Nueva Zelanda: De The Catlins a Invercargill

Seguíamos la idea de itinerario que
habíamos pensado para hacer por la isla sur de Nueva Zelanda, tras
salir de Kurow y tras pasar por Dunedin y su Otago Peninsula lo
siguiente era yendo más al sur, el parque natural The Catlins. Empezábamos la famosa southern scenic route que es una
carretera con vistas que llega hasta Queenstown. Empezaríamos The
Catlins
por su puerta de entrada en la costa oeste, Balclutha,
donde tras llegar de Dunedin pediríamos información sobre este
gran parque natural. En el iSite nos dieron un mapa que nos sería
fundamental para visitarlo en condiciones, aquí llenaríamos el
deposito de la furgoneta ya que la gasolina por The Catlins escasea.
El primer punto tras salir de Balclutha sería Kaka Point una
pequeña población por donde pasamos parando por el camino
para observar las bonitas vistas de sus playas, un aperitivo de lo que
venía. 

Uno de los lugares más famosos de The Catlins es Nugget
Point
, cerca de Kaka Point y se llega a través de una larga y
mala (como de costumbre) carretera de gravilla. Antes del mismo
Nugget Point paramos en una playa que esta al lado, famosa para ver
pingüinos de ojos amarillos, alguien había visto a uno pero
nosotros nos conformamos con ver la preciosa playa y dejar tranquilo
al pingüino, ya habíamos visto suficientes en Moeraki.

Para llegar al faro de Nugget Point hay
que dejar el coche en el parking y hacer una bonita caminata hasta el
faro, por el camino hay algún que otro mirador aunque para mi la
caminata entera es un mirador, con sus vistas a los acantilados, con
sus leones y lobos marinos y las vistas al solitario faro al cual te
vas acercando. Una vez que llegas al faro ya se ven las piedras que
salen desde el mar que son el porque del nombre que tiene, son como
nuggets si le echas imaginación. La vista que se tiene desde el faro
te deja sin aliento la primera vez que te asomas, un lugar precioso
para observarlo durante horas sin que te canses.

Para dormir fuimos por la scenic route
hacía abajo donde por sorpresa encontramos un camping donde ponía 5
dólares por personas y con WiFi gratuito! Algo que no se ve por
Nueva Zelanda así que había que aprovecharlo. El camping no es nada
especial pero por ese precio tener internet desde dentro de tu van
esta mas que bien pagado, ni en los holiday parks caros tienes buena conexión wifi desde tu furgoneta. El dueño nos contó que entre los
campings de alrededor lo quieren echar porque es una dura competencia
para ellos pero el esta luchando para mantenerse a ese precio,
debería haber muchos más campings como este.

A la mañana siguiente nos fuimos
directos a las Cathedral Caves, cerca de la localidad de
Papatowai pero antes por el camino paramos en algún sitio como el
Florence Hill Look Out, un precioso mirador a la salvaje playa
de Tautuku Bay, el tiempo era perfectamente soleado y lo que
disfruté viendo estas vistas no tiene precio. Uno de los puntos
fuertes de The Catlins son sus playas solitarias y bonitas y en eso
no me estaba decepcionando en absoluto. Nos dejamos muchos puntos en
los que no paramos que parecían interesantes pero queríamos llegar a
las Cathedral Caves con la marea baja para poder verlas.

Las Cathedral Caves son unas
cuevas que se encuentran en plena playa y las que si quieres verlas
todas se accede cuando la marea esta baja o solo algunas con
media-baja. Nos costo 5 dólares entrar aunque no nos lo esperábamos, pensábamos que era gratuito pero una señora estaba en el parking
vendiendo los tickets, se están aprovechando bien. Para llegar a las
cuevas hay que hacer un walking track de unos 40 minutos ida y
vuelta aunque nosotros tardáramos el doble viendo las cuevas. El
walking track empieza en pleno bosque y va bajando empinado hacia la
playa, una playa amplia de arena blanca desde donde se puede ver a lo
lejos las grandes cuevas, se llaman cathedral (Catedral) por lo
grande y altas que son, algo que impresiona. Llegamos con la marea
perfecta y fuimos entrando por las cuevas, en algunas se podía entrar
muy hondo en otras algo menos, incluso te podías meter en una y
salir por otra. 

