25 de agosto de 2017

Isla de Holbox, nuestros primeros pasos por el Caribe.


[Desgraciadamente, la Isla de Holbox está siendo noticia últimamente debido al gran número de turistas que están abarrotando la isla en los últimos meses. Esta isla no está preparada aún para tanto turismo y su ecosistema es muy delicado, no es ningún Cancún o Isla Mujeres. Los problemas de drenaje o de abastecimiento para tanta gente llegaron a sus limites. Los cuidados medioambientales tampoco son los deseados. Todo esto ha creado un caos. Todo está colapsando, teniendo que incluso cerrar la isla al turista durante unos días para poder controlar un poco la situación. Nosotros estuvimos en temporada baja y ya habían muchos hoteles llenos, sin embargo, estuvimos a nuestras anchas, teniendo incluso playas enteras para nosotros solos. A continuación podéis leer el relato de nuestra estancia en esta isla caribeña.]

¡El Caribe! No os imagináis las ganas que teníamos de pegarnos nuestro primer baño en  esas aguas turquesas caribeñas, uno de los grandes objetivos de este largo viaje sin duda. Tras una interesante ruta recorriendo los puntos de interés del interior de México, llegó el momento de disfrutar unos días del mar. Nos contaron que la Isla de Holbox -Hoyo negro en el idioma maya- es una isla muy diferente del resto de la costa mexicana caribeña. Es más estilo mochilero y sin esa locura de los resort de 5 estrellas. 

Disponíamos de unos 4 o 5 días para comprobarlo y tomárnoslo a ritmo caribeño. Una isla donde andar con cualquier tipo de calzado es de guiris, donde aún no existe el asfalto por sus calles, un lugar donde se pueden ver tiburones ballena cuando es temporada, dónde en lugar de coches hay carritos de golf y donde la música oficial es el reagge. ¿Con esta carta de presentación quién se puede resistir?

Como llegamos la Isla de Holbox



Llegamos desde Valladolid en un bus de segunda clase, no es ADO y tarda más pero es bastante más barato y no teníamos prisas (54 pesos MX por persona). 

Bueno, estas últimas palabras nos las tuvimos que comer con papas.

Cuando llegamos al cruce de la carretera que va a Cancún con la que va a Chiquilá (desde donde se toma el ferry hacia la isla) nos enteramos de que ya no había más autobuses ese día, llegamos tarde sin saber que íbamos tarde. 

Nos aseguramos de que no fuera una historia de taxistas para vender sus servicios, todo un clásico. Esta vez no fue así. Nos habíamos quedado tirados en mitad de la nada. Allí no había ni sitio en el que alojarse, no nos quedaba otra que mover ficha.

Tras descubrir de que en aquel pueblucho llamado Ignacio Zaragoza no había donde pasar la noche no nos quedó otra que intentar hacer autostop. Tras un rato allí parados sin que pasara ni el tato, nos rendimos y fuimos a negociar con un taxista al cual le rebajamos 'la cuota oficial' que decían tener para llegar allí (300 pesos MX). 

A ritmo de música de las bandas mexicanas (sí, esas que tanto odio), pueblos olvidados, gallos peleones y carreteras polvorientas de dudosa manutención llegamos a Chiquilá y su ferry. Compramos los billetes de ida (120 pesos MX) y nos subimos al él con un bonito atardecer. Hacía fresco y hasta tuvimos que echarnos encima la rebequilla, quién hubiera pesando que íbamos a una isla caribeña, se me cayó un mito. En el Caribe también puede hacer frío.






