8 de febrero de 2017

Patriotismo mexicano y ciudades coloniales en Guanajuato


La lluvia golpeaba el techo del bus sin compasión. La temporada de lluvia no perdonaba casi ningún día, tarde o temprano llegaba una tormenta que a veces formaba ríos por la carretera. Un paraguas que compramos se volvió nuestro compañero más fiel del viaje


Desde Guadalajara fue un paseo agradable en un bus de lujo que nos dejó una vez más a las afueras de la ciudad, el centro de Guanajuato se encuentre bastante lejos como para ir andando así que tomamos un bus local que nos dejaba en el mismo centro.

Los cómodos autobuses de México

 

Guanajuato, la capital cervantina de América


Guanajuato es un estado pero también es el nombre de la ciudad núcleo. Esta formada en dos niveles: está la Guanajuato al aire libre y la Guanajuato subterránea. El bus nos llevaba por las calles subterráneas sin tener pistas de donde nos teníamos que bajar. El conductor nos indicó la parada y al bajarnos nos dimos cuenta que una lluvia torrencial daba lugar en la Guanajuato de arriba de nuestras cabezas. No nos quedó otra que esperar hasta que se calmara. La lluvia sin cesar y nosotros con muchas ganas de salir: resultado, decidimos mojarnos y buscar un hostal donde dejar nuestras mochilas y descansar un poco del viaje.

Universidad de Guanajuato
Nuestro Hostal Universidad se encuentra en todo el centro, justo al lado de la bonita universidad. En seguida nos dimos cuenta de que algo se celebraba en las calles, no era normal ver tanto ambiente. Preguntamos en la universidad y nos dijeron que nos encontrábamos en plena semana de las fiestas cervantinas. Se celebrába el 400 aniversario de cervantes y en Guanajuato es sinónimo de celebracion. Guanajuato es considerada como la capital cervantina de América y eso es un título que llevan con mucho orgullo. Nos inscribimos y recibimos un pase para las diferentes actividades que se realizaban estos días en la ciudad. Estando allí accedimos a una charla que daba un norteamericano experto en temas cervantinos, la verdad es que fue un poco aburrido para nosotros, hablaba de temas que nos sonaban a chino cantonés.

Charla de un estadounidense experto en Cervantes

Gracias a este pase pudimos disfrutar de una visita guiada y gratuita a su interesante Museo de Cervantes donde se encuentran esculturas y obras de artes cervantinas muy interesantes.

Museo Cervantes
No tuvo que pasar mucho tiempo para enamorarnos a primera vista de esta ciudad. Sus callejones estrechos en pendiente con casas de diferentes colores, sus calles adoquinadas, su ambiente y sus exquisitos edificios nos encandilaron al instante. Una de esas ciudades en las que te sientes como en casa y en las que no te importaría vivir un tiempo.


Visitamos lugares como su Basilica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato que se sitúa en su Plaza de la Paz, su plaza principal en la que vendedores, turistas y locales se entremezclan en armonía. Caminamos por la calle peatonal de De Sopena donde se concentra la mayoría de gente que visita la ciudad. Por esta calle nos cruzamos con el pequeño pero atractivo parque de Jardín de Unión, un buen lugar donde sentarse a escucharsica, sobre todo a los mariachis que se concentran en el centro del parque, es digamos 'el eje' de Guanajuato. Justo en frente se encuentran edificios tan bonitos y remarcables como el Teatro Juárez con su multitud de detalles o la Iglesia de San Diego.


Teatro Juárez
Basilica de Nuestra Señora de Guanajuato
La animada calle peatonal de Guanajuato

Iglesia San Diego


Seguimos caminando por la animada calle y pasamos por lugares como el Templo de San Francisco, Teatro Cervantes y un mercado algo caótico por la zona Jardín Embajadores desde donde se tienen unas bonitas vistas de los diferentes niveles en los que se encuentra asentada Guanajuato.




Otro lugar interesante que vimos por el centro es su acogedora Plaza Baratillo donde en la mañana siguiente desayunamos unos tacos muy buenos por un precio muy bajo y donde sus balcones se decoran con banderas mexicanas.  


