8 de enero de 2017

Ruta de 7 días por los parques nacionales de Banff y Jasper


Veníamos de un sueño llamado Glacier National Park en Montana y entrábamos en otro llamado Montañas Rocosas canadienses, el sueño se extendía con paisajes naturales tan vastos como reales, lugares que te hacen mirar y dudar de su realidad.
Pasando de largo por Calgary tomaríamos la carretera que une la ciudad más grande de Alberta con el parque nacional de Banff. Entrábamos en el grandioso territorio de montaña de las Montañas Rocosas, un lugar inmenso que está compuesto por diferente parques nacionales. Entre ellos se encuentran los parques nacionales de Banff, Jasper, Kootenay, Glacier,  Yoho y Revelstoke, hay para elegir.
Por estas tierras se esconden los paisajes más bellos de nuestro planeta, o al menos así es reconocido por muchos. Nosotros íbamos con toda la ilusión del mundo a descubrir lo que este lugar tenía para ofrecernos.

El skyline de Calgary
Entrando en Banff
De camino a Banff

 

Banff National Park


Banff National Park sería nuestro punto de partida para visitar sus alrededores, el parque nacional más antiguo de Canadá y el tercero del mundo que se inauguró el año 1985. Su fama mundial atrae a turistas de todo el mundo haciendo que una visita en temporada alta pueda ser un poco desesperante y cara. Como base tomaríamos un camping gigantesco donde pondríamos nuestra tienda de campaña no muy lejos de dicha ciudad. Alojarse en el pueblo de Banff solo se lo pueden permitir algunos, además de que se necesita reservar con tiempo de antelación.

- Lago Minnenwanka

Por sus alrededores hay múltiples opciones para senderismo, alpinismo, deportes de agua, y todo tipo de actividades. En nuestro primer día pudimos visitar el precioso Lago Minnewanka conocido como el 'lago de los espíritus del agua', un inmenso lago de color turquesa donde mucha gente viene a practicar deportes de agua como piragüismo.Es una auténtica maravilla de lugar.



- C-Level Cirque Trail 
Para tener grandes vistas nos recomendaron subir por un sendero cercano llamado C-Level Cirque. Sendero de unos 4km y medio que se puede hacer en unas 3 horas por su gran desnivel en tan poco espacio (500 m de elevación). La 'cabeza' de la caminata se encuentra en la zona de Bankhead, una zona antigua minera que está señalada desde la carretera.

Un camino muy empinado nos llevaría por bosques hasta un lugar donde los árboles desaparecían, desde allí con la lengua fuera tuvimos que subir un camino con muchísima pendiente hasta llegar a lo más alto donde unas vistas preciosas del lago nos esperaban. Un camino corto pero duro que te regala unas vistas asombrosas, fue un acierto. Despacito y con buena letra es accesible para cualquiera, simplemente tomate tu tiempo con descansos.


Paisajes de la ruta
Minnenwanka Lake visto desde lo más alto del sendero.
-Banff pueblo

Por la tarde visitaríamos el pueblo turístico de Banff. Toda la locura se encuentra en este lugar. Tiendas carísimas, lujo, Starbucks, japoneses y estadounidenses por todos lados y un ambiente muy animado abundan por sus calles. Con suerte pudimos aparcar nuestro coche en un aparcamiento (de pago, por supuesto), cosa difícil en este lugar.
Nos dimos una vuelta por sus calles relucientes, nos bebimos algún café y compramos algunas cosas que nos hacían falta para hacer de comer. No necesitábamos más tiempo en este lugar, no es sitio para nosotros digamos.

Cada calle tiene un nombre de animal

 -Lake Moraine


A la mañana siguiente partimos temprano para ver el amanecer en el Lago Moraine, situado a unos 75 km al norte de Banff. El día empezó feo y nublado, temíamos no poder ver mucho del lago. Llegando por su carretera que sale desde Lake Louise, el cielo se fue abriendo poco a poco dejando ante nosotros uno de los espectáculos más hermosos de los que jamás había sido testigo. Hay que ir temprano para evitar las masas de los tours que llegan en autobuses como así hicimos. Nos preparamos el desayuno de avena y plátano allí mismo aunque hiciera un frío que pelaba, la vista bien lo merecía.