Por dentro esta muy oscuro así que es lo suyo
traerse una buena linterna para verlo todo, nosotros tontos que
fuimos nos la dejamos en la furgoneta. Para llegar a las últimas
cuevas hay que pasar por una orilla que tiene que estar con marea muy
baja y cuando pasamos nosotros todavía estaba bien, se podía pasar
sin problemas. Entramos en una cueva que era muy profunda, con la
linterna del móvil podíamos ver donde pisábamos, había un momento en
el que nos teníamos que agachar para seguir avanzando, cuando llevábamos ya un rato andando empezamos a oír un sonido, parecían
animales, nos dimos cuenta que había un grupo de 3 personas
observando algo y nos avisaron de no hacer ruido, al fondo de la
cueva había pingüinos azules en plena oscuridad!! Ver así de
sorpresa a los pingüinos azules fue una de las mayores sorpresas que
me he llevado en mucho tiempo, fue increíble encontrarte en unas
cuevas como estas a unos pingûinos en libertad, eran como 12, entre
ellas alguna cría que estaba con su madre, parecía que no les
molestaba que les enfocáramos con la luz pero nos mantuvimos alejados
por respeto y para no asustarlos. Nos quedamos un buen rato allí
viendo y oyendo, una pena que no les sacara una foto en condiciones,
con los nervios se me olvido poner el modo nocturno a la cámara
jeje.  

Al volver surgió un problema, nos habíamos quedado demasiado
tiempo con los pingüinos y entre tanto la marea ya había subido
aunque todavía era posible pasar. Cuando vi que no había mucha agua
me metí para pasar hasta la otra orilla, son como 3 minutos andando
hasta que estas a salvo de mojarte. Para nuestra mala suerte nos vino
una ola que al principio no parecía que fuera para tanto pero empezó
a subir el agua por los tobillos hasta que llegó a la cintura, casi
me tira con la cámara colgada del hombro, menos mal que no subió mas
alto de la cintura si no hubiera llegado a la cámara; importantisima
en el viaje 🙂 Eso si, mi pantalón largo quedó empapado aunque la
temperatura era agradable y no pasamos frío. Me daba igual, todavía
estaba flipando con los pingüinos, mereció la pena mojarse.

Cerca de las Cathedral Caves y
siguiendo hacia el oeste nos detuvimos en lasMcLeon
Falls
, las cataratas mas
famosas de toda The Catlins, para verlas hay que andar 40 minutos ida
y vuelta. Nos llevamos la comida y comimos delante de estas bonitas
cataratas, nos quedamos un buen rato en este sitio viendo como caia
el agua. 

 

Desde aquí condujimos otro rato siempre teniendo vistas
espectaculares hasta llegar aPorpoise
Bay
, otro de los lugares
que no te puedes perder en Nueva Zelanda si te gusta la vida animal.
A esta playa se llega a través de un camping donde tienes que pedir
permiso para pasar por él y aparcar cerca. Nos habían contado que
aquí se puede ver al delfín mas pequeño y uno de los menos comunes
del mundo, su nombre esDelfin
Hector
y hasta ese día
no sabía ni de su existencia. 

Nosotros pensábamos que era algo que
se dice pero que en realidad era muy difícil de presenciar pero al asomarnos a la playa vimos que la playa estaba llenisima de ellos
por la misma orilla! No me lo podía creer que eso fuera real, como
20 delfines nadando delante de tus narices. Al parecer solo están
por aquí en verano, tuvimos mucha suerte una vez más como nos pasó
en las cuevas. Allí nos encontramos con Luis y Misa con los que
trabajamos en Kurow y se habían bañado con ellos, nosotros llegamos
un poco tarde y ya hacía frío, ademas parecía que los delfines se
alejaron de la orilla yéndose mas mar adentro, decidimos no meternos,
el agua estaba congelada aunque hacía buen tiempo. 

Otro espectáculo
visual en esta playa es ver como rompen las olas con las rocas, hay
un lugar elevado donde se puede aparcar y desde alli se ven los
acantilados y las rocas, el agua cuando rompía con alguna roca salía
disparada hacía el cielo, a Perrine le encanta este fenómeno, en
Málaga siempre nos poníamos en los espigones para mojarnos con las
olas que rompían en las rocas de los espigones. Junto a Porpoise Bay
esta la también bonitaCurio
Bay
, una playa donde hay
un bosque petrificado, impresionante ver como troncos de arboles que están incrustados en piedras, la marea no era muy baja y no se podía
ver bien pero estaba claro los indicios de que hace millones de años
allí había un bosque, algo increíble. En esa playa aparte de las
siempre molestassandflies había
un pingüino de ojos amarillos que estaba posando para la galería,
ya hasta me estaba acostumbrando a ellos.