El Callejón del beso es un lugar donde muchas parejas vienen a subirse a su balcón para darse un beso, la calle tiene tan solo 68 cm de ancho con lo que los dos balcones están casi tocandose. Es un edificio donde venden souvenirs por el que tienes que entrar por su escalera de caracol para llegar al famoso balcón. Es un lugar que esconde una leyenda muy curiosa detrás:


Carmen era hija única de un hombre autoritario y violento. Ella era cortejada por Luis, un minero pobre de un pueblo cercano. Al descubrir su amorío, el padre de Carmen la encerró y la amenazó con internarla en un convento; él quería que se casara en España con un viejo noble para hacerse aún más rico.

Después de llorar durante varias noches, Carmen pidió a Brígida, su dama de compañía, que le llevara una misiva a Luis con las malas noticias. Ante ese hecho él decidió mudarse a la casa que estaba justo enfrente de la de su amada. Esta casa tenía un balcón que daba a un callejón tan angosto que se podía tocar con la mano la pared de enfrente.

Un día se encontraban los enamorados platicando de balcón a balcón, cuando escucharon que dos personas discutían. Eran el padre de Carmen y Brígida, quien buscaba impedir que el amo entrara a la alcoba de su hija. Por fin, el padre pudo introducirse, y al presenciar la escena, clavó enfurecido una daga en el pecho de ella.

Se dice que, aun cuando Carmen yacía muerta, Luis no dejó ir su mano, la cual besó tiernamente durante horas.
Al otro lado de la ciudad se encuentra uno de los edificios más importantes en la historia de Guanajuato y de México en sí. En el edificio llamado Alhóndiga de Granadinas y fue contruido en época del virreinato español que como su nombre indica, se utilizó de alhóndiga para guardar y comerciar granos. En este edificio se dio lugar una de las primeras luchas de los insurgentes de la revolución mexicana contra los españoles. Los bien conocidos Ignacio Allende y Miguel Hidalgo. Fue un hombre llamado El Pípila quien incendió las puertas del edificio mientras con una losa de piedra cubría su espalda de las balas españolas, permitiendo la entrada para acabar con las tropas realistas. Uno de los momentos más importantes en la historia de México y su indepencia del virreinato. 


Hablando de El Pípila, es un personaje que Guanajuato dedica una estatua en lo alto de la ciudad. Es un famoso mirador de Guanajuato que es imprescindible en cualquier visita la ciudad. Hay que subir una cuesta entre sus callejones pero está relativamente cerca del centro, las vistas sobre la ciudad y las montañas del alededores son espectaculares.




Vistas desde el Pípilai
A un paseo bien largo desde el centro de la ciudad fuimos a ver su museo más llamativo y famoso, el Museo de las Momias. En este museo se encuentran momias no aptas para estómagos sensibles. Lo especial de estas momias que encontraron en el cercano Pateón de Santa Paula. es que son cuerpos momificados de forma natural y no por embalsamiento. Esto es debido a las condicones del lugar por sus características de sequedad extrema, frialdad, alcalindidad, aislamiento de la intemperie o de los microorganismos, causan que un cadáver se momifique en lugar de que se degrade por completo. Como sucede normalmente en casi cualquier parte de la biósfera terrestre. Fue un poco asqueroso pero interesante a la vez. Entre las momias se encuentran hasta niños y bebés.

Por la noche, las calles se volvieron casi impasables con los espectáculos de las fiestas cervantinas, sobre todo cerca de Alhóndigas donde había un escenario donde la gente se agolpaba. Fue por ahí donde probamos el plato típico de la ciudad, las famosas enchiladas mineras, están buenísimas.

Fiestas cervantinas desde la terraza de nuestro hostal
Tras dos días seguimos moviéndonos por el estrado de Guanajuato, salimos de la ciudad de mismo nombre a otro lugar mágico e importante en la historia de México, San Miguel de Allende.