De camino a Lake Moraine
Lake Moraine por la mañana

- Eiffel Lake Trail

Tras el desayuno estábamos listos para empezar a caminar por los caminos que te llevan a las alturas del Lago Moraine. Hay varias opciones pero nosotros nos decantaríamos por subir hasta Eiffel Lake. Un camino de unos 5.6 km con cuestas que se puede hacer en 4 horas. Era tan temprano que eramos los únicos subiendo por el camino aunque ya se veía movimiento de gente preparándose para salir a caminar, nosotros nos antepusimos a ellos, ¡queríamos las vistas para nosotros solos! Nos calentamos subiendo y la chaqueta, el gorro y los guantes nos iban sobrando poco a poco. Una vez subida una gran parte por bosque y cruzando el cruce que se desvían a otras caminatas como Setinel Pass empiezan las vistas de todos los picos que rodean al lago con el color Moraine destacando sobre todo por su color tan intenso. El color de este lago puede ser uno de los más espectaculares que he visto. Su color azul intenso es todo un poema.

De camino a los Eiffel Lakes
Glaciares y picos del valle
Eiffel Lake con alguno de los picos del valle
El camino va en paralelo y con vistas continuas al conocido como el Valle de los 10 picos, una cadena de 10 picos consecutivos que aguardan grandes glaciares entre ellos. El camino termina cuando se llega al Lago Eiffel, un lago de verde turquesa que se encuentra a una gran altura y que con los picos y glaciares de alrededores hacen una panorámica única. El sendero sigue hasta Wekchemna Pass, un paso de montaña donde se puede ver la división continental. Nosotros nos quedamos en Eiffel ya que sería un camino demasiado largo y queríamos hacer otras cosas.




- Setinel Pass Trail

Volviendo del lago Eiffel y tras hablar con algunos que nos encontramos por el camino decidimos desviarnos en el cruce que pasamos anteriormente y hacer también el sendero de Setinel Pass, nos lo recomendaron mucho y fuimos a por ello, aún teníamos fuerzas suficientes. Un camino cuesta arriba nos llevaba por el Larch Valley por unas praderas muy verdes. El camino nos llevó hasta un lago y una pared alta desde donde se podía llegar al paso de montaña. Una pendiente muy dura y de piedra era la traca final. Mucha gente se quedaba por el camino pero nosotros íbamos iba firme hacia el final de la caminata, tanto hike en los últimos días nos hacían fuertes. Cuanto más alto íbamos más vistas espectaculares teníamos. Llegando al final y miras hacia los dos lados del paso de montañas suspiras y dices con una sonrisa de oreja a oreja... ¡esto es la polla!

Setinnel Pass
Las vistas del otro lado del pase


-Pile of Rocks

A la vuelta de la combinación de Setinel Pass y Eiffel Lake aún nos quedaban fuerzas de subir a la conocida como 'Pile of Rocks'. Como el nombre en inglés bien dice, se trata de un puñado de rocas amontonadas desde donde se pueden tener unas vistas muy bonitas del Lago Moraine. A estas alturas de la tarde ya había mucha gente pero eso no quitaba ni estropeaba lo maravilloso del lago Moraine, una imagen que será difícil de olvidar. Un top de nuestro viaje.


Lake Louise

 

Si hay un lago más famoso que el Moraine ese es el Lago Louise. Otro lago cercano que atrae a miles de turistas cada día. Lago Louise es más turístico si cabe pero también es bello. El gran hotel que hay a sus orillas estropea un poco la sensación de soledad con la naturaleza con lo que resta mucho de esa gran belleza propia que tiene de por . Si miras a un lado se ve este precioso lago y si miras al otro ves toda la locura de gente haciéndose selfies con morritos incluidos para el facebook. Todo el mundo que viene a las Montañas Rocosas de Canadá quiere una foto con el Lago Louise y en cierta medida se entiende. Menos mal que no todo lo que hay por este precioso rincón de nuestro planeta está tan masificado
Un truco sencillo que se puede aplicar a cada lugar del mundo es el de madrugar. Madruga si quieres tranquilidad, madruga antes de que vengan los autobuses con cientos de turistas. Quizás por eso nos gustó tanto el Lago Moraine y Louise no tanto, son factores que influyen mucho en las sensaciones y por ende, llegar a la conclusión de me ha gustado o no me ha gustado tanto como esperaba. 
Alrededor del lago también existen caminatas que decidimos saltarnos, el tiempo apretaba y había que elegir.

