11 de enero de 2018

Ruta de 8 días por Belice



Belice, la despreciada y saltada por muchos en los viajes por Centroamérica, la oveja negra del puzzle de países que forman el estrecho trozo de tierra que contiene el centro del continente americano. 



Quizás sea por que es más caro que sus vecinos (presuntamente), quizás sea porque hablan inglés o quién sabe si es por su sonada peligrosidad de las calles de Belice City. El caso es que muchos mochileros suelen saltarse este peculiar país situado en la costa caribeña. La excepción se encuentra en Caye Caulker o la Isla (cayo) de San Pedro, también conocida como 'Isla Bonita' gracias a la famosa canción de Madonna, ya que son lugares bastante turísticos con un alto indice de turistas norteamericanos. Aprovechando que se nos cruzaba en nuestro camino entre México y Guatemala, decidimos darle una oportunidad a este pequeño país, el primer país que pisaríamos en Centroamérica. No solo visitaríamos sus famosos cayos, Belice nos ofrecía mucho más, un país conocido por sus grandes contrastes, lo podéis comprobar a continuación.

La valuta de Belice es el dólar beliceño aunque se puede pagar en todos sitios con el dólar americano. Por supuesto, con la reina de Inglaterra

Entrábamos al país desde Chetumal, ciudad fronteriza mexicana de la península del Yucatán donde sorprendentemente para nosotros y para los demás turistas que venían en el autobús, nos hicieron pagar una tasa de salida que nos pareció más que sospechosa. 

La primera parada que haríamos en el país sería al norte, pararíamos un par de días en la ciudad de Orange Walk

Entada a Belice junto a algunos menonitas

La idea que traíamos en nuestra cabeza de Belice chocó de frente con la realidad que nos encontramos al entrar al país. Pensamos que al ser un país más caro y ser algo así como un estado norteamericano en esta parte del mundo, iba a ser un país más rico, limpio y ordenado que sus vecinos México o Guatemala. Para nada fue así, la primera impresión de Belice fue la de un país con calles con mucha basura, carreteras muy básicas, transporte público de antiguos autobuses escolares norteamericanos y un alto indice de pobreza latente en sus calles polvorientas. La mezcla de civilizaciones es bastante peculiar y palpable, entre ellos destaca la raza negra, la indígena maya y un gran numero de comunidades menonitas que se dividen por el país. Un cocktail bastante peculiar que le hace diferente del resto y que nos hizo querer aprender más sobre el porqué del tal mezcla.

Orange Walk y Lamanai, los mayas y sus remotas pirámides


Fue nuestro primer lugar en Belice, Orange Walk es una pequeña ciudad norteña que se suele utilizar de base para visitar las pirámides mayas de Lamanai, tanto así como su río y abundante vida animal, también es buena base para visitar comunidades menonitas cercanas.

Nuestro principal objetivo era el de visitar Lamanai, un lugar remoto que solo es accesible por barco a través del Río Nuevo. El problema era que ya no nos encontrábamos en México y que aquí para una excursión como esta piden bastante dinero. Aún así decidimos hacer un esfuerzo y pagar por esta excursión que nos llamaba mucho la atención. Para reservar un lugar en la lancha nos ayudó el dueño del hospedaje donde nos alojábamos el cual reservamos por booking, un chico bastante simpático y atento que nos ayudó en lo que estuvo en su mano.

Ya que estábamos en un nuevo país sentíamos mucha curiosidad en conocer como sería una ciudad como Orange Walk así que nos fuimos a dar una vuelta por sus calles. La verdad es que es un lugar con poco para ver pero sirve para conocer un poco la realidad del país. No es un lugar demasiado acostumbrado a turistas y nos sentimos bienvenidos en todo momento con saludos constantes por la calle, algunos algo (demasiado) efusivos. Compramos en sus tiendas (muchas de ellas regentadas por chinos) y paseamos por su centro, aunque poco atractivo, tenía su nosequé. Estábamos ya en diciembre y las casas, como en EE. UU, competían por llevarse el premio a la casa mejor iluminada para las navidades. 

Bandera beliceña en el centro de la ciudad.

Ayuntamiento de Orange Walk
Luces de navidad en Orange Walk

El idioma no fue barrera en esta ciudad ya que en Orange Walk, la mayoría de gente es de origen maya, con lo cual con el español nos desenvolvíamos sin problemas, incluso con los de raza negra que también suelen dominar el español.

El contraste beliceño, afroamericanos junto a un par de menonitas, entre ellos hablaban inglés criollo.