San Miguel de Allende, cuna del héroe mexicano

 

Todo el mundo nos hablaba maravillas de esta cercana ciudad así que no nos la podíamos saltar por nada del mundo.Tuvimos que tomar un bus que nos llevaría hasta la terminal de San Miguel de Allende. Para variar, a las afueras de la ciudad aunque esta vez no tanto. Nos fuimos a pie y decidimos buscar alojamiento, al final tras una larga caminata decidimos quedarnos en un hotel que vimos anteriormente en internet. Enseguida nos dimos cuenta
de lo coqueta que resulta ser esta ciudad, es todo un placer callejear por sus calles viejas y sus edificios amarillentos. Teníamos muchas ganas de empezar a conocerla a fondo.

Lo más importante que visitamos en esta ciudad patrimonio de la UNESCO es lo siguiente:

La parroquia de San MIguel de Arcángel: Este imponente edificio se encuentra en el mismo corazón de la ciudad, a un lado de la plaza llamada Jardín Allende. Tras las que vimos en Guadalajara, es la iglesia más bonita que habíamos visto en México.

La Parroquia
Vendedora ambulante junto a la Parroquia



Museo Histórico San Miguel de Allende: Uno de los museos más interesantes que habíamos visto hasta ahora en México. En él puedes aprender sobre la historia más importante de la ciudad y del país como nación. Reconozco mi ignorancia sobre la historia mexicana antes de llegar al país. Museos como estos fueron como clases particulares que me ayudaron a comprender el pasado y presente de esta nación. Aprendí sobre Ignacio de Allende, uno de los héroes más reconocidos en México. Fue uno de los pioneros en luchas contra el virreinato en la revolución mexicana. Aunque fracasara en su intento, su lucha por México hasta su misma muerte nunca será olvidada y es por eso que permanecerá marcando en negrita en la historia por la independencia de México. Además, este museo era el lugar donde nació y explican mucho sobre su vida y sobre como vivió la revolución.

El nombre de esta ciudad ha cambiado varias veces a lo largo de la historia. En plena época virreinal, este lugar se caracterizaba por ser muy rico en minerales valiosos, los cuales, al trasladarlos a la capital de Nueva España eran asediados por los indígenas chichimecas. Es por eso que el fraile Juan de San Miguel fundó la ciudad de Itzcuinapan en 1542, para así protegerse de los indígenas y poder evangelizar a la población. Mas tarde, la ciudad fue transladada al noroeste y sería fundada con el nombre de Villa de San Miguel el Grande en 1555 y en ella vivirían los indígenas junto a familias colonas españolas a las que se les facilitaron tierras y ganado por orden del rey español. En 1826 la ciudad pasaría a llamarse San Miguel de Allende en honor al celebre insurgente mexicano de nombre Ignacio.
 
Templo de San Francisco: Este edificio religioso que se encuentran en una animada plaza es otro de los icónos de a ciudad caracterizada por su fachada churrigueresca.




Callejeando por el centro histórico: Una de las cosas esenciales de San Miguel de Allende es simplemente callejear por el centro. Sus casas coloniales amarillas, naranjas y rojas y sus calles adoquinadas crean una imagen bonita que te invita a caminar. Sus coches antiguos te trasladan al pasado y su comida barata callejera fue perfecta para probar la amplia gastronomia mexicana. Es conocida por ser una de las ciudades más bellas de México.







Mirador: Al saber que había un mirador de la ciudad no podíamos no ir, nos encanta tener vista de pájaro de las ciudades y San Miguel no iba a ser menos. Después de una subida por sus calles empinadas y perdernos un poco, encontramos el lugar de donde se ve toda la ciudad. Allí mismo venden souvenirs y helados al cual sucumbimos Desde allí se puede ver bien el centro de la ciudad, las montañas y hasta un lago a lo lejos. Es algo que merece mucho la pena a pesar de la cansada subida.


El Nigromante y el Instituto Allende: Son dos lugares a los que se puede acceder gratuitamente y que ofrecen arte. En ellos se pueden apreciar algunos murales espectaculares, una visita a esta ciudad no está completa si no se va a estos centros culturales.




Fue un gusto pasar por este estado con ciudades coloniales tan bonitas como las que visitamos. El estado donde se originó el orgullo de la nación mexicana. Aprendimos mucho sobre su historia y aún nos quedaba mucho que visitar por el país. Desde San Miguel de Allende no moveríamos hacia Querétaro, el siguiente destino de nuestra ruta mexicana.
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