26 de junio de 2017

Aruba, una isla feliz para un final feliz


Ay, nuestro gran viaje americano se va acabando. Por razones de vuelos baratos de vuelta a Europa nos encontramos con Aruba. Anteriormente no teníamos ninguna intención de visitar esta isla pero el destino quiso que se nos cruzara en nuestro camino. ¡No podemos estar más contentos por ello!


Desde el aeropuerto de Surinam volamos hasta esta pequeña isla caribeña llamada Aruba. Una isla perteneciente al Reino de los Paises Bajos que utiliza su propia moneda, el florín, aunque el dólar americano es también aceptado generalmente, incluso para pagar el autobús. Aunque uno de los idiomas oficiales sea el neerlandés, es un idioma muy poco usado, siendo el español y sobre todo el papiamento el idioma que más se escucha en sus calles. 

Un vuelo con vistas hacia islas caribeñas que me hizo recordar a nuestro vuelo en Tonga. Las mini-islas con azul turquesa y arena blanca son un espectáculo visual, sobre todo el archipiélago de Los Roques, islas pertenecientes a Venezuela.


El aeropuerto de Aruba se encuentra muy cerca del centro de su capital, Oranjestad. Por increíble que parezca, en este aeropuerto no es posible cambiar dinero. Para evitar el costoso taxi y al no poder pagar el autobús que pasa cerca del aeropuerto decidimos andar los 3 kilómetros que nos separaban del centro de la ciudad y de nuestra habitación de airbnb. Hacía menos calor de lo que habíamos esperado y no se hizo tan duro a pesar de cargar con las mochilas.

Al llegar a nuestro airbnb la anfitriona nos dio la opción de ir a un estudio sin estrenar cerca de la zona hotelera de la isla y muy cerca de Palm Beach. Un lujo que no rechazaríamos. Ahí pasaríamos las primeras noches para luego mudarnos a otro estudio más lujoso llamado Bubali Bliss Studios,  situado muy cerca de una de las nombradas mejores playas a nivel mundial: Eagle Beach. ¡Queríamos despedirnos del viaje a lo grande!

Desde nuestra base visitaríamos lugares a lo largo y ancho de la isla. 



Estas son las principales atracciones de la isla según nosotros:


Palm Beach, la playa de los hoteles


Como cada isla caribeña desarrollada para el turismo, dispone de una playa donde las grandes cadenas hoteleras de all-in se asientan. Es lo que sucede en esta playa en Aruba. Una playa llena de turistas, mayormente americanos, donde se respira el ambiente fiestero. Donde verás a gente tumbada en las tumbonas con su pulserita y su mojito, rojos como un salmonete y con el bikini o traje de baño de última moda (cuanto más carne al aire mejor). Los casinos abundan muy cerca de la misma orilla de la playa. Hoteles como Marriott, Barceló, Hilton, Ritz-Cartlon, Rio o Holiday Inn son algunos de los allí presentes.


A las espaldas de los hoteles hay una zona con restaurantes, bares, tiendas de lujo, algún centro comercial y una zona de marcha muy conocida entre los turistas.


Por curiosidad, paseamos por los lujosos hoteles y sus casinos, es impresionante ver la lujuria que se respira estando por ahí. A veces te da la sensación de estar en algún centro comercial de lujo, incluso nos encontramos un Starbucks que aprovechamos para recordar viejos (o no tan viejos) tiempos de EE.UU. 

Avanzado el día, disfrutamos de un atardecer espectacular en la playa que a esas horas no estaba tan abarrotada. Para ser sinceros, aunque sea un lugar para turistas americanos, la playa es espectacular y la disfrutamos mucho.




Malmok Beach y el faro de la bonita Arashi Beach


Nos hablaron bien de estas playas y decidimos pasar el día por esta zona. Para llegar a ellas decidimos andar por la costa para ir descubriendo lo que nos tenían que ofrecer, eran unos 3 o 4 kilómetros los que tuvimos que hacer.

Empezamos en Palm Beach para empezar a caminar hacia al norte por la continuación a la que llaman Hadicurari Beach. El norte de esta playa está libre de hoteles y es aquí donde las escuelas de wind y kite surf se asientan. Nada que ver con la locura que se vive un poco más al sur.


La segunda cosa interesante que nos encontramos son sus divi-divi, unos árboles que parecen estar formados por el viento (en esta isla siempre hay viento). Crecen en la misma arena de la playa y son muy fotogénicas.


Metido en el mar se puede ver un barco naufragado muy famoso para hacer esnórquel por sus alrededores. No está lejos de la orilla así que no creo que sea problema llegar hasta él a nado. Nosotros decidimos seguir hacia adelante (en la foto del divi-divi lo puedes ver al fondo).

