13 de junio de 2017

Un viaje por el interior de la Península del Yucatán


Casi no me podía creer que nos encontráramos en plena península de Yucatán, en pleno territorio maya. Yucatán es un nombre que veía cuando de pequeño jugaba a Age of the Empires, un juego de estrategia entre grandes civilizaciones, por el cual aprendí bastantes cosas sobre ellos sin casi quererlo, y cuando te pasa de pequeño es algo que se te hace algo así como algo lejano e inalcanzable, algo de películas y videojuegos. Pero aquí estaba, alcanzando de esos sueños que alguna vez de pequeño pensé que serían imposibles, pisar territorio que solo creía que se podía hacer en videojuegos. La mágica de viajar.


Los mayas son una de esas civilizaciones que se marcan en negrita en los libros de historia precolombina. Bien conocidos por su astucia en la construcción, agricultura y sus escrituras glíficas.

Volviendo a nuestra ruta mexicana, tocaba visitar otra ciudad la cual su centro histórico es patrimonio mundial de la UNESCO. Hemos visto ya unas cuantas de ellas durante nuestro viaje por el país. Atrás quedaron lugares como Guanajuato (mi favorita), Ciudad de México o Puebla.
Fueron 6 largas horas subidos en un bus desde Palenque y parando por lugares como Emiliano Zapata o Escárcega para bajada y subida de pasajeros.

Campeche


Para variar, el autobus ADO nos dejaba a las afueras del centro de la ciudad. Teníamos que buscarnos la vida para tomar un camión (bus), aunque eso no es nunca un problema en México. Todo está muy bien comunicado y casi nunca hay que esperar, siempre hay un bus disponible para no quedarse quieto pero nunca es fácil subirse con las mochilas en un lugar tan pequeño y con tanta gente como suele haber. Nos acercamos a una parada y enseguida pasa un furgón que nos deja en el mercado, lugar cercano al centro de Campeche.

Esta vez íbamos sin ninguna reserva de hotel, teníamos que buscar algo, ¡con el calor que hace por aquí! El estar dando vueltas con las mochilas no es que sea algo muy agradable, pero bueno, gajes del oficio. 

Preguntamos en varios hostales/hoteles pero lo más barato que conseguimos son 450 pesos para una habitación doble, hasta ahora no habíamos pagado más de 300. Se ve que Campeche es una ciudad cara, o más cara de donde habíamos estado anteriormente en México. Ya nos habían avisado que en la península de Yucatán era todo más caro.

Finalmente entramos en una oficina de turismo que nos encontramos, la cual nos recomienda un hostal en el zócalo (plaza central). Su precio es de 130MXP por cama en un dormitorio. Es lo que hay, el hostal no tiene muy buena pinta pero está vacío, es muy céntrico y será sólo para una noche. Nos recibe un chico con algo de mala pipa, los lockers son antiguos y nos crea desconfianza. Sólo hay un baño para todo el hostal, menos mal que está casi vacío, aún así no era fácil tenerlo disponible. Si os queréis ahorrar un disgusto y tener una estancia agradable evitad Monkey Hostel. Si queréis ahorrar, estar muy muy cerca de la plaza central y sólo vais a estar una noche, este es tu lugar.


Plaza principal de Campeche
Lo que más llama la atención del centro histórico de Campeche son sus casas adosadas y muy coloridas, sus calles estrechas con aceras altísimas también marcan la diferencia. No es que sea una ciudad muy monumental pero es acogedora y muy tranquila. Eso en México no es fácil de encontrar, lo digo por lo de tranquilo.
Las ventanas de las coloridas casas campechanas
Las coloridas calles de Campeche

Campeche
Es una ciudad que fue fortificada para hacer frente a los saqueos de piratas en los años 1700, sus murallas están muy bien conservadas actualmente y se pueden visitar bastiones con diferentes nombres.

No hace mucho que la ciudad fue casi enteramente reformada, dándole un aspecto colorido ordenado y limpio. Los murales por toda la ciudad son espectaculares y bien merecen su atención, me encantan estas obras de arte que a menudo tiene que ver con las raíces del lugar.


Bonitas obras de arte en las calles de Campeche


Tras acomodarnos en el hostal nos damos una vuelta por la ciudad. Pasamos por su cuidado y agradable zócalo donde se encuentra su catedral, biblioteca y museos como el de la Arquitectura Maya, el cual visitaríamos el día siguiente. La verdad, no es que tenga demasiado que ver, está bien para echar el día y no mucho más.




Uno de los oficios que aún se practican habitualmente en gran parte de Latinoamérica
Salimos del centro para visitar su demasiado tranquilo malecón donde se encuentran las letras típicas de la ciudad en colores. 



Caminando por allí, de repente, nos encontramos con mucho gentío y música en vivo. Preguntamos a una local y nos dice que va a pasar por allí una procesión campechana. ¿Procesión campechana? ¿Campechanos? ¿Buena gente o qué?

Nos sentamos en el bordillo de la carretera junto a otros locales y observamos el espectáculo de música tradicional con bailes y gente vestida de muchos colores. ¡Por fin algo de acción en la ciudad! Sus sonrientes caras lo decían todo, estaban muy orgullosos de formar parte de aquella procesión. 

