18 de marzo de 2017

Esnórquel sin estrés en la isla beliceña de Caye Caulker


Yah man!, Go slow!, No stress!, Brotha from anotha motha and sista from anotha mista!
Con este acento caribeño criollo nos recibían al pisar la isla beliceña de Caye Caulker. El ambiente rastafari y tranquilo de la isla lo captamos en el mismo momento que nos bajamos del ferry que nos traía de Belice City, la capital más fea que he visto en mi vida, con perdónSe deja caer en el aire que todo el mundo vive con una tremenda tranquilidad en la isla y eso lo notamos con la gente que nos encontramos ya al bajar del ferry. Una pregunta por acá y otra por allá y ya teníamos lugar donde alojarnos, lo hacíamos en una cabaña de un hostal con cocina y baños compartidos. El precio podía haber sido mejor pero también podía haber sido peor, al fin y al cabo no hay tanta diferencia de lo que estábamos pagando para dormir en México, podemos decir que Belice no es tan caro como lo pintan si te lo montas bien.


Casas típicas beliceñas

La razón principal por la que la gente viene hasta esta isla no son precisamente sus playas, lo que la gente busca aquí es su envidiable vida marina y su ambiente de relax y a la vez festivo en sus noches. Caye Caulker se encuentra muy cerca de lugares como la reserva marina de Hol Chan, situado en el segundo arrecife más grande del mundo después del de Australia y el famoso 'blue hole', una imagen que todo el mundo conoce.

Lo más popular de la isla es sin duda el viaje de esnórquel de un día por diferentes puntos en el que todo el mundo sale encantado. Ir con un tour te permitirá llegar a todos estos fantásticos lugares y aunque nosotros no seamos muy fans de hacer tours, este nos parecía un obligado estando en la isla. Lo teníamos claro, era algo que queríamos hacer fuese como fuese. 

Esnorqueleando con Stressless Tours


Para ello existen decenas de compañías por la isla pero no todas te ofrecen la misma calidad. Buscando e indagando entre las compañías decidimos que Stressless Tours se amoldaba más a nuestros intereses ya que es una de las compañías que mejor reputación tiene y es una de las pocas que se preocupa por el impacto ecológico que crean los tours en el arrecife. Ya solo con su linda página web te dan ganas de saltar al mar caribeño a través de la pantalla. Esta compañía es un espejo en el que todo el mundo en esta isla se debería de mirar ya que con el paso del tiempo este arrecife sufre por el mal trato de las compañías que solo les importa hacer dinero. Nosotros queríamos pasar por la isla con un mínimo impacto y Stressless Tours nos daba esta opción, en su página web podéis comprobar los precios de las diferentes opciones.



Fuimos hasta su oficina el día antes de hacer el tour, y Keith, uno de los dueños y guía del tour, nos explicó todo lo que íbamos a hacer y lo que íbamos a ver. Con deciros que mencionó que podía ser que viéramos al curioso manatí nos dejó con muchas ganas de que fuese ya el día del tour, además, el pronóstico del tiempo no podía ser mejor.

Oficina en una típica casa beliceña

Keith y la dulce Sheena, recepcionista en la oficina



A las 9 de la mañana nos citamos en la puerta de su oficina, desde donde saldríamos hacia la lancha. Eramos un grupo de unas 8 personas de diferentes nacionalidades, pero todos con un mismo interés, descubrir la vida de este santuario marino. Nuestro tour se basaría en visitar las aguas de la Reserva Marina de Hol Chan. Visitaríamos lugares como Shark Alley (tiburones) o Coral Garden (Jardín de corales) entre otros.




Y entonces se nos cruzó un grupo de manatíes...

El momento más mágico del tour fue prácticamente al empezar. Cuando Keith nos dio la orden de lanzarnos al agua no sabíamos bien para qué era exactamente. Al sumergirnos y enseguida ver a esas dos bestias con cara de buena gente, casi se me olvida respirar por el tubo, ¡que emoción! Mantuvimos una distancia de margen respecto a ellos y les observamos como se movían por el agua hasta que se perdieron en las profundidades. Los manatíes son una especie en peligro de extinción y verles en libertad no es tarea fácil, ya lo habíamos intentado en México sin mucha suerte pero aquí en Belice lo conseguimos. Keith debe de saber bien donde se esconden, ¡qué experiencia!