Llegada a la isla de noche y sin alojamiento


El trayecto no es mucho tiempo. Cuando llegamos ya estaba oscuro y todavía teníamos que buscarnos la vida para encontrar un alojamiento. Apareció en escena un joven vivaracho que nos daba la bienvenida y nos ofrecía alojamiento en un hostal a un precio más económico que los demás. Era tarde y no teníamos ganas de dar más vueltas así que sucumbimos ante sus artes de persuasión. Caminamos un par de kilómetros desde el puerto de Holbox hasta el centro donde se encontraba el hostal. Para nuestra sorpresa y la del chico, nos encontramos con que el hostal está hasta los topes. Menos mal, en realidad nos alegramos por ello. Se trataba de un lugar muy descuidado, feo y agobiante: un espanto. Se salvaba su terraza coqueta con música reagge de fondo y ambiente chill.

Cerca de ese hostal se encontraba otro llamado el Hostal Tribu. Más caro pero se veía de lejos que de mucha mejor calidad, al final acabamos en un dormitorio de 8 personas. No era nuestra idea en Holbox ya que queríamos un lugar para pasar unos días en la isla con privacidad en un sitio cómodo, ya habrá tiempo para hostales. Este hostal poco que ver tenía con el anterior aunque el ambiente me resultó demasiado gringo-australiano wonderful mates forever. Supongo que nunca se puede tener todo, ¿no?

Una cosa nos quedó clara, Holbox es más caro que el resto del México donde habíamos estado, al menos para alojarse ¿cosas del Caribe, supongo?

A la mañana siguiente preguntamos en un par de lugares cercanos y encontramos para nuestra sorpresa, una habitación apetecible, con una zona común muy acogedora, céntrica, a unos pasos de la playa, con cocina y sobre todo barata para lo que estábamos viendo. En ese momento no había nadie en el hotel y la mujer nos rebajó el precio al tratarse de 4 noches, no quería que nos escapáramos (400 pesos MX por noche para la habitación). Acaba de abrir el negocio y aún no estaba en los buscadores online. Por nosotros perfecto, pero nos resultaba un poco sospechoso, más tarde nos daríamos cuenta del... ojocuidao: #trucodelalmendruco.


No es acogedor?

Playa, avistamiento de aves, playa, cocinar, playa, cerveza, playa...


Nuestro plan para la isla era la de relajarnos ante tanto ajetreo de transporte por México y disfrutar de las playas y del día a día de la isla, ya estaba bien de tanta dromomanía. Ver a nuestro ritmo lo que la isla tiene para ofrecer, comprar en el mercado local y cocinar nuestros propios platos, a las tortillas de maíz casi les hacíamos asco de tanto que las comimos en la calle. Disfrutar de la naturaleza y de sus famosas aves, esta isla es bien conocida por ser frecuentada por muchas variedad de ellas.

¡Qué color del agua y que arena más blanca! Aunque he de decirlo, me había esperado mucha más arena, a penas hay hueco para poner la toalla y no es que abunde en esta pequeña parte toallera. Todo tiene su explicación. Al parecer hubo un huracán que devastó las playas de la isla no hace mucho. No fue en sí una gran decepción pero me lo había esperado de otra forma.

Otro sueño viajero cumplido: Bañarme en el Caribe, check

El agua está a una temperatura perfecta, no notaba un agua tan cálida desde que estuvimos en Indonesia. El color del agua en combinación con esta arena blanca le da un color especial como casi verdoso. Es todo un placer bañarse en sus aguas vacías, a penas hay gente. Una pega es que hay que andar mucho para llegar a una zona que te cubra.

Caminamos hacia el este de la llamada Playa de Holbox y llegamos hasta donde termina la carretera de tierra a una zona donde no había un un alma. Allí echamos la mañana junto a un par de personas que llegaron para hacer kite-surfing. Al volver paramos en las famosas hamacas que hay sobre el mar con las letras de H O L B O X, una hamaca por letra. Unas hamacas que tienen dueño, dos bares de enfrente. Una cerveza era algo caro pero tenía que hacerlo. Tenía que tumbarme en esa hamaca aunque me costara más dinero de la cuenta, el lugar también se paga supongo. Fue una de las cervezas que más a gloria me han sabido.