Acercándonos a Malmok Beach la arena despareció de escena para dar lugar a pura roca. Una parte rocosa pero no por ello más fea. El color del agua resaltaba mucho más y el esnórquel mejoró mucho, un color que parece de mentira, ¡no puede ser tan turquesa! En esta roca que pinchaba nuestros pies se pueden ver las marcas de fósiles. Un lugar muy fotogénico que a veces te daba una pequeña playa de arena para meterte al agua sin problemas. Sorprendentemente, vimos más peces de lo que nos esperábamos.







Tras disfrutar de estas aguas tan cristalinas y de hace un poco de esnórquel proseguimos nuestro camino hacia Arashi Beach, una playa paradisíaca amplia sin hoteles pero con un restaurante. La arena blanca y el azul turquesa intenso del agua hicieron que nos quedáramos un buen rato por allí a la sombra de un pintoresco divi-divi. Nos habíamos traído comida que preparamos la noche anterior en nuestro estudio para así poder ahorrar algo y no depender de algún lugar para comer (no hay mucho en esta parte de la isla).





Nosotros nunca podemos quedarnos mucho tiempo quietos en el mismo lugar, así que aunque haciendo mucho calor, seguimos caminando hasta nuestro destino final, el faro California. Un camino con buenas vistas hacia la parte más salvaje de la isla, donde el mar muestra toda su fuerza.



El faro es uno de los puntos más turísticos de la isla. Allí nos encontramos con chicken buses que utilizan para dar tours por la isla a los turistas más que nada americanos. Los mismos buses que utilizábamos como transporte público por Guatemala o El Salvador.

El faro debe su nombre a un barco que naufragó en las costas de Aruba en el año 1910 que se llamaba SS California. Fue entonces cuando este faro fue construido para evitar que volviera a ocurrir.



El turístico chicken bus


Hooiberg, la montañita arubense


Vimos la montaña siempre en el horizonte, y como casi siempre nos pasa pensamos en subirla. Buscamos información y parece que es algo bastante común y para nada duro. Lo peor es subirlo con calor. Para subir hasta la cima han facilitado unos escalones por los que se puede subir cómodamente. Para llegar allí tomamos un autobús hasta el centro de Oranjestad y desde allí otro que se dirige hacia San Nicolás y que para cerca de la montaña. El desnivel no es nada del otro mundo (tan solo 165 m sobre el nivel del mar) pero la cuesta es tan empinada que seguro que te hace sacar la lengua fuera.



Arriba la cosa decepcionó un poco ya que hay muchos cables y una antena gigante, las vistas no son muy claras por tener tantas cosas de por medio y tampoco es que sea tan espectacular con el tiempo feo que teníamos. Lo mejor fue el aire que corría allí arriba que secaba nuestros chorros de sudor y los animales que vimos como una especie de lagartija turquesa como el mar caribeño y pájaros varios como el ave nacional, el bonito y anaranjado turpial.




Para volver a Oranjestad hicimos autostop y fue bastante fácil. Siempre es fácil hacer dedo dirección a una capital, mucha gente se dirige siempre hacia allí. Era una pareja joven de arubenses que como casi todos ellos, hablan al menos 3 idiomas, entre ellos el papiamento, el español y el inglés siendo normal que tengan conocimiento o hablen el neerlandés (idioma oficial en la isla). Esta pareja nos comentó que la isla ya no era tan segura como antes y que deberíamos de andarnos con ojo haciendo autostop. Se referían a los venezolanos que están entrando por la crisis en su país (pasa lo mismo en Boa Vista, Brasil).


Oranjestad, la capital arubense


Oranjestad es una ciudad con unos 35.000 habitantes, construida por los neerlandeses en el año 1796 alrededor del Fort Zoutman (actualmente un museo).

Aruba no es un lugar para venir a ver ciudades pero sin embargo nunca está mal darse un paseo en la capital del país. Siempre está bien aprender más sobre el lugar visitando sus edificios más importantes, sus museos locales, probar su comida o visitar los lugares favoritos de los locales.








A decir la verdad, Oranjestad es un poco una ciudad creada para el turista ya que es uno de los puertos principales del recorrido de los grandes cruceros que hacen la vuelta por las islas caribeñas. Es una ciudad donde el lujo desborda. Tiendas de Calvin Klein, Chanel o Gucci no son difíciles de encontrar. A pesar de todo eso, y de las hordas de turistas americanos que arrasan todo con sus dólares, descubrimos su parte más agradable paseando por su centro con las casas con mucho estilo y de colores chillones. Visitamos el parque Wilhelmina en el que nos sorprendieron decenas de iguanas de diferentes tipos.






Cerca del parque existen un par de playas, que aunque no sean las mejores de la isla sí que se puede disfrutar del hermoso color turquesa intenso, allí pudimos darnos un baño y ver algunos peces leones cerca del gran hotel Renaissance. En el centro comercial al aire libre encontrarás muchas cadenas americanas donde comer algo. Cerca también se encuentra el puerto deportivo donde están los yates y donde verás a muchos pelícanos lanzándose al agua para pescar.








Si se sigue por la costa hasta el aeropuerto te encuentras con un lugar donde la gente viene a correr o a pasear en bicicleta por donde puedes ver grandes aviones llegando o despegando, observar de los curiosos divi-divis o hacerte una foto con las letras grandes de Aruba y su bandera.