Keith

¡Manatíes! En esta foto parecen más pequeños de lo que son. Hay que respetar su espacio personal.1
En puntos como Coral Garden, Keith, nos estuvo explicando los diferentes tipos de coral en un lugar donde hay una gran variedad. A simple vista no parece que haya tantos diferentes pero cuando te fijas y te los distinguen ves la gran variedad que hay. Fue interesante saber el nombre que tienen, la verdad es que siempre te fijas más en los peces dejando al coral en un segundo plano. Aprender a distinguir a los diferentes corales te da una visión más amplia de lo que tienes delante de tus ojos. Entre estos corales también pudimos observar un gran número de peces coralinos de todos los colores posibles.






Otra parada fue la de Shark Alley. En este lugar vimos a un gran número de tiburones gata, un tiburón que habita el fondo marino y que puede llegar a medir hasta 4 metros de largo. 

Stressless Tours no alimenta a estos tiburones para atraerlos, es algo que altera la cadena alimenticia y hace que estos animales pierdan el instinto de supervivencia por si mismos. La mayoría de tours utiliza esta mala técnica y realmente no hace falta para poder verlos.

Además tuvimos la suerte de ver varios tipos de rayas látigo y la impresionante raya águila. Vimos también, por supuesto, varios tipos de tortugas como la elegante tortuga verde.







Hicimos una parada en un gran cementerio de conchas marinas donde también se podían observar una gran cantidad de peces de gran tamaño como así rayas y especies extrañas para mi a las que no podía poner nombre, ¡todo un paraíso marino!

Keith con una de las conchas

Descubrimos las ruinas de un barco hundido donde se esconde una gran variedad de peces.




Shipwreck
Para ver bien la riqueza de esta reserva marina, Keith, nos llevó al meollo de Hol Chan donde pudimos ver un pulpo en acción, morenas, tortugas, bancos de peces y una gran variedad de corales entre otras cosas.


Si te fijas bien, verás un pulpo absorbiendo una concha marina.

Keith señalando una morena



Ya al atardecer volvíamos con una sonrisa de oreja a oreja haciendo un par de paradas en un lugar donde se pueden ver caballitos de mar. Acabamos rendidos de tanto esnórquel pero la experiencia fue la mejor que tuve en el mar, sin duda fue algo que mereció 100% la pena. Una visita a Caye Caulker sin hacer esto no hubiera sido ni de lejos lo mismo. 

Estoy preparando un video que grabé con la gopro que postearé más adelante, mientras tanto podéis haceros una idea con las imágenes que tomamos

De vuelta con el sol cayendo

Tomándolos despacio en la isla sin estrés


El resto de los días lo dedicamos a relajarnos en la isla haciendo nada en particular. Caminamos descalzos por sus calles de arena y nos tumbamos en alguno de sus muchos muelles de los que te puedes zambullir al turquesa precioso de sus aguas. Uno de los lugares más populares para ello y bonitos es el muelle del Split donde hay un bar. Para estar allí se debe consumir algo que no es barato pero merece la pena comprarte una cerveza Belikin y disfrutar de la vida al ritmo relajante de la música reggae.

Este lugar es donde se separa la isla en dos, fenómeno que ocurrió tras el conocido Huracán Earl que arrasó gran parte de la isla en agosto de 2016, algo que los lugareños tienen muy reciente. Keith me contó como lo vivió, él pensó que iba a morir, con eso os lo digo todo. 

Se puede nadar hasta la otra parte de la isla con cuidado que no te lleve la corriente y caminar libremente por ella.



La cerveza más famosa de Belice en el Split

Locales pasando por el Split
Existen algunas playas pero estas están devastadas debido al huracán, justamente en el Split se podía visitar la mejor de ellas pero desapareció. Las que quedan tienen poca arena y los molestos sandflies son un tormento que no te dejarán estar tranquilo, si bienes a la isla ¡no te olvides de un buen repelente!



Otra de nuestras actividades preferidas era ver atardeceres paseando por el otro lado de la isla o sentados en el muelle con una buena Belikin. Los atardeceres de aquí son todos espectaculares. Tras el espectáculo tocaba a cenar uno de sus ricos y no tan caros platos criollos como por ejemplo los del restaurante Chef's Juan, un lugar barato de alto nivel y con comida vegetariana, ¡qué bueno estaba todo!





Si algo aprendimos en esta isla es sobre todo lo demás es lo siguiente:

GO SLOW!