Volvimos a nuestro hotel para hacer la comida. Comprar comida en esta isla no es que sea especialmente barata. No existen los grandes supermercados evidentemente. Lo único que se salva es el mercado de fruta y verdura que hay cada mañana desde bien temprano, algo más caro que en el México continental ya que hay poca agricultura en esta isla y casi todo viene por barco.

Calle principal en Holbox


Nos enteramos por unos carteles en las calles de que existe un centro de acogida de perros llamado Refugio Holbox, perros los cuales se pueden sacar a pasear voluntariamene. Sacar a pasear a perros callejeros con una correa nos sonaba raro pero era algo que queríamos hacer. Son perros necesitados de afecto.

Tras otro rato de playa nos plantamos allí para sacar a dos de los muchos perros que allí se encuentran.

Dos perros que no estaban acostumbrados para nada a ir con correa, sobre todo el que llevaba yo que era más bruto que un petisuit de chorizo.

Paseamos y vimos el atardecer con ellos, al menos estuvimos dos horas, hasta que empezaron a matarnos los mosquitos. Cuando cae la noche en la isla lo mejor que puedes hacer es alejarte de la playa¡hay mosquitos como puños por todos lados!




#eltrucodelalmendruco del hotel estaba aquí. Una música con unos bajos que ya quisiera Pacha Ibiza, hacían retumbar hasta los muelles de nuestro colchón. Eran dos bares que teníamos enfrente y por el lado que competían por tener la música más alta. No existía una vía de escapatoria. Dudamos de hasta pedirnos una margarita y unirnos a la fiesta para llevarlo mejor. Hasta las tantas no paró, fue entonces cuando pudimos conciliar el sueño. Ahora entendíamos todo. Le deseo mucha suerte a la dueña del hotel pero eso poca gente lo aguanta. Espero que solo fuera porque era finde.

Al otro día nos dedicamos a visitar el oeste de la isla a pie. Nos pareció más bonito que el día anterior. El sol brillaba más con lo cual el color se acentuaba más. Encontramos un rincón para nosotros solos del que no nos queríamos ir nunca. La siesta en la playa no nos la quitaba nadie, aquí solo se oía el sonido del mar, del viento contra las palmeras y las gaviotas que merodeaban por allí, con esta banda sonora sí que se puede dormir todo lo que tú quieras.


Este tipo de gaviota con pelazo están  en la isla a montones, como podéis ver
aaaahhhhh (sonido de placer). Siesta de campeonato

Otro de los días decidimos alquilar una bicicleta para ir a lugares más lejanos de la isla. Teníamos una bicicleta destartalada a la que le hacia falta un poco de 3 en 1 para el ruido que hacían los piñones y que frenaba a contrapedal pero que nos servía para lo que queríamos. Nos fuimos dirección el este, un lugar conocido para ver aves en acción como garzas, flamencos o pelícanos. Con la bicicleta llegamos hasta un punto donde hay un arroyo que teníamos que cruzar a pie, allí aparcamos las bicicletas y seguimos a pie. Tras una caminata larga llegamos a un punto donde un arroyo más ancho y caudaloso no dejó que siguiéramos. Por el camino nos encontramos con diferentes aves y paisajes bonitos, un paseo que mereció la pena.

Buitre en la Isla de Holbox
Buitre en la Isla de Holbox

Un pelícano de los muchos que hay, también es posible ver el peculiar pelícano blanco.
garza en isla de holbox
Uno de los muchos tipos de garzas que habitan la isla
espátula rosada en isla de Holbox
Un espátula rosada, un ave muy difícil de encontrar. Aunque no se vea en la foto, su pico es plano si se ve de frente.
Al otro lado del arroyo se encuentra Punta Mosquito, una famosa playa de la isla a donde se llega con una embarcación. No me gustaría estar por ahí al atardecer con ese nombre.