Por la calle central de las tiendas puedes tomar un tranvía gratuito que te deja por la zona mas céntrica y te lleva hasta donde embarcan los cruceros. Un tranvía bastante nuevo y fácil de tomar. Para volver a nuestro estudio volvimos a hacer autostop. Un chico de origen indio que trabaja de IT por los hoteles nos dejó en la puerta.




Eagle Beach, de las mejores playas del mundo


Desde nuestro segundo apartamento de Bubali Bliss Studios nos pillaba a una corta distancia a pie. Poder estar tan cerca de las nombradas mejores playas del mundo era un lujo para despedirnos de este gran viaje. La verdad es que no decepcionó para nada y nos quedamos asombrados por su belleza. Nos quedamos toda una mañana disfrutando y recorriéndola de principio a fin. Es una playa con algunos hoteles y puede estar bastante llena pero es lo suficientemente grande como para buscar su lugar solitario como lo tuvimos para nosotros. La sensación de vacaciones caribeñas es total, ¡qué placer!
















Formaciones rocosas de Casibari y Ayo


Estos dos lugares no se encuentran muy alejado el uno del otro. Para llegar a ellos se debe de tener coche porque no es un lugar con mucho tráfico para hacer dedo y el transporte público por estas calles es inexistente. Para ello alquilamos un día el coche más barato posible (no es barato en Aruba) para así poder llegar a los sitios que queríamos visitar antes de salir de la isla y que están bastante alejados. Antes de que el calor apretara fuimos antes de desayunar a estos dos puntos especiales de la isla. 





Unas monolitos de rocas gigantescas que llevan miles de años reposados en la isla y que dejan una imagen muy peculiar. Las dos son parecidas aunque el de Ayo es algo más espectacular y tienen un recorrido más divertido yendo por el sendero que te lleva entre las rocas. Los dos lugares se pueden visitar en cuestión de un rato. Desde Casibari se puede ver bien la montaña que subimos un par de días atrás.







La capilla de Alto Vista


Al norte de la ciudad se puede visitar esta turística capilla que se encuentra en lo alto de una pequeña colina. La capilla en sí no tiene mucho atractivo, las vistas en cambio sí merecen la pena. Mucha gente viene aquí con su 4x4 ya que hay una ruta para hacer con estos vehículos. Como el faro California, es uno de los lugares donde llegan los tours con lo que se llena de americanos y de puestos improvisados de bebidas o cocos.




San Nicolás


Esta ciudad situada al este de la isla es uno de los atractivos de esta parte de la isla. Su magia está en su arte callejero. Unos murales espectaculares decoran las paredes de sus calles más centrales. Bien merece un paseo por sus calles, se ve bastante diferente que Oranjestad y no se ve tan superficial. Aquí me sentí en un lugar más autentico con locales arubenses y no con manadas de turistas americanos. Lo suyo es venir por la tarde ya que durante el día está prácticamente todo cerrado por el calor.





Baby Beach y alrededores


Nuestro último destino y no por eso el peor fue esta impresionante playa. Desde San Nicolás son solo algunos kilómetros por una calle muy desértica con playas salvajes en el horizonte. Antes de llegar a la famosa Baby Beach fuimos parando en lugares como Bachelor's Beach o Serou Colorado, esta última tiene vistas a una playa salvaje que se ve pero no se toca. La vista desde Serou Colorado (es un cerro rojo literalmente) es impresionante y hay un mini faro llamado Serou Colorado Lighthouse. No lejos de allí, camino de Baby Beach existe un cementerio justo al lado del mar, alguno que nos resultó muy curioso. También pudimos ver los famosos burros salvajes de Aruba por la misma zona.







Justo al lado de Baby Beach existe otra playa espectacular aunque las vistas a la gran fábrica lo estropea un poco. Se llama Rodger's Beach y su color es diferente que el de Baby Beach.


Rodger's Beach
Por último llegamos a Baby Beach y nos dejó con la boca abierta. Una playa natural con un agua que más bien parece una piscina, una auténtica pasada. Allí nos íbamos a quedar al menos un par de horas para comer y pasear por su fina arena. Me había esperado más gente ya que es una playa bastante famosa pero la ausencia de hoteles hace que no haya tanta gente. Es un buen lugar para venir a relajarte y disfrutar de la mejor Aruba. 

Un consejo: Tráete comida a la playa, ¡solo hay un bar y es todo carísimo!






Ese mismo día terminaba nuestra aventura por América con un vuelo directo que nos llevaba de nuevo a casa. 17 meses con muchas aventuras vividas y recuerdos que perdurarán para siempre. Pero este post es solo un final anticipado, aún nos quedan muchas historias que escribir sobre el viaje, lugares como Cuba, nuestro paso por Centroamérica, Colombia, las Galápagos o nuestro periplo por el Amazonas. ¡Estad atentos!