Retratos en la fiesta de los campechanos




¿Sabíais el adjetivo de campechano (persona cordial y generosa) vienen por la población de este estado? Yo tampoco. Al parecer los españoles se sorprendieron por la acogida de estos y se adapto este adjetivo para referirse a alguien cordial y acogedor.


Pasamos por el Templo (iglesia) del Dulce Nombre de Jesús, su centro cultural y la calle peatonal donde los bares de la calle cubren todo con sus mesas. Un buen lugar para pasar la tarde noche cenando y tomando copas, aunque a precio de turista.

Teníamos pensado ir a un festival de cine al aire libre donde se encuentra la fuente de colores que baila con la música que ponen. Allí pusieron sillas y una pantalla gigante pero justo cuando íbamos hacia el lugar empezó a caer una trompa de agua. Una lluvia torrencial que en cuestión de segundos llenó de agua las calles de Campeche, me parece a mi que nuestros planes han cambiado algo.

A la mañana siguiente decidimos ir temprano al Museo de Arquitectura Maya. Es el museo más famoso de la ciudad y según lonely planet es algo que hay que ver. El museo trata sobre las distintas culturas mayas de la península del Yucatán. Ruinas mayas que entre ellas existen algunas diferencias en la forma de construir pirámides como pueden ser los chenes. Lugares como Puuc, Río Bec, Calakmul y muchos más son expuestos en el museo. Al final hay una pantalla con 4 vídeos de 5 minutos hablando sobre Calakmul, nos dieron muchas ganas de ir. Quien sabe si paramos por ahí en nuestro camino hacia Belice

No es que sea un museo muy grande, en una hora o dos te lo has leído todo. Sólo digo que la información no era muy sencilla de asimilar, demasiados términos de arquitectura que para alguien un poco pegado en este tema se hace un poco pesado. Aún así fue interesante ver las piezas y tallados originales de las distintas ruinas mayas de la zona.

Caminamos sobre las murallas de la ciudad donde tenemos vistas desde arriba sobre Campeche para despedirnos, es hora de salir al siguiente destino.


Museo arqueológico de Campeche


Vendedoras indígenas en el centro de Campeche

Mérida


Son las 11 de la mañana y ya estamos listos para salir a la estación ADO para salir hacia el siguiente destino de la ruta. Esta vez nos adentrábamos en el estado del Yucatán para visitar Mérida. En total serían 2 horas y media de viaje por 205 pesos por persona, ¡qué caro!

Buenas noticias, la estación en Mérida está a tan solo 1 km del centro donde estaba nuestra habitación, podíamos ir andando, ¡por fin una estación cercana al centro! Sería una habitación doble con baño y desayuno por 300 pesos, esto ya está mejor. Un hotel viejo pero aceptable. La ubicación fue igual de buena que en Campeche, se encuentra al lado del zócalo.

Mérida es mucho más movida que Campeche. Mucha más gente, más turistas y más movimiento. Primero fuimos a comer a un lugar barato donde una señora tenía diferentes guisados. Por 40 pesos (algo menos de 2 €) teníamos un plato de pollo en cazuela, frijoles fritos, ensalada, tortillas y un poco de arroz. ¡No está nada mal!



Visitamos los puntos más importantes en el centro de la ciudad como el zócalo donde se encuentra la catedral, el palacio de gobierno el cual podemos visitar su interior. Este edificio alberga unos murales espectaculares.


Catedral central de Mérida
Visitamos una calle saliente del zócalo donde vemos otras iglesias y vemos un mercado textil muy colorido donde nos intentan vender prendas. Mérida es un lugar bastante turístico ya que se encuentra dentro del circuito de los cruceros y de los famosos tours por la península. Aquí es normal ver turistas pagando demasiado por las cosas y eso es algo que no nos beneficia a los que vamos con lo justo. Nos tendríamos que acostumbrar a ello, ya no estábamos en la México profunda. Los vendedores a veces nos ven como dólares con patas y eso no es agradable.





Ropa artesanal en Mérida

Daba la casualidad de que esta semana se celebraban las fiestas de cultura maya y durante estos días habían muchas actuaciones y actividades preparadas. Esa noche tocaba una demostración del famoso juego de la pelota maya con una bola que estaba prendida en fuego. En ruinas varias habíamos visto estos recintos donde los mayas practicaban este deporte con consecuencias macabras para los jugadores. Cuentan los historiadores que los ganadores del juego eran sacrificados en favor a los dioses, sin embargo, existen otros historiadores que indican que no era así si no que eran los perdedores a los que se les quitaba la vida. Sea cual sea, no me hubiera gustado haber formado parte de un juego de pelota maya. ¡Qué trágico todo!
No os preocupéis, en estas demostraciones no se sacrificó a nadie aunque si hubo ceremonias un tanto curiosas antes y después del partido.

