasta hicimos un muñeco de nieve que quedó con un narizón que ni Rosa de Palma. El resto del día lo pasamos en Port Ángeles paseando por su tranquila costa con vistas a Canadá que nos hizo pensar en el futuro cercano en ese país.



Al día siguiente seguimos hacia adelante por el parque dirección oeste. Rodearíamos el parque nacional al contrario de las agujas del reloj, como ya he dicho, este parque nacional es muy poco accesible en coche y no se puede cruzar por su interior. Para ello existen algunas carreteras que penetran en el parque no demasiada profundas y una general que va dando la vuelta por fuera rodeando el parque. Esto hace que sea un parque inmaculado, con una vida vegetal y animal única en el mundo. Muchas especies solo se ven aquí. Un parque que se divide en tres regiones: Costa del Pacífico, montañas de Olympic y bosque templado húmedo, no teníamos tiempo de aburrirnos.


Lago Crescent y sus cataratas



Tras la visita a unas cascadas pasaríamos por el bonito Lago Crescent por el que se conduce pegado por su orilla haciendo que paráramos más de una vez. Por aquí decidimos hacer una caminata que va por la parte norte del lago por una vegetación muy común en este parque, o sea, muy verde y con mucho musgo (rainforest)Esta caminata la haríamos de ida y vuelta por un camino bastante enfangado, fuimos rodeando el lago por el norte que nos dejaban estampas como las que veis aquí abajo.

Ademas del lago en sí con sus espectaculares vistas, lo que más me gusto fue su "bosque encantado". Es uno de los lugares más populares de Olympic.





Por la parte sur del largo también se pueden hacer caminatas, un lugar para relajarse sentado en la orilla del lago y disfrutar obervando la grandeza de la naturaleza de este lugar.
Desde allí mismo hicimos otra corta caminata hacia las Marymere Falls, otra de las muchas cataratas del parque que nos llevó por unas bonitas cataratas. Desde allí seguimos la carretera y nos desviamos para ver otras bonitas cataratas llamadas Sol Duc Falls.

Marymere Falls

Sol Duc


Pero no solo de monte, rainforest y cataratas trata este parque nacional. Su mayor atracción se encuentra en su costa, su salvaje costa. Kilómetros de costa protegida por ser parque natural. Pero antes pasaríamos por la localidad de Forks, una ciudad más a no ser que se la conoce como la ciudad base de la saga de películas de Twilight, la famosa saga de películas de vampiros. Viajando por aquí te darás cuenta de ello ya que hay tiendas y carteles relacionados a la película, un lugar donde muchos de sus fans acuden. La verdad es que nunca he visto estas películas pero resulta curioso.

Señales de la saga Twilight

La Push y las playas olímpicas


Pasaríamos la noche en esta ciudad y a la mañana siguiente desayunaríamos en un bar muy a la americana antes de salir hacia su costa. Desde Forks sale una carretera que te lleva a las mejores playas de Olympic, unas playas que se encuentran cerca de La Push, una comunidad de indígenas americanos llamados los Quileute.

La más conocida y la que más atrae a más turistas es la playa de Rialto. un lugar donde sus cientos de troncos de árboles muertos inundan su orilla. Un gran cementerio de árboles en una playa idílica con rocas gigantes en el mar, ¡lo malo es que sus aguas están congeladas! Se pueden hacer caminatas de días caminando hacia el norte e ir acampando con un permiso que se pide en el centro de visitantes, siempre teniendo muy en cuentan los horarios de las mareas pero eso es algo que nos guardábamos para la Isla de Vancouver, un lugar similar a este, donde se dice que es el mejor sitio para ello. Nosotros teníamos la playa para nosotros solos, era todavía muy temprano.


Camino a La Push
Playa de Rialto


Árboles muertos por todos los rincones de la playa

Cerca de Rialto y metiéndonos en La Push empiezan una serie de playas con las que no se han esmerado mucho en ponerles un nombre. Se trata de playa primera, playa segunda y playa tercera. ¡A cual más bonita! La primera es en La Push mismo donde hay una especie de espigón con un faro abandonado al final, las vistas desde allí hacia Rialto y playa primera bien merece la pena el esfuerzo, cerca también se puede ver a la pequeña Isla de James. Estas playas son solo accesibles por una caminata a través de un bosque, una caminata preciosa con un final muy feliz en sus playas. Los paisajes son impresionantes y las playas muy vírgenes y protegidas. Una pena que no tuviéramos el permiso para acampar en ellas, el tiempo era perfecto pero el centro de visitantes nos quedaba ya muy lejos para pedir el permiso. Con él puedes acampar donde más te plazca en un entorno como si en una isla perdida se tratara. Sus aguas están plagadas de grandes rocas e islitas que decoran el paisaje y sus árboles muertos en la orilla hacen de estas playas un cementerio muy atractivo.