Para llegar a Lamanai nos recogieron para llevarnos hasta el río desde donde salía nuestra lancha río abajo hacia los templos. Este viaje era algo más que tan solo ir a ver las ruinas mayas, para los amantes de la naturaleza y en especial de las aves, este río es un lugar perfecto para el avistamiento de estas. El viaje dura casi dos horas ya que va haciendo paradas cuando vemos a alguna ave. A nosotros nos encanta avistar aves con lo que disfrutamos mucho de este viaje. Vimos muchos tipos que nunca antes habíamos tenido la suerte de ver anteriormente. Vimos martines pescadores, aves rapaces, pajaritos de colores varios y hasta un ave que anda sobre el agua al cual llaman 'Jesucristo'. También pudimos ver algún caimán asomando sus ojos por la superficie del río.





Por mitad del camino pasamos por una comunidad de menonitas por donde pudimos ver a algunas personas vestidas de forma tradicional como nos encontramos en la misma frontera entrando al país, es una imagen que choca. Los menonitas son comunidades que viven totalmente aparte de los demás. Viven de forma tradicional y no suelen utilizar tecnologías como móviles o coches. Son de origen caucásico y su idioma es low german, una lengua similar al alemán y al neerlandés. Por sus creencias y costumbres fueron perseguidos en Europa y muchos de ellos fueron expulsados y deportados a Siberia así que tuvieron que buscar un lugar para vivir en paz. Muchos vinieron a Centroamérica, otros a países como Paraguay y otros se encuentran por Estados Unidos y Canadá. Es curioso ver como estas comunidades se mantienen al margen de las modernidades de la población común.

Una vez llegados a la zona de las ruinas de Lamanai nos dieron de comer y fuimos primero a un pequeño museo donde nuestro guía nos fue explicando sobre los mayas y la importancia de este lugar. Nos encontrábamos en plena selva tropical y pudimos ver plantas y árboles autóctonos de la zona con monos aulladores y monos araña que se encontraban por las ramas de los arboles. Los aulladores son fáciles de reconocer por el sonido que emiten, un sonido que más bien parece el de un jaguar. Los monos araña se pueden reconocer por su gran envergadura y por sus extremidades largas y delgadas, es el mono más grande del continente americano y uno de los más 'monos'. Su mirada es irresistible.


Nuestro guía durante la excursión por el río y las ruinas de Lamanai, era muy bueno.
'Con dos huevos'
Caminamos hasta las diferentes pirámides y disfrutamos de los bonitos paisajes que se tienen desde lo más alto de ellas sobre la basta selva. A diferencia de muchas pirámides mexicanas, a estas si se puede 'escalar'. Es un lugar con un gran sentimiento 'Indiana Jones' que te hace sumergir en el mundo maya de forma especial, sobre todo cuando subes a la pirámide más alta.



La selva infinita de Belice
Una de las imágenes más vistas de estos templos es su escultura de una gran cabeza maya en la base del Templo de la Máscaras, algo realmente impresionante de presenciar. Lamanai fue una de las ciudades que más perduraron en el mundo maya.

En el templo de las máscaras


San Ignacio, más ruinas mayas espectaculares y rutas entre cuevas



Uno de los puntos más visitados del interior de Belice es la ciudad de San Ignacio, una localidad situada cerca de la frontera con Guatemala. Famosa por sus cuevas ATM y por sus múltiples zonas arqueológicas mayas, es un lugar donde también abundan las comunidades menonitas como Spanish Lookout. Con mucha pena tuvimos que descartar la excursión a las cuevas conocidas como las ATM por su elevado precio, la verdad es que se pasan un poco en Belice con los precios para llegar a ciertos lugares. Como alternativa fuimos a visitar las zonas de ruinas mayas de Xunantunich y Cahal Pech.



Chillin en nuestro hostal de San Ignacio, se está bien hasta que llegan los mosquitos al atardecer.

San Ignacio nos pareció una ciudad bastante más cuidada que Orange Walk. Aquí todo parece mas ordenado y limpio de lo que habíamos visto hasta ahora por el país. 

Maya en cada rincón de Belice
Descubriendo la gastronomía beliceña y económica en un puesto callejero de San Ignacio

Xunantunich 


Nuestra primera visita sería Xunantunich a la cual puedes ir por tu cuenta tomando uno de esos buses escolares americanos que se dirigen hacia la frontera con Guatemala. Para llegar a las ruinas hay que cruzar un río el cual dispone de un puente tirado a cadenas donde dos personas se dedican a ello, un sistema que nunca había visto anteriormente.

Como en Estados Unidos, aquí las distancias se miden en millas.
Arquitectura en las calles de San Ignacio


Xunantunich es una de las excursiones típicas para los americanos que vienen en cruceros a los cayos y que hacen excursiones de un día al interior del país, pero esta vez no nos tocó una de esas excursiones con lo que tuvimos las ruinas para nosotros solos. La pirámide principal es impresionante, es una de las más altas de todas las ruinas mayas y se puede subir hasta lo más alto de ella, también tiene relieves muy interesantes. Tuvimos la suerte de ver varios animales y diferentes tipos de monos. Nos encantaron estas ruinas y eso que ya habíamos visto muchas por México, las de Belice merecen mucha la pena, incluso más que muchas de las del territorio mexicano. Una diferencia es que a estas aún te dejan subirte a ellas.