Lago Louise
El precioso Lago Louise

Carretera Icefields Parkway 

 

Hay carreteras bonitas y luego está la Icefields Parkway road, una de las maravillas de este mundo en el que vivimos. Comparables a carreteras como las de Fiordland en la isla sur de Nueva Zelanda. Conducir por ella será uno de los mayores placeres de tu vida.

Por ella existen miles de paradas posibles en sus 232 km que tiene. Nosotros nos moveríamos con un mapa que nos dieron en Banff con toda la información que necesitábamos para ver por la carretera. Como su nombre indica en inglés, es una carretera donde lo que más predomina y sorprende son sus viejos glaciares los cuales muchos de ellos se pueden ver desde la misma carretera, no hace falta ni bajarse del coche.


- Bow Lake
 
La primera parada la haríamos en el Bow Lake. Un lago precioso que queda a pie de carretera. Su grandeza es completada con unos glaciares gigantescos como el Crowfoot Glacier que se sitúan en las montañas de Waputik. Sería el primero de una serie de lagos asombrosos en esta carretera.


- Peyto Lake

Siguiendo con la ruta nos encontramos con uno de los lugares más bonitos de la ruta, un imprescindible y clásico de las montañas rocosas. Este lago es una se las imágenes de Canadá y no es para menos. Está rodeado de montañas y glaciares y hay un mirador en lo alto accesible cómodamente desde la carretera. Al llegar ya tarde pudimos conducir hasta el parking de los minusválidos que está mucho más cerca del mirador ahorrándonos así una caminata que aunque es corta es cuesta arriba. A estas alturas de la tarde no había prácticamente nadie y pudimos disfrutar de este paisaje casi solos.



Vistas a glaciares desde el mirador de Peyto Lake


Esa noche dormiríamos en Silverhorn Lake Campground, un camping donde acabamos compartiendo cena junto a una fogata y tomando huckleberry liquor de un viajero mayor de Albuquerque de lo más dicharachero y dos belgas valones que viajaban en bicicleta tandem desde Yellowknife (lo más alto de Canadá) a la Patagonia y que escriben en francés su página web.


- Glaciar Athabasca


Otro de los destinos obligados es parar en el inmenso glaciar de Athabasca que se encuentra a pocos metros de la carretera. Justo allí existe un centro de visitantes llamado Icefield Center donde se puede ver un vídeo, informarse sobre lo que ver por la carretera o hacer algún tour hasta el glaciar, desde allí también se tienen grandes vistas al glaciar. Nosotros nos fuimos por un sendero que nos llevó a un mirador muy cercano al glaciar. Los glaciares que vimos en Nueva Zelanda se nos quedaron pequeños al ver esta gran masa de hielo.

Athabasca Glacier

- Wilcox Pass

Teníamos ganas de explorar un poco la zona haciendo una caminata por la zona. A pesar de que el tiempo amenazaba con lluvia nos lanzamos a ello. Dudamos un momento entre Parker Ridge y Wilcox Pass y al final nos decidimos por este último. No es una caminata larga pero sin embargo las vistas son muy buenas sobre el glaciar de Athabasca. Incluso existen unas sillas de madera donde te puedes sentar delante de las vistas del glaciar. La caminata termina en el susodicho Wilcox Pass donde normalmente se pueden ver Dall Sheeps pero no corrimos esa suerte.

Las sillas típicas de las rutas en Canadá



- Glaciar Stutfield

Siguiendo por la carretera que no te deja parpadear ni un instante paramos a un lado de la carretera para observar con detenimiento este otro espectacular glaciar llamado Stutfield, naturaleza en estado puro.



Paisaje cambiante a lo largo de la ruta

- Sunwapta y Athabasca Falls

No todo son lagos y glaciares, estas dos cataratas con abundante agua se pueden visitar fácilmente y es accesible para todos los públicos. Grandes cantidades de agua caen al vacío varias veces dejando un gran espectáculo. El sendero va entre las cataratas llevándote a varios miradores, en algunos de ellos te mojas si te acercas demasiado. El paisaje alrededor también te deja con la boca abierta.