Seguimos
nuestroroadtrip al
punto mas al sur de la isla sur de Nueva Zelanda, el lejano
Slope
Point
.
Para llegar aquí se va por una larga y mala carretera de gravilla.
Desde el parking hay una caminata por encima de los acantilados desde
donde tienes vistas impresionantes del gran océano y de sus rocosas
playas, es una grata sensación sentirte tan alejado de todo, en un
punto donde sabes que mas abajo solo puedes encontrar alguna isla y
el polo sur, alejado de la mano del hombre, exactamente nos encontrábamos a 4803 km del lejano polo sur

Para terminar el día que tanto había dado de sí nos fuimos a
Waipapa Point, otro de los sitios importantes de The Catlins.
Aquí se encuentra un faro histórico y Tararua Acre, un cementerio de
las victimas del desastre del hundimiento de un barco en estas costas
en el 1881. Normalmente también hay leones marinos aunque nosotros
no vimos. Aquí decidimos quedarnos a dormir, había baños y estaba
lejos de todo así que aunque ilegal, dormimos sin problemas.
Disfrutamos de una magnífica puesta de sol con cerveza en mano para
terminar un gran día en el que disfrutamos como enanos de esta
bonita parte de Nueva Zelanda.

Sentía
que íbamos demasiado rápido pero quedaba tanto por ver en este país
que teníamos que seguir adelante, si por mi fuera me hubiera quedado
una semana en The Catlins para disfrutarlo más pero no podía ser.
Por la mañana muy temprano y para evitar que pasara algún guardia
para multarnos nos fuimos dirección a la gran ciudad de la región
de
Southland,
no es otra que
Invercagill.
Ciudad grande entre comillas pero poco atractiva que nos vino muy
bien para poder ir a un supermercado barato entre otras cosas.

Llegamos
temprano, a eso de las 9 de la mañana así que aprovechamos para
hace un
walking
track

mañanero y aprovechar que las tiendas estaban aun cerradas. El
walking track es llamado N
ew
River Estuary Walk
,
una caminata alrededor de una especie de lago donde se podían ver a
muchos tipos de aves, estaba todo lleno de ellas. Fue un paseo
agradable para empezar el día, más tarde nos iríamos al centro,
primero a arreglar la luz de freno de la furgoneta que se había roto
el día anterior y luego a pasarle el WOF, (Warranty Of Fitness) o lo
que es para lo españoles, pasar la ITV. La diferencia es que aquí
se puede hacer en cualquier taller habilitado para ello. Nos costó
50 dólares y la furgoneta lo paso sin problemas :), normalmente se
hace cada 6 meses. Después comimos en un Dominos Pizza que nos
pareció increíblemente barato comparado con otras cosas, ya que
suele ser bastante caro para comer fuera. La pizza mediana salia solo
a 5 dólares! La ciudad en sí no tiene mucho que ver, quizás algún
edificio bonito.

Aprovechamos también para ir a comprar al supermercado favorito de
todos en Nueva Zelanda (por lo barato que es) llamado Pack and Save y
al The Warehouse donde tienen un poco de todo. Cada vez que se va a
una ciudad medio grande hay que aprovecharlo si no luego te
arrepientes, los lugares con estas tiendas en la isla sur escasean
mucho. 

 

Una
de las cosas que me gustaron de Invercagill fue su museo, un museo
gratuito que esta junto el iSite. Lo que mas me gustó del museo fue
la parte de las islas pequeñas islas de Nueva Zelanda que están al
sur de Stewart Island, como la Auckland Island o Campbell Island
entre otras, islas donde habitan miles de pingüinos y diferentes
tipos de Albatros y donde no hay rastro humano. Otro parte especial
del museo es la parte donde esta el increíble animal que es el
Tuatara, este
animal no es un animal cualquiera, tiene pinta de iguana o algo por
el estilo pero no es un reptil, es de la familia ‘sphenodontia’ que
se extinguió hace 60 o 65 millones de años excepto aquí, en Nueva
Zelanda donde todavía existe, se le conoce como el fósil viviente,
¿increíble no? En este museo lo puedes
ver, tienen pequeños y ya grandes que tienen 100 años, cuesta
creerlo pero así lo pone en el museo, no se porque este animal no
tiene mas tirón, es muy especial.

El resto del día lo dedicamos a usar internet tranquilamente en la
excelente biblioteca de la ciudad, seguramente la mejor biblioteca
que me había encontrado hasta ahora. Por la noche nos fuimos a Oreti
Beach
, sobre todo especial porque puedes conducir sobre ella, no sabéis bien lo divertido que es conducir sobre arena y sin leyes,
encima con un atardecer de escándalo. 

Lo malo de esta playa es que no
te puedes esta tranquilo fuera del coche ya que las sandflies
te comen literalmente. Cerca de la Oreti Beach hay un camping
bastante barato y que tiene de todo asi que nos quedamos a dormir por
ahí. A la mañana siguiente ya salíamos para Fiordland!

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