¿Qué animal es este?

Xunantunich
La tremenda pirámide maya de Xunantunich


Ruinas mayas de Xunantunich
Anécdota: Caminando dirección de las ruinas en solitario aparecieron de repente y por sorpresa militares de los lados de la carretera por la que íbamos, iban con armas en sus manos y se pusieron justo detrás nuestra. Al ver que portaban armas como el que lleva un paraguas nos cagamos un poco, no sabíamos donde meternos así que optamos por desacelera el ritmo y dejar que nos adelantaran. Nos quedamos más tranquilos cuando al pasarnos nos saludaron y siguieron con su camino, yo creo que sería un grupo militar en prácticas, pero al pillarnos en solitario y en mitad de la selva pues nos acojonó un poco.


Cahal Pech



A estas ruinas pudimos llegar a pie desde nuestro hostal, un paseo placentero por la zona más residencial de San Ignacio que hizo que descubriéramos más de esta tranquila y pacífica ciudad, nada que ver con ciudades como Belmopan (capital) o la sucia Belice City. Para desayunar lo hicimos en una de sus panaderías, a donde habitualmente acudíamos para ello durante este viaje por América Latina. Barato y fresco donde habitualmente disponen de café.

Disfrutamos de las ruinas para nosotros solos, aquí si no vienen autobuses de cruceros suele estar casi vacío con algunos turistas locales. Los viajeros independientes por estos lares es bastante limitado. A la entrada hay un pequeño museo explicativo de lo que significó este lugar para el amplio mundo maya que reinó en este lugar, siempre interesante.


Como se supone que fue algún díq Cahal Pech



Cahal Pech es un lugar en lo alto de una colina que era habitado por la élite maya, su nombre significa 'Lugar de garrapatas' en el maya yucateco, me puedo imaginar el porqué. Las primeras excavaciones en el lugar ocurrieron en el 1988 y hasta ahora se han ido descubriendo distintas secciones por toda la zona. Fue una visita tranquila e interesante para seguir aprendiendo sobre esta fascinante cultura indígena tan importante. 




Caye Caulker, el Caribe beliceño


Sobre esta isla ya hablé en otro post dedicado a ella. 

En resumen:

Isla caribeña a ritmo rastafari, con mucha vida marina y aguas turquesas ideal para hacer esnórquel o submarinismo, sobre todos si quieres salir a su archiconocido 'Blue Hole'. Si vienes en busca de playas paradisíacas, no es tu lugar. Pincha aquí para más info.


Blue Hole, foto obtenida del banco de fotos de Shutterstock


Sí señoras y señores, ¡tuvimos la tremenda suerte de cruzarnos con un par de  manatís!

Conclusión sobre Belice


Los días en este país no fueron tantos pero sí suficientes para tener una ligera idea de lo que tiene para ofrecer al viajero. Injustamente saltado y obviado en muchas rutas por Centroamérica y sin embargo con tanto que ofrecer. 
Hasta el momento uno de los lugares que más vida animal nos ofreció, tanto dentro como fuera del agua, sus selvas son ricas en flora y fauna y es una joya para el avistamiento de aves siendo este uno de sus mayores atractivos, nos dejamos lugares en el tintero por falta de tiempo y medios. Sus aguas turquesas en la costa con infinidad de cayos, son otra de las razones por las que venir con el 'Blue Hole' como meca del submarinismo. A estos se le suman ruinas fascinantes de la cultura maya como Lamanai o Xunantunich que visitamos y otras que no visitamos como Caracol o Altun Ha (la del logo de la cerveza beliceña Belikin) y una mezcla cultural tremenda donde todos conviven en paz (mayas, afros, menonitas, chinos...). No vengas a Belice para ciudades, ninguna de ellas merece la pena, olvídate de las feas Belice City o Belmopan aunque la verdad sea dicha, nos dejamos muchas cosas en el tintero, no tuvimos tiempo de ir a visitar las ciudades criollas de los afroamericanos como Drangriga, Hopkins o Plasencia.

Los precios no son tanto como nos lo pintaban, si te apañas bien puedes vivir con un presupuesto bajo, sobre todo con su comida. Eso sí, limita tus excursiones, son bastante caras. 

El transporte se basa en autobuses del estilo bus escolar americano, suelen ser bastante antiguos y sin a/c, lo cual personalmente agradezco. Y lo mejor... ¡el transporte público beliceño está tirado de precio!

Si pasáis por Guatemala o el Yucatán no estaría de más visitar este pequeño y curioso país situado en un rincón privilegiado del Caribe, ¡no os defraudará!