Ceremonia pre-juego de la pelota
Ceremonia maya pre-partido

Valladolid y los cenotes Xkeken y Samula


De Mérida a Valladolid sin salir de México. Viajar por Latinoamérica por ciudades con nombres como en las ciudades de España es algo muy común, verás nombres de ciudades y pueblos españoles por todos lados.

Teníamos ganas de visitar alguno de los famosos cenotes. Los cenotes son piscinas naturales de agua dulce y cristalina que se encuentran en el interior de la península pero cercanos a la costa. Muchas veces te encontrarás con estos cenotes dentro de una cueva, otras veces están al aire libre, hay de varios tipos y tengo que decir que son una de esas maravillas que la madre naturaleza nos regala y que te dejan con la boca abierta.

En nuestra ruta mexicana que nos llevaba hasta Cancún teníamos que pasar por Valladolid. Una localidad famosa por encontrarse relativamente cerca de las famosas pirámides Chichén Itzá y de algunos cenotes peo sin embargo bastante más tranquila que Mérida.  La tomaríamos como base y acabaría por gustarnos incluso más que la anterior.

No está lejos de Mérida y pudimos llegar temprano para aprovechar el día. Lo primero que haríamos sería ir a los cenotes en un taxi compartido. Los cenotes se llaman Xkeken y Samula y se encuentran uno en frente del otro. Estos cenotes están cuidados por una empresa que se ocupa del lugar con lo cual es necesario de pagar una entrada. Los guías que te ofrecerán sus servicios son opcionales. Lo mejor es pagar para los dos cenotes ya que ambos son espectaculares. Es un lugar turístico pero cuando llegamos nosotros no había demasiada gente. El primero de los cenotes fue el Xkeken. ¡Vaya maravilla de lugar! 



Es un cenote que te encuentras entrando a las profundidades de una cueva con sus estalactitas y estalagmitas. La temperatura del agua es ideal y en el techo de la cueva hay un agujero por donde entra la luz natural, también tiene luz artificial el los rincones más oscuros del cenote. En estos cenotes existen unos peces pequeños que cuando te quedas quieto te comen la piel muerta, ¡a veces no se aguantan las cosquillas!

Detalles en el suelo del recinto turístico de los cenotes
El cenote de Samula también está en una cueva metido pero es más grande y de forma circular con un agua más 'aturquesada'. Todo un placer lanzarse al vacío del cenote y nadar en sus aguas tan claras. No está mal llevar unas gafas de bucear, es curioso ver el fondo de estos cenotes. En cada uno de ellos se puede hacer submarinismo y tienen muy buena fama para ello aunque algo caro. Una visita imprescindible estando en Yucatán, cuidado por que son adictivos y querrás verlo todos.




Maravilla del mundo, Chichén Itzá


El día de visitar una de las 7 maravillas del mundo del mundo moderno llegó. Chichén Itzá estaba más cerca que nunca, se encontraba a tan solo un paseo en minibús desde el centro de Valladolid. Estos minibuses pequeños son incómodos pero efectivos, salen desde una pequeña terminal y no está mal de precio. 

Chichén Itzá son unas pirámides mayas muy bien conservadas, uno de los vestigios más importantes de la antigua civilización maya con evidente influencia tolteca. Fue fundada en el 525 D.C. por los chanes provenientes de Bacalar. Destruido en casi su totalidad en el siglo XI y reconstruido posteriormente.

Todo un recinto en el que puedes pasar muchas horas y horas visitando ruinas. Como era de esperar, es un sitio muy visitado. Gente desde los cruceros, de los hoteles de todo incluido de Cancún y Playa del Carmen y otros turistas se agolpan en este lugar. El truco está en madrugar, la mayoría de ellos no llegan temprano con lo que es mejor para poder disfrutar de la magia de este lugar, y porque no decirlo, para poder sacarte una foto sin gente con la impresionante pirámide de Kukulkán, la que sale en todas las fotos, la que se considera una de las 7 maravillas del mundo.

Pirámide de Kukulcán
Fue lo primero que visitamos para evitar masas y fue impresionante. Ya habíamos visto varias ruinas como Teotihuacán, Monte Albán o Palenque pero esta pirámide es de las más bonitas e impresionantes que había visto hasta el momento. 

Visitamos otras pirámides y ruinas que se extiende por todo el terreno protegido, lugares como el Templo de los Guerreros, el Templo observatorio de Caracol o el bonito Complejo de las Monjas. Vimos infinidad de grabados en piedra, de estatuas de varias formas como las de las que tienen posición de ofrenda y una pista gigantesca de juego de la pelota. Pasamos varias horas y ya cuando nos íbamos empezaba a ser agobiante la cantidad de gente y el calor que hacía, hicimos muy bien en madrugar.


Serpientes en Chichén Itzá

Templo observatorio Caracol
Complejo de las monjas
Detalles de Chichén Itzá
Pista de juego de la pelota en Chichén Itzá
Ya echábamos de menos la playa. Teníamos ganas de darnos nuestro primer baño en el Caribe. Ese mar prometido de mar azul turquesa y playas de arena blanca prometían mucho y era algo que esperábamos con mucha ilusión. ¡El primer destino caribeño sería la Isla de Holbox!

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