Hall of Mosses y salmones en Ho Rainforest


Desde las playas de Olympic nos fuimos a uno de los lugares más especiales del parque, para ello nos adentramos de nuevo por una carretera a las profundidades de Olympic para llegar a Ho Rainforest. Desde allí existen senderos que te llevan por lo que llaman "Hall of Mosses" en español sería algo así como "La sala de los musgos" una selva plagada de estos musgos que cuelgan de todos sitios, todo se ve verde. Hicimos el sendero corto con dicho nombre por esta selva donde los musgos son el gran protagonista. Todos los árboles y piedras están cubiertos de pelo verde. Me encantó particularmente por su belleza única que te hace sentir como en un cuento de hadas. Como extra vimos una banda de elks -uapitís-, uno de los venados más grandes que existen, no parecen que se asusten mucho, andaban tranquilamente a sus anchas incluso con nuestra presencia.



Hall of Mosses Olympic
Hall of Mosses
Uapití o Wapití
Fuera lo que fuere

Desde allí mismo salen otros senderos de varios días así que aprovechamos para dormir en el parking donde había más coches de montañeros para que no se notara mucho, muy cerca de allí había un camping pero con nuestro amplio coche no lo necesitábamos y menos teniendo un buen baño público al lado donde incluso pudimos recargar la batería de la cámara de fotos.

En la carretera que te lleva hasta Ho (nombre de una tribu indígena) hay una parada donde un corto sendero te lleva a las orillas del Río Hoh, un río donde se puede observar uno de los espectáculos más curiosos de la naturaleza. Que levante la mano quien no haya visto en un documental a los salmones saltando por un río contra las piedras a contracorriente con los osos intentando cazarlos al vuelo. Esto es precisamente lo que pudimos ver, un lugar conocido para ver este fenómeno único. Nos encontrábamos en la temporada perfecta ya que es este mes cuando los salmones empiezan a subir desde el mar río arriba para frezar y morir para empezar un nuevo ciclo, una hazaña que también se la conoce como "La carrera del salmón". Para ello deben de completar una serie de obstáculos como las subidas por rápidos. Como pudimos comprobar una tarea nada fácil para ellos. Muchos de ellos saltan contra las piedras, salmones gigantes que con unos saltos impresionantes se daban unos cabezazos que hacían que me temiera lo peor por ellos. Disfrutamos casi una hora viendo a los pobres salmones saltando río arriba, ¡una experiencia única! Solo faltó que viniera un oso a cazarlos, es algo muy común y que les encanta hacer pero no hubo suerte, también son presa fácil para las águilas calvas. 
La tentación que tuve de ponerme a pescar alguno de ellos era muy grande pero por desgracia no teníamos nada para poder hacerlo. ¡Hubiera sido un lujazo de cena!


¡Jeronimo!
A la mañana siguiente seguimos hacia el sur pasando por otras playas como Ruby Beach también protegidas por el nps. No tan bonitas a mi parecer como las que vimos anteriormente pero merecedoras igualmente de una parada.


Lago Quinault, nuestro primer oso...bebé


Quinault es un lago situado en parte en territorio indígena y en parte protegido por el parque nacional. Llegamos aquí con la intención de explorar sus orillas y hacer algún sendero que nos dejara buenas vistas. Entre parada por aquí y por allí para sacar algunas fotos nos encontramos con una sorpresa inesperada, ¡un oso! Por suerte al otro lado de la orilla, digo por suerte por que trataba de un bebé oso y cuando te encuentras con un bebe oso es mejor no estar cerca de él. Mamá oso te arrancará la cabeza de un manotazo si se te ocurre acercarte a él. Nuestro primer oso era un hecho y todavía no habíamos entrado a Canadá. Esto solo había comenzado.

Desde una carretera que acompaña al lago llegamos al inicio del sendero de Irely Lake, un sendero no demasiado largo que al final te deja a orillas de susodicho lago con la rareza de ver troncos que sobresalen del lago, ¿qué hacen esos troncos ahí? Uno se pregunta. 

El calor que hacía no era normal, supuestamente nos encontrábamos en una zona de mucha lluvia y estábamos teniendo unos días de calor y de un sol de escándalo. Al dar la vuelta al lago paramos en el diminuto poblado de Quinault a ducharnos en una de sus duchas que funcionan con quarters (monedas de 25 céntimos de dólar). El lugar era el ideal para relajarse con vistas al bonito lago. 

Nuestro primer oso
Lago Quinault

Final del sendero al Lago Irely
Y con este lago terminamos con nuestro periplo de 4 días por el gigantesco Parque Nacional de Olympic. Quizás nos faltara hacer algún sendero de los largos pero nos íbamos con la satisfacción de haber visto muchas maravillas de este patrimonio de la UNESCO. Seguíamos con nuestra ruta por el estado de Washington...




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