Después de comer nos fuimos al otro lado de la isla para llegar hasta Punta Cocos. No fue tarea fácil, la carretera estaba toda llena de charcos profundos (temporada de lluvias) que hacían casi imposible el poder pasar. Con mucho asco metíamos los pies descalzos en ese fango con agua oscura y caliente sin ver lo que pisábamos.Creo que pasamos como 20 charcos que a veces cubrían hasta las rodillas. Punta Cocos es un lugar bonito y estaba solitario cuando llegamos. Hay como una laguna donde se pueden ver muchas aves y donde dicen se puede llegar a ver a flamencos, los cuales aún no habíamos logrado ver en ningún lado.





Uno de los atractivos de la isla son sus bonitos murales, como pasa en muchas ciudades mexicanas.

Alguna noche nos íbamos a cenar a un lugar de locales a precios locales. Evidentemente evitamos la zona central donde solo hay restaurantes caros para los turistas. En todos sitios se encuentra ese sitio barato donde van los locales, es cuestión de preguntar o tener suerte encontrándolo, la intuición también cuenta. Allí nos encontramos con diferentes tipos de tacos y comida mexicana como son los salbutes y otros del mismo estilo. Se encuentra en una de las calles paralelas de la principal.



El tour de las 3 islas


Existe un tour por excelencia llamado 'El tour de las 3 islas' el cual estábamos reacios a realizar. Intentamos negociar con las diferentes agencias para conseguir un buen precio y dimos con él (300 pesos MX por persona). Esa misma mañana lo contratamos y esa misma mañana salimos.

Y la verdad es que fue todo un acierto. En una lancha junto a otras parejas salimos en la lancha. Nos llevaron a diferentes puntos como la Isla de los Pájaros (me pregunto cuanta Islas de los Pájaros hay en el mundo) donde flipamos con tal espectáculo natural. 

Una isla repleta de aves por todos los lugares, no sabíamos donde mirar primero. Estábamos desatados. Por fin vimos desde una torre de observación a los esquivos flamencos, además de fragatas, cormoranes, pelícanos blancos y otro tipo de aves. Ya había merecido la pena la inversión que costo el tour. A veces hay que hacer turistadas para ver lo mejor; no queda otra. 











A continuación nos llevaron una fuente de agua dulce natural junto al mar llamada Laguna de Yalahau. Un baño refrescante de agua transparente en el que puedes ver como sale el agua del suelo. Parece un cenote pero no lo es técnicamente. 


La tercera isla es la llamada Isla de la Pasión. Una minúscula isla donde le puedes dar la vuelta a pie y donde hay otra torre de observación de aves. Un lugar muy paradisiaco. Llegando a la isla pudimos ver una gran cantidad de flamencos.





Esa misma noche se celebraba en el centro la fiesta del día de los muertos aunque todavía faltaran algunos días para ello. Unas fiestas muy especiales que nos tocó vivir sin esperarlo. Es curioso ver esas exposiciones de los muertos de sus familiares y la competición que tienen para su mejor decoración. El desfile da un poco de yuyu, con esas caras pintadas de calavera portando unas velas en sus manos como podéis ver en el vídeo.



Fueron unos días que disfrutamos mucho. Una pausa en el camino y un día a día en el mismo lugar (aunque fueran apenas 5) que nos sentaron de maravilla para seguir adelante. Un gran lugar en el que pasar unos días de tranquilidad y disfrutar del Caribe mexicano sin resorts todo incluido. Espero que la decadencia del lugar no llegue a más y pongan soluciones.


¡Nuestro vuelo a Cuba desde Cancún lo tomaríamos en un par de días!

Post anterior del viaje: Un viaje por el interior de la Península del Yucatán
Siguente post del viaje: Intentando viajar como cubanos, La Habana.


¿Necesitas un seguro de viajes? En el blog estamos colaborando con Chapka Seguros. Pincha en el logo para más información.


Chapka seguros