Nueva Zelanda: Pequeño cabrón, gran ladrón

Siempre habíamos oído hablar sobre
este insecto antes de llegar a Nueva Zelanda pero una vez por aquí
no nos dimos mucha cuenta de su presencia. Aunque venían de vez en cuando a
molestarnos cuando estábamos trabajando en la recogida de fruta, no
teníamos idea de que les gustara tanto nuestra sangre. Eso fue solo
el principio de todo lo que nos quedaba en nuestro viaje por la isla
sur de Nueva Zelanda, sobre todo en Fiordland y West Coast. No son
mucho más grandes que las moscas de fruta sin embargo su picadura
pica más que la de un mosquito, quien lo diría.

Estoy hablando de
las malditas sandflies y el que viaja por Nueva Zelanda se encontrará
con ellas en algún momento dado y se dará cuenta de lo que estoy
hablando. Por supuesto que hay repelente de sandflies, pero eso sólo
te protegerá bien durante un rato, pasado un rato te encuentras de
nuevo expuesto a sus picaduras, no hay descanso, la lucha no acaba
hasta que llega la noche que es cuando no pueden ver más y se van a
dormir. Otra tactica es no parar de andar, como te pares ahí van
ellas a hacer compañia. Lo mejor es taparte de pies a cabeza, –
por eso veréis que en algunas fotos vamos así todo tapados, no
tanto porque haga frío sino para protegernos contra las picaduras de
sandflies – pero a veces hace demasiado calor!. Siempre buscarán
algun sitio donde picarte por mucho repelente que te eches… la
frente, las manos, detrás de tus orejas, los tobillos aunque tengas
pantalones largos (por eso mucha gente anda con los calcetines por
encima del pantalón, no es que sea ninguna moda) o el costado
mientras te agachas. Menos mal que las sandflies no se encuentran en
alturas de más de 1000m, por lo que en algunos walking tracks
se puede estar tranquilo. La noche que dormimos en la tienda de
campaña en el Kepler Track, una vez llegados al camping (a eso de
las 16h), nos metimos dentro de la tienda de campaña para ya no
salir hasta la mañana a no ser que por necesidad absoluta, o sea:
baño. Había cientos de ellos golpeando el plastico de la tienda, a
veces dudaba si era lluvia. Menos mal que no podían entrar en la
tienda de campaña!

Pájaro maravilloso, el kea (se
pronuncia como la marca de coches Kia). En el parking de un walking
track
antes del túnel de Homer en dirección de Milford Sound
había algunos que intentaban sacar trozos de nuestro coche! Luís y
Misa nos habían avisado que no se puede mostrar nada de miedo o creerán que son los jefes. Durante nuestra caminata en Routeburn
Track
había tres keas entreteniendo a la gente en Harris Saddle
Shelter
que es donde la gente deja sus mochilas para subir al Conical
Hill,
parecía que venían a controlar lo que podían pillar. Los keas
tienen unos colores preciosos, aunque cuando no están volando
parecen ser simplemente marrones/verdes.

Hace unos días en Arthur’s Pass pusimos – como siempre – nuestra neverita con cremallera al lado del coche ya que por la noche hace bastante frío fuera y la comida aguanta más de esta manera que estando dentro de la furgoneta. Escuchamos alboroto fuera del coche, lo cual hizo que abriera la puerta y esto es lo que ví: La neverita con la cremallera abierta (vienen del circo o que?), la mantequilla destapada al lado y dos keas que se asustaron y se fueron. Por la mañana siguiente vimos que también habían comido un trozo grande de nuestro bloque de queso!! Mucha culpa de su comportamiento lo tiene la gente que no puede estar sin ofrecerle comida, ya sea por lastima o para atraerlos para la foto, estan consiguiendo que estos pájaros se comportan como vándalos. Es por eso que se pueden ver muchos carteles de advertencia para no ofrecerle comida, Don’t feed the kea!! A pesar de todo esto es un animal que cae simpático y siempre mola verlos por los parking o incluso más por la naturaleza donde son mas tranquilos. Visto en Nueva Zelanda!

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