Jasper National Park


Jasper es la segunda meca de las Montañas Rocosas de Canadá. No tan extremadamente turístico como Banff pero lo sigue siendo. Su pueblo es un poco más agradable y acogedor a mi parecer. En su pueblo se puede encontrar de todo lo que necesites y es fácil de recorrer. Muchos acuden aquí para reponer fuerzas con un café del Tim Hortons o a lavar la ropa en una de sus lavanderías con wifi. Nosotros tomaríamos como base un campamento que se encuentra a algunos km de la ciudad y aprovecharíamos para descansar y relajarnos un poco. Por sus alrededores hay infinidad de cosas que se pueden hacer.



Uno de los wapitís en celo que había alrededor de Jasper. Qué sonido más desagradable que hacen.

- Valley of five Lakes

El valle de los seis lagos es una corta caminata que te lleva por diferentes lagos de diferentes características y colores. Una ruta de unos 6 km fácil de hacer y que no tiene desperdicio. Se encuentra a algunos kilómetros al sur de Jasper.





- Monte Edith Cavell

Por una carretera serpenteante que te lleva hasta las alturas de la carretera y con vistas cada vez más cercanas al glaciar de Edith Cavell nos dejó a los pies de un sendero que nos llevaría enfrente del glaciar de esta montañaza. Es una caminata muy corta pero cuesta arriba, sin duda merece la pena el esfuerzo. Fue una de las vistas más especiales del viaje. 


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- Miette Hotsprings

Estos baños termales se encuentra a algunos kilómetros al este de Jasper y fue un gran lugar para relajar los músculos y relajarnos por un día. Está todo muy bien organizado, es como ir a una piscina calientes comunitaria con vistas. Son 4 piscinas a diferentes temperaturas, algunas de agua fría y otras muy calientes. Desde las piscinas se tienen muy buenas vistas. Nosotros incluso tuvimos la visita de un gran número de cabras y algún elk.


Cabras en busca de comida en el aparcamiento de Miette Hotsprings
Lago camino de Miette, uno más de tantos.


- Pyramid Lake

Un lago que se encuentra muy cerca de la ciudad de Jasper y que es toda una monada. En el mismo lago existe una pequeña isla por la que se puede caminar para tener vistas de las montañas de alrededores. Está bien para echar un buen rato por sus alrededores.


Disfrutando del bonito Pyramid Lake


Lago Maligne



Este lago se encuentra bastante alejado de Jasper por una carretera muy escénica que pasa por Medicine Lake y que termina en el mismo Lago Maligne. Otro de los imprescindibles de las Montañas Rocosas ya que ofrece vistas increíbles y buenas caminatas. Existen excursiones para navegar por el lago pero el precio se nos salía del presupuesto. Como alternativa decidimos de hacer una de sus caminatas, las Bald Hills. La noche anterior había estado nevando en los picos de las montañas a una altura muy baja, estaba todo precioso. Dudamos si era posible subir con la nieve pero lo hicimos. Es una ruta algo dura pero que nos dejó unas vistas del lago y de las montañas espectaculares. El frío se fue quitando y la nieve derritiendo con el paso de las horas.


Un amigo en nuestro coche en el aparcamiento de Maligne Lake

Bald Hills -Montañas Calvas-
Vistas desde las Bald Hills

Maligne Lake despejado por un momento desde las Bald Hills

El tiempo se nos acababa en Canadá, no nos pudimos despedir de mejor manera que visitando sus majestuosas Montañas Rocosas, quizás fue poco tiempo pero lo poco que vimos e hicimos fue suficiente como para dejarnos embobados. Habíamos estado ya 5 meses por el país aunque pareciera mentira El camino de Perrine y el mío se separarían por un par de semanas. Yo me iba a España a la boda de mi hermano con una escala en Toronto de 8 horas que aprovecharía bien y Perrine se iba a Montreal (este de Canadá donde hablan francés) con HelpX para enseñar español a unos niños de habla francesa, viviría con la familia que practica homeschooling



Maligne Lake tras el hike
Picos nevados recientemente alrededor de Maligne Lake
Cuando volviera de España nos iríamos una semana a Nueva York con un par de amigos malagueños que vendrían de visita y desde allí volaríamos nosotros dos a México para empezar nuestra aventura por Latinoamérica. ¡Ya había ganas de cambiar de aires!


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