21 de agosto de 2017

Volver



¡He vuelto!

Estamos de vuelta definitiva en cuerpo pero no completamente en alma, aún no. Adaptarse a todo esto de sopetón lleva su tiempo. Son días de reflexionar sobre todo lo que hemos realizado últimamente. Sabemos ya lo que es todo esto, ya lo vivimos la última vez que volvimos de un viaje largo. Pero esta vez es diferente, esta vez hemos estado casi el doble de tiempo fuera.


Fue un día 30 de diciembre de 2016 cuando dejamos Bélgica para embarcarnos en una aventura por el continente americano y ahora ya estamos casi en el 2018. Han pasado casi dos años (20 meses) desde que salimos de lo que era nuestro apartamento en Beveren (Bélgica). Parece mentira que todo haya acabado.

Ahora volvemos a estar en Bélgica, esta vez en Malinas (Mechelen), donde hemos alquilado un apartamento con bellas vistas del centro histórico de esta pequeña ciudad. Un nuevo inicio que empezamos con mucha ilusión.

En total hemos estado 17 meses por el continente americano más otros tantos repartidos entre España y otros países de Europa. Hicimos una breve parada en Bélgica de por medio, tras la vuelta de América. 

Os preguntaréis como es volver a asentarse después de tanto tiempo. Ha sido una de las preguntas que más nos han hecho.

La vuelta ha sido un poco desconcertante. Viajando se ve todo desde otra perspectiva, ideas que se van construyendo y que acaban por chocar contra un muro a la vuelta. Te das cuenta de que todo sigue igual, todos los que te rodean siguen pensado igual, todos menos tú.

¿Habéis viajado una temporada y os ha pasado lo mismo?

Es difícil compartir las mismas ideas sobre como vivir la vida o de lo que has aprendido. Hablar con gente con la que antes te entendías muy bien y ahora pensar en tus adentros (-¡Pero que coño está diciendo!). Seguramente ellos se digan lo mismo (-¡Pero que dice este!). 

Supongo que es normal.

Hay que adaptarse de nuevo porque es difícil adaptar los pensamientos de todos los demás. A veces es más fácil morderse la lengua y seguir la corriente a no ser que seas un rebelde sin importarte las consecuencias.

Salir del sistema te da la libertad suficiente como para comprender muchos asuntos de nuestra sociedad. Del porque se actúa de una forma o cuales son las principales aspiraciones y las pautas a seguir en la vida estándar. Todo está encarrilado hacia lo mismo. Trabajar (o intentarlo) para ganarte una pensión, para pagar tu piso o para poder tener hijos sin problemas. Algo que miramos con recelo pero que nos resulta ser lo más fácil y cómodo. Es verdad que cada situación es muy diferente, estoy hablando en términos generales.

Viajando te encuentras a mucha gente con los que compartes los mismos pensamientos e ideologías ya que se encuentran en una situación similar, pero ves que a algunos se les va de las manos. Hemos visto casos extremos de mochileros mendigando por las calles en países pobres sin dar nada a cambio, o mendigando a otros mochileros, como nos ha pasado en un par de ocasiones. En fin, nuestra intención no es llegar a tales extremos. En cambio hemos visto que otra gente se gana la vida muy dignamente por el camino haciendo lo que más les gusta: viajar. Nosotros no sé si ya nos estamos sintiendo más viejos pero cada vez vamos necesitando más comodidades. 

¿Vivir del blog? Nunca me lo planteé y no es algo a lo que aspire. Respeto a todo aquel que lo pretende o lo ejerza mientras no venda su alma al diablo. No creo que sea algo fácil de conseguir, hoy en día hay muchísima competencia en este ámbito.

Es por eso que hemos decidido entrar en el sistema de pleno (trabajo, facturas, vacaciones limitadas). Es un método que aunque no te de mucho tiempo libre, permite darnos nuestros caprichos y viajes que de otra forma nos costaría alcanzar. Aún así, todo el mundo debería de darse un respiro y recapacitar, invertir en hacer lo que más te gusta. No tiene que ser viajar precisamente. 

Sí, hemos vuelto a caer. Sea bueno o malo, el futuro nos lo dirá.

Se puede decir que nuestra década de los 20 años la hemos aprovechado lo que hemos podido (tenemos 32 ahora), y es algo de lo que estoy muy orgulloso. No hay nada de lo que todavía me haya arrepentido.

Ha sido un frenesí de viajes y nuevas experiencias. Hemos estado en los 5 continentes de los cuales hemos pisado 59 países. Hemos vivido largos periodos y trabajado en diferentes lugares y culturas como India (dónde nos bautizamos como viajeros), Nueva Zelanda o Canadá. Hemos visitado países raros como Tonga, Ghana o las Guayanas y hemos conocido a mucha gente nueva que nos hemos dejado por el camino. Todo esto nos ha abierto de par en par la mente durante estos años de lecciones continuas. Me gustaría hablar con el YO de hace 10 años y darme cuenta de lo que he cambiado desde entonces.

Está claro que no dejaremos de viajar pero pretendemos tomárnoslo con un poco de más calma. Seguro que pronto estaremos planeando cual será nuestro próximo destino, eso es irremediable. Además, hay otros proyectos en mente. Quién sabe si algún día pasamos a ser 3 o quién sabe si nos hartamos de nuevo, lo dejamos todo y volvemos a viajar a lo grande. Veremos como va fluyendo nuestra vida en Bélgica. El tiempo nos lo dirá.

Respecto al blog:

El viaje que hemos hecho por América lo iré terminando de publicar, se quedó por México pero lo pienso retomar en breve, queda mucho por escribir aún. También necesitaba un respiro del blog, estaba un poco saturado. 

¡Estad atentos!